Discursos

Sesión de preguntas a José Antonio Meade Kuribreña, en el marco de su encuentro con la comunidad libanesa

Pregunta: ¿Cuál es su propuesta para recuperar la seguridad en las calles?

José Antonio Meade Kuribreña: Estaba bien armada la presentación porque más o menos me permitía anticipar dos de las tres, pero abundo.

En el tema de seguridad, claramente lo que estamos haciendo no estaba funcionando, tenemos una presencia importante de las Fuerzas Armadas en las calles que hacen un enorme esfuerzo y que ameritan de nosotros un gran reconocimiento, pero que su presencia no corrige las causas de fondo y que, al mismo tiempo, han permitido que no avancemos tanto como debiéramos en tener buena policía.

Doy dos datos que son relevantes: poco más del 90 por ciento de los delitos en México son justamente del fuero común; y poco más del 90 por ciento de la fuerza policiaca es de los estados y de los municipios.

En México tenemos más o menos 60 mil policías federales y tenemos casi medio millón de policías estatales y municipales. Eso quiere decir, primero y sin ninguna ambigüedad, que tenemos que mejorar la calidad de nuestros policías, eso pasa por más capacitación, mejores sueldos, más certeza en el empleo, pero pasa también por que los policías sean capaces de coordinar.

En los ejemplos que veíamos pero que podíamos traer aquí a la Ciudad de México: si el robo a casa habitación en el Estado de México y en la Ciudad de México se definen diferente, eso quiere decir que si roban en el Estado de México pero venden lo robado en la Ciudad de México, pues cuesta saber quién lo investiga, a quién le toca enfrentar ese reto delincuencial.

Si nosotros no logramos homologar el lenguaje delincuencial, no importa qué hagamos con las policías, no vamos a generar una visión regional de los fenómenos que nos están afectando.

De hecho, si nosotros identificáramos en un mapa del país, en donde pusiéramos en Google Maps la incidencia delictiva, tienden a dibujarse muy bien las fronteras entre estados, porque justamente ahí saben los delincuentes que pueden hacer arbitraje entre las diferentes policías y los diferentes marcos normativos.

Tiene que haber prevención, tiene que haber mejor policía, tenemos que hacer algo con las armas, tenemos que hacer algo con el dinero y tenemos que lograr que en México el mismo crimen tenga el mismo castigo.

En materia de corrupción no es suficiente la voluntad política, si nos hemos quedado cortos es porque nos falta hacer cambios institucionales. Cuando en México enfrentamos un reto del que no estemos satisfechos de su solución, tenemos que voltear a ver qué tenemos que hacer con las instituciones para modificarlo.

México hace mucho, y por bendición, superó la época de los caudillos y nos metimos de lleno a la época de construir instituciones. En corrupción, no debiera ser la excepción. La corrupción implica, por lo menos, estos 4 elementos que aquí comento.

Tenemos una Ley de Extinción de Dominio que tiene 10 años ya en los libros, y no hemos podido extinguir el dominio de uno solo de los funcionarios públicos que hemos procesado.

Eso quiere decir que la forma como hoy lo hacemos, en donde empaquetamos quitarle los bienes, con la responsabilidad penal, no está siendo eficiente ni está generando los incentivos adecuados.

Pero, lo más importante, y lo vemos en todas las jurisdicciones, hoy, en Estados Unidos, el debate no es qué va a hacer Trump, sino qué va a hacer Mueller. Hace algunos años, el debate no era qué iba a hacer Clinton, sino qué iba a hacer Kenneth Starr.

En los 70’s, en Italia, el debate no era qué iba a hacer Andreotti, era qué iba a hacer Falcone.

¿A qué debíamos de aspirar? Que un día, aquí, el club Libanes citara al ministerio público encargado de combatir corrupción y que ese ministerio público nos dijera qué es lo que está haciendo para enfrentar los casos que más nos duelen.

Vuelve a ser cierto, y aquí lo decimos mucho, nadie debe a estar por encima de la ley, y el primero que no debe de estar por encima de la ley es el presidente.

Por eso, de nuevo, cuando ustedes escuchen decir a un candidato “yo voy a direccionar al ministerio público en perjuicio de tal o cual funcionario”, ese candidato se siente por arriba de la ley.

Por contra, cuando ustedes escuchen decir a un candidato “yo me voy a sujetar al arbitrio y a la competencia de un ministerio público”, ese si entiende de Estado de Derecho y en verdad está comprometido en terminar con la corrupción.

