Discursos

Mensaje del precandidato del PRI a la Presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña, en el marco del Octavo Foro Puntos de Encuentro: Por una mejor economía familiar

Pregunta: Buenos días, precandidato Pepe Meade, mi nombre es César Aguirre, empresario, migrante, fui el primer vicealcalde de la ciudad de Passaic, Nueva Jersey. Me complace estar con todos ustedes hoy.

Hace más de 25 años mis padres emigraron al noreste de Estados Unidos en búsqueda de una mejor vida, de la cual me siento orgulloso de representar y seguir esos negocios, en los cuales formaron mi ranchito, una fábrica de queso, una fábrica de tortilla, una fábrica de carne y el principal negocio, el negocio de la nostalgia.

Por estos mexicanos somos mayoristas, por quienes llegamos a más de 3 mil puntos de venta, de los cuales me siente orgulloso. Sin embargo, precandidato José Antonio Meade, hemos tenido muchos problemas en el tema de logística, en los cuales no puede ser posible que en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe llegue más barato que a nosotros en el tema de vegetales y en el tema de frutas mexicanas.

Sin embargo, mi pregunta concreta, precandidato, es ¿qué piensa usted para que se solucione ese tránsito que hoy en día representa más de la mitad que nos podríamos ahorrar en cuestión de logística? Ya que no tengo duda de que usted va a ser el próximo presidente de México y quisiera darle la palabra.

Gracias.

José Antonio Meade Kuribreña: Muchas gracias y muy buenas tardes.

Este foro para mi es especial por el tema, es un tema que conozco, es un tema en el que me he desempeñado. Pero ha resultado además especial, en el sentido de que puedo compartir con mucha gente de la que he aprendido, con la que he trabajado ya por espacio de muchos años y que hoy están aquí para acompañarme y se los agradezco.

La verdad es que me han oído decir, muchas más veces de las que yo me hubiera imaginado, que en México hay mucha más gente buena que mala, y que el servicio público es un espacio de honorabilidad de hacer equipo, de generar consensos y de encontrar soluciones para el país.

Y creo que este foro da cuenta de ello, este foro da cuenta de que el diálogo, la unidad, la vocación, el amor por México, nos ayudan a construir consensos y políticas públicas que, efectivamente, van abriendo espacios de oportunidad que van transformando al país y lo van haciendo mejor.

Es un país con muchos retos, es un país con muchas dificultades, pero es un país con mucho talento y mucha capacidad para superarlos.

Yo quisiera agradecerle, de nuevo, a la Fundación Colosio, quisiera agradecerle a Armida; a Pedro Pablo; a Pepe Murat; quisiera agradecerle a Sergio Alcocer, otra vez de esas gentes muy buena que ha venido a participando y haciendo equipo por México desde la universidad, en el sector público, desde la academia, y que pone de relieve todo su talento en el armado de este foro; y a Jaime que me está ayudando con los temas empresariales, que dejó una trayectoria en el sector público, que dejó la Comisión Nacional Bancaria para venirme ayudar, únicamente movido por la gratitud de que le hubiera prestado yo el coche en la Maestría.

Además, el foro estuvo muy bien escogido en un sentido amplio, porque nos permitió hablar de lo macro, y lo macro como contexto de los temas puntuales y micro de los que hablamos.

Todos nosotros estamos acostumbrados a que los dentistas nos dejen siempre con la boca abierta, pero no siempre por la calidad de su exposición, y muchas gracias a la Doctora Sonia.

La verdad es que nos quedamos todos con la duda de si el niño había sido igual de acertado que la carrera, cuando lo fuiste a perseguir allá a la universidad. Y nos dio la oportunidad de hablar de emprendedurismo de una forma ágil e interesante, y muy puntual de cadenas de valor.

Repaso muy rápidamente la agenda, la agenda que tendrá el país por delante, en los temas en donde tenemos que trabajar para tener una economía familiar vigorosa y exitosa.

