Discursos

Mensaje del candidato José Antonio Meade Kuribreña durante el Foro Internacional “Hablemos de Economía”

Muy buenas tardes, me siento muy contento de estar aquí hoy con ustedes y decirles que es evidente que el gremio de los economistas ha avanzado mucho. Yo me acuerdo de otros espacios, de foros y de encuentros y ninguno se veía como éste el día de hoy.

Me dicen que el último evento va a ser con Alejandro Díaz de León, que es el presidente de la Junta del Banco de México, pero a mí me da la impresión de, por como tienen arreglado el evento, que se la van a seguir después de escuchar al Banco de México.

Hoy empezaron hablando con Pepe Toño González Anaya, el secretario de Hacienda. Y yo quisiera reconocer, en complemento de lo que hoy dijo en la mañana, aquí hay muchos funcionarios públicos, hay muchos funcionarios hacendarios, y fue reconocida la Secretaría de Hacienda como el Ministerio de Finanzas del Año, en el 2017.

Quiero reconocer a todos esos funcionarios hacendarios decir que leí con mucha puntualidad el boletín y que se debía fundamentalmente al muy buen cierre que tuvieron en el 2017. Felicidades por ese muy buen cierre.

Me da mucho gusto saludar a Luis Eduardo Lara y agradecerle a él y a su Comité Directivo del Colegio de Economistas la invitación, saludar a Soraya y agradecerle mucho que me convocara aquí el año pasado, y recordar que hace justamente un año veíamos temas y enfrentábamos un año que se sentía complicado.

Yo voy a hablar solamente de dos temas, antes de ponerme a sus órdenes para tratar de explicar o de contestar las preguntas que pudieses ustedes tener.

Voy a hablar del entorno macro, de qué se espera del entorno macro hacia adelante, lo voy a hacer además en un foro de economistas que saben, además, la importancia de ese foro macro. Y luego voy a hablar de pobreza, que es al final del día lo que un buen entorno macro permite que combatamos.

Si pasamos a la primera y recordamos un poco, en los últimos años qué podíamos esperar hacia adelante. Eso resume, de alguna manera, la historia de los últimos años en México, la resume de manera muy contundente en sus fortalezas y en sus debilidades.

Se ve una economía que lleva creciendo 32 trimestres de manera consecutiva, uno de sólo ocho países que lo ha logrado, un crecimiento que ha sido, al mismo tiempo, robusto, incluyente y además bien balanceado, en términos de los sectores que lo han alimentado.

Es un crecimiento que se explica por fortaleza interna y por fortaleza externa.

En gris, en esa lámina, se ve lo que ha venido pasando en el sector energético, y pone de relieve lo relevante que ha sido, y lo difícil y complicado que fue generar ese espacio de crecimiento, en un entorno en donde el sector energético nos costó en términos de crecimiento.

La evolución del sector energético se ve ahí en gris, y se ve cómo trimestre tras trimestre, con un par de excepciones, al sector energético le ha venido costando a la economía mexicana, fundamentalmente por la caída que hemos venido teniendo en la plataforma.

De ahí la importancia de los esfuerzos que tenemos que hacer para recuperarla, esfuerzos que implican un mayor espacio de apertura, esfuerzos que implican la posibilidad de movilizar capital doméstico y capital externo, esfuerzos que implican traer a México más tecnología para poder recuperar capacidad y plataforma en lo energético y darle la vuelta a ese contexto que hemos visto de un crecimiento que, si bien positivo, se ha visto afectado por el desempeño de un sector que es muy relevante.

Vemos, sin embargo, estos 32 trimestres, y atrás de ellos se esconde una historia de exportaciones y de mercado doméstico, se esconde una historia de una economía que se ha venido modernizando y que ha venido sumando complejidad a su actividad.

México ha venido transitando, y tiene que seguir haciéndolo, de ser una economía de pocas historias a ser una economía de muchas historias. Por mucho tiempo México fue una economía cuya historia era el sector energético, hasta que el sector energético se emproblemó.

Pasamos a ser después la historia de un país especialista en manufacturas y con una plataforma de exportación vigorosa.

Hoy México es todo eso y más, seguimos siendo una potencia energética, seguimos siendo, y seguiremos siendo, una potencia manufacturera, pero hoy tenemos la posibilidad de hablar del sector agropecuario, del sector turístico, de los servicios, del mercado interno, del consumo. Todo ello abonando a una economía que su complejidad le permite enfrentar choques muy complicados como el que enfrentamos el año pasado, y hacerlo de manera muy exitosa.

El año pasado dábamos cuenta de los retos que enfrentaríamos como país, el reto de generar un superávit primario por primera vez en nueve años, el reto de lograr que la deuda como porcentaje del PIB disminuyera, el reto de mantener el crecimiento frente a la crisis de confianza que esperábamos el año pasado y el reto de haber arrancado el año con tres calificadoras poniendo a la economía mexicana en perspectiva negativa.

