Discursos

Mensaje del candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña, en el marco de la 81º Convención Bancaria “La Banca Comprometida con México”

Muchas gracias, muy buenas tardes.

Efectivamente, me siento como en casa, me siento muy contento de estar con ustedes, de reencontrarme con ustedes. Participé en mi primera Convención Bancaria en 1999, busqué la fotografía, y me permite hoy acreditar que, ciertamente, no es lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después.

Lo digo, naturalmente, por Vicente Corta, que ahí está en la fotografía. Yo me veo exactamente igual que hace 20 años.

Me mandaron 5 preguntas, e hice un esfuerzo por contestarlas para que conocieran ustedes mi visión, visión que además hemos venido construyendo juntos desde hace 20 años.

Hago solamente un paréntesis antes de empezar, esa Convención, la de 1999, fue la primera que se dio después de que se aprobó una ley que permitió la participación extranjera en la banca mexicana.

Cuando uno piensa lo que ha cambiado el sistema financiero en estos 20 años, hubiera sido prácticamente imposible de imaginar. En esa Convención se anunciaba que Bancomer iba a comprar BBVA, al poco tiempo se anunció que Santander iba a comprar Serfin.

Y si revisamos cómo es el sistema financiero hoy, no lo hubiéramos podido reconocer respecto de los temas que se discutían hace apenas 20 años. Y yo he sido un privilegiado de formar parte de esa transformación y de haber, en ello, hecho equipo con muchos de los que están aquí hoy, y se los agradezco.

Se dice mucho que es importante el Estado de Derecho, y se dice mucho que es importante la certidumbre. No hay manera de que uno niegue las raíces hacendarias, y no hay manera de que uno haga presentaciones muy distintas.

Revisé ayer la de Pepe Toño que fue espléndida, me di cuenta que venía el mismo gusano en su presentación que en la mía. Debo, en mi defensa, de decir que yo usé el gusano primero y, por eso, me siento legitimado de volverlo a hacer.

Primer elemento que se planteaba en las preguntas, ¿qué esperamos de la política económica? Hace un año, justamente en este foro, había grandes dudas de qué iba a pasar con la economía en México.

Hace un año, 3 calificadoras nos tenían en perspectiva negativa. No se esperaba que fuéramos capaces de alcanzar un superávit, se pensaba que la deuda como porcentaje del PIB iba a seguir cayendo y que íbamos a crecer bastante menos de lo que tenía el paquete económico.

Un año después, hoy podemos dar cuenta de que se alcanzó el superávit, de que bajó la deuda, de que nos subieron la calificación y de que crecimos 50 por ciento más de lo que entonces se pensaba.

¿Qué tendríamos que comprometer hacia adelante y por qué tendríamos que hacerlo? En medio tenemos un entorno de gran incertidumbre, y tenemos la necesidad de, en consecuencia, de recuperar el espacio fiscal.

¿Qué debíamos de esperar hacia adelante en materia de balance primario? Dijimos que lo íbamos a alcanzar, alcanzamos el balance primario, y vamos por delante de los países del G-20 y los latinoamericanos en recuperar espacio fiscal.

Y hay que hacerlo, porque podríamos enfrentar turbulencias hacia adelante.

Lo mismo es cierto en materia de la deuda como porcentaje del PIB, dijimos que lo íbamos a reducir, por primera vez en una década se logró, y debiéramos de perseverar en esa ruta. No es difícil que enfrentemos un entorno en donde las tasas de interés de los países emergentes vuelvan a subir.

Y eso nos plantearía retos de estabilidad, y nos obligará a tener espacio fiscal y colchones para poderlos enfrentar. Y enfrentarlos de forma tal que podamos seguir creciendo.

Ahí se ven 32 trimestres de crecimiento positivo, y debemos de aspirar a mantenerlo, a incrementarlo, y que el crecimiento siga siendo robusto, balanceado e incluyente.

¿Qué quiere decir y por qué es importante el Estado de Derecho? El mundo en 1910, México arriba de Venezuela, en términos generales, baja esperanza de vida y poco nivel de ingreso. Y podemos ver cómo vamos evolucionando.

Ahí se ve la Primera Guerra Mundial, se ve la Crisis del 29, se ve la Segunda Guerra Mundial. Y se empieza a ver en México los efectos del desarrollo estabilizador.

Ahí se ven China e India, se ve cómo nos empiezan a alcanzar, la crisis de 82, la crisis del 95, la recesión del 2000, la crisis del 2008. Y ahí estamos hoy parados.

Y lo que vemos es una enorme dispersión, en términos de esperanza de vida y de PIB per cápita. Y lo que vemos es que hay una correlación entre esa dispersión y el Estado de Derecho.

Los países que tienen un mejor índice de Estado de Derecho, tienen más esperanza de vida y mayores ingresos; los que tienen menos índice de Estado de Derecho, tienen menor esperanza de vida y menores ingresos.

Si México quiere consolidar su crecimiento, tiene que mejorar su índice de Estado de Derecho.

¿Pero qué quiere decir y por qué importa? Y podemos encontrar 4 ejemplos, 4 ejemplos de países que tenían en común todo, historia, tradición, ubicación geográfica, recursos naturales, y que, sin embargo, han tenido desempeño muy distinto.

Corea del Norte y Corea del Sur, la misma península, la misma historia, la misma genética, 10 años menos de esperanza de vida en Corea del Norte, y órdenes de magnitud menos, incluso, en medida y talla.

Vietnam del Sur y Vietnam del Norte, mientras estuvieron separados, Vietnam del Sur crecía al doble de lo que crecía Vietnam del Norte.

Alemania Oriental y Alemania Occidental, uno podría haber asumido que Alemania Oriental tenía mejores condiciones, más educación y más salud. Y, sin embargo, después de la caída del Muro de Berlín, Alemania Oriental incrementó, en tan sólo 6 años, el 83 por ciento de sus niveles salariales.

Finalmente, la zona bolivariana. Compartíamos los mismos libertadores, la misma historia, las mismas ambiciones. Y, sin embargo, si nos comparamos con 1977, hoy Venezuela tiene 20 por ciento menos ingreso per cápita que el que tenía entonces.