El primer tema, haciendo aquí un poco lo que hacía Everardo, el tema que nos da contexto, que nos da marco, que nos permite tomar decisiones, que nos permite tomar riesgos, es el tema macro. El tema macro a veces no se entiende, a veces no se entiende como el tema macro ayuda al bolsillo de las familias.

Y una de las cosas que más se oye en política es: “Qué bueno que está lo macro, pero yo quiero sentir lo micro en mi bolsillo”.

Y vale la pena reiterar: nunca se va a sentir lo micro en el bolsillo, si lo macro no está ordenado. Y que lo macro esté ordenado no es sencillo, implica tomar decisiones difíciles e implica tomar decisiones difíciles todos los días.

En la definición de la Secretaría de Hacienda: el empeño, el encargo que tiene el secretario de Hacienda es cuidar el buen crédito de México en el mundo; el encargo que tiene el secretario de Relaciones Exteriores es cuidar el buen nombre de México en el mundo.

Buen crédito y buen nombre muchas veces van de la mano y, de hecho, la Secretaría de Relaciones Exteriores durante buena parte del siglo XIX se encargaba también del buen crédito. Y el diálogo que tenía México con las potencias tenía que ver, sobre todo, con la posibilidad de tener acceso al crédito.

Buen crédito y buen nombre tienen mucho que ver con la estabilidad económica. Todos los días México se acredita frente al mundo como un entorno confiable, como un país al que se le puede tener confianza.

Todos los años se presenta un programa económico al Congreso, todos los años ese programa que se presenta al Congreso le da marco a cómo funcionará la economía de ese país, y es lo que nos permite que generemos ese espacio de certeza.

El secretario de Hacienda es probablemente el funcionario que más veces está sujeto a examen en el sector público: está sujeto a un examen todos los días para generar credibilidad frente a los mercados, está sujeto a un examen frente al presidente que siempre quiere hacer más con un presupuesto limitado. Y el secretario lo que tiene que hacer es convencer de cuáles son los límites que presupuestalmente se pueden conseguir.

Después, presenta el Paquete Económico y tiene que convencer a la mitad de los diputados y a la mitad de los senadores, por lo menos, de que es un Paquete Económico que pueden y que deben apoyar.

Eso tiene bastante mérito porque del 97 para acá, todos los paquetes económicos que ha tenido el país se han aprobado en pluralidad. Ni un solo paquete que hemos tenido en los últimos 20 años ha tenido los votos solamente de un partido. En todos los casos ha tenido por lo menos de dos y en muchos casos ha sido unánime.

Ya que convenció uno al Congreso, ya que convenció uno al mercado, ya que convenció uno al presidente, tiene un que convencer a la Corte de que el Paquete Económico se apoya en medidas que son constitucionales. Y ya que termina uno de hacer todo eso, tiene uno que volver a empezar para preparar ya el Paquete Económico del siguiente año.

Y el Paquete Económico, al final, se puede evaluar también con el del año pasado para ponderar si efectivamente lo que se planteó, se alcanzó, si efectivamente los elementos que nos iban a dar confianza se anclaron y se reflejaron en la realidad.

El año pasado fue probablemente el año, después de 1995, en donde la economía mexicana enfrentó el peor reto de incertidumbre y la crisis de confianza más relevante que habíamos visto en años.

El año pasado, el tipo de cambio real, en enero, alcanzó su nivel más depreciado que habíamos visto desde 1995 y eso implicaba un reto bien complicado de manejo de finanzas públicas.

Se decía, entonces, que México iba a bajar su calificación, se decía que no íbamos a alcanzar la meta de crecimiento que nos habíamos planteado, se decía que no seríamos capaces de contener el gasto para alcanzar un superávit primario y se decía que no seríamos capaces de dejar la deuda como porcentaje del PIB en una trayectoria sostenible.

