Discursos

Participación de José Antonio Meade durante su adhesión al Compromiso en Favor de la Niñez y la Adolescencia Mexicana del Movimiento #MxPorLaNiñez

 

Moderadora: Me gustaría, para empezar, que nos cuentes una anécdota a todos los que somos niños, unos más niños que otros, pero que nos cuentes una anécdota feliz o algo que pasó en tu niñez para que realmente conozcamos al niño Meade.

José Antonio Meade: Yo creo que lo primero que habría que comentar es que el único corte de pelo que teníamos en la casa era casquete regular y fleco. Y así fuimos diciéndole al peluquero hasta que llegué a ser adolescente.

Ya ahorita no podría hacerme ese corte de pelo, ya no me da el fleco.

Yo soy el mayor de cuatro hermanos, mi hermano chico tiene exactamente cuatro años y medio menos que yo. Entonces, vivíamos en una casa cuatro niños, cuatro hombres, en una casa que tuvo mucha alegría, la alegría propia de tener, de poder compartir esa niñez con tres hermanos, con quienes tenemos una relación muy cercana.

Y hoy que estamos hablando de la agenda de niñas, de niños y de adolescentes y pensando un poco en cómo había sido esa niñez, pone de relieve lo que nos gustaría a uno que tuvieran muchas niñeces en México.

Yo soy hijo de un servidor público, de una educadora. Me tocó ver, muy chico, poquito más grande que eso, a mi mamá dar terapias auditivas, porque se especializó en terapia de lenguaje. Y darnos cuenta, desde muy pequeños, de que había niñeces de todo tipo con diferentes retos y con diferentes espacios de oportunidad, con presencia de muchos satisfactores y con presencia de muchas carencias.

Me decía mi pediatra que a mí me habían bautizado no con una aguja médica, sino con una hoja aguja de fonógrafo, porque no dejaba yo de hablar. Ya para muchos habría que explicar qué es una aguja de fonógrafo, no sabríamos ni siquiera acordarnos de esa tecnología.

Pero fue una niñez alegre, fue una niñez segura, fue una niñez acompañado, fue una niñez con un padre y una madre que los dos tenían trabajo, fue una niñez en donde había acceso a la salud, fue una niñez en donde desde muy pequeños tuvimos acceso a la educación.

Fue una adolescencia en donde mis padres, ambos, estaban muy preocupado de que tuviéramos no solamente acceso a educación, sino que fuéramos teniendo acceso a una visión de rumbo, a un acercamiento con su tecnología, y que nos fue dando muchísimas oportunidades.

Y hoy que preparábamos este evento y que pensábamos en esta anécdota, lo que quisiéramos es que fueran mucha las niñas y los niños los que pudieran hablar de su niñez con estos elementos, que pudieran hablar con su niñez pensando en que fue una niñez segura, pensado que tuvieron el apoyo de una familia, pensado que tuvieron acceso a la salud, pensado que no tuvieron que pasar por privaciones, pensando que cuando enfrentaran el reto de una discapacidad, tenían cerca quién los ayudará.

Pensado, además, en que el reto que nosotros teníamos, que nosotros tuvimos de niños, era fundamentalmente el reto de que nos bullearan por el corte de pelo.

Debiéramos de aspirar a que esa fuera la niñez de los mexicanos, una niñez en donde sus preocupaciones fueran las propias de una niña o de un niño, que no estuvieran preocupados por buscar leña para calentar su hogar, que no tuvieran preocupados por si tendrían o no qué comer y cómo alimentarse, que no estuvieran preocupados por sentir a sus padres preocupados y la angustia de buscar el sustento cotidiano.

Yo tuve una niñez que me gustaría que tuvieran muchos, una niñez acompañada, una niñez feliz, una adolescencia con muchas oportunidades y una vida que hoy me permite, junto con Juana, tratar de que mis hijos tengan una niñez y una adolescencia similar.

