Discursos

Participación de José Antonio Meade durante su encuentro con la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT)

José Antonio Meade: Muchas gracias, muy buenos días.

Faltó solamente decirle a Gaby que la sigo en Twitter desde el 2008, ella adaptándose temprano, yo un poquito más tarde.

Y entonces si fuera yo Gaby les diría ustedes, “Buenas” o ¿cómo decimos buenos días en Twitter?

Moderadora: ¡Bueeenas!

José Antonio Meade: ¡Bueeenas!

Preparé una presentación con cinco o seis temas más o menos, la idea era aprovechar el tiempo que me dieron y de abrirle espacio a preguntas y respuestas.

Quiero empezar agradeciéndoles mucho, la verdad es que no solamente la contienda, sino antes de la contienda, han jugado un papel muy importante en términos de ayudarnos a comunicar, a difundir, a dar a conocer, a debatir, a presentarnos no solamente en campaña, sino en gobierno.

El trabajo que hacen ustedes es un trabajo muy valioso para la comunidad de una industria que, sin duda, es muy relevante en un tema que es absolutamente fundamental: informar y entretener, y las dos cosas son igualmente valiosas.

Tendemos nosotros a dar por sentado que la gente está informada, y la verdad es que en ausencia del trabajo de ustedes, mucha gente no sabría ni cuáles son sus derechos, ni a dónde acercarse para pedir apoyo o ayudar, no sabría cómo ventilar sus quejas y sus frustraciones. Y no sabría muchas veces cómo pasar un buen rato, un buen día y lo hacen siempre en compañía de todos ustedes.

Y yo hoy se los agradezco y se los reconozco. Muchas gracias.

Un poco lo que quería yo hacer era un ejercicio, porque me dieron tiempo suficiente, de qué estamos proponiendo, pero sobre todo ¿por qué?

¿Cuál es la lógica de la agenda que tenemos en la coalición? ¿Cuál es nuestra visión de México? ¿Hacia dónde queremos llevarlo? ¿Y qué es lo que nos mueve a darle importancia a los temas a los que le estamos dando importancia?

Este es el mundo en 1910, estamos hablando hace un poco más de 100 años y estamos viendo el mundo en dos dimensiones: estamos viendo el mundo en la dimensión de cuál era nuestro ingreso y cuál era nuestra calidad de vida, medida como esperanza de vida.

Si uno quisiera resumir la gestión de un gobierno para poder evaluar si el gobierno está haciendo bien su trabajo o no, desde alguna perspectiva éstas serían dos buenas variables para hacerlo: el gobierno está ayudando a que tengamos mayores ingresos y el gobierno está ayudando a que vivamos mejor.

Si eso es cierto, debiéramos de ver que los países se mueven hacia arriba y a la derecha, en la dirección de más ingresos y de mejor salud. Y pudiéramos tratar de entender por qué. Y si entendemos por qué, pudiéramos entonces tratar de influir en esas variables y eso debiera de integrar una agenda de gobierno.

Entonces, vamos a ver un poco cómo evoluciona el mundo de 1910 a la fecha.

Aquí está México, ahí se vio la Primera Guerra Mundial, la crisis del 29, se ve la Segunda Guerra Mundial, se empieza a ver cómo avanzan países como India, como China, el desarrollo estabilizador en México, se empieza a ver también el impacto de las crisis: ahí está la crisis de México en 82, la crisis de México en 94, la recesión de México en el año 2000, la crisis del año 2008 y el mundo como se ve hoy.

¿Qué llama la atención de esa gráfica y qué llama la atención de cómo el mundo ha venido evolucionando? Varias cosas llaman la atención, yo distingo dos: uno, hace 100 años el mundo estaba todo concentrado con baja salud y bajos ingresos. Y hoy vemos, sin embargo, un mundo en donde siguen habiendo muchos países con baja salud y bajos ingresos, pero hay un número muy importante de países que tienen alto grado de salud y de ingreso, esos son los países que son potencia.

Cuando decimos que queremos hacer de México una potencia, a eso nos referimos, queremos mover a la población hacía tener más capacidad de generar ingreso con su propio esfuerzo y que tengan una mejor calidad de vida.

Vemos una enorme dispersión, vemos algunos estados que viven prácticamente como vivían hace más de 100 años, y vemos algunos estados que evolucionaron mucho.

Pero lo interesante de ver esa evolución es tratar de entender por qué, por qué son distintos unos países de otros y a qué debiera de llevarnos esa diferencia, en términos de una contienda política y en términos de la elección que vamos a enfrentar como país.

En términos generales, México estando aquí, pues lo que queremos hacer para llevarlo a ser potencia, es moverlo acá, en la dirección de más ingreso y mayor calidad de vida.

¿Cuáles son las variables que nos ayudan a entender qué es lo que tendríamos que hacer como gobierno? ¿Y qué, en consecuencia, es lo que estamos planteando en campaña?

Claramente vemos que a mayor Estado de Derecho, mejor el ingreso y mejor la calidad de vida. Eso quiere decir que el Estado de Derecho es importante, y que todas aquellas instituciones y decisiones que nos lleven a fortalecer el Estado de Derecho, nos van a ayudar a ser potencia.

¿Qué más podemos aprender cuando vemos el mundo? Claramente mientras mejor la seguridad, mejores las posibilidades de ingreso y de calidad de vida.

Vemos en el primer cuadrante países que son muy inseguros y vemos en el último cuadrante países que han evolucionado mucho en generar condiciones de seguridad para sus ciudadanos.

¿Qué más vemos? Que la desigualdad cuenta: si los países son menos incluyentes tienden a tener menos calidad de vida y menos ingreso; si los países son exitosos en combatir la pobreza y en generar condiciones de inclusión, les tiende a ir mejor.

Si avanzamos en educación y tenemos mejores resultados, se ve en la calidad de vida. Si mejoramos en salud, y ahí tenemos mejores resultados, mejora también la calidad de vida y nos acercamos en la dirección que quisiéramos.

Si mejora la participación de las mujeres en la economía, mientras mayor sea la tasa de participación, mayor la riqueza y mayor el bienestar. Si mejoramos el entorno para hacer negocios, si desregulamos, si tenemos una agenda que entienda y que dimensione que solamente el sector privado, solamente la empresa, genera riqueza y vemos cómo mejoramos ese entorno para hacer negocios, mejora también el desempeño del país.

Y finalmente importa y, además importa mucho, cuál sea la confianza que el mundo tiene en cada uno de los países. Mientras menos confianza tenga el mundo, medido por la calificación que tenga su deuda, menos el nivel de desarrollo; mientras mayor sea la confianza que tenga el mundo en el paí,s mejor la calificación y mejor el desempeño de ese país.

Por lo que la confianza importa, y desde muchas perspectivas lo que está en juego hoy es esa confianza, la confianza que tiene el mundo y la confianza que tienen los empresarios de que México va a tener un buen entorno para que se pueda desarrollar.

Si todo esto es cierto, ¿qué debiéramos de esperar de los candidatos? Y, ¿qué debiéramos de esperar del siguiente gobierno? Debiéramos de esperar que pudieran hablarnos de qué están pensando hacer en materia de seguridad, en materia de pobreza, en materia de educación, en materia de salud, cuál es su agenda de mujeres, cuál es su programa financiero y cómo piensan gestionar las finanzas públicas, todo ello en ánimo de que en México vivamos mejor y tengamos acceso a más satisfactores.

Yo voy hablar, no de cada uno de ellos, aunque cada uno de ellos explica los siete ejes que tenemos en nuestra propuesta de campaña, pero voy hablar de dos o tres que son particularmente sensibles y particularmente importantes en esta agenda y en la agenda del país.

Primero, seguridad. Ahí metimos la seguridad como el número de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, y vemos que la situación de seguridad en el país en 1997 era muy desigual, teníamos brotes de inseguridad en el noroeste y teníamos brotes de inseguridad, sobre todo en el sur sureste. Si recordamos eran los años después del 94, en donde teníamos una inestabilidad importante sobre todo en la zona sur del país.

Esto es interesante porque vamos a ver cómo el reto de seguridad es un reto que cambia por estados, por regiones y en el tiempo, y que, por lo tanto, cualquier estrategia que planteemos de seguridad tendrá que tomarlo en cuenta.

Ahí se ve adicionalmente la cantidad de armas producidas en Estados Unidos en el mismo periodo de tiempo. Y vamos a ver cómo evoluciona el tema de seguridad del 97 hasta el 2011: hay una mejora importante hacia el 2000, la verdad es que del 2000 al 2006, en términos generales, mejora la seguridad en prácticamente todo el país. Con una excepción, por cierto: mejora la seguridad en prácticamente todo el país menos en la Ciudad de México.