Panamá 200 por ciento más; la región y México 65 por ciento más.

Estos 4 ejemplos ilustran que países que eran iguales en todo, menos en su Estado de Derecho, tuvieron resultados de crecimiento muy diferentes.

¿Qué quiere decir Estado de Derecho en México? Quiere decir, sí, y habremos de abundarlo, seguridad y corrupción. Pero, quiere decir que construyamos un país que tenga un gobierno a la medida de cada quién y en donde podamos ejercer, a plenitud, nuestros derechos.

¿Cuáles? Sí seguridad, sí corrupción, habremos de tocarlo, pero la Constitución consagra varios derechos más. Y debiera uno, en consecuencia, de poderla cargar en el teléfono. Si, además, lleva uno la foto de Juana, todavía mejor.

Y en el teléfono consultar cada uno de los derechos para ver, al nivel del ciudadano, qué es lo que tenemos que hacer.

Tenemos un derecho, por ejemplo, a educación preescolar, primaria y secundaria, y para el 2022 tenemos que terminar la preparatoria.

¿Qué tenemos que hacer para que ese derecho ejerza? La mayor parte de quienes no acceden a educación preescolar, tenían a la mano guarderías y estancias, no instalaciones de preescolar. Había que convertir a la guardería y a la estancia para que, además de cuidado y alimentación, dieran educación.

¿Qué otros derechos vienen consagrados en la Constitución que implicaría un ejercicio similar? Sorprendente pero importante, y nos regresa a la primera pregunta, hay la obligación constitucional de velar por la estabilidad en las finanzas públicas y del sistema financiero.

Estado de Derecho, en consecuencia, implica un manejo de finanzas públicas responsable que permita condiciones de crecimiento.

No queremos estabilidad por sí misma, la queremos porque la estabilidad nos da confianza, la confianza trae inversión, la inversión trae empleo y el empleo nos ayuda a combatir la pobreza.

¿Qué otro elemento es central en el Estado de Derecho?

Dice Juana que voy muy bien, y tiene razón, siempre hay que atender a lo que dice Juana.

Por cierto, Juana me acompañaba a muy poquitos eventos, pero por 20 años me ha acompañado a la Convención Bancaria y se lo agradezco.

Estado de Derecho implica, sin ninguna ambigüedad, simplificación y mejora en los trámites, es también una obligación constitucional.

Y hoy, cuando revisamos un gobierno a la medida de cada quien, eso quiere decir, para la pequeña y la mediana empresa, un entorno de menos regulación, un entorno que les permita que les permita florecer, un entorno que les permita tener menos contacto con un burócrata, un entorno que les de mayores espacios de libertad.

Estado de Derecho en México implica todo eso, sí seguridad, sí corrupción, pero también educación, vivienda, estabilidad y un entorno de mucha menos regulación para que puedan crecer de mejor manera.

Tiene razón Juana otra vez.

Contratos. A la Secretaría de Hacienda y a la Secretaría de Relaciones y al presidente les toca cuidar buen nombre y buen crédito. Y buen nombre y buen crédito pasan porque se tenga certeza en México, y ahí encontramos contrastes importantes entre las tres alternativas que van ustedes a escuchar hoy.

En los elementos centrales, en la pregunta que nos hicieron, hay tres visiones diferentes en materia, por ejemplo, de la Reforma Energética, hay quien plantea echarla para atrás.

Hay quien no sabemos qué plantea porque la mitad de la coalición está a favor y la otra mitad está en contra. Y nosotros pensamos que esa reforma le va a cambiar el rostro al país.

Hay quien piensa que hay que echar para atrás el aeropuerto. En el otro caso no sabemos porque uno está a favor y el otro está en contra. Y habemos quienes pensamos que el aeropuerto es fundamental para la competitividad del país y la reconversión del viejo aeropuerto para la reinvención de la ciudad.

En materia presupuestal, pues hay quien plantea una política de gastos que no se colige con la realidad presupuestal. Y hay quien plantea una reforma fiscal más progresiva en la mitad de la alianza y menos progresiva en la otra. Y hay, en cambio, quien frente a ustedes compromete finanzas públicas sanas y responsables.

En materia educativa, hay quien plantea echar la reforma para atrás, hay quien no sabemos qué plantea porque la mitad de la coalición está a favor y la otra mitad está en contra. Y hay quien plantea que hay que apostarle a que México, en ese tenor, siga siendo una potencia.

¿Qué tendríamos que hacer en materia de seguridad? Claramente es un tema que no hemos resuelto bien, y tenemos algunos elementos que nos orientan hacia dónde deberíamos de dirigir nuestros esfuerzos.

1997 en diferente intensidad de azul la violencia, la cantidad de armas producidas en Estados Unidos. Ahí vamos viendo cómo evoluciona, tenemos un buen arranque de siglo. La seguridad, a partir del 2008 empieza a deteriorarse y vemos una correlación muy importante entre violencia y disponibilidad de armas.

Esa es la violencia en 2011, concentrada sobre todo en el norte y con un reto muy importante en Guerrero. Una muy buena recuperación hasta el 2015 y, de nuevo, un crecimiento de la violencia en el 2017.

Llaman la atención en esa gráfica dos cosas: de nuevo, con la correlación, con la accesibilidad de armas, pero una violencia que migra del norte hacia el sur y hacia el Pacífico. Hay que entender ese fenómeno, en términos de comprender cómo cambiaron los elementos que causalmente le dan origen a la seguridad, pero hay que hacernos cargo de que una constante es la disponibilidad de armas en manos de la delincuencia.

Y eso sugiere cuatro pilares: un primer pilar, necesitamos una política de armas, se calcula que en México tenemos entre 500 mil y 1.5 millones de armas en manos de la delincuencia organizada.

Lo pongo en perspectiva, el ejército guatemalteco tiene 150 mil armas y el canadiense 1.7 millones de armas. Eso nos ubica en términos del tamaño del reto y la necesidad de actualizar nuestra visión alrededor de las armas.