Y hoy, además, en la enorme oportunidad de tratar de que sean muchos más las niñas y los niños que vivan en el entorno que hoy, con esta red de propuestas queremos construir para México.

Agradecerles mucho a ustedes esa emoción, ese compromiso y reiterar nuestro apoyo con esta causa, con esta agenda por las y los niños de México.

Muchísimas gracias y muy buenos días.

Moderadora: Muchas gracias, candidato, por abrirse de esta manera con nosotros y compartirnos anécdotas de su niñez que, seguramente, sin duda alguna, marcaron, fueron el inicio para que esté usted hoy con nosotros como candidato a la Presidencia de la República.

Esa niñez feliz y esa niñez llena de oportunidades, como usted bien comentó, sin embargo, no es la realidad de millones de niños y niñas en México. La verdad es que miles de niños viven experiencias muy diferentes por su condición de carencia, exclusión o vulnerabilidad, que no les permite llegar a sus sueños de la manera que usted los pudo cumplir.

Sólo para hacerle y poner en contexto cuáles son esas otras experiencias y esas otras realidades de los niños y niñas, en México más de 20 millones de niños y niñas, es decir casi la mitad, viven en condición de pobreza o pobreza extrema; más de mil niños y niñas no podrán cumplir sus sueños porque en 2015 fueron asesinados.

Por ejemplo, 30 mil niños y niñas en México mueren anualmente antes de los 5 años por razones que pueden ser prevenibles; más de 30 mil niños y niñas en el país se encuentran en tránsito sin estar acompañados, viviendo muchas adversidades en el camino.

El 64 por ciento de la niñez mexicana es educada todavía, aunque parezca imposible, con algún tipo de violencia, ya sea de sus maestros o en casa, también.

Casi un millón 800 mil niños y niñas, esto es casi el 14 por ciento, no asiste a la escuela por diferentes razones.

871 mil niños, ya usted lo mencionaba, viven con algún tipo de discapacidad que, obviamente, pues cortan su desarrollo.

Y, por otro lado, aún casi 2 millones y medio de niños, de niñas y adolescentes, están en algún tipo de trabajo sin poder estudiar y sin que sus derechos sean garantizados.

Frente a este contexto, candidato, nos gustaría escuchar de qué manera los niños y niñas van a estar presentes en su agenda, cuáles son los compromisos que usted estará adquiriendo y, no viendo a los niños y niñas como un grupo vulnerable más, sino como personas sujetas de derechos con toda su plenitud y dignidad.

José Antonio Meade: Muchas gracias.

No solamente quisiera hablar del futuro, sino que quisiera hablar de la experiencia que tuvimos en el pasado reciente.

Muchos de quienes aquí estamos nos tocó hacer un trabajo compartido, de hecho Juana es donante de muchas de las fundaciones que aquí están, y nosotros hicimos un trabajo muy cercano cuando nos tocó enfrentar la crisis de niñas, niños y adolescentes en condición de movilidad.

Y, por eso, la agenda y estos nueve puntos son interesantes, porque tienen ya un grado mayor de focalización.

No solamente son niñas, niños y adolescentes, y son niñas, niños y adolescentes que están enfrentando, por alguna razón, un espacio que los hace vulnerables y que exige un acompañamiento para reducir esa vulnerabilidad.

Cuando al principio de la administración tuvimos la crisis, ese verano, de niñas y niños que viajaban no acompañados por el territorio nacional, trabajamos mucho con Save the Children y con muchas fundaciones para tratar de corregir lo que estábamos viendo, que era una falta de apoyo específico para ese sector en todo el trayecto: falta de albergues, falta de medicinas, falta de especialistas en nuestras instituciones de integración familiar para poderles dar alcance y albergue.

Algunas circunstancias, particularmente de los adolescentes, que no cabían en ninguna categoría de fácil acceso.

Nos tocó ver a nosotros el reto de que en los albergues, incluso, no aceptaban a los adolescentes, y que muchas veces, en condición de movilidad y de fragilidad, tenían que enfrentar el reto de ser, además, tratados como adultos y sin un acompañamiento particular.