En la Ciudad de México en el 2000, más o menos, 1 de cada 7 secuestros se daban ahí. Al final del 2000, 2005 para ser precisos, el 44 por ciento de los secuestros se daban en la Ciudad de México; en el 2005, 4 de cada 10 automóviles que se robaban en el país se daba en la Ciudad de México; en el 2005, en el 27 por ciento de los domicilios de la Ciudad de México había una víctima del delito, el número equivalente para el país, era el 13; el 86 por ciento de la Ciudad de México se sentía insegura.

Eso quiere decir que, en materia de seguridad, vale la pena preguntarse quién gobernaba la Ciudad de México del 2000 al 2005, por cierto ya saben quién.

2011, la inseguridad concentrada sobre todo en el norte del país y en Guerrero, y durante todo el periodo incrementándose de manera muy importante la producción de armas.

¿Qué pasa del 2011 al 2017? Dos momentos; una mejora importante hasta el 15 y luego se recrudece la violencia en México en el 16 y en el 17.

Pero, ¿qué llama la atención cuando lo comparamos con el 2011? Que la violencia no se da en la misma región que teníamos en el 11.

Si recordamos, en el 2011 norte y Guerrero, si vemos en el 2017 Pacífico y moviéndose hacia el sur. Eso quiere decir que parte de los elementos que están atrás del fenómeno de inseguridad cambiaron.

Lo más probable es que lo que cambió es el tipo de tráfico que hoy se hace en el país, que se acercó al Pacífico, que se acercó a las costas, de forma tal que el 20 por ciento del incremento en la violencia se explica por tres estados: Baja California, Baja California Sur y Colima.

Algo cambió de fondo en lo que está atrás de la inseguridad que nos obliga a pensar que la estrategia de seguridad tiene que tener elementos nacionales, pero tiene que tener también elementos regionales.

¿Qué debiéramos de hacer en materia de seguridad, en donde claramente estamos fallando? A nuestro juicio debiéramos de hacer cinco cosas: primero, una estrategia de prevención. En términos generales, la prevención debiera ser de todos los niveles de gobierno y transversal de entre los niveles de gobierno. Cada vez que tocamos la vida de un ciudadano debiéramos de estar pensando cómo ese contacto entre gobierno y sociedad puede mejorar el tejido social.

Aquí estamos hablando de parques y de espacios públicos, aquí estamos hablando de cámaras, aquí estamos hablando de un mejor diseño urbano para acercar la vivienda a las fuentes de trabajo.

Aquí estamos hablando de mejor transporte público que tenga, además, mejores elementos de seguridad en el transporte público, aquí estamos hablando en materia de feminicidio, de intervenciones que no solamente resuelvan cada caso, sino que se hagan cargo de que cuando tenemos una cultura en donde se tolera que se falte al respeto a una mujer, tenemos después problemas de violencia de género.

Eso implica intervenciones en la familia, en la escuela, en la calle y en la oficina.

Además de la prevención tenemos que trabajar en la disuasión, y eso implica que hagamos varias cosas: primero, que evitemos que lleguen las armas a manos de la delincuencia organizada.

¿Qué se estima en México? En México se estima que en manos de la delincuencia organizada hay entre 500 mil y 1. 5 millones de armas.

¿Eso es mucho o es poco? El ejército guatemalteco tiene 150 mil, eso quiere decir que, en el estimado bajo, la delincuencia organizada tiene tres veces la capacidad de fuego que el ejército guatemalteco.

El ejército canadiense tiene 1.7 millones de armas, eso quiere decir que, en la parte alta del estimado, la delincuencia organizada en México tiene casi la misma cantidad de armas que el ejército canadiense.

Hay que prevenir que lleguen las armas a manos de la delincuencia organizada, hay que prevenir que les llegue el dinero y hay que hacer más fácil recuperar el dinero cuando lo identificamos.

Hoy en México eso es prácticamente imposible, la ley que tenemos para hacerlo nos hace virtualmente imposible recuperar el dinero de manos de la delincuencia organizada y del funcionario corrupto.

Tres, en materia de prevención, necesitamos más policías. Más policías mejor pagados con una trayectoria de vida que les permita, al tiempo de cuidarnos a nosotros, tener certeza de su evolución y de su carrera de vida.

Pero no es suficiente prevenir y no es suficiente disuadir, es fundamental que, cuando se viola la ley, tengamos consecuencias. Y en México solamente 3 de cada 100 delitos o de cada 100 denuncias, se resuelven con una sentencia, eso quiere decir que hay algo estructuralmente mal en la forma como combatimos la inseguridad.

Si nosotros no logramos los mismos niveles de consecuencia, medido como reducción de la impunidad, que los países de la OCDE, no importa cuánto prevengamos ni importa qué hagamos para disuadir, vamos a seguir teniendo problemas en materia de seguridad.

¿Qué tendríamos que hacer para lograr los mismos niveles de control y los mismos niveles de éxito, medido como denuncia o sentencias por denuncia que la OCDE? Por cierto, si lográramos ese avance, se reduciría la inseguridad en 40 por ciento, tres cosas: tendríamos que tener un Código Penal único, eso quiere decir que el mismo delito se castigue igual en todo el país.

Hoy tenemos 32 códigos penales, uno por entidad federativa, eso implica que, aunque la policía sea extraordinaria y los ministerios públicos todos pudieran salir reseñados en una novela de Conan Doyle, si no hablamos el mismo lenguaje delincuencial entre la Ciudad de México y el Estado de México, y en cambio los delincuentes sí se mueven entre las dos entidades, no vamos a dar un buen resultado.

Una vez teniendo un Código Penal único, por lo menos en los delitos que implican violencia, eso nos permitiría que la policía y que el Ministerio Público hicieran mejor su trabajo. Y nos permitiría que tuviéramos protocolos de investigación nacionales para esos delitos que generan violencia.

Y tercero, lo que no tenemos en México es capacidad de investigación. Estas denuncias que se presentan todos los días no son investigadas por nadie, y ese clima de impunidad genera una brutal resistencia de la inseguridad a mejorar, no importa qué hagamos en prevención y en disuasión.

El siguiente gran reto, a nuestro juicio del país, tiene que ver con pobreza, tiene que ver con cerrar brechas de desigualdad, con cerrar la distancia entre el norte y el sur, entre el hombre y la mujer, entre el que en México tiene y el que en México no tiene.

Ese es un mapa del país en el 2008, en donde medimos seis derechos: el derecho a la alimentación, la educación, la salud, la seguridad social, la vivienda y los servicios en la vivienda. Y vemos si se tenía o no, acceso a esos derechos y cuánto, para tener alguna idea de si los mexicanos en verdad están teniendo acceso o no a sus derechos.

¿Que vemos en el 2008? En el 2008 vemos tres entidades, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, en donde hay casi tres carencias en promedio. Eso quiere decir familias sin drenaje; eso quiere decir familias calentando su casa con leña; eso quiere decir niñas y niños que no están yendo a la escuela; eso quiere decir familias que no tienen acceso a la salud; eso quiere decir familias que viven hacinadas y además con un nivel bajo de ingresos.

En ese momento en el 2008 solamente una entidad, Coahuila, tenía solamente una carencia. El grueso de las entidades federativas tenía más de una y, en el caso de estos tres estados, tenían tres.

Y podemos ver si hemos avanzado o no, en términos de pobreza, y qué tendríamos que hacer hacia adelante. Ahí se ve 2009, 2010, la pobreza se mide cada dos años; 2012, 2013, se ve cómo se amplía la brecha; y 2016, se ve un jalón importante en la dirección correcta, en términos de mejorar el ingreso y de reducir las carencias.

Ahí yo diría, igual que en el 2005, ya saben quién era el jefe de Gobierno de la Ciudad. En el 2016 quién sabe si sepan quién, pero si no les digo, quién era el secretario de Desarrollo Social que logró esos buenos resultados.

¿Qué quiere decir esto? Mejoramos media carencia, en promedio, pero la distancia entre el sur y el resto del país sigue siendo muy importante. Hay algunas entidades que mejoran mucho, hay algunas entidades que se quedan atrás, pero el México que tenemos hoy debiera ser un México sin una sola carencia.

Lo que estamos acá midiendo son, de verdad, mínimos, estamos midiendo no que la educación sea buena, estamos midiendo que el niño vaya a la escuela; estamos midiendo no que la calidad de la vivienda sea idónea, estamos midiendo que tenga materiales; no estamos hablando de la presencia de electrodomésticos en el hogar, estamos hablando de quemar leña.

Si queremos que México crezca, lo primero que tenemos que resolver es que México sea incluyente, no solamente por razones morales, no solamente por razones políticas, por razones económicas. Si tenemos esa cantidad de gente viviendo excluida de las oportunidades de desarrollo que genera el país, nos va a costar mucho trabajo salir adelante.