Los ingresos que están en manos de los cárteles y la imposibilidad de que se los quitemos si no cambiamos nuestra Ley de Extinción de Dominios.

La importancia de la policía, en donde tenemos la mitad de los que necesitamos y ganan menos de lo que tendrían que ganar para que en ella encontraran espacio para satisfacer su vocación.

Y un tema muy importante, y en el que reparamos poco: tenemos que cambiar la forma en que enfrentamos los delitos y cómo los dividimos entre el fuero federal y el fuero común. Pongo dos ejemplos: el segundo estado en el país en donde hay más extorsión es en Nuevo León, la extorsión no está definida como delito en Nuevo León, en los dos estados que lo rodean sí.

Si vemos otro ejemplo, en el caso del Occidente, robo a casas habitación. Jalisco, Nayarit y Zacatecas, en donde el castigo es menor es en Jalisco, en donde la incidencia de robo es mayor es en Jalisco. Eso quiere decir que policías, armas y dinero importan, pero que el marco institucional y la forma como definimos cada uno de los crímenes y su castigo, importan también.

Si los definimos de la misma forma, los vamos a investigar de la misma manera; y si los investigamos de la misma manera, vamos a poder homologar la gestión de los ministerios públicos; y si hacemos las cuatro cosas, vamos a mejorar sustancialmente el impacto en seguridad en el país.

Se dice mucho que no podemos contra la corrupción. No basta con la voluntad política, hay que hacernos cargo de que tenemos que cambiar también nuestro marco institucional, y podemos encontrar en el mundo ejemplos que han sido exitosos, ejemplos de países que partieron con retos mucho mayores que los nuestros y que mejoraron su entorno para hacerse cargo del problema. Ahí está Singapur, Hong Kong, Italia, México y Somalia.

Singapur y Hong Kong tenía problemas brutales de corrupción, e Italia los tenía de un gobierno infiltrado incluso por la delincuencia organizada.

¿Qué hicieron estos cuatro países? Primero, cambiaron la norma para hacer más fácil de recuperar lo robado; segundo, y absolutamente central, le dieron autonomía a los ministerios públicos. Eso es lo que está al centro del debate.

Si nosotros escuchamos aquí, a un candidato que dice “yo voy a meter a fulano o a zutano a la cárcel”, no entiende de Estado de Derecho.

Lo que México necesita es un presidente que reconozca que el ministerio público está por arriba de él, que el ministerio público lo puede llamar a cuentas, y que el presidente, en consecuencia, está sujeto a su imperio, no el ministerio público al imperio del presidente.

Necesitamos cortarle el cordón umbilical al Ejecutivo del ministerio público, y necesitamos a un presidente que esté dispuesto a reconocer, de entrada, que se va sujetar a su arbitrio, que se va sujetar a la competencia del ministerio público para que él mismo pueda ser llamado a cuentas.

Eso pasó en Hong Kong, eso pasó en Singapur, eso pasó en Italia, eso pasa en nuestros países vecinos, y no hay ninguna razón para que eso no pueda pasar en México, excepto quien quiera, todavía en lo político, seguir teniendo al ministerio público a su disposición.

Tenemos que tener una buena certificación de evolución patrimonial, no una revelación voluntaria del 3 de 3. Una auditoría que nos asegure que nuestras manifestaciones externas de riqueza sean consistentes con la declaración patrimonial, consistentes con la declaración fiscal y consistentes con los registros públicos de la propiedad.

Tenemos que tomarnos en serio el hecho de que los funcionarios públicos tenemos que vivir conforme a nuestros ingresos, y que un tercero tiene que dictaminar que ese sea el caso, y tenemos que tener penas más severas, y las cuatro cosas están a nuestro alcance, y lo podemos hacer.

México como potencia en el ámbito internacional.

Este es un tema que Curzio maneja mucho mejor que yo y, por lo tanto, voy a ser tímido en mis observaciones porque tiene una enorme experiencia, pero México tiene una gran bendición.

Es posible que México sea el país del mundo que tiene más pertenencias y que tiene la oportunidad, en consecuencia, de convertir las pertenencias en un conjunto que ensanchen nuestras posibilidades de crecimiento.

Esa es Norteamérica, vista desde el punto de vista de su infraestructura, oleoductos, gasoductos, las vías ferroviarias, carreteras, puertos, aeropuertos. Si nosotros vemos Norteamérica desde esa perspectiva, la geografía y las fronteras son menos importantes.

Desde el Tratado le apostamos a un espacio de integración. En 1994 el Tratado ancló el proceso de integración, hoy el proceso de integración ancla al Tratado. Esa es una realidad que existe y que existe más allá del Tratado, y que le da a México una vocación norteamericana y una posibilidad de dialogar en un entorno mucho más amplio, que solamente el que se da entre dos administraciones.

México y Estados Unidos hablan todos los días, hablan todos los días los presidentes municipales, los gobernadores, los empresarios, los migrantes, los académicos, los estudiantes y ellos son los que enriquecen y le dan soporte a esa relación.

Si queremos blindarnos de la incertidumbre que nos viene de fuera, ahí está la respuesta, hay que apostarle a nuestra infraestructura y a nuestras instituciones, si tenemos buena infraestructura y buenas instituciones nos va a ir muy bien con el Tratado.

Si tenemos buena infraestructura y buenas instituciones nos va ir muy bien, aun si no tenemos Tratado. Tenemos, por lo tanto, que perseverar, el resolver y hacer la tarea dentro y con esa fortaleza presentarnos fuera.

Pero no solamente somos norteamericanos, somos también un país caribeño y en consecuencia tenemos acceso al recurso turístico más importante del mundo, y al mismo tiempo somos un país centroamericano, si cambiamos la matriz energética en el sur de nuestro país y nos vinculamos con Centroamérica, en donde vive más gente que en Canadá, podemos hacer del sur de México y de Centroamérica la siguiente gran historia de desarrollo en el mundo. Suficiente con que bajemos gas y nos integremos de mejor manera.

