Discursos

Mensaje del candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña en el marco del 29° Congreso Nacional de Ingeniería Civil

José Antonio Meade Kuribreña: Sin que me coma de mis 20 minutos, decirles, porque escuché cómo presentaron a Rina, pero me la impresión de que se quedaron cortos.

Rina combina dos emociones y dos vocaciones que son bien interesantes y que la hacen, yo creo, un gran privilegio para este foro tenerla de moderadora. Se ha especializado en procesos electorales en prácticamente todo el mundo.

Si uno quiere saber de procesos electorales valdría la pena dedicarle tiempo a ver la serie que Rina ha venido construyendo, no solamente poniendo en perspectiva qué estaba en juego para cada país, entender su dinámica y saber cómo se desarrolla el proceso.

El hecho de que hoy Rina esté participando como actora en este foro y en este diálogo es un gran privilegio para los ingenieros y valida que los ingenieros saben bien cómo escogerlo.

Pregunta: Gracias, José Antonio, por tus amables palabras.

José Antonio, bienvenido a este 29° Congreso Nacional de Ingeniería Civil.

Quisiera recordarte un poco la dinámica que ha sido establecida por los diferentes representantes de los partidos políticos y candidaturas independientes. Tendrás una disposición de tiempo de 20 minutos para responder a dos preguntas que fueron sorteadas y también un minuto antes de finalizar la intervención, con estas pantallas, una luz intermitente te estará dando aviso para que puedas concluir en tiempo y en forma.

Entonces, procedo a abrir el sobre.

José Antonio, me gustaría que validez, este es el sobre con tu nombre. Está firmado, por supuesto, por los representantes de las candidaturas independientes y de los partidos políticos.

José Antonio Meade Kuribreña: Vamos a ver quién se llevó el Óscar.

José Antonio, bajo la necesidad de hacer más competitivo a México, y enfilado hacia la ruta del futuro y las exigencias que impone el siglo XXI, ¿cuál es el paso que nuestro país debe de dar para desarrollar un sistema de planeación de infraestructura nacional de largo alcance e incluyente en materia de sustentabilidad, resiliencia, innovación y tecnología?

José Antonio Meade Kuribreña: Yo creo que la pregunta es muy importante desde varias perspectivas. México tiene un gran reto en materia de infraestructura, y lo ha tenido desde hace mucho tiempo y lo ha venido sorteando.

México es un país que hace algunos años no tenía resuelto el reto de servicios básicos en la vivienda, nos faltaba agua, nos faltaba electricidad, nos faltaba planeación en nuestros espacios urbanos.

En mucho de esto hemos venido caminando, y hemos venido caminando bien, pero si pensamos en el México del futuro, pues el México del futuro tiene que reinventar todo su transporte masivo, tiene que reinventar la conectividad entre las ciudades, tiene que reinventar la conectividad y fortalecerla entre México y el resto del mundo.

Y eso implica varios elementos centrales, uno muy importante es dinero. Al final del día, atrás de una buena infraestructura hay la necesidad de movilizar recursos financieros importantes.

México invierte más o menos dos por ciento de su Producto Interno Bruto al año en infraestructura, debiéramos de estar invirtiendo cerca de cuatro. Eso quiere decir que, para tener la infraestructura que requerimos, tenemos que movilizar muchos más recursos de los que estamos movilizando.

Pero, curiosamente, el reto financiero no es el más importante, México es probablemente de los países en el mundo que ha venido desarrollando una plataforma de financiamiento en la infraestructura muy profunda, tenemos la posibilidad de acceder a las afores con ahorro de largo plazo, tenemos la posibilidad de acceder al mercado de valores, a la banca comercial, a la banca de desarrollo y encontrar una gran posibilidad de instrumentos para financiar, además de mecanismos que nos permitan que este financiamiento descanse en recursos públicos y en recursos privados, o solamente en recursos privados.

Si lo más importante no es el dinero, si nuestra principal restricción no es la financiera, ¿qué tendríamos que desarrollar a mediano plazo? Primero, planeación.

Tenemos que hacer un esfuerzo de imaginarnos cuál es este país que queremos, de imaginarnos cómo queremos que esté conectado, cómo queremos construir la vivienda, cómo queremos armonizar la vivienda con los espacios de trabajo, cómo queremos aprovechar y generar energía, cómo podemos hacer compatibles los procesos industriales que generan calor con que este calor no se desperdicie, y se traduce en una matriz de generación de energía mucho más moderna.