Cuando fui secretario de Desarrollo Social 1.1 millones de niñas, niños y adolescentes abandonaron la condición de pobreza extrema, de los 2 millones de mexicanos que la abandonaron, poquito más de la mitad eran niñas, niños y adolescentes. Lo que quiere decir que sí se puede, si hacemos un trabajo focalizado, si hacemos un trabajo transversal en la atención de ese segmento.

Que, como aquí se pone en relieve, es un segmento muy relevante de atender y trabajar porque es el segmento que va a marcar el futuro del país y, por lo tanto, teniendo México muchos retos históricos y muchos retos que se acumulan, por donde debiéramos de empezar es justamente por la niñez y por la adolescencia.

Y lo que aquí invirtamos va a redituar, sin duda, durante todo el ciclo de la vida de esas niñas, de esos niños y de esos adolescentes, pero también del país.

Las campañas, para sorpresa, yo creo, de muchos de los que me están escuchando y que piensan que las campañas son solamente espacios para dividir, la verdad es que las campañas ofrecen también espacios para unir.

Al final del día los mexicanos nos vamos a pronunciar por una alternativa, por una persona y por un programa. Pero, resultado de la elección vamos a tener rumbo y vamos a tener visión y el hecho de que los candidatos estén dispuestos a incluir en su agenda a ésta y estén dispuestos a venir a platicar para identificar, incluso sus presidencias, es una señal importante.

En la otra plataforma, los niños y los adolescentes aparecen de manera puntual y aparecen también de manera transversal.

Un primer elemento que pusimos como uno de nuestros siete compromisos es abatir la pobreza extrema en la primera infancia. La pobreza extrema en México implica dos condiciones, implica, al mismo tiempo, un ingreso por abajo de la línea del bienestar mínimo y tres o más carencias de las que aquí se citaron.

Eso quiere decir que si nosotros trabajamos en abatir las carencias, vamos a poner un piso parejo para nuestras niñas y para nuestros niños. Y estas carencias pueden abatirse de forma tal, que los 175 mil niños que al año nacen en México en condición de pobreza extrema, tengan un piso parejo para arrancar.

¿Qué querría decir, como mínimo, esta agenda de atención en el ánimo de abatir la pobreza extrema en la primera infancia? Implicaría que focalizáramos los recursos del Fondo de Aportación de Infraestructura Social para que nos aseguráramos con las autoridades municipales, que la vivienda a la que llega el recién nacido, tuviera condiciones de servicios básicos y de materiales.

Eso querría decir que priorizáramos en el ejercicio del gasto para estar seguros que a esa vivienda lleguen servicios y que tengan materiales, y que no tenga condiciones de hacinamiento.

Eso permitiría que, de entrada, en esas dos carencias, la del servicio básico y la de materiales en la vivienda, aseguráramos que los niños y los recién nacidos tuvieran ese piso parejo.

Segundo, una intervención nutricional que vaya, incluso, desde lo prenatal, con una línea de atención que hemos planteado para las mujeres en el embarazo, parametrizarla en la idea de que tenga, por lo menos, cinco visitas durante el embarazo con atención de un doctor.

Eso implica que desde lo prenatal habría una atención de alimentación, y una atención temprana, que va desde el nacimiento en adelante, no solamente en la forma como definimos la cadena alimentaria, que el día de hoy es una encuesta que habla sobre inseguridad alimentaria, sino, propiamente dicho, una intervención nutricional a la que le demos seguimiento con mediciones de peso y talla para asegurarnos que la intervención esté siendo efectiva y que abatamos problemas que todavía tenemos en México, incluso en materia de anemia.

Debiéramos, en la siguiente administración, de asegurar que la primera infancia mexicana no tuviera ya, en ningún caso, condiciones de anemia. Cuando vamos dividiendo este reto de los 175 mil recién nacidos en el país, estamos en plena capacidad de asegurar que para esas generaciones, hacia adelante, no vuelvan a conocer condiciones de anemia.

