Discursos

Mensaje del candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña en el marco del International Women´s Forum Mexico

Muchas gracias a Lourdes Melgar y muchas gracias a todas ustedes por acompañarme. Muchas gracias, Juana, también por estar conmigo.

La verdad es que muchos de quienes aquí estamos nos conocemos de tiempo, algunos nos hemos visto recientemente y nos hemos visto en varias ocasiones. Pero la verdad es que con muchas hemos hechos equipo en las diferentes dependencias, con muchas hemos tenido la oportunidad de trabajar en diferentes retos del sector energético.

Toda la parte de la liberalización de los temas de la gasolina, todo el tema de Pemex, con Vanessa, con Lulú, con Beatriz desde hace años, con Soraya. La verdad es que si vamos pasando lista, pues los más de los que estamos aquí nos hemos encontrado muchas veces a lo largo de muchas trincheras y a lo largo de muchas capacidades.

Yo pienso ser breve para que tengamos el intercambio más amplio posible y que pueda yo beneficiarme, además, lo más posible de toda la experiencia y el talento concentrado alrededor de esta mesa.

Hemos hablado mucho en México, siempre hemos hablado en México, de la importancia de que logremos que el país sea un país en donde tengamos un Estado de Derecho pleno. La verdad es que es bien difícil entender, desdoblar, explicar, qué entendemos por el Estado de Derecho, y qué implica y qué está en juego en el país para lograrlo.

Y al centro, y como eje de campaña y de gobierno, pensamos que es muy importante reivindicar ese objetivo para desdoblarlo, en términos de qué quiere decir para cada ciudadano.

En sentido estricto, la Constitución nos da una serie de derechos y México es, conforme a esos derechos, los mexicanos somos respecto de esos derechos, iguales frente a la ley. Pero la verdad es que México es profundamente desigual y las diferencias en acceso, en término de derechos, son en ocasiones muy dramáticas.

Hay un subconjunto de esos derechos que tiene que ver con pobreza, y la inclusión es que, cuando en México se tiene acceso pleno a ese subconjunto de derechos, el mexicano es capaz de superar la condición de pobreza y empezar a encontrar un entorno de oportunidades.

Pero entre los muchos derechos que tenemos, ese es apenas un subconjunto de seis. Y hay un conjunto de derechos más amplios a los que debiéramos de buscar como sociedad y como país acceder.

Si nosotros pudiéramos acceder plenamente a todos, estaríamos en capacidad de tener la posibilidad de alcanzar nuestros sueños y nuestros anhelos. Por eso hemos planteado poner al centro de este esfuerzo el que tengamos un gobierno a la medida de cada ciudadano.

Y la verdad es que es un ejercicio perfectamente factible, política, tecnológica y financieramente factible. Tenemos, por un lado, identificados el conjunto de derechos. Por el otro lado tenemos identificado el conjunto de instrumentos.

Y entre los instrumentos y los derechos está el ciudadano y la circunstancia específica y puntual que tiene cada uno. Si nosotros logramos un diagnóstico en donde podamos identificar qué es lo que a cada ciudadano le duele, en términos de poder ejercer a plenitud ese conjunto de derechos, vamos a poder lograr un mucho mejor resultado para el ciudadano y, en su conjunto, para el país.

Pongo algunos ejemplos, desde el punto de vista de pobreza y desde el punto de vista de género, y termino con eso para que tengamos un intercambio.

Los seis derechos que se estiman fundamentales, para efectos de pobreza, son educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios en la vivienda y alimentación. Siendo éste último, el de alimentación, un tema que enfocó mucho Beatriz para que quedara consagrado en la Constitución, generándonos con ellos un brutal problema de finanzas públicas y grandes dificultades en su implementación. Así es Beatriz.

¿Qué tuvimos que hacer en Sedesol? Lo que hicimos fue un despliegue para ver qué era exactamente la circunstancia para cada una de las personas para acceder a ese derecho. Y nos dimos cuenta que lo que hacía falta en muchas ocasiones era información, en muchas ocasiones lo que hacía falta era infraestructura, pero de lo que nos dimos cuenta es de que en todos los casos, cuando no estaban presentes los seis derechos, había un brutal reto para que el mexicano fuera capaz de salir adelante.

Y nos dimos cuenta, al mismo tiempo, que cuando los seis derechos estaban presentes el mexicano, con su esfuerzo, era capaz de hacer que rindieran mejores frutos.

Y siempre, en desarrollo social, se decía que no había que dar pescado, sino que había que enseñar a pescar. Pero el reto, la parte interesante es qué quiere decir enseñar a pescar.