Terminado el año, con los datos que se dieron a conocer apenas la semana pasada, nos damos cuenta de que parte de la credibilidad que hoy tiene el país descansa en que todos esos objetivos se cumplieron.

Por primera vez en la historia moderna, un país que tenía perspectiva negativa de sus tres calificadoras, no sólo no le bajaron la calificación, sino que dos de ellas mejoraron su perspectiva.

Por primera vez en 9 años alcanzamos un superávit primario; por primera vez en 10, la deuda como porcentaje del PIB cayó y el crecimiento al final del año fue 50 por ciento superior al que los analistas al principio del año habían pronosticado.

La agenda hacia adelante implicará empezar por cuidar las finanzas públicas, con el reto de acomodar las finanzas públicas a una Reforma Fiscal que hizo nuestro vecino del norte y que, si de por sí año con año había que revisar nuestra agenda tributaria, ahora, con ese cambio importante en uno de los socios comerciales, se vuelve igualmente relevante.

Primer tema, entonces, en la agenda: preservar la salud y la fortaleza de las finanzas públicas, en cuya ausencia, se pierde la confianza. Sin la confianza no hay inversión, sin la inversión no hay empleo y, si no hay empleo, no se puede combatir la pobreza.

Segundo tema en la agenda, que tiene mucho que ver con la pregunta concreta, y que nos sigue llevando de lo macro a lo micro: México es el país del mundo que tiene más pertenencias, tenemos pertenencias geográficas, culturales y económicas, pero nuestro gran reto es convertir esas pertenencias en un conjunto de oportunidades.

México es por integración y por geografía norteamericano, ahí tenemos enormes oportunidades y, como se ve hoy, enormes retos también. Buena parte de quien comercia con la región norteamericana lo hace al margen de los tratados de libre comercio, pero lo hace de manera exitosa porque en todos los casos tienen grandes plataformas logísticas orientadas a participar en ese mercado.

México también lo tiene, pero en el marco en donde los tratados están siendo cuestionados en todo el mundo, México debe tener una agenda de logística, de competitividad, que nos dé la posibilidad de ser exitosos en la participación de los mercados, más allá de los tratados.

Si contamos con los tratados, todavía mejor, pero si no contamos con ellos tenemos que tomar decisiones en materia de carreteras, de puertos, de aeropuertos, de ductos, de líneas de transmisión eléctrica, de desarrollo de mercados energéticos, todos orientados a convertir a México en una potencia logística, en independencia de su marco de tratos.

Si los tenemos, bueno y santo, pero si no los tenemos serían los fundamentales de las plataformas logísticas las que nos ayudarán a consolidar la pertenencia en oportunidad.

Ya hablamos de la pertenencia norteamericana, pero México también es un país caribeño y eso nos da acceso al recurso turístico más importante de la región, a la más importante del hemisferio.

Cancún es la ciudad más visitada en Latinoamérica y eso quiere decir que el Caribe nos ofrece también retos y oportunidades: turísticas, de comunicación, de vinculación con una zona con la que podemos desarrollar circuitos importantes. De nuevo, si hacemos la tarea en materia logística.

Somos también centroamericanos por historia, por geografía, porque compartimos civilización, porque compartimos cultura, porque compartimos productos. Y esa vecindad con Centroamérica es importante, en Centroamérica viven más o menos el mismo número de personas que en Canadá y Centroamérica crece dos veces más rápido.

Eso quiere decir que si cambiamos la matriz energética en Centroamérica y en el sur del país, el sur del país y Centroamérica pueden convertirse en una región de desarrollo que tenga un enorme impacto, no solamente en cerrar la brecha entre el norte y el sur, sino en detonar un espacio geográfico que puede convertirse en la nueva historia de desarrollo en los siguientes años.

Si nos piden que nos definamos a los mexicanos, nos definimos como latinoamericanos. Solamente la relación con Colombia, Chile y Perú implica, junto con México, una economía más grande que Alemania. Si a eso sumamos Brasil y Argentina, y construimos con Latinoamérica un mejor espacio de integración, eso nos abre un enorme horizonte de oportunidad.