Somos y nos definimos como latinoamericanos, el esfuerzo que estamos haciendo con la Alianza del Pacífico nos ubican como economía regional por arriba de Rusia y Canadá, seríamos del tamaño de Alemania. Y si sumamos lo que estamos haciendo en la alianza, con una mejor vinculación con Brasil y Argentina, seríamos la cuarta economía del mundo, por arriba de Alemania, de Francia y de Inglaterra.

Eso quiere decir que México tiene la enorme posibilidad de todas esas pertenencias aprovecharla y sumarla a las que describí, la de Asía-Pacífico.

México tiene una última pertenencia, somos parte del G20, y siendo parte del G20 podemos traducir ese espacio de diálogo permanente en un mejor espacio de oportunidad. Y cuando vemos el mapa del G20 reconocemos que hay algunos países en donde hemos avanzado mucho.

La relación de México con buena parte de los países del G20 es una relación madura: comerciamos, invertimos, dialogamos, cooperamos, intercambiamos experiencias de academia, pero hay muchos países del G20 con los que no tenemos un diálogo igualmente maduro.

Hay que construirlo, hay que voltear a ver, por ejemplo, a Arabia Saudita. La península importa más todos los años que el PIB de México y nosotros le vendemos menos de 100 millones de dólares al año.

Hay en el espacio del G20 la posibilidad de traducir pertenencia en diálogo, y el diálogo en oportunidades de negocio, y de desvincular así de la concentración geográfica, que vamos a tener siempre, pero que podemos diversificar en el contexto norteamericano.

¿Qué hemos hecho juntos? Y con eso termino. Esto ya no es parte de las preguntas pero es parte de una historia que hemos compartido. Acá en los últimos años nos ha tocado hablar de la CONSAR y del sistema de pensiones, probablemente unas reformas fundacionales más importantes que hayamos hecho, y una que le da a nuestro sistema financiero una gran profundidad.

Enfrentamos y terminamos de resolver los pendientes de la crisis bancaria juntos a través del IPAB, nos tocó la primera reforma financiera en el año 2000, que eventualmente nos dio acceso a la línea de crédito flexible.

Les tocó acompañarme en la transformación de Banrural hacia la Financiera Rural, les tocó aquí financiar los primeros contratos incentivados que hacía México en el mundo energético, les tocó acompañar la reforma del ISSSTE, que complementó a la del SAT y que nos da viabilidad financiera, trabajar juntos en el G20 en un momento definitorio para la economía del mundo, poner en el mapa del mundo, a través del G20, la inclusión financiera.

Trabajar, a través de Relaciones Exteriores, para hacer realidad la intuición financiera en nuestros migrantes, y darles así un mejor espacio de protección.

Juntos trabajamos en bancarizar a los que recibían programas sociales e hicimos un esfuerzo inédito de darle acceso al sistema financiero a quienes en México estaban típicamente excluidos.

Y nos tocó, en esta última interacción, enfrentar también juntos la peor crisis de confianza que haya tenido el país.

¿Qué nos gustaría hacer juntos los siguientes seis años?

Ayer se aprobó la Ley Fintech, todo ese desarrollo tecnológico puesto en manos de los bancos debe de llevarnos una revolución en materia de servicios financieros.

Juntos tenemos la oportunidad en la siguiente administración, de formalizar la economía y darle una mucha mayor presencia a los servicios que la banca ofrece.

Y juntos tenemos la oportunidad de darle a los mexicanos la posibilidad de identificarse, y que no se necesite, más allá que presentarse, para tener acceso a todos los servicios financieros y a todos trámites de gobierno. Ese es un esfuerzo que se debe de poder consolidar y que debemos poder consolidar de la mano.

Y si no nos planteáramos ninguna otra meta, debiéramos de aspirar a que para la siguiente elección todos los candidatos, por lo menos, tuvieran cuenta de cheques.

Muchas gracias, buena tarde.

ooOOoo

Sesión de preguntas

Pregunta: Gracias, Doctor Meade, muy interesante la presentación. Tengo aquí un montón de preguntas, muchas giran en torno al mismo tema que, en un momento más, te pondré sobre la mesa.

Tú nos pusiste y, además, es sumamente revelador, el caso de varias regiones que han podido, con una frontera de por medio, cambiar. Vemos, efectivamente, el caso de Venezuela y Colombia, el caso de Corea. Podríamos poner también ahí el mapa de Tamaulipas y Texas.

Y hoy te pregunto de una manera muy clara, ¿este país puede, desde tu punto de vista, enfrentar en esta generación un cambio institucional para que tengamos una Procuraduría que funcione y policías que le den tranquilidad a la gente?

Pepe, el 95 por ciento de los compatriotas, en algunas regiones del país, tienen miedo de salir a la calle, y el, digamos, promedio nacional, es 75 por ciento. No podemos seguir viviendo así. ¿Tú cómo enfrentarías esto?

José Antonio Meade Kuribreña: Estoy absolutamente de acuerdo, y me parece que cuando habla uno de Estado de Derecho, el primer tema es el de salvaguardar la integridad de la persona: su integridad física y su integridad patrimonial.

Y eso implica que tengamos mejores instituciones. No hay manera de resolver esto con discursos, hay que hacernos cargo de que algo no está funcionando.

Parte, y yo lo asumo como autocrítica, todo el año pasado siendo secretario de Hacienda, nos juntamos una vez a la semana con la PGR, con la Bancaria, con la (inaudible), con el SAT, para ver cómo podíamos, desde Hacienda, jugar un papel más relevante.

Y una de las cosas que nos dimos cuenta, y que empezamos a tratar de cambiar, es que no teníamos una política de armas. Cuando preguntamos en aduanas cuál era el protocolo de armas, no teníamos ninguno desarrollado.

Eso quiere decir que nos preocupábamos más por lo que salía del país, que por lo que entraba. Y cuando vemos el tema de la violencia, todos los estudios serios apuntan a que las armas son un tema.

La forma en cómo se comercian las drogas y la forma en cómo se comercian las armas es distinta. El comercio de drogas tiende a ser en camiones de carga y tenemos tecnología no intrusiva para supervisarlos; el comercio de armas tiende a hacerse en vehículos privados y no teníamos esa tecnología.