Y si uno desdobla los derechos y los ubica en la cabeza de cada ciudadano, el ejercicio de gobierno empieza a tener mucho sentido.

Enseñar a pescar, desde el punto de vista de educación quería decir, por ejemplo, que los niños entre 3 y 15 años estuvieran en la escuela.

La principal brecha de cobertura para niños entre 3 y 15 años. Eran niños entre 3 y 5 que no tenían acceso a preescolar, ahí un poco la política pública, la necesidad de ese niño entre 3 y 5 años era que le hacía falta a él. Y a su familia, naturalmente, un espacio en donde pudiera tener acceso a educación preescolar.

Pues lo que hicimos fue convertir a todas las estancias y a todas las guarderías, en espacios en donde, además de cuidado y alimentación, se dieran los estímulos educativos de preescolar. Y empezamos una campaña para generar conciencia de la importancia de entre 3 y 5 años, abatir este rezago y acercar la alternativa de preescolar a cada una de las familias.

Implicaba, además, que los adultos de más de 15 años terminaran primaria y secundaria, pongo de relieve lo que eso implica: en México tenemos 48 millones de mexicanos que tienen más de 18 años y que no terminaron la preparatoria, una gente que no termina la preparatoria va a vivir 5 años menos que una gente que sí la terminó.

Es el equivalente, desde el punto de vista de desarrollo, la diferencia entre terminarla o no, de nacer en el 2018 o nacer en 1970. Eso, en perspectiva regional, es el equivalente a nacer en Tapachula o nacer en Monterrey, y eso es lo que está de relieve con 5 años de diferencia.

La probabilidad de tener un empleo formal, si no se termina la preparatoria tiende a cero. Y cuando vemos el reto de pobreza extrema, entre quienes están pobreza extrema en México, 9 de cada 10 no terminaron la preparatoria; entre quienes no tiene seguridad social en México, 7 de cada 10 no terminaron la preparatoria; entre quienes no tienen acceso a una vivienda digna con servicios y materiales 8 de cada 10 no terminaron la preparatoria.

Entonces, en el reto de hacer ejercicio de gobierno, si tenemos 48 millones de mexicanos que no terminaron la preparatoria

Entonces, en el reto de hacer ejercicio de gobierno, si tenemos 48 millones de mexicanos que no terminaron la preparatoria, pues en este ánimo de hacer de México una capital de talento y potencia, pues tenemos que empezar por ir a ver la circunstancia de cada uno de los mexicanos y ver qué es lo que necesita para terminar ese grado y tener un espacio de incorporación más plena.

Pongo otro ejemplo en materia de pobreza: pobreza implica un estudiante que no tiene acceso a salud. Nosotros hicimos una encuesta y el presidente De la Madrid, muchos de ustedes se acordarán, les dio a los estudiantes el derecho de atender su salud en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Bueno, cuando encuestamos, la mitad de los estudiantes en México no sabían que tenían derecho a la seguridad social. Eso quiere decir que todos los años se practicaban 30 mil intervenciones quirúrgicas que pagaba el estudiante o su familia y que les generaba un reto de pobreza, lisa y llanamente por no saber que tenía derecho a la seguridad social.

Y la intuición de política pública de cómo corregirlo, y luego a veces así se va haciendo la política pública, luego uno piensa que estudias Economía y Derecho y luego un Doctorado en Yale, y que así se arma la política pública. La verdad es que en el caso concreto de lo que hicimos con los estudiantes, la política pública surge de que al director general del IMSS, que andaba mucho en bicicleta, lo atropellan.

Iba en su bicicleta en la ciclo vía de Ixtapa y lo atropelló un camión, literalmente, le rompió el omóplato, Regina conoce mejor la historia. Le plantea su chofer que había dos alternativas: llevarlo a la clínica naval, que es la que él recomendaba, o llevarlo a la clínica del IMSS.

Pepe Toño, naturalmente, escogió ir a la clínica del IMSS. Cuando llegó a la clínica del IMSS, la secretaria le dijo que, hasta que no trajera su número de seguridad social, no lo iban a atender.

Pepe Toño, que estaba en shock, porque además tiene temperamento veracruzano, se sentó de manera muy disciplinada a esperar a que llegara su número de seguridad social, después de haberle asegurado a la señorita que por supuesto que sí lo tenía.

Finalmente alguien lo reconoce, lo atienden y se supera el reto del omóplato.

Pero lo que queda absolutamente claro es que si al director general del IMSS no lo atendían si no tenía su número de seguridad social, cuando llegara un estudiante y dijera: “Fíjese señorita que el presidente De la Madrid, en un decreto firmado en 1900, me dio derecho a que me atendieran”, pues no iba a tener absolutamente ninguna posibilidad de entrar.