Y si, además, lo acompañamos con una buena revisión de la evolución patrimonial y con penas más severas, vamos a dar buenos resultados.

En el caso de millennials no hay una sola respuesta, porque México, insisto, es un país profundamente desigual.

Tenemos más o menos 82 millones de mexicanos que tienen más de 18 años. De esos 82 millones de mexicanos, 34 terminaron la preparatoria, esos mexicanos que terminaron la preparatoria y que, en muchos casos, están haciendo estudios de educación superior, tienen un conjunto de oportunidades y de retos que son muy diferentes de los que no terminaron la preparatoria.

En México hay más o menos 48 millones de mexicanos de más de 18 años que no terminaron la preparatoria, el programa y la atención a los millennials, en consecuencia, tendría que tener dimensiones diferentes para cada una de las circunstancias que afectan a los millennials.

Hoy en México tenemos millennials que, junto con la Universidad Arizona, en la reserva del Pinacate, están viendo que tendría que hacerse para una misión que colonizara Marte. Y al mismo tiempo, tenemos un mexicano que abandonó la secundaria porque no tenía acceso a transporte público o porque en su familia había un reto de discapacidad que no estaba adecuadamente atendido.

Por eso no hay fórmulas generales, por eso la fórmula tiene que ser al nivel y en escala de cada uno de los diferentes problemas que tenemos, en algunos casos será la beca, en otros casos, en otros casos será la seguridad alrededor de las instalaciones donde están las secundarias o las preparatorias, en otros será mejorar la propia instalación, en otros será el transporte público y, en otros será una beca para que vaya a estudiar su Doctorado en Ciencias Exponenciales en la Universidad de Singularity.

Esto es, cada uno de los mexicanos enfrenta una circunstancia distinta, y amerita un gobierno que sea capaz de caminar en sus zapatos y de ofrecerle una solución específica.

En materia de presión comercial, vale la pena aquí hacer un diagnóstico, una reflexión y una propuesta.

El Tratado de Libre Comercio se firma en 1994, si hoy revisamos cuál es nuestra exposición, en materia arancelaria, al Tratado de Libre Comercio, vamos a encontrar realidades muy diferentes.

Primero, mucho de nuestro comercio no va a la región norteamericana; segundo, mucho de nuestro comercio se da en bienes y servicios que no existían cuando se firmó NAFTA; tercero, mucho de nuestro comercio, si bien está contemplado en NAFTA, la cadena de valor fuera de Norteamérica nos permite ser más competitivos cuando entramos a Norteamérica, sin usar los beneficios de NAFTA.

Eso quiere decir que nuestra exposición arancelaria NAFTA, es de más o menos el 20 por ciento de nuestras exportaciones. Y ese, a su vez, lo podemos dividir en dos: en donde el impacto es alto y en donde el impacto es bajo.

Más o menos, para el 6 por ciento de nuestras exportaciones, el impacto sería alto, y eso nos obligaría a tener un plan de contingencia para cada una de las empresas y de los sectores que tendrían ese impacto. El 94 por ciento no tendría un impacto sustancial de una eliminación de NAFTA.

¿Esto qué quiere decir? Que NAFTA tiene un espacio enorme para actualizarse de manera provechosa en beneficio de los tres países que lo integran.

Pero quiero decir algo más, nosotros dábamos por sentado el NAFTA y, por lo tanto, no nos habíamos preocupado de hacer las inversiones necesarias para consolidarnos como potencia logística, ni hemos desarrollado instituciones que por fuera del NAFTA le den confianza a los inversionistas.

¿Qué tendríamos que hacer más allá del NAFTA? Tendríamos que hacer las inversiones necesarias para tener los mejores puertos, aeropuertos, carreteras, cruces, ferrocarriles.

Y tendríamos que hacer un esfuerzo institucional para que nuestras instituciones fueran creíbles por sí mismas.

Si eso hacemos, y logramos actualizar NAFTA, nos va muy bien.

Si eso hacemos, y no logramos actualizar NAFTA, nos va a ir muy bien de todas maneras.

Y para la última pregunta, se me pedía que en tres palabras resumiera yo lo que teníamos que hacer para enfrentar los retos que tiene el país.

Y esas tres palabras son Estado de Derecho.

Muchísimas gracias y muy buenas noches.