Desarrollamos la tecnología y le pusimos un nombre al primer programa piloto en materia de armas, absolutamente aspiracional, se llamaba Aduanas Impenetrables.

Si tenemos un millón y medio de armas en el país, impenetrables no queda muy claro que fueran, pero esa debiera ser la ambición.

1, 2, en México la extinción de dominio es consecuencia de un proceso de responsabilidad penal. Eso quiere decir que, para poder quitarle yo su patrimonio a la delincuencia organizada, tengo que acreditar de quién es, tengo que acreditar que fue resultado del delito que le estoy imputando, y tengo que acreditar quién fue el responsable de cometerlo.

En todas partes del mundo la extinción de dominio funciona al revés, parto el proceso en 2, y lo primero que hago es que el delincuente que no puede explicar el origen del recurso, lo pierde. Después sigo el proceso de responsabilidad penal.

El otro elemento central, y no hay manera de darle la vuelta, y debiéramos de estar profundamente agradecidos con las Fuerzas Armadas que han venido jugando un papel complementario que no les corresponde, y que nos han permitido, nos han dado tiempo para fortalecer la propia presencia policíaca, pero tenemos que hacerlo.

Si no tenemos ni el número, ni dedicamos los recursos a la construcción de una policía que nos dé confianza, no va a haber manera que recuperemos seguridad.

Pero el último punto que hacía yo, es igualmente relevante. Si tenemos policías, pero no pueden hablarse con el vecino, el problema que enfrenta el gobernador Astudillo es que si se comete el delito en Michoacán o se comete en el Estado de México, o se comete en el estado de Morelos, la posibilidad de que la policía y el ministerio público en Guerrero le den seguimiento es bajísima.

De la misma manera, si se comete el delito en Guerrero, la posibilidad de que se le dé seguimiento en los estados que son vecinos es bajísima, y no por falta de voluntad, porque no se definen los delitos igual.

Si uno revisa la geografía de Guerrero, los mayores retos que enfrenta el estado, están en esas fronteras, están en las fronteras con sus estados vecinos, y están en esas fronteras porque los delincuentes saben que, si bien hay fronteras en la forma como definimos la ley, ellos pueden actuar impunemente a través de cualquiera de ellas.

Si tenemos muy buenos policías, pero no definimos extorsión en Nuevo León, no vamos a poder combatir la extorsión en Nuevo León.

Si tenemos muy buenos policías, pero castigamos el robo de automóviles diferente en cada uno de los distintos estados, no vamos a lograr, no importa cuántos recursos le metamos, ministerios públicos estandarizados que homologuen sus procedimientos de investigación.

Ahora, ¿esto se ha hecho en el mundo? Sí ¿Lo podemos hacer nosotros? También ¿Y podemos dar resultados que mejoren la seguridad? También.

Haciéndonos cargo de lo que hemos hecho hasta ahorita, por falta de darle, al estado y a los estados, esos instrumentos ha resultado insuficiente.

Pregunta: Hay, doctor, muchas funciones. Somos una República federal que ha entendido a centralizarse, ¿no? Desde el pago a los maestros, el tema de la transparencia, por supuesto, el tema de la recaudación, decir, a ver, nosotros recaudamos y después nos replanteamos cómo se distribuyen las cargas entre los niveles de gobierno.

Pero si hay algo, Pepe, que ha hecho crisis es la seguridad pública. Es decir, tú lo que no puedes es, desde la Presidencia de la República, con 40 mil policías federales y el Ejército, estar enfrentando la grave crisis de seguridad que tiene el país.

O sea, te planteo el tema federal en términos generales. ¿Cómo se puede gobernar una federación moderna? Y, en el caso de que tú fueras presidente, ¿cómo incentivar para que los gobiernos locales tuvieran, efectivamente, capacidades institucionales?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, yo creo que hay dos o tres elementos de los que vale la pena hacerse cargo.

Seguimos definiendo el fuero federal y el fuero común como en la época de “Los bandidos del Río Frío”. En esa época, pues no había capacidad de moverse, en esa época la delincuencia era un fenómeno estrictamente local y absolutamente concentrado.

No rinde el federalismo con definir algunos delitos de la misma forma. Ya avanzamos. Tenemos un nuevo proceso, un nuevo sistema judicial, el nuevo Sistema Judicial Acusatorio. Avanzamos, también, tenemos un sólo Código de Procedimientos Penales.

Es sorprendente pensar que no es, sino hasta hace unos pocos años, que el procedimiento penal se homologó en el país.

¿Qué nos falta? Si tenemos un Código de Procedimientos Penales, homologado, nos falta, no en todos los delitos, pero en los ocho o 10 delitos que están atrás de la inseguridad que hoy aflige al ciudadano, que sí nos pongamos de acuerdo.

Y eso no atenta contra el federalismo, eso abona en favor de un federalismo en donde tengamos capacidad funcional de cooperar.

El federalismo predica sobre la base de que operemos entre niveles de gobierno, pero es muy difícil cooperar entre niveles de gobierno si no tenemos el mismo andamiaje y si no hablamos el mismo idioma delincuencial.

No atenta contra nuestro esquema federal el que nos pongamos de acuerdo en los 10 delitos que más nos preocupan.

Pregunta: ¿Pero se debería centralizar eso? O sea, ¿el presidente debería tomar eso?

José Antonio Meade Kuribreña: No. El 92 por ciento de los delitos son del fuero común. La gran fuerza de reacción que tiene el Estado mexicano son policías estatales y municipales. Tú decías 40 mil policías federales, son, más o menos, 60 mil, pero son solamente, o más bien, 60 mil federales contra casi 400 mil estatales y municipales.

El grueso de la delincuencia y el grueso de la capacidad de respuesta está en estados y municipios.

Ahora, ahí hay que dedicarle más recurso fiscal, más capacitación, mejores sueldos, pero vuelvo a insistir, la forma como decidimos a quién le toca investigar el delito, no debiera ser en dónde se cometió, sino cómo se cometió.