Ese ejercicio de planeación no se puede agotar en los espacios sexenales. El ejercicio de imaginación que requiere el pensar la infraestructura de un México que sea potencia, nos tiene que llevar, por fuerza, a tener una planeación que no se agote en el ciclo sexenal.

Muchos de quienes aquí nos están escuchando, que son estudiantes, probablemente no sepan, pero en México se empezó a hablar de la necesidad de un nuevo aeropuerto en el valle metropolitano desde hace 30 años.

30 años llevamos de saber que el valle metropolitano iba a exigir una mayor capacidad de transporte. Y año con año íbamos posponiendo los esfuerzos necesarios para dotar a la ciudad de ese nuevo espacio de infraestructura.

Reyes habló, antes de que yo llegara, de cómo planear y desarrollar la frontera norte, de cómo planear y desarrollar la frontera sur, habló de cruces fronterizos.

Si revisamos hoy la frontera norte, nos vamos a encontrar brutales fallas de planeación, nos vamos a encontrar cruces que México desarrolló y Estados Unidos no. Y eso implica que el cruce fronterizo en México no se canaliza a una carretera en Estados Unidos.

Nos vamos a encontrar cruces fronterizos que Estados Unidos desarrolló y México no. Y que, por lo tanto, no podemos aprovechar en términos de infraestructura. Nos vamos a encontrar que nos tomó 100 años inaugurar un nuevo cruce fronterizo en ferrocarril, eso pone de relieve qué hemos fallado en planeación.

Pero financiamiento y planeación no es lo más importante para tener un buen proyecto en infraestructura. Lo más importante, lo más relevante es tener proyectos.

Nos pasa en ocasiones que esta lineado el financiamiento, nos pasa en ocasiones que tenemos una visión de lo que el país necesita, pero cuando volteamos a ver si tenemos los proyectos para canalizar ese financiamiento, sabiendo que la planeación está ahí y nos da una visión de largo plazo, encontramos que los proyectos fallan.

Y cuando no tenemos proyectos o los hacemos al aventón, no solamente gastamos poco, sino que además gastamos más y tenemos que corregir varias veces el proyecto, y tenemos que irlo modificando en función de la realidad que nos vamos encontrando.

¿Qué necesitaríamos hacer como país? Un sistema de planeación de infraestructura nacional. ¿Eso qué implica? Implica en el corto plazo que pongamos de acuerdo a la Unidad de Planeación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que reivindiquemos el papel de Banobras como el banco de la infraestructura y que construyamos un mecanismo en donde, al amparo de Banobras y de la Unidad de Inversión, se siente el sector público, el sector privado y la academia.

Y que, entre los tres ejes, desarrollen una metodología que nos permita tener un banco de proyectos. Si nosotros tenemos un banco de proyectos, resolvemos el reto financiero y tenemos una buena planeación, vamos a poder reinventar nuestra infraestructura en la dirección que necesitamos.

En la dirección de ciudades inteligentes, en la dirección de un uso sustentable demostrada, en la dirección de hacer llegar servicios básicos a la vivienda, en la dirección de masificar el transporte público y de incorporar nuevas tecnologías, en la dirección de densificar nuestro planteamiento urbano para permitir mayores espacios de calidad de vida.

Financiamiento, planeación y proyectos son el principal anclaje de un país que tiene capacidad de voltear a ver al futuro y de llevarlo a cabo.

Y para eso, los ingenieros se pintan solos, en involucrar a la ingeniería en la planeación, pero además, involucrar a la ingeniería en los puestos clave.

Cuando yo fui secretario de Energía se dio un fenómeno que no debiera volverse a repetir, cuando fui secretario de Energía, el secretario de Energía y el secretario de Comunicaciones éramos economistas, todos los subsecretarios eran economistas, el director de PEMEX y el director de CFE eran economistas.

Bueno, yo soy economista y me parece que tenemos mucho que aportar, pero en términos de darle al país la infraestructura que requiere, la presencia en esos puestos de los ingenieros es fundamental.