Sería la primera vez en la historia que arrancando así el año una economía al final, no solamente no hubiese reducido su calificación, sino que se hubiera mejorado su perspectiva.

Y ahí se ve lo que se comprometió en materia de deuda en el pasado reciente y la trayectoria que debiéramos de buscar se mantuviera hacia adelante, trayectoria que es importante que mantengamos porque la economía mexicana, igual que en los últimos años va a enfrentar riesgos de choques que nos pueden venir de fuera.

Ahí se aprecia cuál es la trayectoria de la deuda que siguió México, una trayectoria de deuda que implicó, como en el resto de los países emergentes del G20, como en el resto de los países latinoamericanos, un incremento.

Pero comprometimos que se empezaría a reducir, se cumplió ese compromiso, se recuperó la confianza y la razón por la que es importante que se mantenga es porque enfrentaremos en el futuro mediato riesgo de que las tasas de interés en los países desarrollados se vuelvan a incrementar, riesgos vinculados con la implementación de la reforma fiscal en Estados Unidos, y todo ello abona en favor de que México recupere espacio fiscal, y que lo haga a mayor velocidad que otros países del G20 y que otros países latinoamericanos.

Y este es un primer elemento que debemos de cuidar y contrastar cuando escuchamos y evaluamos las políticas que se nos presentan. Y hoy tenemos tres posibles trayectorias de deuda como porcentaje del PIB en función de la estrategia del programa económico que cada una de las tres alternativas han presentado.

Y esas alternativas y esas trayectorias implican para el país diferentes espacios de certidumbre o de riesgo.

Si la vemos hacia adelante, ahí se ven dos diferentes visiones de país: una visión de país que reconoce que en la estabilidad de la certidumbre hay elementos para motivar, inversión y con inversión, crecimiento y con el crecimiento, empleo.

Y una segunda visión que considera que los recursos públicos son elásticos a cualquier cosa que se le ocurra a uno en su programa económico.

Solamente fondear las propuestas que hemos escuchado de uno y otro, tomando en cuenta las fuentes de fondeo que han identificado, ubicamos que el país enfrenta dos trayectorias muy diferentes desde el punto de vista de certidumbre macroeconómica.

Una que nos permite seguir consolidando el espacio fiscal, uno que nos permite seguirlo recuperando, uno que permite que la trayectoria de deuda con porcentaje del PIB caiga, y dos, que nos ubica en una trayectoria de crecimiento que para el país implicaría el riesgo de perder ese espacio fiscal y el riesgo, además, de perder la certidumbre.

El único ejercicio que se hizo fue evaluar el costo de las propuestas, restarle el fondeo identificado y ver qué sucedería con la deuda en uno y otro caso.

Y en México hemos visto vez tras vez que cuando se pierde la certidumbre y la confianza se pierde el empleo y se exacerba la pobreza.

La confianza y la estabilidad no es un objetivo en sí mismo, son relevantes porque permiten combatir la pobreza, y el combate a la pobreza es economía y es derecho, es una expresión también del Estado de Derecho.

¿Qué quiere decir pobreza en México? ¿Qué resultados hemos alcanzado? Y, ¿qué nos sugiere en términos de un programa de gobierno hacia adelante?

Pobreza en México tiene diferentes dimensiones, la más clara, la más evidente tiene que ver con ingresos y con precios. Quien en México enfrenta un reto de pobreza, no tiene suficiente dinero para consumir una canasta básica.

Eso nos da como economistas una agenda valiosa, eso nos da como economistas un papel que debemos de jugar en este proceso electoral y en el siguiente gobierno.

¿Qué tenemos que hacer como agenda, como economistas, para asegurar que el acceso a esa canasta básica se dé en las mejores condiciones posibles?

Y eso nos lleva a ponderar cada uno de los elementos de política que tenemos al servicio del gobierno. Si la política agropecuaria, la política financiera, la política sanitaria, la política comercial, abonan en favor de que tengamos mejores condiciones de acceso y de precio, eso abona en favor de que tengamos una política que, respecto al reto de la pobreza, nos permita irla abatiendo.

Si la política agropecuaria, fiscal, sanitaria o comercial no abona en favor de mejor acceso, no abona en favor de mejores precios, es una combinación de políticas que no abona, en consecuencia, a combatir la pobreza.

Una pobreza que sigue agobiando a casi el 10 por ciento de la población, una pobreza extrema que vulnera a una parte muy importante del país y que la excluye de las oportunidades que hemos venido consolidando en desarrollo.

No solamente por razones de justicia, sino por razones de desarrollo, México no puede salir adelante si no genera condiciones de inclusión para todos y cada uno de los mexicanos que hoy se ubican en esa condición.

Y eso nos lleva a reflexionar sobre los diferentes elementos que explican hoy la pobreza en México.

