Discursos

Mensaje de José Antonio Meade Kuribreña en el marco de su encuentro con profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de México (UNAM)

Muy buenos días, quisiera agradecerle mucho a Raúl Contreras, quisiera decirle que me siento especialmente honrado, muchas gracias Bertha Rodríguez por acompañarnos, muchas gracias a mis maestros y a mis compañeros por estar aquí conmigo.

Decía Raúl Contreras, y yo creo que eso resume la importancia del evento y del momento, hoy enfrentamos un país que tiene miedo por la inseguridad, enojo por la corrupción y frustración por la desigualdad. Ese es el contexto en el que va a darse esa elección.

Y hoy aquí yo vengo a pedirles que me acompañen, que me acompañen y que me ayuden a enriquecer la propuesta. Así se deben haber sentido en Constantinopla, y seguramente quienes entonces tenían posibilidad de conducir y de participar en los temas que para Constantinopla hubieran sido relevantes, no fueron convocados para salir de las aulas y activarse en la defensa de las ideas y en la construcción del país.

Y hoy quiero decirles que ese miedo, que ese enojo y esa frustración tenemos que encausarla los universitarios y tenemos que ofrecerle al país, frente al miedo, certidumbre; frente al enojo, combate a la impunidad; y frente a la frustración, un camino claro de reivindicación de los derechos sociales.

Y eso es lo que está al fondo del temple universitario, y hoy aquí estoy para pedirles que enfrentemos esos miedos, esos enojos y esas frustraciones, con propuestas concretas y con la voluntad de una comunidad universitaria que salga y que participe, que debata, que enriquezca, que sea actor y que sea parte del rumbo y de la definición que el país exige.

Vengo, pues, a pedirles que me ayuden.

Para quien estudió en la UNAM el Estado de Derecho no es una referencia, para quien estudió en la UNAM, específicamente, el Estado de Derecho es formación, el Estado de Derecho son valores, el Estado de Derecho es convicción.

Nosotros no hablamos del Estado de Derecho como si fuera una referencia ajena, hablamos del Estado de Derecho como los valores que nos formaron, y por eso ponemos al centro de lo que el país necesita hacia adelante, el Estado de Derecho con plena convicción de entender que significa y de entender por qué está al centro de lo que al país le ha venido faltando.

Decía Sergio García Ramírez de manera brillante, talentosa y elocuente como es él, y hoy le reconocemos sus primeros 80 años y le deseamos, por lo menos, 80 años más.

Que no me intimidara por el despliegue de cuartillas, y a mí lo que me intimida, más bien, es el despliegue de talento, y más que intimidarme, me entusiasma y lo agradezco.

Pero decía Sergio García Ramírez que la Constitución, al final, recoge y refleja una serie de derechos fundamentales, y decía en su exposición que quien tiene en México posibilidad de ejercerlos a plenitud, puede alcanzar la felicidad y orientaba, en alcanzar la felicidad, al objetivo último de la política y a la razón de ser del Estado de Derecho.

Y eso es lo que está al fondo de lo que el país requiere y necesita, y eso es lo que está al centro de nuestra propuesta.

Cuando pensábamos en Estado de Derecho, pensábamos y se piensa en seguridad y corrupción, pero Estado de Derecho implica el combate a la pobreza, implica hacer vigente a justicia, implica la defensa de los derechos laborales, implica la paridad, la eficiencia y un sistema fiscal que funcione y que sea congruente con los valores que tenemos los mexicanos.

Esas virtudes republicanas que debe de tener quien aspira a gobernar y que debe de tener quienes lo secundan, abundan en este foro. Y yo, por eso, vengo a pedirles que quienes tienen esas virtudes republicanas, el día de hoy me secunden.

Donde se convocan, en reunión, universitarios, está la Universidad presente.

Mi papá, que preside la Fundación UNAM, acostumbra en todos los foros preguntarle a los egresados: ¿Qué es lo esencial que les dejó la UNAM? Y la respuesta que ha recibido de prácticamente todos, es que les dejó la vocación de servicio, que el paso por la UNAM dejó sembrada la semilla de la esperanza y del compromiso por un México mejor.

Esa es la semilla que queremos que florezca en el país, la semilla de quienes se saben receptores de una educación de excelencia, y de quienes se saben privilegiados.

En 1960, solamente el 2 por ciento de la población había terminado la preparatoria; el día de hoy, después de enormes esfuerzos, la termina el 40.

Eso quiere decir que la educación superior sigue siendo un privilegio, y la educación superior en la UNAM, un privilegio que compite contra las mejores universidades del mundo.

De ese tamaño, en consecuencia, tiene que ser el compromiso de quienes fuimos egresados de la UNAM. Somos privilegiados y el país nos exige estar a la altura de ese privilegio, con responsabilidad y con participación.

Decía Luis Malpica, evocando este pasado irlandés, que la migración había enriquecido a nuestro país.

En el caso concreto de la nuestra, el primer irlandés que llegó, llegó con su hermano, se casaron con dos hermanas, y los dos tuvieron diez hijos. No sabemos si enriquecieron al país, pero, ciertamente, enriquecieron el tamaño de su población.

Muchos son los temas que se plantearon hoy en este foro y eso pone de relieve su pertinencia. En la UNAM, en esta Facultad de Derecho, podemos hablar y aportar de todos y cada uno de sus foros.

Podemos hablar, coincidir o discrepar, pero, sin duda, enriquecer el debate alrededor de la seguridad y si la forma en cómo nos organizamos para desplegar a los diferentes instrumentos que en ella participan, es la ideal o no.

Pero, sin duda, podemos ser actores de ese debate en la siguiente inteligencia. No es un debate metafísico, es un debate de instituciones.