Ahora, lo que aquí acabamos de ver es un país muy diferente con necesidades muy diferentes y, por lo tanto, que exige una estrategia de combate a la pobreza que reconozca esas diferencias. Que reconozca, por ejemplo, que en la parte más extrema de la pobreza en México, el día de hoy, el 10 por ciento del país vive en casas que se calientan con leña, que reconozca igualmente que hay casi 40 millones de viviendas que no tienen acceso a un electrodoméstico que implique más de dos servicios en la vivienda

Esto es, si el electrodoméstico exige, además de electricidad, gas, o además de electricidad, agua, hay 40 millones de personas que viven en una vivienda que no tiene acceso a ese electrodoméstico.

El 65.5 por ciento de la población no terminó la preparatoria, los que no terminaron la preparatoria van a vivir cinco años menos que los que sí la terminaron.

Nuestro principal reto en la siguiente administración debiera ser que todos lo que estén en edad terminen la preparatoria y que el gobierno haga lo que sea, sí o sí, para que los mexicanos terminen ese ciclo escolar. Y que salga a buscar a los que no la terminaron para darle los elementos que le permitan acercarse al mercado laboral formal.

Un porcentaje muy importante de la población vive en lugares donde no tienen internet y un porcentaje, igualmente importante de la población, no tiene acceso a servicios financieros.

El reto, por lo tanto, para cada ciudadano es diferente y eso implica una estrategia de pobreza que sea diferente.

¿Qué es lo que estamos planteando? Pues lo que estamos planteando es que una propuesta en donde tratemos a todos igual no resuelve el problema de los que por naturaleza son desiguales. No es lo mismo generar condiciones de igualdad, que generar condiciones de equidad.

Generar condiciones de equidad es mucho más complicado, porque implica reconocer que cada familia es distinta y obliga, en consecuencia, el gobierno a acercarse a cada familia para ver cuáles son los tipos de apoyo que la van ayudar a acceder a sus derechos.

Y eso es algo que tenemos que hacer si queremos a aspirar a mejorar.

Necesitamos un buen entorno para hacer negocios, y esta idea la voy a desdoblar en dos -ya me vio feo Juana porque dice que no debo de decir desdoblar ni instrumentos- pero la voy a platicar en dos partes: la primera parte tiene que ver con el entorno macro, con el entorno de confianza para hacer negocios; y la segunda con el entorno particular. Y voy a poner dos ejemplos y con eso termino.

Cuatro veces se ha perdido la confianza en México en los últimos años: se perdió entre 82 y 83, tuvimos una recesión entre 2000 y 2002, enfrentamos la crisis financiera entre 2008 y 2009 y tuvimos una crisis de confianza resultado de la elección en Estados Unidos y la incertidumbre que eso generó, en términos de cómo México la iba a sortear.

En los cuatro casos cayó el precio del petróleo, cuando más cayó fue el año pasado, en la crisis que tuvimos entre el 14 y el 16 que cayó 71 por ciento.

En los cuatro casos el entorno internacional se descompuso, en tres de los cuatro casos México dejó de crecer, la única vez que creció fue en la última crisis de confianza que tuvimos.

En 2 de los 4 casos cayó el empleo, no en 2014 y 2016. En 2 de los 4 casos hubo un deterioro en la situación de deuda, en 82 y 83 mejoró el nivel de deuda porque no nos prestaba nadie, y en 2014 y 2016 mejoró porque hubo un gran esfuerzo de contención de gasto.

Todo esto para decir que la confianza importa, que en un contexto muy difícil, México, con un choque que en cualquiera de los periodos anteriores lo hubiera asumido en crisis, salió adelante. Y salió adelante porque tenía capacidad de generar confianza en los mercados.

Debiéramos en consecuencia, los candidatos y los ciudadanos pedirle a los candidatos, que digamos cómo queremos preservar esa confianza.

¿De qué dependía la confianza en México? De que tuviéramos un Superávit Primario. ¿Esto qué quiere decir? Que México por primera vez en 9 años, el año pasado, dejó de pedir prestado para pagar intereses.

¿Qué más pasó? Crecimos por arriba de lo esperado, y lo hicimos, entre otras cosas, porque bajamos el nivel de deuda y eso permitió que mejorara la calificación del país.

En esta elección uno de los temas que está de por medio es este, tenemos que entender qué es lo que plantea cada uno de los candidatos para ver si lo que estamos planteando es sostenible, si lo que estamos planteando preserva o no el entorno de confianza.

Y el entorno de confianza es importante porque cuando la tenemos se invierte en el país y cuando la perdemos se deja de invertir. Y cuando se deja de invertir se pierden empleos y se genera pobreza.

Déjenme poner un ejemplo de cómo podemos generar confianza y mejorar el entorno para hacer negocios en un sector.

¿Qué implicó la Reforma Energética? Y ustedes me van diciendo si eso les resulta familiar y pertinente.

Lo primero que implicó la Reforma Energética fue simplificar los trámites para los que estaban en ese sector. Antes el control y la burocracia que se tenían sobre PEMEX, que era la única industria, era enorme. La cantidad de papeleo y de regulación que enfrentaban, aun siendo una empresa del Estado, era muy importante.

¿Qué implicó la Reforma? Una simplificación relevante en la relación entre el gobierno y quienes participaban en el sector energético.

¿Qué más implicó la Reforma? Un régimen fiscal flexible, un régimen fiscal que entendía que cada campo era diferente, que cada circunstancia era diferente y que, si queríamos que el país creciera, teníamos que darle a la actividad un marco fiscal que le permitiera a ese sector crecer.

¿Qué más implicó la Reforma? Certeza en los contratos, que se pudiera planear, que se pudiera planear de largo plazo, que no cambiaran las reglas del juego periódicamente.

¿Qué más implicó? Que hubiera participación y libertad de decidir cómo desarrollar el sector y de qué manera.

¿Qué más implicó la Reforma? Abrir espacios para que el negocio se pudiera hacer como cada quien quisiera hacer el negocio. El gobierno dejó de meterse en la forma en la que se hacia el negocio en cada empresa dentro del sector energético.

Y, además, implicó reconocer que, para que se desarrollara el sector energético, tenía que haber una buena coordinación, no podían explotarse los campos como cada quién quisiera, tenía que coordinarse la evolución de cada campo para que se explotara reconociendo que había diferentes mercados, diferentes segmentos y tenían que coordinarse distinto.

¿Todo esto les resultó más o menos familiar, en términos de lo que nos gustaría que pasara en un sector? Porque es exactamente igual de lo que nos gustaría que pasara en su sector.

Si en vez de hablar de la Reforma Energética estuviéramos hablando de su sector, la agenda sería exactamente la misma.

¿Qué es lo queremos para este sector? ¿Qué es lo que debiéramos de buscar en este sector si lo tratáramos igual que tratamos el sector energético? Quisiéramos simplificar los trámites, quisiéramos que la relación entre el gobierno y ustedes fuera una relación mucho menos burocrática que la que hoy tenemos, quisiéramos reconocer que el régimen fiscal les permitiera hacer su trabajo.

Hoy el régimen fiscal que tenemos extrae por diseño prácticamente toda la utilidad de quienes integran esta cámara.

¿Qué más quisiéramos? Certeza jurídica, transparencia en los contratos y que tengan un entorno de planeación.

¿Qué más quisiéramos? Que pudieran hacer su negocio como quisieran, sin que tuvieran que cargar con la forma con como los políticos decidimos hacer comunicación política y les quitamos espacios que podrían comercializar para usarlos nosotros para mandar los mensajes que queremos mandar.

Con dos problemas: el primer problema es que se los quitamos desde hace cuatro años y dejamos que lo usara solamente una persona, una persona y media, porque fueron cuatro años y luego año y medio.

Y después quisimos compensarlos metiendo 20 millones de spots por coalición, lo que le quita a ustedes buena parte del espacio y atosiga a una ciudadanía que no está encontrando en esto un buen modelo de comunicación política.

¿Qué más quisiéramos? Que pudieran hacer ustedes negocio como ustedes consideraran, sin que buena parte de su espacio comercial estuviera comprometido por nuestro modelo de comunicación política.

¿Y qué más quisiéramos? Reconocer la madurez de cada mercado para que en cada mercado hubiera el número de concesiones que permitiera un desarrollo armónico.

Esto es, lo que ya aprendimos que funciona en sectores muy importantes como el energético, tendríamos que aplicar como elección en la agenda que ustedes nos han planteado para que su sector tuviera el nivel de desarrollo que se merece.

Y eso me comprometo a hacer en mi gobierno.

*Sesión de preguntas*

Moderadora: Les están repartiendo algunas papeletas, para que me hagan llegar preguntas por favor, y aquí las podamos ir comentando con el candidato.

Me gustaría, nada más, retomar lo último que decías, candidato, cuando hablabas en específico de la Industria de la Radio y la Televisión, que al final son las personas que aquí el día de hoy te están recibiendo.

Ahorita hablabas de que, pues sí, hay que ser más competitiva la industria, hay que ayudar al sector, pero creo que valdría la pena ser más explícito en ello, precisamente por quienes están el día de hoy aquí con nosotros.