Pobreza en México implica, ya como razón causal, no tener acceso a educación. Y en México, todavía en el 2016, casi el 18 por ciento de la población no tenía acceso a educación. Eso quiere decir dos cosas, niños entre 3 y 15 años que estaban fuera de la escuela o adultos que teniendo más de 15 años no tuvieron la oportunidad de terminar el grado de secundaria.

Pongo de relieve lo importante del reto que tenemos como país.

En México el que no termina la preparatoria va a vivir cinco años meno, que el que sí la termina.

En México el que no termina la preparatoria va a ganar 41 por ciento menos, que el que sí la termina.

Cuando revisamos quiénes están en pobreza extrema, 9 de cada 10 no terminaron la preparatoria; 7 de cada 10 de quien en México no tiene seguridad social, no terminó la preparatoria; 8 de cada 10 que viven en una vivienda a la que no le llegan servicios básicos, no terminó la preparatoria y en México tenemos 48 millones de adultos que no terminaron la preparatoria.

Eso quiere decir que en México, desde el punto de vista educativo, implica dos retos, uno de calidad para quien sí tuvo acceso a la preparatoria en donde la agenda es el inglés, el internet, la comprensión y la preparación para este mundo que cambia todos los días, y otro, el mundo que implica acercarnos a quien no la terminó para darle los elementos necesarios para salir adelante.

Pobreza en México implica no tener acceso a cobertura de salud, que sigue siendo una realidad para el 15 por ciento de la población

Un debate distinto es que ese acceso a la salud venga acompañado a salud de calidad, que es una agenda que tendríamos que desarrollar. México no va a salir adelante hasta que esos porcentajes de rezago y de carencias se superen.

12 por ciento de la población no tiene calidad y espacios en su vivienda, eso quiere decir que hoy en México hay, más o menos, 15 o 16 millones de mexicanos que viven en una vivienda que se calienta con leña. Eso es absolutamente inaceptable en una economía del tamaño de la nuestra.

20 por ciento de la población se preocupa por si tendrá capacidad de alimentarse o de alimentar a su familia.

Un porcentaje muy elevado de la población vive por fuera de la seguridad social, eso quiere decir que no solamente no tiene acceso a salud, sino que no tiene acceso a pensión y que, al no tenerla, enfrentará un reto de pobreza en su vejez.

Y un número muy importante de viviendas siguen sin tener servicios básicos.

De esas dos agendas tendríamos que hacernos cargo los economistas en la siguiente administración, los economistas tendríamos que hacernos cargo de una agenda que preserve la salud de las finanzas públicas y la confianza, y el buen crédito de México en el mundo.

Pero los economistas tendríamos que hacernos cargo esta agenda, de la agenda de pobreza, de la agenda de la forma como están estructurados nuestros mercados y de los precios que de ellos resultan, de la agenda en términos de qué tenemos que hacer para asegurar la presencia, por lo menos, de estos seis satisfactores en la vida cotidiana del mexicano.

Es un reto bien importante que como economistas y como gremio enfrentamos, y es un reto que nos debe de llevar a ser vocales en esta elección. Es un reto que nos obliga, con la responsabilidad de gremio, a evaluar las propuestas, a evaluar el rumbo y a participar activamente en ese debate.

Este colegio de economistas ha sido históricamente sede de grandes debates y de grandes reflexiones. Aquí en este colegio se ha definido en muchas ocasiones el rumbo del país, el debate de las políticas públicas.

En esta elección que es fundacional, y lo es no solamente por el contraste de las propuestas, lo es porque será la elección más grande que tengamos en la historia del país: 30 poderes locales, la presidencia, los poderes federales, 9 gubernaturas en las que vive el 40 por ciento de la población.

Vista desde esa perspectiva, es histórica, pero vista desde la perspectiva de lo que está en juego y del papel que los economistas estaríamos llamados a observar, en términos de buscar que las elecciones para los mexicanos sean claras, que las políticas públicas estén evaluadas, que podamos decir detrás de cada propuesta, cuál sería el impacto de certidumbre y cuál sería el impacto en acceso.

¿Qué vamos a lograr en términos de competitividad si se cierra el aeropuerto? ¿Qué pasaría en términos de inversión si se vulnera la certeza de los contratos de la Reforma Energética o si la Reforma Energética se echa para atrás?

¿Qué pasaría en términos de los incentivos alrededor de seguridad si se enfrenta con una amnistía en vez de procesarlos a través de la ley?

Detrás de cada propuesta hay la oportunidad de la reflexión que como gremio podamos hacer, y tenemos, habiendo tenido la enorme oportunidad de ser economistas, tenemos la gran obligación de dedicarle, sí el recurso escaso a los economistas, pero un objetivo de gran importancia, y ese objetivo de gran importancia es que esta elección nos lleve a reflexionar, que en esta elección tengamos claro qué es lo que estamos escogiendo.