Yo, en ese momento, tomé una decisión que fue, a mi juicio, transformadora, en términos de darle ruta al espacio de desarrollo de infraestructura. Y es una decisión profundamente innovadora en ese contexto, invité a trabajar conmigo a un ingeniero, desde entonces me di cuenta de lo importante que era para el país y de lo importante que fue para mí tener un ingeniero cerca.

Lo tuve cerca en Relaciones Exteriores, lo tuve cerca en la Secretaría de Economía. Y los he tenido tan cerca que, ahora, el secretario de Hacienda que me sustituyó es ingeniero.

Y ya nos estamos pasando del otro lado, a mí me parece muy bien que en infraestructura estén los ingenieros, pero ya que se queden con Hacienda me parece un exceso.

No hay un solo espacio en el desarrollo del país que no se beneficie de tener la visión y el talento de los ingenieros.

Y yo me siento muy orgulloso de ser probablemente el secretario, en los últimos años, que más cerca ha estado de este gremio, de sus colegios, de sus academias, de sus congresos y me he beneficiado de manera muy importante en mi visión de México, de su desarrollo y se los agradezco mucho.

Sesión de preguntas

Pregunta: De alto nivel y pertinencia, y ha desmantelado los cuerpos técnicos en el gobierno, lo que ha contribuido a perder lugares en la escala de la competitividad internacional.

¿Qué sentido le darías tú a la política del desarrollo tecnológico e innovación y el fomento a la ingeniería mexicana? Es decir, ¿cómo impulsarías a las empresas mexicanas de ingeniería?

José Antonio Meade Kuribreña: Déjenme darle un poco de planteamiento a la pregunta, porque me parece que es muy relevante.

Si uno se acuerda, en 1960 teníamos solamente el 65 por ciento de la población que sabía leer y escribir. Esto es el 35 por ciento de la población en México en 1960, no sabía leer; solamente el 20 por ciento de la población había terminado la primaria; solamente el cinco por ciento había terminado la secundaria; solamente el dos por ciento había terminado la preparatoria.

Y hoy seguimos teniendo esos dos Méxicos, un México que se prepara para innovar y para ser exitoso, y un México al que le hemos quedado pendiente en términos de conocimientos.

La diferencia entre terminar la preparatoria y no terminarla, son cinco años de vida. El que termina la preparatoria en México va a vivir cinco años más, que el que no la termina, va ganar 41 por ciento más, que el que no la termina.

En México cuando vemos el mapa de pobreza extrema, nueve de cada 10 mexicanos en pobreza extrema, no terminaron la preparatoria; ocho de cada 10 mexicanos que no tiene seguridad social, no terminaron la preparatoria; siete de cada 10 mexicanos que no tiene condiciones de vida en sus viviendas, no terminaron la preparatoria.

De ese tamaño es la importancia de que lo que podamos hacer para reivindicar nuestros procesos de innovación.

Quien termina la preparatoria en México y accede a un grado de educación superior, en promedio gana tres veces más de lo que ganaban sus papás, el 80 por ciento de quienes hoy terminan un grado de educación superior, son los primeros en la historia de su familia.

Esto es, si México quiere ser potencia, le tiene que apostar a la educación, le tiene que apostar a la innovación, le tiene que apostar al diálogo y a la apertura.

Y le tiene que apostar al diálogo y a la apertura en las universidades, entre las universidades y el sector privado, entre nuestras universidades y las del resto del mundo, entre nuestros estudiantes con experiencias aquí y nuestros estudiantes con experiencia afuera, entre el capital mexicano, el capital humano mexicano que está aquí y el capital humano que salió.

No hay un solo debate relevante en materia de innovación, ciencia y tecnología, en donde no esté un mexicano; no hay un solo tema relevante en materia de ingeniería en donde no tengamos algo que decir o algo que aportar.

Eso nos da la posibilidad de reencontrarnos con la ciencia y tecnología como motor del desarrollo. Ciencia y tecnología que tiene que llevarlos a invertir muchos más recursos en la ciencia básica, mucho de lo que eventualmente tendrá alguna aplicación, hoy no sabemos si quiera cuál es, y por eso, hay que apostarle a la ciencia básica.

Tenemos que apostarle, también, a la ciencia aplicada. En un país como el nuestro, una mejor vinculación entre la ciencia y la aplicación, nos va a dar ventajas importantes; los dos, son pilares relevantes.