Cada vez que en el país encontremos una circunstancia en donde el ciudadano se sienta insatisfecho, lo que tenemos de relieve es una falla institucional, y una falla institucional que toca resolver a quienes construyen instituciones.

Y de eso se trata, al final, el Derecho. Yo estudié Economía y Derecho, y, en el tiempo, me he venido dado cuenta que el mejor elogio que se le puede hacer a un economista, es que parece abogado. Porque eso quiere decir que finalmente entendió que la economía se da en un marco de leyes, y que son estas leyes las que definen cómo la economía funciona. Cuando el economista asume ese respeto por las leyes, terminó ya su formación de economista y puede empezar a dialogar con los abogados.

Quisiera señalar un par de elementos adicionales, decía Raúl Carrancá, y tiene razón, y hoy por eso me siento contento de estar aquí, quienes fuimos beneficiados de participar en la facultad, nunca vamos a dejar de ser sus alumnos.

Y entre los maestros que aquí nos acompañan sepan, no solamente el orgullo de haber aprendido de ustedes, sino la convicción de que todavía tengo mucho que aprenderles y que por eso me siento hoy contento de que me reciban, y que podamos hacer el compromiso conjunto de seguir dialogando. En la inteligencia de que de ese diálogo, se desprenderá para mí enorme espacio de aprendizaje, y yo estoy seguro, para ustedes, enorme vocación y espacios también de participación.

Tenemos que alejarnos, decía Carrancá, de la diatriba y la frivolidad, y por eso, la forma, incluso, como en la que se dio este desayuno es relevante.

Acá no venimos a criticar y a denostar, acá venimos a hacernos cargo de que la contienda por la Presidencia de la República es relevante, y que implica la capacidad de tener ideas, idóneamente propias y la capacidad, además, de defenderlas.

De eso se trata la contienda política, de ahí la importancia del debate y del contraste, de ahí la importancia, porque de las ideas que hoy se planteen en esta contienda, habrá de construirse un programa de gobierno, y de ese programa de gobierno habrá de marcarse rumbo para el país.

Eso nos debe llevar a exigir que la contienda sea de ideas, a exigir que la contienda sea de planteamientos y a contrastar esos planteamientos para ver cuáles son los que convienen para el país.

La gente piensa, equivocadamente, que los políticos no cumplen su palabra (inaudible) piensa que el político cumple, eso quiere decir que de entre los más de 200, que aquí nos hemos dado cita, solamente ocho piensan que lo que yo estoy diciendo es cierto. Yo les pediría que levantaran la mano para ver cuáles son esos ocho que piensan que lo que estoy yo diciendo es cierto.

Pero, ¿por qué es importante y preocupante esa cifra? Porque si nosotros no pensamos que lo que los políticos digan es relevante, no los vamos a escuchar, no les vamos a exigir que nos expliquen qué piensan, no les vamos a exigir que nos digan quiénes son, no les vamos a exigir que nos expliquen cómo van a enfrentar la inseguridad, la corrupción, los retos en lo laboral, los equilibrios en lo fiscal, nuestras relaciones internacionales y la forma de ver a México como a un actor relevante en el mundo.

Y esa es una falla grave de este esquema de comunicación política y es una falla grave que solamente vamos a subsanar dialogando, y es una falla grave porque permite que sea el concurso de adjetivos, que sea la retórica fácil y sencilla la que se lleve los encabezados de los periódicos y que nos haga pensar a todos que la democracia no es relevante, que las elecciones no tienen consecuencias, que la gente va a cambiar cuando encabece el Ejecutivo.

El que encabeza el Ejecutivo va a ser igual que como era como candidato y se va a llevar sus propuestas, sus ideas, sus prejuicios y sus convicciones a la Presidencia. Es bien importante que a la comunidad universitaria obliguemos a este debate, ayudemos a la comprensión de lo que está en juego.

Hoy aquí, quiénes hicieron uso de la tribuna, todos tenían ideas claras, todos tenían convicciones profundas y todos vinieron aquí en el ánimo de que eso se discutiera, en el ánimo de hacernos cargo de si la iniciativa laboral ayudaba o no. Y en la profunda convicción, de quien hizo uso de la palabra, Enrique Larios, de que no ayudaba, de eso se trata, hay que venir a debatir.

E hizo uso de la palabra también quien piensa claramente que la Ley de Seguridad Interior no solamente es perfectible, sino que es probable que tengamos que empezar de cero. De eso se trata, hay que venir a discutir esos temas, hay que venir a discutir si el Sistema Nacional Anticorrupción funciona o no y qué es lo que está impidiendo que, un esquema que ameritó un consenso constitucional, que implicó un arreglo ante la sociedad civil y la política, no esté funcionando y no esté funcionando bien, fundamental para un país que está dolido por la corrupción.

Todo eso está en juego en esta elección: política criminal integral, derecho a la cultura, derecho a la igualdad, una buena definición de nuestro marco fiscal. Eso es lo que tendríamos que estar debatiendo, porque con esas ideas se va a gobernar el país.

Yo no tengo ninguna duda que, con cargo a las muchas oportunidades que he tenido, una de las que llevo más cerca de mi corazón, haber sido universitario y parte de esta comunidad, habremos de ser capaces en la contienda de acreditar que tenemos las mejores ideas y los mejores perfiles.

Y si en eso nos sumamos todos entusiastamente, yo estoy absolutamente convencido de que vamos a ganar en julio, y de que vamos a ganar en julio con un solo elemento y con un solo dato de compromiso que hoy asumo frente a ustedes: siempre voy a hacer que esta universidad se sienta orgullosa de haberme tenido en sus aulas.

Y siempre voy a hacer que ustedes estén orgullosos de haberme recibido aquí el día de hoy.

Muchas gracias y muy buenos días.