Que en ese debate, tengamos claro qué va a pasar con el entorno macro y con el entorno micro, si los mexicanos, al amparo de las diferentes propuestas, vamos a retroceder o vamos a adelantar, vamos a vivir mejor o enfrentaremos un peor contexto.

En las dos dimensiones tenemos mucho que decir, y la oportunidad de que ustedes hoy me hayan invitado a decirlo, a compartirlo con ustedes, a reflexionar sobre cuál es la agenda y su importancia, y a convocarlos a que activamente se vea al gremio de los economistas siendo actores centrales del debate que habrá de definir el futuro del país, es un gran privilegio que hoy les agradezco.

Muy buenas tardes.

SESIÓN DE PREGUNTAS

Moderadora: Muchas gracias. Tenemos algunas preguntas. Estamos haciendo live streaming en este momento para las universidades de México en provincia.

Tenemos dos preguntas que nos han llegado, una de la Universidad de Guadalajara. Nos preguntan, ¿qué políticas planteas para erradicar la pobreza, sobre todo, infantil?

José Antonio Meade Kuribreña: La pobreza infantil tiene estas mismas dimensiones, y nosotros hemos planteado, como un elemento central, que podemos erradicar la pobreza extrema en la primera infancia en México.

En México nacen todos los años 2 millones de mexicanos, en pobreza extrema nacen aproximadamente 200 mil.

¿Qué tendríamos que hacer para asegurarnos que la pobreza extrema no fuera ya lo que experimentara quien nace en México a partir de la siguiente administración? Tendríamos que asegurar, de entrada, el acceso a estos derechos, tendríamos que asegurar que tuvieran acceso a educación en la primera infancia, eso implica preescolar de tiempo completo, eso implica guarderías y estancias que, además de cuidar y alimentar, den acceso a alimentación.

Eso implica que re orientemos los recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para que abatan las necesidades de esa primera infancia.

Estos fondos solamente se pueden hoy utilizar para evitar o para abatir estas carencias. Si nosotros priorizamos el uso de estos fondos para asegurar que en ninguna casa de un recién nacido falten los servicios básicos, que en ninguna casa de un recién nacido falten materiales o haya condiciones de hacinamiento, habremos resuelto ya dos de las tres carencias.

Si a eso sumamos la afiliación a un sistema de salud cuando el nacimiento se dé por fuera de los sistemas de Seguridad Social y empaquetamos de manera articulada y correcta intervenciones nutricionales, habremos asegurado acceso a cinco de los seis derechos de los que ahí estamos hablando.

Y con eso sería suficiente para que la primera infancia no conociera las condiciones de pobreza extrema que hoy nos siguen vulnerando.

Es factible abatir la pobreza extrema en México en los siguientes seis años, y empezar por la primera infancia tiene mucho sentido, porque lo que ahí hagamos, tendrá impacto desde ese momento y por toda la vida.

Pregunta: Muchas gracias. Tenemos otra pregunta de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y dice, ¿cuál es el futuro para los países que dependemos de recursos naturales?

José Antonio Meade Kuribreña: México tiene la ventaja ya de no ubicarse en esa hipótesis. En los 80’s, cuando éramos un país de una o dos historias, el 80 por ciento de nuestras exportaciones estaban vinculadas con el sector energético.

Éste último año, menos del 8 por ciento de las exportaciones estaban vinculadas con el petróleo. Eso quiere decir que la economía mexicana se ha diversificado.

Y se ha diversificado de forma tal, que llama hoy la atención de otros países petroleros que quieren encontrar en el ejemplo mexicano, formas para darle a su economía mayor complejidad y hacerlas menos dependientes de los recursos naturales.

Mientras más elementos de complejidad tenga nuestra economía, mejor preparada estará para hacerle frente a elementos de incertidumbre. Y hoy México lo está, tiene recursos naturales, son una fortaleza importante, tenemos que aprender a cuidarlos, pero no dependemos de los recursos naturales para nuestro crecimiento.

Es un elemento que complementa, pero México ha venido evolucionando para que su economía tenga una mucha mayor complejidad.

¿Qué nos quedaba pendiente de despetrolizar? Las finanzas públicas, y esas finanzas públicas se han venido despetrolizando no necesariamente por convicción, sí por la combinación de los diferentes elementos que aquí apuntamos: la caída de la plataforma y la caída del precio.

En las finanzas públicas, el petróleo, les voy a explicar, entre el 40 y el 44 por ciento en algunos años, este año que terminó, el petróleo en las finanzas públicas explicó menos del 15 por ciento.

Sigue siendo más de lo que el petróleo crece en la economía, pero es entre la mitad y la tercera parte de lo que llegó a ser en los momentos de mayor dependencia para el país.

Moderadora: Muchas gracias. Ahora, vamos a tener algunas preguntas del público.

