Discursos

Mensaje del precandidato del PRI a la Presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña, durante su encuentro con la militancia priista de Tabasco

Muy buenos días, muy buenos días, Tabasco.

¿Cómo están en Tabasco?

¿Están entusiasmados? ¿Están contentos? ¿Tienen calor?

Está haciendo frío y está lloviendo, en Tabasco esa es una buena señal.

Decía en la mañana Manuel Andrade que en Tabasco hacía mucho frío, pero que el calor nunca dejaba que se sintiera.

Hoy estoy muy contento de platicar con ustedes, y estoy muy contento de pedirles que me apoyen. Muchos de quienes aquí están van a ir a la Convención, una Convención en donde se va a escoger al próximo candidato a la Presidencia de la República y yo vengo a pedirles que me apoyen, que me acompañen, que me den su voto y que me den su confianza.

Y estoy consciente de que estoy pidiendo su confianza en Tabasco, pedir aquí la confianza implica trabajar el doble de duro, con el doble de compromiso, con el doble de la emoción y con el doble del empeño de que a Tabasco le vaya muy bien. Estoy muy contento, además.

La vida y la política a veces tienen espacios de generosidad que nos obligan a nosotros a tener gratitud. A mí la política y la vida hoy me dan la oportunidad de hacer equipo en Tabasco con Gina Trujillo, una política a la que respeto, a la que quiero, a la que admiro.

Cuando uno piensa en regresarle la grandeza a la política, está uno pensando en Gina Trujillo.

No me lo van a creer, Gina y yo somos compañeros de escuela, fuimos a la misma secundaria y prepa. Desde entonces nos conocemos, desde entonces somos amigos, desde entonces, como dice Lorena, ya llovió. Y, desde entonces, conozco en Gina a quien puede regresarle la grandeza a Tabasco.

Tabasco necesita reconvertirse, Tabasco necesita reencontrarse con todo lo que hace a Tabasco grande.

Siendo un capitalino, en mi vida, en mi desarrollo, he estado cerca de Tabasco muchas veces. Cuando en la mañana tomaba uno un plátano, ese plátano era tabasqueño; si se comía uno un buen taco de filete, la carne era tabasqueña; si se tomaba uno un vaso de leche, la leche era tabasqueña; si se tomaba uno un chocolate, el cacao era tabasqueño; si se despertaba uno con energía, la energía era tabasqueña; si tenía uno certeza de que en el país habría agua, esa agua y esa certeza le venía de Tabasco. La energía de Tabasco es la energía del petróleo.

Esa grandeza tabasqueña tiene nombre y tiene apellido, esa grandeza tabasqueña implica que Tabasco se reencuentre con la grandeza de su agricultura, que se reencuentre con la grandeza de su ganadería, que se reencuentre con la grandeza y con el orgullo de su turismo.

Que se reencuentre y convierta la energía en bienestar de sus comunidades, y que se reencuentre, también, con la grandeza de la política.

En la política, en el país, estamos cansados de la confrontación, en el país estamos cansados de la descalificación, en el país estamos cansados de los pleitos, en el país estamos cansados de concentrarnos en las diferencias.

Y en Tabasco podemos hacer una política distinta, una política de conciliación, una política que nos permita, en unidad, reinventarnos. Una política que nos permita, en grandeza, hacer política, y, en grandeza, transformar Tabasco.

Y nadie tiene mayor interés en que Tabasco se reencuentre con su grandeza, que se reencuentre con su seguridad, que se reencuentre con los empleos, que se reencuentre con su seguridad y con los servicios que las mujeres de Tabasco quieren.

Por eso le agradecemos a Enrique Ochoa que haya mandado a Hilda Flores a representarlo, porque él sabe que vamos a transformar Tabasco con sus mujeres.

Mujeres ganadoras, mujeres entusiastas, mujeres comprometidas.

Tengo que reconocer que ésta sí es la primera vez que me pasa y lo agradezco mucho.

A nadie le importa más que Tabasco se reencuentre con su grandeza que a los jóvenes, que quieren encontrar en Tabasco esperanza, empleo, futuro y que van a llevar la voz de los jóvenes de Tabasco en aras de tres candidaturas.

Jóvenes que quieren volver a ver al campo próspero, al campo en el que trabaja la CNC, al campo de la piña, al campo del cacao, al campo exitoso que le da a Tabasco una marca distintiva en el mundo: el mejor cacao, la mejor piña, el mejor plátano, la mejor palma de aceite, el mejor coco, el mejor hule, el mejor limón, el pozol.

Y muy importante: la mejor agua de horchata y los esquimos de la catedral.

Tabasco tiene que hacer suyo el reclamo de la CNOP y que volvamos a estar seguros, que volvamos a tener la tranquilidad en las calles que hemos perdido, que lo hagamos con propuestas, que lo hagamos con inteligencia, que lo hagamos de manera seria porque en Tabasco no queremos discursos sobre seguridad, queremos propuestas que nos ayuden a regresar la tranquilidad a la casa, a las mujeres y a los jóvenes.

Eso nos piden los trabajadores que quieren sentirse tranquilos cuando van camino a su trabajo, que quieren estar seguros que sus hijos van a estar bien, que quieren estar orgullosos de su estado y tranquilos en sus hogares.

Tabasqueños que saben que están en la posibilidad de recuperar esa grandeza, la grandeza de Tabasco y la grandeza y la generosidad en su política.

Y hoy con una enorme oportunidad, con la enorme oportunidad de apoyar a una política como Gina Trujillo, de mandar una señal, de decirle a todo el mundo que cuando hay una política honorable, va a contar con nuestro apoyo y nuestro entusiasmo.

¿Quién aquí está dispuesto a dar la cara por Gina Trujillo?

¿Quién está dispuesto a salir a la calle y pedir que la apoyen?

¿Quién está dispuesto a hacerlo porque su trayectoria ha sido limpia?

¿Quién está dispuesto a hacerlo porque tiene el mejor perfil?

¿Quién está dispuesto a hacerlo porque tiene las mejores propuestas?

¿Quién está dispuesto a hacerlo porque es la mejor candidata?

Yo les pregunto, ¿vamos a ganar?

¿Tenemos alguna duda de qué vamos a ganar?

¿Gina va a ser nuestra próxima gobernadora?

¿Vamos a ganar?

Y de una vez, ¿yo voy a ser su próximo presidente?

¡Vamos juntos!