Somos geográficamente parte de la región de Asía-Pacífico. De hecho, desde el punto de vista energético, la única región en el Pacífico que puede crecer en su capacidad portuaria y de refinación, estando además en la posibilidad de conectarnos con el Golfo, es el Pacífico mexicano.

Y eso quiere decir que la pertenencia geográfica con una región dinámica y competitiva, le abre a México, y al mundo en México, oportunidades de inversión y de desarrollo.

Culturalmente tenemos afinidades con Europa que tenemos que aprovechar y económicamente somos parte del G20, con algunos ya con gran espacio de participación, con otros, y hacia Juan referencia, por ejemplo, a Turquía, con la posibilidad de desarrollarlos.

Pero, para poder traducir pertenencia en oportunidad, necesitamos convertirnos en una gran plataforma logística y no equivocarnos para encontrar en nuestra fortaleza interna nuestro principal elemento detonante de desarrollo y de inversión.

Tercero, tenemos que generar un mejor entorno en negocios. Estamos en el G20, pero nuestro entorno de negocios, medido contra parámetros internacionales, se ubica mucho más cerca al 50. Podemos y debemos plantearnos tener un entorno para hacer negocios que se ubiquen entre los primeros 20 y que atienda lo que aquí se planteó, que atienda, como entorno para hacer negocios, una mejor vinculación entre la academia y la industria y un mejor entorno para la emprendedurismo.

Cuando revisamos qué quiere decir entorno de negocios, quiere decir cosas muy prácticas: qué tan fácil y qué tan rápido podemos sacar una licencia de construcción, qué tan eficiente es el entorno y el Estado de Derecho para hacer cumplir un contacto, qué tan rápido y de qué manera podemos sacar alguna licencia para abrir un negocio. Y ahí encontramos en el país enorme heterogeneidad y grandes áreas de oportunidad.

De hecho, de las Zonas Económicas Especiales su principal atractivo no es el fiscal, su principal atractivo es el administrativo que obliga a los tres niveles de gobierno a ofrecer una ventanilla única en los trámites.

Debiéramos de ser capaces, en un plazo breve, de pasar de los 50 donde estamos hoy, a estar arriba de 20 en todos los indicadores, como entorno para hacer negocios.

Tenemos que construir un buen marco para el emprendedurismo, en México somos muy buenos para apoyar una empresa ya que sobrevivió, pero tres de cada cuatro empresas mueren en los primeros años de hacer el intento de consolidarse.

Ya, una vez que sobrevive, puede uno acercarse a la Banca Comercial, a la Banca de Desarrollo, tenemos CECADES, FIBRAS, SIBRAS, la Bolsa de Valores, tenemos tantas alternativas financieras cuanta maduración de proyectos encontremos.

En México, ya una vez sobreviviendo, es relativamente sencillo encontrar una fuente de financiamiento casi para cualquier horizonte de tiempo. Pero sobrevivir es muy complicado porque no hemos desarrollado un ecosistema que nos permita apoyar el entorno de emprendedurismo.

Y lo quinto que tenemos que hacer para proteger a la economía familiar es generar mejores espacios de inclusión en por lo menos en tres niveles: cerrar la brecha entre el norte y el sur; cerrar la brecha de participación de la mujeres y de las niñas; y cerrar la brecha de participación entre quienes pueden ejercer plenamente sus derechos y quienes en México todavía no lo pueden.

Y ahí el dialogo con el sector empresarial es fundamental. Decía al principio, quien hablaba de ganadería y de la importancia de las cadenas de valor, y recordaba Juan de los diálogos que teníamos en Sedesol, la pobreza definida de la manera más estricta, o el que es pobre conforme a esa definición, es el que no tiene suficiente ingreso para consumir una canasta definida de bienes y servicios.