Pregunta: Hola, buenas noches. Soy Alejandro Sierra, presidente del Colegio de Economistas de Jalisco.

Candidato Meade, a su servidor y a gran número de economistas, nos preocupa mucho el proyecto económico-mágico de López Obrador. Creemos que el tema de la economía no es un asunto de magia, si se quiere entregar cantidades ilimitadas de miles de millones de pesos, tenemos claro que debe salir de algún lado; no nos dijeron, no nos han dicho de dónde.

En el caso con usted, candidato, nos interesa mucho saber ¿por qué sí tenemos que confiar en su proyecto político? y, sobre todo, ¿cómo puede llegar su proyecto de políticas públicas a la población que más lo necesita, y estamos hablando de casi la mitad de la población del país?

José Antonio Meade Kuribreña: Efectivamente, muchos países pensaron que las finanzas públicas tendrían que ser elásticas a las demandas políticas, y que uno podría financiar, encontrar fondeo para todas y cada una de las demandas políticas.

Eventualmente encontramos que no era uno tan elástico y que las finanzas públicas tenían límites en términos de lo que podría aguantar.

Y hemos visto país tras país que poniendo a prueba esa elasticidad y esas finanzas públicas han caído en crisis recurrentes, y es algo que tenemos que evitar, es algo que tenemos que evitar porque implica pobreza para generaciones.

El ajuste en las finanzas públicas que se hizo en los últimos años permitió recuperar confianza y, en ese caso, el ajuste en términos presupuestales se manejaba como un colaborador cercano y brillante en décimas del PIB.

Cuando se pierde la confianza el ajuste se refleja en puntos del PIB y toma generaciones recuperarlas, y toma generaciones recuperar la pobreza que se genera cuando perdemos esa confianza.

Sin ninguna ambigüedad, el Estado de Derecho tiene diferentes dimensiones. Cuando pensamos en Estado de Derecho pensamos en seguridad, que es una dimensión fundamental; cuando pensamos en Estado de Derecho pensamos en corrupción, que es otro reto que tenemos que enfrentar, pero cuando pensamos en Estado de Derecho debemos también de pensar en pobreza, cada una de estas carencias lo son, porque hay un derecho que no se está ejerciendo.

México es un país con un gobierno que tiene instrumentos y es un país con una ciudadanía que tiene derechos, pero entre los instrumentos y los derechos hay una profunda desigualdad.

Una profunda desigualdad que implica que si bien tenemos igualdad en derechos, no tenemos igualdad en oportunidades ni tenemos igualdad en el acceso de esos derechos e implica un despliegue de gobierno que reconociendo la circunstancia específica de cada ciudadano, busqué la manera de hacer efectivo el derecho.

Y esto se puede hacer de diferentes formas, a veces basta con informar para dar acceso al derecho, pero a veces implica una arquitectura o una infraestructura puntual para poder dar acceso a los derechos.

Pero lo que no podemos tener es un gobierno que habiendo reconocido los derechos y teniendo los instrumentos, sea omiso en darle a los mexicanos acceso para lograrlo.

No solamente son 20 años de experiencia en lograr estos resultados y en trabajar en esta agenda, sino que hay una visión clara de lo que el país necesita, de la forma de alcanzarlo y de la forma, además, de alcanzarlo en un marco en el que preservemos certidumbre, la confianza, el buen nombre y el buen crédito de México en el mundo.

Pregunta: Doctor Meade, muy buenas noches.

Creo que todos como economistas coincidimos con usted en los problemas como pobreza, educación, el ingreso a los alimentos, pero, algo que muchos candidatos no han logrado resolver es, ¿cómo va usted a garantizar que la corrupción y la impunidad en nuestro país permita que esos recursos lleguen a las personas y no se queden a medio camino?

Porque, para ser sinceros, usted, a pesar de ser el candidato mejor preparado nos pone en duda el partido que está detrás de usted y muchos de los demás piensan que López Obrador pues es una opción cuando todas sus propuestas no tienen ningún sentido, ¿qué haría usted para nosotros convencernos de darle el voto?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, el tema de corrupción es también un tema institucional y es un tema, como sabemos los economistas, de incentivos y es un tema de instituciones.

Si vemos la experiencia en el mundo en términos de los países que han sido exitosos en combatir la corrupción, han hecho cinco cosas y las cinco cosas están a la mano de lo que podemos hacer nosotros.

Primero, han hecho mucho más sencillo recuperar el dinero, recuperar lo robado.

Hoy en México tenemos 10 años con una Ley de Extinción de Dominios que no hemos podido usar, y no la hemos podido usar porque la extinción de dominio es la última consecuencia de un proceso de responsabilidad.

Hoy sólo podemos confiscar el recurso si acreditamos que fue producto de un delito, que es propiedad del delincuente y que el delincuente fue responsable.

