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Una niñez debidamente protegida

Las y los niños de México son el activo más valioso de nuestro presente y la fuerza que hará mejor a nuestro país en el futuro. Es por ello, que nuestra mayor responsabilidad hoy es escuchar y acompañar el desarrollo del talento y habilidades de casi 40 millones de niños y adolescentes mexicanos.

Puesto de otro modo, necesitamos crear mejores marcos de protección e invertir más y mejor en la alimentación, la salud, la educación, la seguridad y la inclusión de los niños y adolescentes mexicanos. Para lograrlo, me he planteado trabajar en cuatro objetivos.

El primero de ellos es construir un marco jurídico que los proteja de forma eficaz. Ello exige cambiar las leyes y normas que no cumplan con la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, así como atender a los niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad; por ejemplo: quienes tienen alguna discapacidad, los que habitan en las comunidades indígenas y zonas rurales, los que son parte de la población en condiciones de calle y los migrantes. Debemos lograr que pasen de la marginación a la inclusión; debemos asegurar la participación plena de todos los niños y adolescentes en escuelas, hospitales, centros recreativos, bibliotecas y otras instituciones, no solo como usuarios sino como parte de la toma de decisiones en asuntos que les afectan.

Mi segundo objetivo es lograr que toda niña, niño o adolescente se encuentre sano y bien alimentado. Por ello, en mi gobierno, incluso antes de su nacimiento, los bebés estarán protegidos; daremos atención a las futuras madres para que asistan a consulta al menos cinco veces antes del parto. Con trabajo serio y responsable, lograremos reducir a la mitad la anemia entre mujeres en edad reproductiva y la desnutrición crónica de los niños menores de cinco años. Además, incluiremos en la cobertura del Seguro Popular la atención y tratamiento del cáncer infantil.

Llevaremos la salud a las escuelas y las volveremos centros de desarrollo integral. Desde la primera infancia, prevendremos enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes.

Vamos a fortalecer los programas de apoyo a la lactancia y asegurar la alimentación de los niños en toda la red de guarderías y estancias infantiles con preescolar y en las primarias de tiempo completo. Me propongo lograr que ningún niño mexicano nazca en condición de pobreza extrema. Esto significa que cada recién nacido tenga asegurado un piso parejo de acceso a la alimentación, la salud, un hogar digno y la educación.

Para los adolescentes, ampliaremos el acceso a la información científica, laica y de calidad sobre salud sexual y reproducción, con el objeto de reducir el embarazo adolescente.

El tercer objetivo es que nuestras niñas, niños y adolescentes tengan un ambiente seguro para desarrollar todo su talento. Por ello, impulsaré una nueva cultura de la educación en casa. Es inaceptable que el 63% de nuestros niños y adolescentes sufra en su hogar violencia psicológica o física. Facilitaremos los permisos en el trabajo para que los padres de familia estén en contacto con los profesores de sus hijos y también aprendan las mejores técnicas de educación. Vamos a dar una lucha frontal y decidida contra la trata y los crímenes sexuales no sólo endureciendo penas sino enfrentando las causas de la violencia y acabando con la impunidad.

Profesionalizaremos a las procuradurías especializadas para la protección de niños y adolescentes y revisaremos los códigos que rigen la conducta de maestros y oficiales de policía, entre otros. Vamos asimismo a recuperar los espacios públicos para que las y los niños puedan jugar seguros; habrá al menos un parque o espacio público en cada colonia.

Por último, voy a asegurar la mejor educación posible a nuestros niños y adolescentes. Mejor educación es sinónimo de mejores oportunidades de forjarse un futuro de prosperidad y bienestar. Lograremos que el 20% de las y los niños de entre dos y cinco años que aún no reciben educación preescolar estén afiliados a guarderías, estancias infantiles o escuelas, según sea el caso.

Pasaremos de tener 25 mil escuelas de tiempo completo a más de 100 mil, todas con comedor, instalaciones deportivas y también con diversas actividades culturales. Con el dinero que le quitemos a corruptos y delincuentes se constituirá un nuevo fondo nacional de becas para que todas las y los niños y jóvenes que deseen estudiar puedan hacerlo y terminen por lo menos la prepa, sí o sí. Haremos especial énfasis en las poblaciones indígenas y haremos de las nuevas tecnologías nuestras mejores aliadas para que nuestros niños aprendan a aprender: habrá computadoras, internet gratuito y enseñanza del inglés en todas las escuelas.

Este 30 de abril, reflexionemos sobre la importancia de trabajar unidos para proteger y abrir hoy nuevas y mejores oportunidades a nuestros niños, hay que ofrecerles futuro, no retroceso. Niños felices hoy, adultos prósperos mañana.