Puede uno discutir sobre la definición de esa canasta, puede uno definir sobre su alcance y contenido, pero si nos ponemos de acuerdo en cuáles son los elementos de esa canasta, la carne, la tortilla, el gas, que forman parte de esa canasta, eso nos da una agenda de desarrollo y apoyo a la economía familiar que es fundamental.

Si nosotros podemos acercar al productor y al consumidor, si nosotros podemos generar condiciones de competencia, de logística, si orientamos nuestra política financiera, agropecuaria, sanitaria, en ánimo de construir las mejores condiciones de acceso a ese conjunto de bienes y servicios, cada una de las acciones que hagamos va a resultar en un espacio de inclusión que nos ayude de manera efectiva a combatir la pobreza.

Los programas sociales son importantes, empoderar a los mexicanos para que accedan a esos derechos es importante, pero lo mejor que podemos hacer, en términos de combatir la pobreza, es construir un país que sea eficiente en la provisión de bienes y servicios.

Si lo logramos, si construimos un marco en donde, por la vía del Estado de Derecho, tengamos un país en donde se compita, en donde se innove, en donde la distancia entre el productor y el consumidor sea más acotada y logramos, por esa vía, mejorar el acceso en cantidad, calidad y precio, haremos una enorme diferencia en términos de combatir de manera estructural la pobreza.

Cierro la reflexión agradeciendo a quienes aquí han participado, pero agradeciendo en particular a Armando y a Juan. El diálogo con ellos permanente se ha traducido en que este país sea mejor, desde el punto de vista de entender cuál es la política pública que le ayuda al país a crecer más.

Jaime hacía referencia a la experiencia de los ductos del noroeste. Buena parte del país no tiene acceso al gas. Cuando uno estudia la historia de Nuevo León, uno de los detonantes más importantes de su desarrollo era el acceso al gas, que Nuevo león, con gran capacidad, tradujo en bienes y servicios y en una gran capacidad transformadora.

Esa importancia de una estrategia de ductos, quien la trajo sobre la mesa, quien nos hizo reflexionar que había un cambio paradigmático en la región norteamericana, que de manera permanente nos estábamos moviendo de una región del mundo en donde el gas era escaso y caro, a una región del mundo en donde el gas podía ser abundante y barato, y que México tenía que tener una estrategia de ductos para convertir ese nuevo paradigma norteamericano en crecimiento y en empleo, fue Armando Gas.

Con cargo a su gestión y a su visión se desarrolló toda una estrategia de ductos que permitirá, que, por primera vez en nuestra historia, el noroeste tenga la posibilidad de diversificar su economía para meternos de lleno en la industria de la transformación.

Y con esa misma intuición, si nosotros bajamos el gas al sur de México y al norte de Centroamérica, habremos ahí de detonar un mucho mejor espacio de desarrollo.

Todo esto, pues, para decir que la agenda va de lo macro a lo muy micro, de preservar la estabilidad a construir un entorno que apoye el empoderamiento, de incluir al sur y al norte en la misma dimensión, haciendo el esfuerzo en el sur de darle los mejores elementos logísticos, de enfrentarlo a riesgos geopolíticos, apostándole a México y a su desarrollo.

De construir espacios en donde empoderemos y acompañemos de mejor manera la inclusión de las mujeres y de las niñas plenamente al desarrollo de oportunidades con un piso de derechos parejo y salvaguardando sus derechos, y que construyamos un espacio en donde México sólo haya uno y que no haya más privilegio que el de ser mexicano.

Yo les agradezco mucho el espacio, el foro, la participación, las ideas. Y estoy seguro, yo iba a hacer el mismo ejercicio de preguntarles, ¿quién ha tomado un antibiótico? Para que levantaran todos la mano. ¿Quién tiene televisión? Para que la levantaran también. ¿Quién tiene internet? Y luego, ya encarrerados, ¿quién iba a votar por mí? Pero se me hizo que podía ser alevoso y ventajoso.

Gracias.