Y tenemos que apostarle a una mejor integración entre la academia y la preparación con la realidad que exigen los empleos de hoy y los empleos del futuro, que van a implicar acceso a tecnologías muy diferentes, muy disruptivas, que tienen una evolución que cambia todos los días.

México tiene la posibilidad de convertirse en la capital mundial del talento, y tiene, además, la posibilidad de usar ese talento para cubrir los rezagos muy importantes que tenemos.

De los 82 millones de mexicanos que tienen más de 18 años, 48 millones no terminaron la preparatoria. Hay que irlos a buscar, hay que irlos a buscar y ofrecerles elementos de capacitación.

Hay que irlos a buscar y encontrar la manera de vincularlos con el sector productivo, hay que irlos a buscar y entusiasmarlos para que regresen a las aulas y cierren su ciclo escolar.

Y a los que los cerraron, a los que terminaron la prepa y tienen educación superior, a ellos hay que dotarles de los elementos necesarios para que sigan creciendo y fortaleciéndose.

En esos espacios de precampaña que uno guarda en memoria diferentes eventos, para mí los espacios más gratos fue encontrarme con los rectores del Instituto Tecnológico Nacional en Sonora, y que nos platicaran que en Sonora la Universidad de Arizona y la Universidad de Sonora, junto con sus estudiantes, en la reserva de la biosfera del Pinacate estaban realizando experimentos para tratar de entender mejor cuáles serían los retos que enfrentaríamos en una expedición futura a Marte.

Eso implica lo que está en juego, y eso es lo que están haciendo hoy los mexicanos, tenemos que cerrar esas dos brechas, la del mexicano que se está imaginando cómo colonizar Marte y el mexicano que batalla para terminar la preparatoria.

El acceso a la ciencia y tecnología, el convertir a México y ponerlo a la vanguardia de la economía del conocimiento es fundamental. Pero hacerlo sin dejar a nadie atrás es igual de importante.

El usar la ciencia y tecnología para acercarlos y acercarles a quienes no tuvieron las mismas oportunidades que tienen ustedes, es especialmente valioso.

Si nos ponemos a pensar todavía en el México de hoy, solamente el 41 por ciento de quienes tienen edad de hacerlo están estudiando preparatoria. Eso quiere decir que los estudiantes que hoy nos están escuchando tuvieron un enorme privilegio.

Y con ese enorme privilegio, viene una enorme responsabilidad: la responsabilidad de trabajar para transformar al país, la responsabilidad de poner a disposición del país los elementos de aprendizaje que ustedes han venido teniendo.

En este auditorio hay un público muy diverso, un público que está aprendiendo, un público que está estudiando y un público que ha tenido la oportunidad de aportarle al país.

Yo les preguntaría primero, a quienes han tenido la oportunidad ya de aportarle, ¿cuáles han tenido un desempeño en el sector público?

Y les preguntaría a los que están estudiando, ¿a quiénes les gustaría tener un desempeño en el sector público?

Eso, sin duda, entusiasma, con un matiz: debieran de haber sido todos los que tuvieran el deseo de aportarle al país a través de una plataforma pública.

Si revisamos, quienes aquí nos acompañan, está la historia de nuestro desarrollo representado, están quienes nos dieron agua, está quienes nos dieron electricidad, está quienes nos ayudaron a construir las carreteras.

Pongo en perspectiva, ese México de los 60´s no tenía ingenieros mexicanos diseñando nuestros trazos de carretera. Hoy tenemos ingenieros mexicanos resolviendo los problemas más complejos de ingeniería en el mundo para dotarlo de infraestructura.

El reto que implica la construcción del aeropuerto es un reto absolutamente formidable, no solamente es uno de los proyectos de infraestructura más grandes del mundo, es uno de los proyectos de infraestructura más complicados del mundo.

Tenemos problemas en la tierra, tenemos problemas en la ubicación geográfica, tenemos problemas en la gestión del espacio aéreo. En los materiales y en la ingeniería, lo que estamos haciendo en el aeropuerto es profundamente mexicano y profundamente de futuro.