El robo de automóviles, si hoy salimos y alguien, aquí no pasaría, ciertamente, todos los convencionistas van a encontrar sus vehículos cuando salgan, pero sí de repente aquí a tres o cuatro cuadras se roban tu vehículo y eso se agota como un fenómeno local, le toca al municipio o al estado.

Pero si resulta que se lo roban en Guerrero para llevárselo a la Ciudad de México, que ahí lo deshuesan y lo convierten en autopartes y luego se las llevan a vender en Centroamérica es un (inaudible) robo de vehículos, esa fue una operación que implica a varios estados y que debiera, por la forma como se comete el delito de incorporar una presencia federal.

Nos iría mucho mejor en materia de seguridad, si es la forma como se comete el delito la que determina a quién le toca investigarlo, en vez del lugar en el que se comete el delito, el que determina quién es competente para revisarlo.

Pregunta: Te pregunto rápidamente doctor, el tema del federalismo hay que repensarlo no solamente desde el ámbito de la seguridad pública, también habría que pensar en una nueva coordinación fiscal y yo no sé si las supervisiones de los gobernadores discutir nuevamente la constitución.

Tenemos un gobernador malito y otro peor, digo, los que han salido me refiero, entonces tú dices: ya es demasiado.

José Antonio Meade Kuribreña: Fíjate una reivindicación de nuestro gobernador en Guerrero, que nos sentimos muy contentos que nos reciba siempre en su estado y en Acapulco.

Por cierto y lo señaló una constante que vimos en el mapa es el reto que tenemos en Guerrero y ese reto que tenemos en Guerrero exige mucha presencia, presencia continua, dar la cara, estar enfrente de los retos en un fenómeno que por mucho rebasa a Guerrero.

Parte de lo que vimos en términos de la evolución y de la delincuencia en México tiene que ver –entre otras– con el comercio de heroína y de metanfetaminas, si nosotros dejamos a Guerrero solo, no hay manera de que resuelva el problema y eso vuelve a poner énfasis en que la cooperación es clave, pero para que la cooperación sea efectiva, tenemos que tener un marco institucional que permite que hablemos el mismo idioma.

Pregunta: En todas las preguntas sale la inquietud, no hay duda de que eres un hombre honrado, que tiene una trayectoria que se puede exhibir a la opinión pública, pero no se puede decir lo mismo del partido que te postula, ¿qué vas a hacer con esta percepción?

José Antonio Meade Kuribreña: Ningún partido tiene el monopolio ni de la virtud, ni de la falta de virtud y los que vamos a contender somos candidatos y el candidato que va a contender soy yo y en materia de trayectoria de vida sin ninguna ambigüedad, soy quién con más claridad puede voltear a ver, no solamente a la ciudadanía, a mi esposa y a mis hijos y decir que he sido honorable.

Y vale mucho la pena aquí reivindicar a la política y reivindicar al servicio público, yo haría solamente un ejercicio, para efectos de validar mi punto, si aquí levantan la mano quienes han sido servidores públicos, no sean tímidos, yo los conozco casi a todos.

Yo metería la mano por prácticamente todos.

La verdad, es que después de ese aplauso ya no diría “prácticamente”, yo metería la mano al fuego por todos.

Ese servicio público es un servicio público honorable, es un servicio público que, además, con sacrificio de patrimonio, tiempo y familia le dedicó al país muchos años para que el país fuera mejor.

Ese servicio público es el que nos pide a nosotros ser implacables en el combate a la corrupción.

Ese servicio público es el que está en primer lugar, ofendido, enojado, molesto con los servidores públicos corruptos que han manchado un ejercicio y una forma honesta de vivir.

Ese servicio público es el primero que reclama, que me reclama y que me pide que el combate a la corrupción sea central en esa administración y ese servicio público puede dar fe de que, en mi actuar, no solamente ha sido regla, sino que lo que aquí estoy planteando es lo que ellos mismos reclaman y piden, un servicio público que esté o en el que nadie esté por arriba de la ley.

Y la forma más gráfica de expresarlo es un servicio público que esté dispuesto a pararse aquí y decir “Yo no soy el que voy a meter a la cárcel”, sino más bien decir “Yo estoy dispuesto a que, si fallo, me metan a la cárcel a mí”.

Pregunta: El fiscal autónomo. A ver si te lo planteo bien. Yo no tengo la menor duda de que lo que dices es cierto, hay muchos servidores públicos, aquí lo escuchamos, que son un orgullo y que además uno se siente, también, orgulloso de conocerlos y de frecuentarlos.

Pero, tenemos un estado como insular, ¿no?, en archipiélagos. Lo mismo sucede, tú fuiste canciller de la República con el servicio exterior, lo mismo sucede con las Fuerzas Armadas.

Pero si vas y preguntas a los comandantes de la PGR, te dirán “No sé si estoy tan orgulloso”, o digamos, tuvieses el mismo aplauso que, en este caso, la burocracia hacendaria, comercial, claramente tiene, y tiene ese reconocimiento social.

¿Cómo, digamos, pasar del archipiélago de la confianza por instrucciones a un país que pueda decir, pues el servicio público en general es digno de confianza, empezando, Pepe, por nuestras policías?

José Antonio Meade Kuribreña: Con esos cuatro elementos. Primero, yo me dirijo de nuevo a los policías, se ponen en riesgo todos los días, y reivindico a las Fuerzas Armadas, sin cuyo compromiso valiente, el reto de seguridad sería infinitamente superior.

Pero, los cuatro elementos son centrales e implican que acompañemos la voluntad de las modificaciones.

Hoy el ciudadano está sujeto a ese escrutinio. Cuando cualquiera de ustedes presenta su declaración de Impuesto Sobre la Renta, el SAT revisa que ese Impuesto Sobre la Renta declarado sea consistente con las manifestaciones externas de riqueza.

Y si tienes un gasto mayor que tu ingreso, el SAT, con todo comedimiento, con un trato excepcional, te manda una carta generosa, de mucha empatía y te dice “Oye, compañero, pues dices que ganas 20 y gastas 100, me debes los impuestos de los 80 que no gastaste”.