Y casi te diría, yo pondría tres ejes: uno, específicamente el de la industria, es decir cómo hacerla más competitiva, hacerla crecer, pero hacerla crecer también en términos de que tenga posibilidades de existencia, y que tenga posibilidades de existencia, digamos, hacia adelante.

En un segundo lugar mencionabas ya algo del modelo de comunicación política, pero creo que valdría la pena profundizar un poquito más en ello, porque ahora hemos escuchado mucho a los candidatos decir: “No queremos los spots”, pero, bueno, finalmente votaron para que eso sucediera.

Entonces, creo que vale la pena decir, si eso no quieren, entonces qué modelo de comunicación política estarían ustedes privilegiando, en el caso tuyo de manera específica.

Y el tercer eje, el día de mañana, 3 de mayo, es el día mundial de la libertad de prensa, que convoca la UNESCO desde ya hace muchos años, y creo que también sería muy importante justo para este mismo sector de CIRT dónde está José Antonio Meade frente a la libertad de expresión, libertad de prensa y también la protección al ejercicio del periodismo.

José Antonio Meade: Nosotros llevamos mucho tiempo discutiendo cuál es nuestro modelo económico, y llevamos mucho tiempo pensando que el modelo económico es un modelo económico en donde generamos condiciones para que participe el sector privado, genere empleo y desarrolle.

Pero, la verdad es que atrás de ese discurso que es, en teoría, amigable con el entorno y la posibilidad de participar en un modelo de mercado, lo que tenemos es una gestión que tiende a ser casi soviética, en términos de los diferentes sectores.

Todas estas modificaciones que hicieron en años recientes tienen en común estos elementos, y por eso nos ayudan a que crezcamos más.

¿Qué tienen en común? Simplifican.

¿Qué tienen en común? Dan libertad de gestión a los que participan en el sector.

¿Qué tienen en común? Ajustan el régimen fiscal para que el sector pueda desarrollarse.

¿Qué es lo que puntualmente debiéramos de hacer en el caso de la industria de la radio y televisión? Lo mismo. Debiéramos de tener un proceso muy importante de desregulación, en términos de la actividad y de desburocratizar la gestión de esos negocios respecto de la autoridad.

¿Cómo tenemos hoy y cómo construimos el régimen fiscal? De diferentes formas. Quienes aquí están han obtenido concesiones con varios modelos, en términos de gestión.

Hay algunos que tienen concesiones con derechos bajos y un precio alto en la licitación; hay algunos que tienen concesiones con derechos altos y con subastas que implicaron pagos de guante para efectos de poder acceder; hay algunos que tienen modelos de (inaudible) en la comunicación. Y todos ustedes compiten con algunos que no tienen un régimen fiscal específico.

Pero, todos tienen en común, ya sea el derecho alto o el derecho bajo y la subasta, que se extrae buena parte de la utilidad del concesionario por la vía fiscal, permitiéndoles, además, muy poca capacidad de planeación.

Y, además, asumiendo que durante la vida de la concesión, el entorno para hacer negocios no va a cambiar. De que se les dio la concesión a la fecha, su entorno para generar negocios se modificó y se modificó de manera muy importante.

Y si compraron o adquirieron su concesión en un entorno de derechos altos, pagando el guante, pero esos derechos altos correspondían a un entorno de negocios diferente, pues no hay manera de ajustar para reconocer el cambio en la realidad de mercado.

Tenemos, en consecuencia, que cambiar el modelo fiscal para darle certidumbre y para permitirles utilidad que les genere espacios de crecimiento.

Si revisamos, además, cómo funciona en otras partes del mundo, encontramos mucha más certeza, mucha más certidumbre y un régimen fiscal mucho menos oneroso.

De nuevo, esto también lo tenían en común con el sector energético, y el modelo de comunicación política es un modelo que en México se presta a simulación y que se presta a abusos.

El modelo de comunicación política, y lo hemos platicado otras veces, suponía, de entrada, que nadie antes del 12 de diciembre podía siquiera haber dicho que aspiraba. Y se les pidieron a ustedes espacios públicos para promover valores democráticos, y la promoción de valores democráticos implicó que algunos personajes políticos invirtieran en su imagen durante más de cuatro años, en el caso de Andrés Manuel, y 1.7 años en el caso de Ricardo. Claramente ese era un abuso del modelo de comunicación política.

Luego les pedimos espacio, en teoría para tener un diálogo con militantes, en donde no podíamos hablar ni de aspiraciones ni de propuestas, ni de pedir el voto.

Luego les pedimos un espacio en donde en teoría no podíamos hablar de nada, porque estábamos en un periodo de silencio. Y ahora les pedimos un espacio en donde queremos corregir con spots todo el resto de la inequidad del modelo previo.

Pues la verdad es que ese no es modelo de comunicación política razonable y se parece, en cambio, a un modelo sobre regulado, con exceso de rigidez, con poco valor comunicativo y con brutales distorsiones de equidad.

Yo creo que no solamente es el hecho de que se les quite espacio para usarlo para la comunicación política, sino que además es una comunicación política que la mayor parte de las veces se presta a simulación y en donde nuestra democracia no solamente no se beneficia, sino que se perjudica en su calidad de manera muy importante.

Y en términos de libertad de prensa yo creo que aquí hay muchos elementos que entran en juego, y yo creo que el central y el más importante, sobre todo en un México en donde tenemos un reto de seguridad, hablamos de delincuencia organizada, hablamos de violencia de género, pero hay una tercer vertiente de inseguridad en México, que es la violencia selectiva.

Violencia selectiva que se utiliza en perjuicio de medios de comunicación, de ministros de culto y defensores de derechos humanos. En todos los casos debería de guardarse celosamente la libertad de expresión.

En el caso de México, en donde además enfrentamos un brutal entorno de inseguridad, debiera de salvaguardarse con mayor razón. Incluso si hubiese dudas de si la libertad de expresión, por la razón que fuera, incurrió en algún exceso por falta de rigor en el extremo periodístico, aun en ese exceso debiéramos de pecar del lado de la libertad, en un contexto en donde los comunicadores están exponiendo su vida en un marco en donde tenemos un brutal problema de violencia selectiva.

Moderadora: Bueno, sería interesante profundizar un poco más en el tema también de la comunicación política, yo creo que es uno de los temas que de repente se ha insistido en decir que tendríamos que estar eliminando los spots y tendríamos que estar haciendo algo, pero ¿cómo te imaginas entonces un esquema o un mecanismo de comunicación pública y política?

José Antonio Meade: Mira, la comunicación política tiene tres vertientes: tiene una vertiente muy importante de voces de minorías, por eso tenemos plurinominales; tiene una vertiente muy importante de equidad, por eso tenemos financiamiento público; tiene una vertiente muy importante de transparencia, y por eso le invertimos tanto a generar una movilización ciudadana que nos dé garantías de que la elección se va a desarrollar en términos adecuados.

Y, subyacente a los tres elementos, queremos además un acceso a medios que garantice equidad. Y lo queremos porque, en términos generales, un contexto de inequidad, por ejemplo en el conocimiento, es muy difícil de superar en el marco de una elección.

Sin ir más lejos, por muchos años en Estados Unidos, un país de 320 millones de habitantes, con una democracia muy madura, la generación mía sólo conoció dos familias, los Clinton y los Bush, la verdad es que el triunfo de Obama en ese contexto fue muy notable. Y se necesitó de una marca como Trump para ser competitivo con otra marca como Clinton.

Eso quiere decir que las marcas generan inequidad y que la comunicación política debiera de buscar ecualizar.

Habiendo dicho todo eso, y siendo valiosas las voces de minorías y la equidad, y siendo valiosa la certeza en la elección, nosotros le dedicamos a nuestro proceso electoral este año casi 30 mil millones de pesos. Hay más o menos diez secretarías de Estado que tienen menos presupuesto que eso.

Entonces, un poco la duda es cómo podemos rediseñar el modelo de comunicación política para que los ciudadanos sean capaces de contrastar ideas, de contrastar propuestas, en un contexto en donde eso ese sea el centro de la elección, en donde las voces de las minorías sean escuchadas, en donde haya mínimos de equidad, en muy probablemente mucho menos tiempo y mucho más intensivo, en obligar a los candidatos a hacer estos ejercicios.

El primer debate más o menos libre en formato que tuvimos fue el que vimos en el INE hace muy poquito, y en el rigor de ese formato se privilegiaba que no se pasara uno de los segundos, en vez de privilegiar que se redondearan las ideas.

En una elección como ésta que es tan importante, la verdad, es que debiéramos de estar todos muy preocupados, muy interesados en contrastar las ideas, porque el que gane la elección va a gobernar no sólo en su persona, sino que va a gobernar con sus propuestas, y las propuestas implican para el país un entorno de desarrollo muy diferente.

Moderadora: Bueno, me llamó la atención, mencionabas tres ejes, hablaste de seguridad, hablaste de pobreza y hablaste de un mejor entorno para hacer negocios. Y me enfoco tantito en el de seguridad.