En el resto del mundo la extinción de dominio es un proceso civil e implica, en ese proceso civil, que si el servidor público o la delincuencia organizada no puede acreditar el origen lícito del patrimonio, lo pierde, y ese es un elemento central.

Hay un segundo elemento que es bien importante, que tiene que ver con la autonomía del ministerio público.

Aquí hemos caído muchas veces en la tentación de escuchar a un candidato decir: yo voy a meter a la cárcel a fulano o a sultano.

Quien eso diga, no entiende el Estado de Derecho, quien eso diga no entiende que el servidor público tiene que estar, igual que todos los mexicanos, bajo el imperio de la ley y bajo el imperio, en consecuencia, del ministerio público encargado de combatir la corrupción.

Es el ministerio público el que puede llamar a cuentas al funcionario, empezando por el presidente, no el presidente el que puede mandatar el actuar del servidor público, o del ministerio público en este caso.

Tenemos que tener, como en el resto del mundo, un buen control de evolución patrimonial y eso no es la 3 de 3. Un buen control de evolución patrimonial es una Declaración Patrimonial que coincida con la Declaración Fiscal, que ambas coincidan con las manifestaciones externas de riquezas y que las tres coincidan con el registro público de la propiedad.

Si los cuatro coinciden, estamos frente a la presencia de un servidor público honesto; y si no coinciden, estamos frente a la presencia de quien en el menos malo de los casos va a tener que dar muchas explicaciones.

Ciertamente penas más severas ayudan, y finalmente ayudan a la transparencia.

Antes de irme de la Secretaría hicimos públicos el 100 por ciento de todos los contratos que firmó el sector público para el escrutinio de todos, hoy se puede dar seguimiento a la planeación, al presupuesto y a los contratos.

Pero yo diría un tema fundamental, y un tema que vale la pena reivindicar, y que vale la pena reivindicar en frente de este gremio. ¿Quiénes aquí han sido servidores públicos? ¿Quiénes aquí, no habiendo sido servidores públicos, conocen un servidor público?

Bueno, esos servidores públicos que ustedes conocen, y esos servidores públicos que le han entregado su vida al país, son en su mayoría honorables. Y parte de lo que tenemos que hacer en esta elección es regresarle al servicio público esa honorabilidad.

Y tenemos que hacerlo porque México necesita de muchos servidores públicos, y tenemos que saber que se puede ser honorable en el servicio público, tenemos que saber que podemos satisfacer la vocación de servir, y hacerlo al mismo tiempo que encuentra uno honor y virtud en esa profesión.

Yo he tenido la fortuna de conocer a muchos servidores públicos, con los que he trabajado y a muchos servidores públicos que conocí a través de mi papá. Y son servidores públicos que han sido ejemplo de vida, son servidores públicos que se levantan todos los días pensando en cómo transformar a México, son servidores públicos que no merecen la descalificación por corrupción.

Todos conocemos servidores públicos corruptos, y a mí me ha tocado enfrentarlos, procesarlos y en muchos casos estar en la cárcel con cargo a mi gestión. Pero vale la pena en este esfuerzo reivindicar en el servicio público espacios de honorabilidad y que la gente se sienta entusiasmada de participar.

Nada habría más delicado para el país, que el resultado de este proceso fuera el desencanto de la participación y el desencanto del servicio público. México necesita talento en sus servidores públicos, México necesita compromiso en sus servidores públicos.

México se ha beneficiado de millones de servidores públicos honorables, vale la pena reivindicarlos, y eso es algo de lo que pienso hacer en esta campaña.

Pregunta: Buenas tardes, Doctor. Primeramente muchas gracias por su presencia, era necesario, considero yo, que ante el gremio de economistas se presentarán todos los candidatos, tal vez por cuestiones de agenda no vinieron los otros dos punteros, pero bueno, se agradece.

Sin embargo, me gustaría hacerle unos señalamientos, hace unas horas le pregunté algunas cosas a Armando Ríos Peter, me gustaría planteárselo a usted también, en el aspecto económico ¿cuál es su propuesta de política industrial?

¿Usted le daría prioridad al desarrollo industrial de la nación? ¿O considera que es preponderante el sector terciario por encima del sector industrial? Y si éste, el sector industrial, si es importante desarrollarlo, ¿cómo lo haría?

La otra pregunta, con respecto al desarrollo económico, ¿usted considera que el hecho de que el gobierno tenga empresas propias y dé empleos a través de estas empresas para, a su vez también desarrollar cadenas de valor agregado, ¿es propicio, es buena idea? ¿Cuál es su propuesta? ¿Cuál es su postura al respecto? ¿Dejarlo todo al mercado o que el gobierno intervenga para aminorar las rupturas que tiene el mercado en sí?

El otro en el aspecto social, ¿cuál es su postura a favor de la legalización de la marihuana? ¿Cuál es su postura a favor de la legalización del aborto? ¿Y cuál es su postura a favor de los matrimonios igualitarios?