Ahora, si eso facultamos al SAT para hacerle al ciudadano, ¿por qué no se lo pedimos al político? Con una ventaja, a mí me lo han hecho 20 años, y lo que han encontrado es que Juana, que es la que maneja las finanzas públicas en el hogar, con un control mucho más férreo que el que tenía Cordero en la Secretaría de Hacienda, siempre se ha asegurado de que nuestro nivel de gasto sea menor a nuestro nivel de ingreso.

Hay que tomarlo en serio, 1, 2. A quien no lo tome en serio, hay que quitarle los bienes.

Tres, todos los servidores públicos tendrían que saber que ninguno está por arriba de la ley. Si hoy tenemos dudas, tendríamos que quitárnoslas.

Esos 3 elementos son los institucionales.

En el caso de Hong Kong el lema de los bomberos en Hong Kong en los 70´s era: “Sin dinero no hay agua”. Eso quería decir que si se les estaba la casa y llegaba el bombero le tenías que dar una lana para que prendiera la manguera.

Y hoy en Hong Kong cualquier servidor público tendría mucho cuidado de estar involucrado en un proceso de corrupción.

Lo mismo era cierto en Singapur, Singapur no tenía Estado de Derecho cuando se separa de Malasia, y hoy es un ejemplo. ¿Por qué nosotros no podríamos hacer lo mismo? Es estrictamente un tema institucional.

Ahora, implica asumirlo como tema institucional, si nosotros pensamos que es un tema político, si pensamos que es un tema de discurso, si pensamos que es problema y atribución del presidente, ya nos equivocamos.

Tendríamos que estar ciertos de que el presidente, en primer lugar, tendría que someterse a ese marco de leyes y estar dispuesto a ser revisado, auditado y, en su caso, procesado.

Con un elemento, yo hoy estoy en la Asociación de Bancos de México 90, y quiero, después de ser presidente, regresar a la 96 y a la 97, por lo que estoy seguro que no me voy a equivocar.

Pregunta: Cuando venía el gusanito este, fiscal, el recaudador, me ponía nervioso porque los temas fiscales siempre, a los contribuyentes, nos resultan incómodos.

Pero te pregunto, ¿qué puede hacer nuestro país con el cambio fiscal que han hecho los vecinos? ¿Tenemos espacio para cambiar? ¿Debería haber, desde tu punto de vista, una reacción mucho más audaz, por parte de México?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, el cambio, la situación fiscal en Estados Unidos se puede descomponer de dos maneras: la reducción es del 35 al 21.

Más o menos del 35 al 29 es una reducción que se explica porque Estados Unidos va a incurrir en más deuda, va a incurrir se calcula, más o menos en 1.5 trillones de deuda adicionales.

Cuando hablamos de la importancia de preservar nuestro espacio fiscal, lo decíamos porque un país del tamaño de Estados Unidos, incurriendo en ese nivel de deuda, va a generar la brutal presión de tasas en el mundo.

Y si además ese estímulo se traduce en Estados Unidos en intenciones inflacionarias, por las dos razones vamos a ver incrementos en las tasas.

El resto de la disminución, del 29 más o menos al 21, se explica por una ampliación en la base. Una ampliación en la base que tiene tres elementos que la hacen preocupantes y que deberíamos estudiarla con cuidado.

Se eliminaron las deducciones de restaurantes, se eliminaron las reducciones de gastos médicos, se eliminó la posibilidad de actualizar la tarifa del impuesto sobre la renta por inflación, se acotó la deducibilidad de intereses y se redujo la posibilidad de deducir los impuestos locales.

Eso quiere decir que esa ampliación de la base, tiene potencialmente enormes efectos distorsionantes entre sectores, los que perdieron la deducibilidad respecto a las que lo mantuvieron; entre regiones, los estados que tienen impuestos locales altos, respecto de los que no los tienen. Y eso debiera de darnos pausa en términos de deslizar, si ese es el tipo de Reforma Fiscal que queremos.

Como un elemento adicional, cuando consideramos que la ampliación de la base nos ubica más o menos en el 28-29, ahí estamos nosotros, con un cambio trascendente que se dio por primera vez en 10 años.

Este año se va a actualizar la tarifa del impuesto sobre la renta por la inflación acumulada desde la última vez que se actualizó, es una actualización del 16 por ciento, va a implicar un sacrificio fiscal de 40 mil millones.

Si no hubiéramos hecho la actualización, se podía haber bajado la tasa del 30 al 28, eso quiere decir que la línea fiscal que este año van a enfrentar las empresas y las personas, hubiesen equivalido a una tasa, casi dos puntos menor del impuesto sobre la renta.

Por lo que no perdemos competitividad respecto a Estados Unidos, lo que no quiere decir, que no tengamos que estar atentos de que esa reforma, que no tiene un impacto en México específico, no vaya a implicar reacciones de México y del resto del mundo en una agenda fiscal que permanentemente es inacabada.

Pregunta: Doctor Meade, la pausa ésta que nos pusieron en los aranceles del acero, ¿te parece, tú fuiste también canciller de la República, una ventana de oportunidad o una espada de Damocles?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, me parece que la negociación se ha conducido bien y me parece que eso nos trae a un punto bien relevante. Nosotros en las candidaturas, y yo quisiera dejar estos dos mensajes, primero y muy importante, las campañas son importantes, las elecciones se ganan en la campaña y ésta campaña todavía no empieza. Segundo e igualmente importante, las elecciones tienen consecuencias.

Hay una estadística que a mí siempre me sorprende, publicada en una hoja de internet, se llama (inaudible). Esa estadística dice que solamente el 4 por ciento de la población, piensa que los políticos cumplen sus palabras. Eso quiere decir que, de quienes aquí están, a lo mejor Juana y un par de buenos amigos más me están creyendo.

Eso es un error.

A los políticos hay que tomarlos en serio. Hay que tomarlos en serio y literalmente. Y lo que hemos visto en el caso de la administración del presidente Trump, que es esa; el presidente Trump, lo que dijo en campaña, se convirtió en programa de gobierno.