¿Por qué? Porque lo sabes bien, la mayoría de las encuestas de tiempo atrás, que miden las preocupaciones de los mexicanos, pues en los primeros lugares está seguridad y está corrupción, a veces en primero o segundo, pero son finalmente los dos temas que importan.

Dices, seguridad con enfoque integral y hablas de, bueno, pues sí, ha habido momentos en donde estábamos peor, mencionas el tema de la Ciudad de México, pero también tenemos que reconocer que hoy estamos muy mal en temas de seguridad.

El año pasado fue el año más violento en México desde que se mide, y estamos hablando de este gobierno, no estamos hablando del gobierno que estuvo en México en su momento, sino estamos hablando de este gobierno.

Hablas de prevención, por ejemplo, y se fueron reduciendo también los presupuestos para prevención. Por ejemplo, los programas que tenía la propia Secretaría de Gobernación en temas de prevención, se fueron eliminando esos recursos en uno de los rubros que tú estás apuntando como los más importantes.

Significa que, ¿hay que hacer algo radicalmente diferente a lo que se está haciendo o se venía haciendo?

José Antonio Meade: Mira, yo creo que hay que cambiar la escala, y no se eliminaron los esfuerzos de prevención, sino que se transversalizaron, que es un elemento muy importante también en el combate a la pobreza. El combate a la pobreza no se puede hacer desde una sola dependencia, como la prevención no se puede lograr con un solo programa.

Lo que nosotros planteamos es que todas las dependencias de gobierno hicieran trabajo de prevención. ¿Quién, por ejemplo? El que tiene mejor capacidad de hacer trabajo de prevención en México es el IMSS.

El IMSS tiene un presupuesto anual de más o menos 300 mil millones de pesos, el IMSS es en México el que tiene más teatros, el que tiene más centros deportivos en todo el país, el que tiene, además, acceso a generar a través de los estudiantes, un acercamiento preventivo para efectos a la salud.

Si nosotros movilizamos y le pedimos al IMSS, le pedimos al ISSSTE, cosa que hicimos, que transversalmente le asignaran un presupuesto a hacer un trabajo de prevención a través de sus instalaciones, el kilometraje que podíamos lograr, era un kilometraje mucho más importante.

¿Qué creo yo de fondo que nos ha pasado en México en los últimos años? Cambio desde alguna perspectiva la forma de la actividad delincuencial.

Me explico. Antes de 1997 el narcotráfico en México tenía que ver, sobre todo, con el control de las carreteras. En general la delincuencia organizada no disputaba el control político de las ciudades, porque el negocio estaba en el tráfico.

Poco a poco la delincuencia organizada empezó a meterse para disputar el control político de las ciudades y empezó a diversificar su actividad delincuencial.

Hoy el narcotráfico genera ingreso, sí por tráfico, pero genera también por tráfico de personas, lo genera por huachicoleo, lo genera por control de penales, lo genera por secuestro, lo genera por extorsión, lo genera por robo de transporte.

Y ese cambio de escala en la capacidad delincuencial no se vio acompañado de un cambio de escala ni en la prevención ni en la disuasión, y ciertamente no en la rendición de cuentas. Sí se fueron haciendo esfuerzos relevantes, del 97 a la fecha sí tenemos más policía.

Lo pongo en perspectiva: en el 2016 habían 6 mil policías federales, hoy debe de haber 60 mil, se multiplicó por 10. Los 60 mil siguen siendo insuficientes.

¿Qué tenemos que hacer en los tres niveles? La prevención tiene que ser mucho más estructural, de todos los días y de todos los niveles de gobierno.

La disuasión tiene que ser también de todos los días y con capacidades más importantes que las que tenemos.

Hablamos del problema de armas. Nuestro primer protocolo de armas, en las aduanas, lo hicimos el año pasado.

Hasta antes de eso, no teníamos un protocolo para cuidar el acceso de armas ni en la frontera norte ni en la frontera sur.

Tenemos 10 años con una ley de extinción de dominios que no hemos podido usar una sola vez, para quitarles recursos a los delincuentes, por eso hemos propuesto que eso se cambie, todo eso tiene que ver con prevención.

Pero si disuadimos y si prevenimos, de todas maneras no vamos a resolver el problema si en México delinques, y no tiene consecuencias.

La mayor parte de los delitos en México son del fuero común. Casi el 92, 93 por ciento de toda la actividad delincuencial en México, incluyendo los homicidios, son del fuero común.

Por eso, en la comparación era relevante hablar de los estados y hablar para entender qué estados lograron mejores resultados.

Te pongo un ejemplo, llama la atención en el mapa Coahuila. Algo hizo bien Coahuila comparado con Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León.

Lo que hizo bien Coahuila fue cambiar su ley para hacer más fácil quitarle recursos a la delincuencia organizada y cerrar o regular mejor, aquellas actividades que les daban flujo.

¿Hoy que nos pasa? Que se delinque y es muy difícil procesar y que tenga consecuencias ese delito. ¿Por qué es difícil? Porque tenemos 32 códigos penales, porque hasta hace un par de años, no teníamos un Código de Procesos Penales único, porque cada estado define los derechos como quiera y los delincuentes, son agentes económicos.

Si nosotros revisamos, por ejemplo, robo en casa habitación entre Jalisco, Nayarit y Zacatecas, la tasa de robo en casa habitación es mayor en Jalisco, que es donde el robo en casa habitación se castiga con menos severidad.

Eso quiere decir que el entorno importa, que las reglas importan y que tendríamos que dar el paso de cambiar las nuestras si queremos, con los recursos que estamos invirtiendo, generar mejor resultado.

Moderador: Y hay, en este mismo rubro, hay dos ejes que no mencionaste ahora, tal vez los tengas por ahí, pero, que además vienen en las preguntas que ya me están haciendo llegar. Les recuerdo que por ahí están pasando papeletas para ella.

Uno tiene que ver con los jóvenes. Hemos visto en fechas recientes, nos podemos ir solamente, poquito más de un mes atrás, a lo que sucedió en Guadalajara, estos tres jóvenes que fueron secuestrados, asesinados, que hasta donde sabemos, sus cuerpos fueron diluidos en ácido, y eran tres jóvenes estudiantes, universitarios.

Y esto, evidentemente, desata y vemos un temor enorme, y las cifras que hemos visto son, pues cómo, precisamente, son los jóvenes los que han sido más vulnerados, en todo esto de lo que estamos hablando.

Y de pronto, cuando escuchamos hablar de jóvenes, hablamos de ellos de futuro, cuando en realidad ellos viven un presente muy real.

¿Qué hacemos con el tema jóvenes?

José Antonio Meade: Yo creo que con el tema jóvenes, varios temas, pero empezando por el de seguridad. Y por eso el tema de investigación es tan importante.

¿Qué pasa con una delincuencia organizada que no teme a que haya consecuencias por sus actos? Que son capaces de hacer lo que hicieron con los jóvenes.

Es absolutamente creíble que la delincuencia organizada cometa atrocidades como las que está cometiendo porque no hay consecuencias, porque no tenemos capacidad de investigar, porque no tenemos capacidad de procesar.

Hoy, capturó y nos indignó lo que pasó a los jóvenes de Jalisco, como nos indignó lo que pasó con los 43 de Ayotzinapa. Pero, en los últimos 12 años han habido 200 mil homicidios, se han resuelto con sentencia, menos de 10 mil.

Eso quiere decir que hay 190 mil homicidios en México que no encontraron justicia, eso quiere decir que si de fondo queremos hacer las cosas distintas, tenemos que reconocer que nuestra escala de investigación no está donde está.

Ahora, parte del problema para mejorar nuestra escala de investigación, es que hoy los homicidios se definen diferente en las entidades, tienen agravantes distintas, se investigan de forma diferente, se castigan de forma diferente. Bueno, hay estados hoy en México que no tienen tipificado el feminicidio.

Si queremos lograr un resultado distinto, si queremos que la policía tenga una escala nacional, tenemos que hacer lo que hacen otras partes del mundo. En prácticamente ninguna parte del mundo hoy se califica el delito en función de dónde se cometió, el delito se califica en función de cómo se cometió. Y para eso no hay que ser muy sofisticado.

Hay que ver los seriales de policía que vemos en televisión, y cuando vemos un serial de policía en televisión, si el homicidio se cometió en circunstancias que, por la razón que fuera, llaman la atención, atrae la investigación la autoridad federal, porque tiene la capacidad de hacerlo.

Hoy vivimos en un país en donde 32 entidades definen, actúan, persiguen, investigan los delitos, empezando por el homicidio, como quieren. Si no damos ese cambio, si no damos ese brinco, podemos tener mejores policías, podemos hacer mejor prevención, pero mientras no haya rendición de cuentas, vamos a seguir viendo actos perpetrados en contra de jóvenes, de adultos, de mujeres, de periodistas sin que tengan ninguna consecuencia.

