Discursos

Mensaje del precandidato del PRI a la Presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña, en el marco del diálogo con mujeres “Confía en Meade”

Muchas gracias por el espacio y por la posibilidad de platicar, por el intercambio de opiniones y de experiencias de todas y cada una de ustedes.

Empiezo con la tocaya de Juana, mi esposa, Dios ya cumplió, Dios ya le dio a Guerrero uno de los destinos más bonitos del mundo. A mí me tocó ser secretario de Relaciones Exteriores, lo platicaba, y yo creo que la bahía más bonita en todo el mundo es la Bahía de Acapulco.

Es un destino, además, que nos dio prestigio, que nos puso en el mapa como un espacio de prestigio, como un destino absolutamente espectacular. Y nos toca volver a recuperar ese destino para Acapulco, ese destino para Zihuatanejo, para Ixtapa, esa combinación de esos destinos de sol y playa con destinos de sierra, de montaña, de cultura, de orfebrería, de todo lo mucho que Guerrero tiene que ofrecer.

Y eso quiere decir que seamos capaces que cuando se voltee a ver a Guerrero como destino turístico, Guerrero ofrezca lo que el gran turismo, el turismo internacional y el turismo mexicano, está esperando.

Y está esperando, igual que quien vive aquí, seguridad, está esperando que la experiencia turística sea una experiencia segura, una experiencia tranquila, una experiencia de la que se pueda sentir orgulloso.

Y hemos venido recuperando ese orgullo, tenemos mucho que hacer como destino turístico y tenemos mucho que hacer para las comunidades, porque el segundo reto es que el turismo se traduzca en que las comunidades estén mejor, en que el día a día de los hombres y las mujeres de Guerrero sea un día a día en donde tengan empleo, en donde tengan seguridad y en donde tengan mejores servicios.

A mí me ha tocado trabajar, en los 20 años que tengo de servicio, muy cerca de muchas mujeres, y me he venido dando cuenta tanto de los retos como de la potencialidad que implica el tener una política pública que les ayude, que les acompañe y que les estimule.

Las mujeres pagan mejor que los hombres. Cada vez, desde la Banca de Desarrollo, que se le daba un apoyo a una mujer, ese apoyo redituaba más, por dos razones.

Primero, porque la mujer (inaudible) y segundo porque si el apoyo se ponía en manos de la mujer, ese apoyo llegaba a la familia y se traducía en que los niños y las niñas fueran más tiempo a la escuela, tuvieran mejor salud y estuvieran mejor alimentados.

Eso quiere decir que cada vez que apoyamos a una mujer, ya sea con un crédito o con un programa, estamos apostándole al futuro de un país con generaciones de niñas y de niños más seguros, con generaciones de niñas y de niños mejor alimentados, con mejores oportunidades de ingreso y aprendizaje.

Un tema que casi todas tocaron es el tema de educación, y la educación para nosotros es un reto enorme, un reto que tiene que empezar desde los tres años y que tiene que terminar con un esfuerzo de educación superior, y que tiene que ser compatible con que la familia pueda estar cierta de que las niñas y los niños estarán seguros y que ellos puedan hacer compatible la vida de familia con el desarrollo que todas y todos ustedes les quieren dar a sus hijos.

Eso implica guarderías, eso implica estancias, eso implica preescolar, pero eso implica que la guardería, la estancia y el preescolar, pasando por la primaria, sean de tiempo completo, que sean de tiempo completo y que tengan, además, espacios en ese tiempo para resolver el problema de la atención nutricional y la alimentación, que es también un punto muy importante.

Tiene razón, tiene mucha razón Eusebia, nos preocupamos mucho, y tiene sentido para que no se repita para nuestros hijos la falta de oportunidad que tuvimos nosotros. Pero en muchos casos quedamos a deber un esfuerzo de educación para las jefas de familia.

Y ese esfuerzo de educación cuando no se traduce en un certificado, implica que los espacios de oportunidad se van haciendo menos, que es difícil encontrar un trabajo, que es difícil encontrar empleo, es difícil conseguir un crédito o conseguir un apoyo.

Y eso quiere decir que, así como nos preocupamos porque nuestros hijos terminen su ciclo escolar, tenemos que preocuparnos que las mujeres a las que les quedamos a deber porque no les dimos esa oportunidad y ese apoyo terminen, también, su espacio de educación, su espacio de capacitación para que puedan incorporarse de mejor manera o como emprendedoras, o en el empleo formal, al amparo de los programas que están recibiendo.