Y por último, en el aspecto político, de igual forma ¿cómo piensa usted en tres meses hacer una campaña lo suficientemente inteligente como para derrotar al puntero? Me parecería muy interesante cuál sería su estrategia.

¿Y qué haría diferente, que hayan hecho los demás, para atacar la corrupción? Digamos un organismo autónomo, algo distinto que se haya hecho para atacar la corrupción.

Gracias.

José Antonio Meade Kuribreña: Yo pensé que me ibas a preguntar que si tres veces serían suficientes para contestar todas estas preguntas.

Primero, política industrial, sin duda. Y la política industrial tiene que ver con logística y con insumos. No puede haber industria si no hay gas, no puede haber industria sin una matriz energética moderna, no puede haber industria si no hay puertos y si no hay carreteras.

Y cuando uno busca en México explicaciones para la desigualdad regional, lo que encuentra uno es ausencia de esta política de desarrollo que por mucho tiempo ha estado pendiente.

No son solamente las zonas económicas especiales, es, lisa y llanamente, reconocer que para que pueda haber industria, tiene que haber una planeación alrededor de lo que queremos suceda en la diferente geografía del país.

¿Queremos cambiar el rostro y el destino de Chiapas? Tenemos que bajar gas, tenemos que bajar gas de Coatzacoalcos, a Salinas Cruz y de ahí a Tapachula. Y si eso hacemos y modernizamos, además, la matriz energética en Centroamérica, ahí hay una gran oportunidad de una historia de desarrollo que transforme al sur-sureste del país de Centroamérica y lo conviertan en un polo de desarrollo a nivel mundial.

Por supuesto que hay espacio para planeación y para política industrial.

Hoy lo que tenemos en México son empresas productivas del Estado, y empresas productivas del Estado que pueden justamente aprovechar los espacios de apertura para ser competitivos.

Una mala combinación era una empresa del Estado sin poder competir en condiciones de igualdad. Un espacio pragmático es reconocer que hay lugar a la participación pública en empresas, pero hay que buscar que esa participación pública en empresas se pueda dar en condiciones en donde puedan competir.

El peor equilibrio para el país eran empresas que no podían competir, empresas que no se podían asociar, empresas que no podían mover en su favor capital doméstico, capital extranjero, empresas que no podían contratar y empresas que con cargo a todo ello, generaban ineficiencias y costo fiscal.

Pero si construimos un buen marco normativo para que la empresa productiva del Estado pueda competir y pueda traer capital, tecnología y capital humano para su gestión, no habría ninguna razón para que no las tuviéramos y coexistieran. Y en eso descansa el modelo que hemos venido proponiendo.

Eran dos. Lo malo es que cuando me preguntan tantas es que se me olvidan la mitad, y si te pido que las repitas, se nos van a olvidar a todos los demás.

Tres meses es más que suficiente. Algo que yo creo que les va a sorprender a todos es que yo todavía no soy candidato a la presidencia, apenas el domingo fui a registrarme y estoy esperando que el INE me dé el registro.

Eso quiere decir que la campaña electoral no ha empezado, y no se ganan las elecciones fuera de las campañas. Las campañas cuentan y cuentan para ganar elecciones.

En México hemos tenido, y esto va a ser un comentario sacrílego para cualquier econometrista, tres elecciones competidas en los últimos años.

En esas tres elecciones competidas, el que iba punteando en marzo en el 2000, perdió la elección, el que iba punteando la elección en marzo de 2006, ya saben quién, perdió la elección, y en esa época llevaba más ventaja que en ésta, y en éste va a volver a perder la elección.

Y el que punteaba la elección en el 2012, perdió 20 puntos. Eso quiere decir que un buen primer trimestre, no presagia un buen segundo trimestre.

Y si uno tuviera que escoger en materia electoral, es mucho mejor tener buen segundo trimestre porque ahí es donde se ganan las elecciones.

Respecto a los otros temas que planteas, marihuana, me parece que México no puede tener un consenso unilateral, somos parte de una convención y debemos de buscar que esa convención defina un criterio, y debíamos de empujar para que fuera un criterio diferente que el que tenemos. Eso tratábamos de hacer cuando estaba yo en cancillería.

Pero si no podemos lograr un cambio en el consenso global o hemisférico, por lo menos, pongámonos de acuerdo con Estados Unidos. Lo que no se puede hacer es que Estados Unidos a nivel federal condene y a nivel local lo permita. Y lo que no podemos hacer en consecuencia, es ser parte de esa esquizofrenia.

No podemos, a mi juicio, unilateralmente plantar una postura, pero sí podemos pedir y buscar un acuerdo para que lo tratemos de la misma manera.

Y los otros dos temas que son temas de derechos, lo que hay que reconocer es que los derechos están consagrados y protegidos por la Constitución, y que hay derechos que se definen en la Constitución y cuyos límites se definen también en las legislaturas locales.