Si por algo debiéramos de empezar, es por la parte de rendición de cuentas. Si nosotros llegáramos al nivel de la OCDE, la violencia en México sería 40 por ciento inferior de golpe, y eso, además, potenciaría la prevención y la disuasión.

Moderadora: Hablabas de la violencia selectiva cuando hablabas, por ejemplo, del tema de los periodistas, del tema de defensores de derechos humanos, entre otros. ¿Crees que hay una violencia selectiva también contra jóvenes de manera específica?

José Antonio Meade: No, en los datos que yo he visto, no. Me parece que la violencia selectiva, y yo ahí añadiría un cuarto que, además, en esta contienda electoral ha sido muy dramático, que es la violencia selectiva en contra de los políticos.

O sea, si nosotros revisamos en términos numéricos lo que vemos en términos de homicidios, guarda relación con la demografía, con la excepción de estas cuatro actividades que son especialmente vulnerables.

Ahora, en el tema de jóvenes, regresamos a las oportunidades. Nosotros cometimos un error importante en SEDESOL, nosotros pensamos que de verdad habían “ninis” en México, que habían jóvenes que, llamados por el ocio o por la violencia, dejaban los estudios, y pensamos que una buena idea era motivarlos de regreso a través del fútbol y echamos a andar un programa que se llama “Futbol por la inclusión”.

Y, cuando fuimos a buscar a los jóvenes que habían abandonado la escuela, nos encontramos que atrás de cada joven que abandonó la escuela había una tragedia, había un problema de seguridad, había un reto de discapacidad, había un problema de ingreso familiar, había un problema de transporte público que los había movido a dejar la escuela.

Ese es el reto que tenemos con los jóvenes hoy. Si algo pudiéramos transformar, si sólo una cosa pudiéramos hacer distinta, sería asegurar que esos jóvenes terminaran su ciclo educativo, porque esos elementos que están recibiendo les van a transformar sus oportunidades y su vida.

Moderadora: Bueno. Y el otro eje que no hemos, y que aquí nos lo ponen, por ejemplo, Lorenzo García, director de Interaudio Digital, entre otros, dice: “¿Qué pasa con la cultura?”

Hablemos de cultura, y no es especifica la parte educación, hablemos de cultura y hablemos de, por ejemplo, plataformas para su desarrollo, dice, presupuesto, pero hablemos de cultura, candidato, no se ha hablado de cultura en esta campaña., ¿eh?

José Antonio Meade: Bueno, nosotros sí, ¿eh? De hecho lo tenemos en uno de los 7 ejes.

Y pensamos que es muy importante, por varias razones. La cultura es un elemento de identidad, es un elemento de cohesión, es un elemento de prevención, es un elemento didáctico, entra en los espacios de educación y la potencia, pero tiene un elemento adicional la cultura.

México tiene el tercer catálogo patrimonial cultural más importante en el mundo. La cultura también es economía, también es oportunidad y también es empleo.

En México, la cultura explica, más o menos, 3.3 del PIB; el turismo explica entre 8 y 9. Si juntamos turismo y cultura, estamos hablando del 12.

México tendría que tener un programa mucho más agresivo de infraestructura cultural. A mí me tocó ser canciller y a Juana le tocó ayudarme mucho en esa labor.

Si nosotros revisamos las grandes obras de infraestructura cultural en México, casi todas datan de los 60´s o de los 70´s, probablemente la obra de infraestructura cultural más importante que hemos hecho en años recientes, fue el rescate de la Ciudadela por un lado, a lo mejor el de la Cineteca, y el Barroco en Puebla.

Eso quiere decir que esas grandes obras de infraestructura cultural han estado ausentes de nuestra política pública, y la infraestructura cultural es importante porque previene, es importante porque genera espacios públicos, es importante porque recompone tejido social, es importante porque permite elementos didácticos que nos ayudan a fortalecer la educación, pero es importante porque generan empleo, generan inversión y generan crecimiento.

Países que tienen un Catálogo del Patrimonio Cultural muy inferior al nuestro, su cultura genera, más o menos, un punto y medio más del PIB que nosotros.

Una buena política cultural implicaría, en términos de riqueza, generar en beneficio de México, más o menos, 200 mil millones de pesos adicionales al año.

Eso implica infraestructura, eso implica conectividad, eso implica acceso, eso implica poner a disposición el acervo de manera electrónica y digital, eso implica incorporar los modelos educativos, eso implica potenciar la cultura como embajador.

Pero una política cultural redunda en economía, en empleo, en inversión y en prosperidad. Y el potencial de México con una buena política cultural es de, más o menos, 1.5 por ciento del PIB adicional.

Moderadora: En los tres puntos que nos señalabas, y otra vez son varias de las preguntas que me hacen llegar, no mencionaste de manera particular el tema de la corrupción.

Arrancaría, primero, ya que pasamos de cultura a corrupción. ¿Tú coincidirías con lo que en su momento dijo el presidente de la República, que “la corrupción es algo cultural”?

José Antonio Meade: No. Yo lo que creo y lo creo igualmente en el caso de la seguridad, es que es un problema de instituciones. No hay ninguna razón para pensar que México no puede lograr, en cualquiera de estos temas, los mejores resultados que alcanza el mundo.

México es un país del G20, eso querría decir que en todos los indicadores debiéramos de aspirar a tener esos estándares. No sólo somos del G20, estamos, respecto el tamaño de nuestra economía, a la mitad del G20, y en los siguientes años podríamos estar en la mitad de arriba, podríamos estar y ser parte del G10 de aquí al 2050. No debiéramos de conformarnos con nada menos que esos estándares.

Cuando encontramos que no estamos en esos estándares, lo que quiere decir es que no tenemos las instituciones adecuadas.

¿Por qué no estamos dando resultados en salud? Porque seguimos definiendo los delitos como en la época de los bandidos del Río Frío. Pues hay que definirlos como se definen en el resto del mundo.

¿Qué tendríamos que hacer en corrupción desde el punto de vista institucional? Uno. Tendríamos que hacer más fácil recuperar lo robado. Hoy, para recuperar el patrimonio de un funcionario público acusado de corrupción, primero tenemos que acreditar que su patrimonio fue resultado del acto de corrupción específico que estamos investigando.

Luego, tenemos que determinar que él fue responsable de ese acto particular y, una vez que determinamos las dos cosas, podemos empezar el juicio para recuperar lo robado, lo hacemos a través, por la vía del procedimiento penal, lo que quiere decir que tenemos que acreditar, más allá de cualquier duda, que efectivamente salió de un acto de corrupción.

¿Cómo funciona en el resto del mundo? La extinción de dominios es un proceso civil, eso quiere decir que, si la hipótesis más razonable es que el funcionario público o el delincuente organizado se hizo de un patrimonio cuyo origen no puede explicar, lo primero que pasa es que se lo quitas y ya después sigues el proceso de deslinde penal.

Dos. Tendríamos que tener un esquema en donde los ministerios públicos sean autónomos. Hoy estamos todos pendientes de ver qué pasa en Estados Unidos alrededor de una investigación con cargo al presidente. ¿Quién hace esa investigación? Un ministerio público autónomo. Y, si el presidente interfiere con su investigación, se le encuentra culpable de obstrucción.

Bueno, en todos los países que han sido exitosos en materia de corrupción, países o jurisdicciones, Hong Kong, Singapur, Corea del Sur, Italia, infiltrada por el narcotráfico en sus estructuras de gobierno, tienen en común que garantizan absoluta autonomía del ministerio público.

¿Qué más? Pues tendríamos que movernos del esquema de la Declaración Patrimonial al esquema de la certificación patrimonial.

Hoy tenemos en México un esquema que llama poderosamente la atención, valiosísima como fue, la iniciativa 3 de 3, pues la 3 de 3 descansa en lo que voluntariamente yo declaro que es mi patrimonio.

¿Y qué es lo que pasa después de que lo declaro? Que los políticos tienen que explicar por qué no estaba el departamento en Miami, por qué no pusieron la fundación que hizo el edificio, por qué no pusieron algún otro elemento del patrimonio que falta.

¿Qué tendríamos que hacer? Lo que hace el resto del mundo: que el patrimonio del funcionario es auditado, y se revisa que su evolución sea consistente con sus ingresos, tendríamos que hacer lo mismo.

¿Qué más tendríamos que hacer? Todos los contratos tendrían que ser transparentes. El 100 por ciento de los contratos.

Y aquí vale la pena decir, en términos de consistencia, un mes antes de irme de la Secretaría de Hacienda se hicieron públicos el 100 por ciento de los contratos que firmo el gobierno federal.

Eso quiere decir que no tenían que preguntarnos, cualquiera que se metiera a la hoja de transparencia podría revisar cualquier contrato, cómo fue asignado, a quién se le asignó y bajo qué modalidad.