Estamos resolviendo el problema de la mala tierra, del mal suelo, con Tezontle; estamos resolviendo el reto de dotar a la tierra de mayor capacidad con lo que nos heredaron nuestros volcanes; estamos poniendo al mejor del talento de ingeniería para resolver retos que son absolutamente inéditos en un proyecto de infraestructura de ese trabajo. Y lo estamos haciendo con ingenieros mexicanos que ponen de relieve lo importante que es el desarrollo de esa ciencia y tecnología.

En esta elección en donde vamos a escoger entre ir hacia adelante o ir hacia atrás, en apostarle a la innovación, a la ciencia y a la tecnología, o encarcelar el futuro de nuestros jóvenes, es mucho lo que está en juego.

No nos vayamos a equivocar, apostémosle a ir hacia adelante, poniendo por enfrente lo mucho que este gremio puede aportar.

Les agradezco mucho, muy buenas tardes, muchas gracias por invitarme y muchas gracias a Rina por esas preguntas.

Mensaje final candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña

Articulo uno, muy breve.

México necesita Estado de Derecho, y Estado de Derecho implica voltear a ver a cada ciudadano y ver qué es lo que necesita para poder acceder a sus derechos.

México es un país profundamente desigual, y eso quiere decir que hoy tenemos un México que está pensando en los cruces fronterizos y en el comercio y tenemos un México que está pensando en cómo calentar su agua con leña.

En ese México en donde tenemos que corregir ese reto de desigualdad, los ingenieros tienen un papel formidable que jugar.

No hay, prácticamente, ninguna esfera de derechos en donde el ingeniero no esté llamado a aportar.

En México, en 1994, solamente, o de hecho, una de cada siete viviendas no tenían acceso a la electricidad, hoy nos falta uno por ciento del país de electrificar.

El reto de ese uno por ciento, es un reto técnico, es un reto de generar electricidad de manera descentralizada, de generarlo con nuevas tecnologías y aprovechando, renovarlas.

Hoy en México tenemos una red carretera profundamente densa, son pocos los mexicanos que viven lejos de esa red carretera, pero quienes lo viven están profundamente marginados y lejos de la oportunidad de inclusión, ese es un reto ingenieril.

¿Cómo aprovechar el radioespectro para traducirlo en oportunidades? Es un reto ingenieril.

¿Cómo administramos de mejor manera nuestra agua? Es un reto ingenieril.

¿Cómo nos imaginamos cómo vamos construir estas viviendas para que estén bien insuladas, para que economicemos energía? Es un reto ingenieril.

La Secretaría de Energía en México tiene tres papeles, y es una secretaría que es única en el mundo, es una secretaría que se preocupa por los hidrocarburos, los hidrocarburos en el mundo tienden a ser un problema de licencias que no se ve en las secretarías de Energía, es una secretaría que se preocupa por normar a la compañía eléctrica.

Eso, en el mundo tiende a ser responsabilidad local y municipal, pero es una Secretaría que se encarga de pensar en el futuro.

Cuando hablamos del cambio climático estamos hablando de cómo queremos transformarlos, de cómo quererlos transportarlos, de cómo queremos diseñar nuestras ciudades, de cómo queremos convertir la basura en electricidad, de cómo queremos transformar el agua y el calor industrial en la posibilidad de abaratar el costo de mover a la ciudad con mejor energía, de cómo queremos darle más resistencia a nuestra infraestructura, frente a las consecuencias de los desastres naturales, y aquí rindo testimonio de nuevo a la ingeniería.

Hemos enfrentado en México desastres naturales de gran magnitud y su impacto y sus consecuencias son mucho menores por el trabajo que han venido haciendo los ingenieros.

A mí me platicaba, alguno de ellos, muy amigo, que él no era especialista en cemento, y decía yo “bueno, yo soy especialista en economía y derecho y a veces me parece medio inútil” ¿Qué va a hacer un especialista en cementos?

Bueno, gracias a ese especialista en cementos, a su conocimiento, y a vaciar ese conocimiento en las reglas de construcción, hoy podemos enfrentar un sismo de gran magnitud sin que tengamos consecuencias como las que tuvimos en 1985.

Atrás de cómo construimos, de cómo nos transformamos, de cómo producimos, de cómo nos movemos, de cómo interactuamos como ciudad, hay la visión y el talento de un ingeniero que está pensando en el futuro.

Yo también estoy pensando en el futuro y me siento muy agradecido de la oportunidad de hacer equipo con ustedes en esa construcción.