Por eso es tan importante este ejercicio del ABM, porque lo que digamos aquí y a lo que nos comprometamos, será programa de gobierno. Y le dará rumbo a este país hacia adelante.

Frente a ese reto con el que empezamos la administración, que nos unió en la peor crisis de confianza que hemos tenido desde 1995, México ha mantenido una postura digna en la negociación, México no se ha dejado intimidar, México está haciendo su tarea y la tendrá que seguir haciendo para no ser objeto nunca de una intimidación ni de Estados Unidos ni de ningún otro país del mundo.

Pregunta: Sí es un tema de absoluta actualidad. El tema del Sistema Nacional Anticorrupción.

Ya hablaste del fiscal en términos generales, ¿tú crees que un fiscal anticorrupción independiente, autónomo, es también la solución para este país?

José Antonio Meade Kuribreña: Sin duda. El ministerio público autónomo es clave.

La autonomía del ministerio público debiera ser sagrada, y la vemos en todas partes del mundo.

Nadie le pregunta hoy a Trump sobre una investigación criminal, le preguntan a Mueller; nadie la preguntaba a Clinton, le preguntaban a Kenneth Starr; nadie le preguntaba a Gunter, le preguntaban al Falcone.

¿Qué tenemos que hacer si queremos tener, y hacer que el Estado de Derecho sea vigente en México? Lo mismo. Tener ministerios públicos autónomos y que un día, en una bancaria, tengamos un panel como éstos e invitemos a esos ministerios públicos para que nos platiquen qué es lo que están haciendo para someter a juicio a cualquier funcionario de cualquier nivel.

Hubo un acuerdo constitucional alrededor del Sistema Nacional Anticorrupción.

Es una vergüenza que nosotros hayamos dejado que por razones políticas ese acuerdo se dinamitara.

Fue un Sistema Nacional Anticorrupción que se consensó a nivel constitucional, dos terceras partes del Congreso federal y la mitad de las legislaturas locales.

Es un Sistema Nacional Anticorrupción que se construyó con voces ciudadanas, es un Sistema Nacional Anticorrupción que cuando se estudia, su diseño es absolutamente moderno.

Y es una vergüenza que por rencillas políticas nosotros lo hayamos dinamitado y le hayamos perdido confianza antes de darle oportunidad de arrancar.

Nosotros hemos señalado que no deberíamos de esperar a que termine la contienda, hemos empujado a que se den los nombramientos desde ahorita.

A ver, ni modo que no seamos capaces de encontrar gente honorable para ocupar ese puesto, las magistraturas, la propia PGR y hacerlo con toda transparencia y hacerlo desde ahora, y hacer, de una vez, algunas de esas modificaciones, como la de la congruencia patrimonial y la modificación para recuperar el patrimonio, de una vez desde ahorita estando ya ahí las iniciativas.

Pregunta: En alguna ocasión me demostraste, con la vehemencia y contundencia con la que demuestras todo usando cifras, es impactante verte desplegar tus argumentos, que el tema de la informalidad y la pobreza estaban ligados.

Este país sigue teniendo un montón de informales, bueno, eso pega a la bancarización, pega al acceso de un montón de servicios, ese tema, ¿cómo lo has visto y cómo lo ves a futuro?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, cuando hablamos, en alguno de los discursos, en el discurso de cierre de precampaña, de cómo podíamos traducir Estado de Derecho, y por eso a mí, el que el ABM ponga el centro de la atención en ese tema, me parece fundamental.

El Estado de Derecho es mucho más que seguridad y corrupción, el Estado de Derecho es un problema de acceso, es un reto de acceso, reto de acceso a muchos satisfactores, reto de acceso hoy en México, todavía, a la educación.

Doy dos datos que ponen de relieve la magnitud del reto: hay más o menos en México 82 millones de adultos de más de 18 años. De esos, solamente 34 han terminado la preparatoria, 48 son adultos que no terminaron la preparatoria.

¿Eso qué quiere decir? Que tenemos 48 millones de adultos que les va a costar mucho conseguir un empleo.

En México, el que no termina la preparatoria vive cinco años menos que el que sí la termina, y gana 45 por ciento menos. En México, cuando uno ve la pobreza extrema, 9 de cada 10 no terminaron la prepa; de quienes no tienen seguridad social, 7 de cada 10 no terminaron la prepa; de quienes viven en una vivienda sin servicios, 8 de cada 10 no terminaron la prepa.

Ese es un tema de Estado de Derecho, nosotros estamos obligados a dar ese acceso a la educación y estaríamos obligados, en consecuencia, cada vez que un adolescente deja la escuela, a ir a averiguar por qué.

Y lo que nos vamos a encontrar es que no es la beca, lo que nos vamos a encontrar es que no es el espacio; lo que nos vamos a encontrar es un mal transporte público, lo que nos vamos a encontrar es un transporte inseguro a la escuela, lo que nos vamos a encontrar es un drama familiar del que tendríamos que hacernos caro.

El problema de la pobreza en México, visto así, es un problema de Estado de Derecho, es un problema que, como gobierno, no nos hemos asegurado de que en México sea realidad que la gente acceda a la educación.

En México hay 20 millones de personas que viven en una vivienda que se calienta con leña. Hoy los mexicanos, constitucionalmente, tienen derecho a tener servicios dignos en su vivienda y le damos, y nos regresa al tema federal, y es algo que hicimos muy bien juntos en Guerrero, le damos a los estados un fondo de aportación de infraestructura social.

Hace algunos años ese fondo de aportación de infraestructura social servía básicamente para financiar una política suburbana. Y los presidentes municipales entendían por política suburbana el que de ahí sacaran lana para comprar su Suburban.

Les explicamos que no, les explicamos que ese dinero era para llevar servicios básicos a la vivienda, cambiamos la ley. ¿Y qué hicimos? Focalizamos esos recursos, de forma tal que nos aseguráramos que se utilizaran para llevar agua, luz y drenaje.

De nuevo, la pobreza, vista así, es un problema de Estado de Derecho. Y lo que estamos planteando, aunque parezca revolucionario, no es más que un gobierno que funcione y que haga que el Estado de Derecho esté vigente en México de manera permanente.