Si tenemos esos cuatro elementos, que son los que se tienen en el resto del mundo, no tendríamos por qué tener un entorno diferente al que se tiene en el resto del mundo.

Moderador: Y, en ese sentido, aquí hay, por ejemplo, una pregunta larga, incluso, muy bien articulada y con varios puntos que tienen que ver con el Poder Legislativo, pareciera haber una especie de frustración con el Poder Legislativo, en las preguntas que yo recojo aquí.

Y termina el periodo de sesiones, apenas, hace un par de días, bueno podrá ver algún extraordinario lo que sea, pero, algo de lo que tú hiciste un llamado, por ejemplo, de que el Sistema Nacional Anticorrupción terminara así estando, completo en su funcionamiento, pues no fue así.

Termina, digamos, este periodo de sesiones y por lo menos no está, no hay fiscal, no hay, no hay, ¿no? Y entonces, bueno, dicen: “pues igual para el 1 de julio, o después, en agosto, a ver si lo retomamos”, pero pareciera, digamos, que esto tan fundamental, y que tú hiciste un llamado por ello, pues no se hizo.

José Antonio Meade: Es correcto, y yo creo que debería de preocuparnos mucho.

Y cuando regresamos al modelo de comunicación política, y cuando regresamos a los que nosotros queremos enfatizar en la elección, que es un tema de unidad en un entorno en donde el ciclo electoral en vez de unirnos, nos está dividiendo, tiene que ver con eso.

Ni modo que no seamos capaces, los políticos, de ponernos de acuerdo, en una gente, que nos dé garantía de que el sistema va a funcionar.

Fuimos capaces de ponernos de acuerdo en el sistema, eso quiere decir que lo votó dos terceras partes del Congreso, la mitad de los congresos locales y participó en la sociedad civil.

Y luego, fuimos capaces de complicar el nombramiento porque no nos pudimos poner de acuerdo alrededor de una persona, en medio de un país que tiene una profundidad del talento como el nuestro, de un país que es capaz de poner jueces en la Corte Penal Internacional, jueces en la Corte Internacional de Derechos Humanos, en un país que ha generado profesionistas que son orgullo del mundo, ni modo que no seamos capaces de ponernos alrededor de una sola persona.

Y parte de lo que, yo creo, que preocupa es la forma que tenemos de hacer política, una forma de hacer política en donde, en las elecciones, no se reconocen nunca avances, todo estaba mal y el de frente, siempre es una gente que “es de lo peor”.

La verdad, es que debiéramos de tratar de regresarle a la política dignidad y límites, y en esa dignidad y en esos límites, deberíamos ser capaces de ponernos de acuerdo que, en algo tan fundamental como el combate a la corrupción, hubiésemos encontrado un nombre que nos diera confianza.

Y ahí llama la atención porque lo tuvimos, tuvimos un nombre que generó confianza, un nombre que, además, puso de acuerdo a todos los procuradores de Justicia de las entidades federativas, que generó un consenso respecto de a dónde deberíamos de movernos y que recogía muchas de esas propuestas.

Y, sin embargo, fuimos capaces de politizarlo sin sentarnos a pensar en las consecuencias que eso tenía, en términos de la credibilidad del país.

Moderadora: A ver, cuando se nombra al Sistema Nacional Anticorrupción, bueno, cuando se nombra al comité ciudadano que acompaña al Sistema Nacional Anticorrupción se habló mucho, y yo recuerdo haber podido platicar con la que entonces lo presidía, con Jacqueline Peschard, y decíamos: “Hay una impaciencia social con el tema de la corrupción”.

Es decir, ya no estamos listos para, o ya no tenemos la disposición para esperar que algún día vaya a caer.

Decía ayer el secretario de Salud, el Doctor Narro, en una entrevista, que la rabia social, me llamó mucho la atención lo que dijo, dijo: “La rabia social, hoy, ya es un problema de salud pública”. Y lo dijo ayer el secretario de Salud en una entrevista.

Hace poco lo dijo también el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente: “Este es un país dolido, este es un país que necesita casi una terapia psiquiátrica para salir adelante del dolor profundo que tiene”.

Y, al final, este malestar social, lo hemos platicado en otro momento también contigo, José Antonio Meade, este malestar social, pues tú estás con un partido o, por lo menos, y vienes de un gobierno en donde el malestar social está también en la muy baja evaluación que tiene, por ejemplo, el presidente de la República.

¿Cómo ve José Antonio Meade esta rabia social, este malestar social? Que, tal vez, ni siquiera tome en cuenta muchos de los datos que nos acabas de dar.

José Antonio Meade: A ver, hay uno, pero es irrelevante desde el punto de vista de datos, porque atrás de los datos hay historias, y atrás de esas historias, a ver, regresamos un poco a los datos, 12.2 millones de mexicanos que queman leña.

No hay ninguna duda de que habría una gran frustración de ellos y de todos los que hoy estamos preocupados porque México sea mejor, pero vale la pena, yo creo, en esta elección, y eso vamos a tratar nosotros de hacer, pues de generar conciencia de que el tema tiene que ser de propuestas y que el tema tiene que ser hacia adelante, con un elemento adicional que para mí es importante, y ha sido bueno destacar durante toda esta elección: no hay partidos buenos y malos, hay políticos buenos y malos, y, en general, son muchos más los buenos.

Yo vengo de una familia de servidores públicos. Me tocó ver el servicio público a través de los ojos de mi papá y de mi mamá, me tocó ver el servicio público a través de mi propia experiencia, y el servicio público es una experiencia de dignidad y de honorabilidad.

Yo estoy seguro que muchos de quienes aquí están, no solamente a alguna altura fueron servidores públicos, sino que son amigos de servidores públicos que se sienten orgullosos de tener en su casa.

Eso es algo que para nosotros es importante poner en claro en esta elección.

Sí hay funcionarios públicos corruptos, sí hay políticos que merecen estar en la cárcel, pero también el servicio público es esperanza o es, y debe ser, esperanza de una vida digna.

Yo les preguntaría, sólo para hacer el ejercicio. ¿Quiénes de aquí son funcionarios públicos o alguna vez lo fueron?

¿Y quiénes de aquí han tenido servidores públicos invitados en su casa? De los que se sienten orgullosos de ser sus amigos y de presentarles a sus familias y decir: “oye, este cuate es un cuate honorable y ha hecho un buen trabajo por México”, vale la pena que eso lo dignifiquemos.

Y en ese empeño de dignificar el servicio público y el trabajo político, yo creo que es algo que vale la pena hacer y nosotros vamos a tratar de hacerlo de aquí a que termine la elección.

México va a necesitar muchos servidores públicos honestos, lo peor que nos podría pasar es que la gente de desencantara del servicio público por nuestra incapacidad de matizar.

Moderadora: ¿No crees que ya está desencantada?

José Antonio Meade: Y yo creo que debiéramos de buscar que se reencantara, porque el servicio público es necesario, el servicio público dignifica, el servicio público es un espacio de vocación y la gente que está en el servicio público quiere servir.

A mí me motiva estar en el servicio público porque quiero ayudar a resolver problemas y, como yo, somos miles los que estamos en esa hipótesis que es, además, con quienes yo he tenido la fortuna de caminar, de acompañarme y de ver por varias generaciones.

Moderadora: Bueno, varias preguntas, casi todas las últimas que me han llegado vienen en esta línea, así que retomo la de Rogelio Azcárraga que de alguna manera resume todas las demás, dice: “Tienes 60 días, ya un poco menos de 60 días para crecer y ganar. En el caso de que no crezcas, ¿no te podrías asociar con Anaya para ganar?”

José Antonio Meade: Mira, bajo ningún concepto, en ninguna circunstancia, con nadie.

Y en la siguiente reflexión, nosotros estamos aquí absolutamente convencidos de que somos la mejor alternativa, de que somos la alternativa que le da al país la mayor confianza y que tenemos el mejor proyecto, con un elemento adicional: la elección tiene una gran intensidad.

Decía un político viejo que en política las cartas se tiran todos los días, eso es especialmente cierto en el ciclo electoral. Por eso los países tienen la arquitectura electoral que tenemos nosotros.

Tres momentos en esa arquitectura institucional: un momento de máxima publicidad, en donde todos estamos pendientes, en estos 58 días, de absolutamente cada gesto, cada elemento de información, cada señal, cada propuesta, para evaluar el carácter, la personalidad y la propuesta de quienes están participando en esta contienda.

Y después se abre un proceso de reflexión, se abren por ley en México y en el mundo, tres días de silencio, tres días en donde la gente tiene la oportunidad de discernir, de pensar en familia, en la intimidad, todo lo que oyó, para evaluar qué es lo que es lo que él cree que le convenga más hacia el país.

Y después de un espacio de gran publicidad, por ley, va a llegar sólo frente a la boleta. Y en esa boleta va a escoger qué es lo que él cree que es mejor para el país.

Y ese es el momento definitorio, en términos del rumbo del país.