Tenemos que hacer mucho trabajo hacia atrás, pero que no dejemos que ese problema se nos siga acumulando.

La educación tiene que estar presente desde los 3 años, bueno, en la estimulación temprana, desde los 3 hasta la adolescencia. Y ahí hay diferentes retos que también se pueden superar y que están en la plataforma.

Nuestro deseo es llevar prácticamente a cero la carencia educativa entre los 3 y los 5 años, eso implica estancias, guarderías y escuelas de tiempo completo y con alimentación, ahí se atiende (inaudible) cuidado la alimentación y la educación, al mismo tiempo que facilita la (inaudible) laboral de las mujeres.

De los 5 a los 15 años tenemos que trabajar para que no haya un solo niño o adolescente que abandone la escuela. En México tenemos derecho a la educación, pero seguimos viendo niñas y niños que abandonan la escuela, y lo hacen por diferentes razones.

No hay una sola intervención que resuelva la problemática para todas las niñas, niños y adolescentes, las intervenciones tienen que ser puntuales y diferentes; a veces es violencia, a veces es discapacidad, a veces es falta de transporte público, a veces es falta de beca de manutención, a veces se requiere un apoyo para el ingreso familiar que permita que los niños permanezcan en la escuela.

Cuando nosotros hablamos de Avanzar Contigo, hablamos, justamente, de hacer ese diagnóstico a nivel de cada familia, continuar viendo una sola intervención que resuelve el reto de la educación, pues tenemos que diseñar una estrategia suficientemente flexible como para corregir cada uno de los problemas.

México tiene que convertirse, en la siguiente administración, en un país en donde los jóvenes terminen la preparatoria.

Si solamente una cosa pudiéramos cambiar de México, debiera ser esa. En México, el que termina la preparatoria va a vivir cinco años más que el que no la termina, va a ganar 41 por ciento más que el que no la termina.

Eso implica que si nosotros logramos que ni un sólo joven abandone los estudios, sino hasta terminar la preparatoria, le debimos de haber dado elementos para transformar su vida, su entorno, su familia y su conjunto de oportunidades.

Y debiéramos de garantizar acceso a educación superior para quien tuviera la posibilidad de seguir con ese grado de estudios.

Si nosotros logramos desde la asistencia prenatal hasta terminar la preparatoria le debimos de haber dado a nuestra juventud y a nuestra niñez, un mucho mayor entorno.

Hacemos nuestros, además están ya reflejados en la plataforma, los nueve compromisos que aquí ustedes apuntan como relevantes. Lo hacemos nuestro, porque lo hemos hecho nuestro en toda una trayectoria.

En Relaciones Exteriores: la atención a los niños, niñas y adolescentes en condición de movilidad, en Desarrollo Social: la atención, empezando, por la primera infancia y por la adolescencia y, resultando, en que 1.1 millones de niños corrigieron esa realidad, y se acercaron, en consecuencia, a tener un espacio de oportunidad como el que desearíamos para todos.

Por congruencia de vida, por trayectoria y por la certeza de que es lo mejor para el país, la apuesta, sin duda tiene que empezar por la niñez y hoy, en su día, orgulloso de estar aquí con ustedes compartiendo esta plataforma y estas reflexiones, deseándoles feliz día del niño y niña, adolescentes, y terminando, exactamente el tiempo.

Moderadora: Muchísimas gracias, candidato Meade.

Los niños, niñas y adolescentes, sin duda alguna, es una razón muy potente para sumar esfuerzos, y para muestra un botón, la verdad, la convocatoria que ha tenido este evento.

Muchas gracias por compartirnos su plataforma.

Lo invitamos ahora a sumarse formalmente, a adherirse a los compromisos.

Como digo siempre: tenemos 40 millones de razones porque estamos aquí, hoy. Y, realmente, el bono demográfico que tiene México hay que aprovecharlo para que sea el México que todos queremos.