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Por un México seguro

Combatir eficazmente al crimen organizado exige alcanzar una misma legislación a nivel nacional.

La semana pasada expuse mi visión de cómo alcanzar un México con seguridad y justicia. Hoy detallo algunos de los cómos, de las propuestas con las cuales lograremos tener un país en el que todas las familias vivan tranquilas y sin miedo.

Lo primero que debemos hacer para lograrlo es garantizar alimentos, educación, salud y trabajo a quienes han sido apartados de los beneficios del desarrollo y no han tenido oportunidades de salir adelante. Sin justicia social no habrá seguridad duradera. Lo segundo es poner todo el peso de la ley sobre los delincuentes y quienes los apoyan o protegen para que no puedan escapar de las manos de la justicia.

¿Qué debemos hacer? ¿Cuáles son nuestras metas prioritarias? En primer lugar, atacar las causas sociales de la delincuencia común. En segundo lugar, abatir delitos como el asalto o el robo a vehículos mediante policías capaces de encontrar a los culpables y presentarlos a la justicia con pruebas concluyentes. En tercer lugar, debemos combatir sin contemplaciones de ningún tipo al crimen organizado: no otorgar tregua ni perdón a quien torture, asesine, secuestre o extorsione. Cuando haya vidas de por medio no podemos ser blandos. En cuarto lugar debemos cortar de raíz la corrupción y la impunidad que nos quejan. En quinto lugar, mostrar cero tolerancia a quien ofenda o agreda a una mujer.

Éstas son las metas a alcanzar. ¿Cómo lograrlo? A continuación diez maneras muy concretas.

Para atacar las causas sociales de la inseguridad necesitamos 1) abatir la desigualdad y la pobreza extrema a través del fortalecimiento de la economía familiar; esa sería la gran prioridad de mi gobierno. Necesitamos también 2) incrementar el ingreso de los maestros para tener en los niños y jóvenes una educación de calidad que nos permita conectar la formación de valores de la escuela y el hogar. Para tener policías capaces y eficientes necesitamos tener 3) oficiales bien entrenados, protegidos y pagados que, además, 4) tengan acceso a las mejores y más nuevas tecnologías (videovigilancia, comunicación inmediata entre los diferentes cuerpos policiacos, incorporación de la denuncia exprés o electrónica) y a 5) bases de datos con información sobre los criminales, sus delitos o modus operandi mediante un nuevo sistema integral de información e identificación de delincuentes que permita encontrarlos y presentarlos a la justicia con pruebas concluyentes.

Combatir eficazmente al crimen organizado exige 6) alcanzar una misma legislación a nivel nacional, es decir igual castigo para el mismo delito en cualquier parte del país porque hoy tenemos 33 códigos penales distintos, y también 7) mantener la presencia de nuestras heroicas Fuerzas Armadas en los lugares más conflictivos. Exige asimismo 8) quitarle el dinero, los bienes y las armas al crimen organizado y a quienes los ayudan o protegen. Por acción u omisión, quien ayude a un criminal es cómplice del delito cometido por él y debe pagar una pena y, en su caso, devolver hasta el último centavo con el que se haya beneficiado. Por eso también necesitamos 9) castigar todo acto de corrupción y devolver a la sociedad el dinero mal habido. No podemos ni debemos ya tolerar la impunidad. En cuanto a un México que sea seguro para la mujer, debemos 10) poner un alto total a la violencia de género; que no haya impunidad para quien ofenda, agreda o violente a una mujer, comenzando, por ejemplo, con la creación de una policía especial para el cuidado de las usuarias del transporte público.

Estas son las ideas centrales que planteé la semana pasada, algunas de las cuales, incluso, están comprendidas en iniciativas de ley que serán presentadas próximamente en el Congreso por los partidos que me postulan. Juntos, todos por México, estoy seguro de que lograremos que la tranquilidad vuelva a nuestras calles; que seamos un México no sólo más seguro sino, ante todo, más próspero y justo.