¿Por qué está distinción es importante? En todos los países del mundo se hacen encuestas y en todos los países, prácticamente del mundo, hay elecciones. Y no hay un solo país que haya sustituido la jornada electoral por la encuesta porque, al final, la decisión de a quién queremos confiarle el destino del país es una decisión íntima que se toma frente a la boleta después de haber escuchado y evaluado todas las alternativas.

Y pongo un ejemplo, decías tú que hoy en la noche o en la tarde, o a la mejor ya, están jugando los Pumas contra el América.

¿A qué horas empieza?

Pregunta: En un ratito más.

José Antonio Meade: Bueno, ¿quién cree que van a ganar los Pumas?

¿Quién cree que va a ganar el América?

Entonces, hay dos opciones: una opción, como en la encuesta salió que va a ganar el Pumas, pues de una vez nos ahorramos el partido y no lo jugamos.

Eso es lo mismo en política, vamos a jugar los 90 minutos, y después de los 90 minutos no tenemos ninguna duda que vamos a ganar.

Moderadora: Iba a decir que es un ejemplo tramposo porque si yo pudiera votar ahorita para que ganen los Pumas, pues voy y voto. El problema es que no puedo votar y tengo que esperar a que jueguen, y lo único que yo puedo hacer es aplaudir o no.

En este caso, ese es un dato, yo creo importante, es, pregunta directa: ¿Desconoces los resultados de las encuestas?

José Antonio Meade: No, no lo desconozco, pero reconozco en las encuestas una fotografía de un momento, de un momento al que le faltan muchos, y en ese momento al que le faltan muchos, el entorno va a ir cambiando y para eso son las elecciones.

Yo preguntaría un poco distinto, si las encuestas, deja tú ahorita, pues las encuestas hace cuatro años, pues ya decían que Andrés Manuel iba a ganar, pues de una vez nos ahorrábamos el espacio de comunicación política, nos ahorrábamos el debate, nos ahorrábamos la elección y cerramos el changarro.

Y, sin embargo, no lo hace nadie en el mundo.

¿Y por qué no lo hace nadie en el mundo? Porque las encuestas no definen la elección. La elección se define como un acto de conciencia y responsabilidad, frente a la boleta.

Moderadora: Entonces, ¿José Antonio Meade sigue hasta el final?

José Antonio Meade: Absolutamente, pero, además, sigo hasta el final porque creo que soy la mejor alternativa, si no, no hubiera participado.

Moderadora: Nos quedan todavía unos minutitos y mientras estamos hablando.

José Antonio Meade: Yo hubiera dicho, de Gaby, que esa era una interrupción tramposa, ¡hombre! Si estaba a toda madre el aplauso. Lo hubieras dejado correr como si hubiera caído un gol.

Moderadora: No, la verdad es que no lo voy a dejar correr porque pareciera que trajo a su porra, aquí, el candidato.

¡Ah! ¿Verdad? Luego, luego.

A ver, mientras estamos hablando sabemos que están pasando cosas en el Partido Revolucionario Institucional, nos enteraremos seguramente en algún momento, pero se habla de cambios, posibles cambios en el Partido Revolucionario Institucional, que aunque tú seas un candidato ciudadano, pues al final te está postulando entre otros, el PRI.

Y la pregunta es ¿se van a dar estos cambios en el PRI? ¿Cómo afecta a la campaña de José Antonio Meade? ¿Y si tú vas a hacer también cambios o ajustes más fuertes? Porque te escuché hoy en varias ocasiones decir que diario hacen ajustes, pero no los ajustes diarios, sino cambios radicales en cómo va la campaña de José Antonio Meade.

Entonces el PRI y tu campaña.

José Antonio Meade: Mira, a ver la primera pregunta te la contesto en 15 minutos.

Moderadora: ¡Ay! ¿Ya ven cómo es?

José Antonio Meade: En 15 minutos saldremos y veremos efectivamente cuáles son esos anuncios que se hacen.

En una campaña que es de tres partidos, en una campaña en donde la aritmética da porque se suman tres partidos, en una campaña en la que se suman tres partidos y se suma un trabajo electoral en la campaña.

Ahí es en donde se define le elección, y en esa definición de la elección cuentan las estrategias, cuanta lo que cada quien ha venido postulando y se van haciendo ajustes.

Sin duda estamos en una coalición, y estamos en una coalición en donde el priismo escogió, a través de una asamblea, a un candidato. Y escogió en esa asamblea la posibilidad de que el candidato fuera un candidato diferente.

En este espacio de ajusto, que es un ajuste relevante, que es un ajuste importante, ese, y los que sean necesarios, los vamos a hacer para ganar la elección.

Moderadora: ¿Y eso se va a saber cuándo?

José Antonio Meade: Uno de ellos a lo mejor en los siguientes 15 minutos.

Y los demás los sabremos, más o menos, antes de que sepamos si ganan los Pumas o el América.

Moderadora: O sea hoy, al final hoy.

José Antonio Meade: Como dicen por ahí: hoy, hoy, hoy.

Moderadora: Tendremos información sobre los cambios que pueden darse en el Partido Revolucionario Institucional, que ahorita están sucediendo, que sé que todos están teniendo esa información y, bueno, ya tendremos el dato.

Ya nada más para cerrar, me recuerdan, tuve la oportunidad, ayer, de platicar con el astronauta José Hernández, allá desde Estados Unidos, y estaba muy enojado porque decía que los candidatos no están hablando, una cosa es que esté en la plataforma, pero hablando de manera específica de ciencia.

Y él decía: “Yo estoy dispuesto a sentarme con cada uno de los candidatos a que hablemos de ciencia, de la importancia de la ciencia como un horizonte del país”. Y, pues literal, te paso el recado del astronauta.

José Antonio Meade: Deja le contesto, porque ahí otra vez, en términos de esa máxima transparencia, en los primeros espacios de precampaña en donde se valía tener ese espacio de diálogo, nos juntamos con todos los premios nacionales de ciencia y tecnología, porque está en la plataforma, porque queremos tener ese diálogo.

Y sí, tiene razón parcial, el único que se ha juntado con todos los premios nacionales de ciencia en México, soy yo.

Moderadora: ¿O sea que?

José Antonio Meade: Yo mero

Moderadora: ¿Le pasamos ese recado?

José Antonio Meade: Sí. Y dile que lo invitamos también para que se sume a ese espacio de diálogo que ya tuvimos.

Moderadora Bueno. Ahí hay una pregunta que tiene que ver específico con el sector, bueno, hay varias, que es la misma en realidad, y se refiere a cuando fuiste secretario de Hacienda, que no se vio una política flexible para el pago de contraprestación por refrendos.

Hay mucha inquietud también, de repente, y ahora sí hablando específicamente de la industria que hoy te invita a platicar con ellos y creo que hay algo de dudas sobre este tipo de temas.

José Antonio Meade: Mira, a mí me tocó cuando llegué a la Secretaría de Hacienda que ya estaba definido el régimen fiscal.

Estaba definido el régimen fiscal y tenía un espacio de tiempo, un espacio de tiempo, entre que se pudiera pagar el referendo y que se dieran las nuevas limitaciones, que hubiera tenido como consecuencia, que por ley se actualizaran los derechos, conforme la nueva evaluación de mercado.

En ese contexto, la flexibilidad estaba en un derecho que ya no fijábamos nosotros, en construir un esquema que construimos con Edgar, que le dio un apoyo por la vía de Banca de Desarrollo para que no implicara un reto en el flujo.

Ahora, pensaba entonces, digo ahora y lo platicamos, entonces, que había que haber abierto una mesa para revisar estructuralmente el marco fiscal del sector.

Un marco fiscal que paga derechos, que paga Impuesto Sobre La Renta, y al que le expropiamos, por la vía de comunicación política, buena parte de sus espacios tributarios, pocas industrias hoy, en donde haya tanta participación del gobierno como ésta.

Y por eso quise hacer la presentación como la hice, porque si todo lo que hicimos era bueno para el sector energético, todo eso que hicimos en el sector energético tendríamos que hacerlo en el sector de radio y televisión, y ese, sin duda, es un compromiso que he hecho otras veces y que hoy, de manera pública, ratifico.

Ahora sí lo dejamos correr.

Moderadora: Ahora dejamos correr un poquito el aplauso.

Para cerrar, presidente, no sé si quieras decir algunas palabras, antes de despedir al candidato.

Edgar Pereda Gómez: Pues yo sólo agradecer, una vez más, muy clara la presentación del candidato José Antonio Meade, muy claro el tema con la industria, así es, nos faltó tiempo en esa ocasión, pero creo que ahora lo podemos recuperar, entonces, muchas gracias.

José Antonio Meade: Muchísimas gracias, de nuevo, por este espacio y por todo el apoyo que le han dado a que podamos comunicarnos bien.

Moderadora: Bueno, muchísimas gracias, José Antonio Meade.