Mal hacemos en politizar ese debate y bien haríamos en dejar que se diera en el marco de la Constitución de quien lo interpreta, y quien lo legisle en lo local.

Moderadora: Tenemos una última pregunta por aquí.

Pregunta: Señor Meade, muy buenas tardes. Soy Maricarmen Acosta. Le tengo dos preguntas, vengo del Colegio de Economistas de Jalisco.

La primera de ellas es que a mí me interesaría mucho para tener el bienestar integral de una sociedad, saber cuál es la política económica para incrementar los salarios.

Bien sabemos que si queremos incrementar el bienestar de la sociedad debemos empezar por salarios dignos igualitarios a capacidades también diferentes.

Entonces, realmente es un punto que todo mundo maneja del otro lado de la cara, los precios, las exportaciones, pero, ¿qué va del suministro del salario que necesita el mexicano para tener ese bienestar?

La segunda viene en cuanto a que yo soy candidata aspirante al Senado de manera independiente. Lógicamente no obtuve por medio de la aplicación las firmas, pero por medio de vía internet sobrepase el apoyo ciudadano. Entonces voy a presentar el JDC una vez que me digan que no, pero porque una ley secundaria no puede estar arriba de la Constitución.

Entonces, a mí me gustaría saber cuál es la política de usted en materia electoral, porque pudieron haber hecho cambios los senadores, los diputados de cada estado para desestimar la aplicación, porque eso lo único que provocó fueron simulaciones y cosas que no merece la sociedad mexicana vivirlas. Eso me interés a mucho, ¿cuál es su posición? Gracias.

José Antonio Meade Kuribreña: Respecto a la primera, hacer un comentario que todavía más dramático que el que haces tú.

En toda esta dimensión de pobreza no está el debate del salario, y no está el debate del salario porque no hay empleo, y no está el debate del salario porque no hay manera de que haya empleo formal.

En el debate de la pobreza en México tiene implicaciones que va mucho más allá de la reflexión del salario, tiene que ver con reflexión que están implícitas en el tema del acceso.

En la pobreza en México cuando alguien quema leña, cuando alguien no tiene agua en su vivienda, cuando alguien no termino los estudios de primaria, cuando alguien no tiene acceso a salud, el debate del salario no es el debate razonable, el debate del salario es un debate que tiene que ver ya con carga al empleo formal.

Los 20 millones de mexicanos que se ubican en condición de pobreza extrema no están preocupados por el salario, están preocupados por la alimentación, están preocupados por la salud, están preocupados porque no terminaron la primaria, están preocupados porque están excluidos de cualquier oportunidad en el medio laboral.

Sin duda ya en el debate del empleo formal tiene que haber un salario y el salario en varias dimensiones, el salario desde el punto de vista de cómo se da de alta uno en el seguro, el salario desde el punto de vista de ingreso de los trabajadores, el salario desde el punto de vista de productividad y ahí tenemos que encontrar siempre un buen equilibrio.

Los dos años recientes en donde más se incrementó el salario mínimo fueron los dos últimos. Yo creo que tiene que haber una política en donde eso siga sucediendo, ¿cómo y a qué nivel? Pues dependiendo de cómo vayamos avanzados en productividad.

Al final del día, la productividad es importante, también lo es la capacidad de negociación. Tiene que haber una política expresa de la reactivación de la capacidad adquisitiva del salario sin duda, pero tiene que hacerse encontrando buenos equilibrios y buenos ritmos para que no acabemos perjudicando a quien queremos ayudar.

Y yo estoy muy en favor de la voz de los independientes, estoy muy a favor de un sistema político en donde sean escuchados. Y estoy muy en favor de que se revise el modelo de comunicación política y el modelo de participación.

También sorprenderá saber que el modelo de comunicación política en México predicaba sobre el supuesto de que sería hasta el 30 de marzo que uno pudiera, frente al electorado, manifestar su intención de contender, pedir el voto y contrastar propuestas.

En teoría, antes del 30 de marzo nadie podría haberlo hecho, en teoría antes del 30 de marzo nadie podía haber usado recursos fiscales que se entregaron en especie a los partidos para promocionar la figura de persona ninguna.

La única posibilidad de diálogo que preveía nuestra Constitución era un diálogo en donde el recurso fiscal se utilizara para promover valores democráticos.

¿Cómo le hace uno para traducir la promoción de valores democráticos en que Andrés Manuel salga en los spots? Implica un desafío a la ley y al buen uso del español.

Y eso implica un reto de equidad que tendremos que subsanar, pero que vamos a subsanar con una buena campaña en donde contrastemos un buen perfil con buenas propuestas.

Y no tengan ninguna duda, el próximo presidente de México va a ser un economista.

Muchas gracias y buenas tardes.