Tiene que ser cierto, además, que al mismo esfuerzo y al mismo trabajo corresponda la misma remuneración, y que les demos la misma recompensa a quien está haciendo el trabajo o un trabajo igual.

Y para que la experiencia educativa sea completa tiene que haber activación. La experiencia educativa pasa no solamente por el manejo de las capacidades que hoy están en currículum, sino que cada vez más, y sobre todo un estado como Guerrero, pasan por el manejo de idiomas, pasa por el manejo de computación y pasa por un modelo de activación física.

Hay posibilidades de recuperar la seguridad para Guerrero, tenemos que trabajar mucho, tenemos que cambiar las instituciones. Tenemos, primero, que definir los delitos de la misma forma de la gestión, tenemos que complementar el esfuerzo de las Fuerzas Armadas en mejor policía, una policía mejor pagada, una policía mejor capacitada, una policía que tenga un plan de vida y a la que le tengamos confianza de depositar en ellos lo que estamos haciendo en seguridad.

Pasa por que les quitemos las armas, pasa porque les quitemos el dinero y pasa por algo muy importante que aquí también se comentó, pasa por una cultura de valores. Valores que empiezan en la familia, que continúan en la escuela y que luego tienen que llegar al trabajo.

Y esa cultura de valores pasa por el respeto, el respeto a la mujer que tiene que empezar desde lo que educamos en casa a nuestros hijos, lo que exigimos en nuestras calles y lo que exigimos en nuestras escuelas.

Cuando venga la delincuencia organizada, y entendemos cuáles son sus raíces profundas para enfrentarlo, tenemos que hacer lo mismo en el caso del femenicidio. Y cuando vemos una víctima que lo es por ser mujer, algo está fallando en las intervenciones del hogar, en la escuela, en las calles y en el trabajo. Esas son las intervenciones más difíciles, las de largo plazo, las que tenemos que cambiar de forma estructural.

Siendo secretario de Desarrollo Social tuvimos un evento aquí en Iguala, un evento que partió por poner al centro de programas de desarrollo social que no se discriminara, seguíamos viendo en los programas que, cuando la familia tenía que escoger entre el niño y la niña para ir a la escuela, escogía al niño.

Seguíamos viendo que en los programas había un reto en materia de género y lo fuimos corrigiendo. Planteamos que cualquiera que escogiera o que discriminara en su propio seno familiar, correría el riesgo de perder el programa.

Le pedimos a ONU Mujeres que nos ayudara a evaluar cada programa para que estuviera funcionando bien, cambiamos la banca de desarrollo para que todas tuvieran un programa de género en los apoyos, para reconocer que las restauranteras, que las que prestan un servicio turístico, que las que están luchando todos los días por darle a su familia un mejor destino, tuvieran los mejores apoyos.

Si nosotros revisamos la historia de nuestras familias, siempre vamos a encontrar a una mujer que las sacó adelante, que las sacó adelante en momento difíciles, que la sacó adelante sola, que explican y que son protagonistas de todo lo que funciona bien en el país y que de nosotros merecen un apoyo mucho más comprometido que el que hemos dado.

Nosotros pensamos que en la agenda tiene que haber, por lo menos, estos cinco puntos: tiene que haber un esfuerzo real en materia de créditos a la palabra a la mujer, proyecto y palabra debiera ser suficiente para recibir el apoyo.

Tienen que haber becas de superación para las mujeres, de manera continua, y para que las niñas puedan terminar sus espacios de educación superior.

Tiene que haber una defensa real y vigorosa de que lo único que distinga los salarios sea la capacitación y no el género.

Tiene que haber escuelas primarias, preparatorias, preescolar, que impliquen tiempo completo para que la atención sea la adecuada.

Y tiene que dignificarse todo el trabajo doméstico y reconocerse también con seguridad social, porque eso implica acceso a vivienda, a crédito y a pensión.

Todos estos elementos implican una agenda de cercanía y de compromiso, desde el espacio de gobierno en favor de las mujeres que todos los días hacen su mejor esfuerzo para que este país, para que Guerrero y para que cada una de sus familias, sean mejores.

Yo les agradezco mucho el espacio de conversar. Ya quedamos en que vamos a ir al pescado a la talla la siguiente vez que nos reunamos, acá va a ser nuestra anfitriona para que veamos lo bien que están quedando las obras y mejoras en el restaurant por los apoyos que vamos a dar.

Muchísimas gracias.