Entonces, lo que hicimos fue ir a ver a uno por uno de los estudiantes e hicimos algo que parecía muy lógico: les dimos el número de seguridad social que los iba a acompañar durante toda su vida de estudiante y laboral, el número que los iba a identificar permanentemente, con dos objetivos: que supieran que tenía derecho al seguro, y lo utilizaran desde el punto de vista curativo, pero sobre todo que supieran que tenían derecho al seguro y lo utilizaran desde el punto de vista preventivo.

Pongo en perspectiva lo importante que era utilizar al seguro para un estudiante, desde el punto de vista preventivo, empezando por el reto de la educación sexual: en México uno de cada 4 niños nace de una niña menor de 18 años. Si no hacemos un ejercicio en la prevención y aprovechamos para acercar el seguro a la realidad de cada una de estos niños y niñas, la verdad es que seguiremos teniendo un reto enorme.

Una brecha muy importante de derechos es la que enfrenta hoy en México todavía la mujer. La mujer en México, cuando uno revisa la estadística, es la más emprendedora en América Latina. Si todos nosotros revisamos nuestra propia historia familiar, a alguna altura del partido, hay una mujer que sola se hizo cargo de sacar adelante a su familia.

Y sin embrago, hoy la mujer en México gana en promedio el 70 por ciento de lo que gana el hombre por trabajos iguales; hoy no tenemos, en términos un gobierno cercano al ciudadano, un estímulo para dar de alta en la seguridad social al trabajo doméstico; hoy no tenemos programas masivos de acceso al crédito, lo que implica que muchas veces la mujer, a pesar de talento y capacidad de emprendedurismo, no puede salir por sí misma por la falta de un apoyo en materia financiera; no tenemos un programa de educación constante y una beca que apoye a la mujer adulta.

El programa de Prospera concentra todo su esfuerzo en la lógica de romper la pobreza multigeneracional, y nos preocupamos de que la mujer, de que la jefa de familia llevé a sus hijos a la escuela, y es importantísimo.

Pero hacemos que esa misma jefa de familia vaya una vez cada dos meses a un curso de autocuidado, después ya de 17 años de ir al curso de autocuidado, pues ya podría haberlo impartido ella. Y no nos preocupamos de que esa mujer que fue capaz de sacar adelante a su familia, al grado de hacer a muchos de los hijos de generaciones Prospera, preparatorianos e incluso universitarios, ella misma tenga oportunidad de certificar sus conocimientos para acceder a un mejor conjunto de oportunidades.

Una mujer que en México saca adelante a dos niños sola, lo que pudo haber aprendido en secundaria le hace los mandados. Y lo que nosotros acabamos haciendo fue un programa de certificación que permitía distinguir entre la mujer a la que la vida le había dado los conocimientos, y lo que ocupaba nada más era el certificado para poder regresar a la escuela o buscar un empleo formal. Y había a quien le faltaban esos conocimientos y había que dárselos.

Parte lo que ha venido pasando en el país en el tema de violencia, y nosotros nos hemos concentrado mucho en la violencia vinculada, sobre todo, con delincuencia organizada. Pero el otro fenómeno de violencia es el fenómeno de género, pasamos en muchos años de tener alerta de género en sólo dos estados, a este año tenerla ya en 9.

Y el reto de la delincuencia organizada, complejo como lo es, en materia de violencia de género implica intervenciones mucho más tempranas y complicadas.

A nosotros nos tocó, a Vanessa y a mí, trabajar en Sedesol y ver todavía como una práctica común que cuando la familia tenía que escoger entre mandar a la escuela al niño o la niña, mandaba a la escuela al niño.

Y si no tenemos una intervención temprana desde el hogar, desde la familia, siguiendo por las aulas y terminando por los espacios laborales, nos va a costar mucho trabajo tener una cultura en donde podamos erradicar la violencia de género.

Pero todo ese ejercicio está al centro de una estrategia de gobierno que lo que pretende es eso, que lo que pretende es que México sea un país en donde el Estado de Derecho sea vigente, en donde el gobierno en lo que se concentre es en otorgar a cada ciudadano para ejercer a plenitud sus derechos y, en así haciéndolo, lograr que el mexicano pueda alcanzar sus sueños y sus anhelos.

Por más que en parte de la comentocracia, esto se defina como un capítulo que podría haber salido de Harry Potter, lisa y llanamente lo único que está siendo planteado como el eje de una campaña desde el gobierno, es un gobierno que haga su chamba.

Y en ese esfuerzo de hacer su chamba, todo lo que nos puedan ustedes ayudar a crecer esta visión, se los vamos a agradecer mucho.

Muy buenos días, y muchas gracias por haberme invitado.