Discursos

Mensaje de José Antonio Meade Kuribreña durante su participación en el 29 Congreso Mexicano de la Industria de la Construcción (CMIC)

Muy buenas tardes y muchas gracias, antes de empezar este evento, de exponerles mi visión y de pedirles que en esta visión y en este debate participen activamente quisiera aprovechar para agradecer.

El año pasado tuvimos muchas oportunidades de encontrarnos, tanto con Juan Pablo Castañón como con Gustavo Arballo para platicar sobre la inversión en el país. El año pasado, a esta altura justamente, había una profunda crisis de campaña y había una gran preocupación de que se nos cayera la inversión.

Empezamos el año con tres calificadoras ubicando a México en perspectiva negativa, con muchas dudas de si seríamos capaces de alcanzar nuestra meta de crecimiento, con muchas dudas de si seríamos capaces de reducir la deuda como porcentaje del PIB y de alcanzar un superávit primario.

En esos primeros meses del año, el diálogo con el sector empresarial y el diálogo en particular con la industria de la construcción fue muy relevante. El hecho de que no se perdiera confianza en el país, que siguiéramos teniendo la capacidad de generar empleo, pasaba de manera muy cercana por que pudiéramos mantener el ritmo de inversión y que pudiéramos lograr que los compromisos de inversión, no solamente se materializaran, sino que se incrementaran.

Y en esos momentos difíciles, y en otros que tuvimos la segunda mitad del año, en donde enfrentamos el reto de las consecuencias de los sismos su participación fue absolutamente fundamental.

Participación en estados muy complicados, donde no había mercados, en donde no había carreteras, en donde fue necesario, no solamente hacer llegar dinero, sino hacer llegar la posibilidad de que ese dinero se tradujera en vivienda y en infraestructura.

Por eso, antes de empezar, quisiera yo agradecerle a esta industria y a este sector lo mucho que han hecho por México. Muchísimas gracias.

Quería dejarles en esta presentación tres o cuatro ideas, pero voy a hacer algunas modificaciones a la presentación.

Tres leyendas urbanas circulan alrededor de México, la primera y muy importante: “México siempre será un país en vías de desarrollo”, “nos falta poco”, “casi llegamos”, “otro empujoncito, pero no terminamos de cuajar el modelo”.

Y la verdad es que sí se puede, sí se puede que México sea potencia, sí se puede que México dé ese brinco, sí se puede que México construya esa plataforma en donde los mexicanos podamos alcanzar nuestros sueños.

Segunda reflexión: “Este arroz ya se coció”, “ya terminó la elección”, “ya no hay nada qué hacer”, “ya vimos las encuestas y, por lo tanto, ya no vale la pena siquiera escuchar los debates, porque no hay nada qué hacer”.

Esa segunda idea tampoco es válida. Para sorpresa de todos ustedes, yo todavía no soy candidato, apenas solicité mi registro a la candidatura el domingo pasado y estoy esperando a que me contesten. Eso quiere decir que la elección no ha empezado, y la elección se gana en la campaña y la campaña tiene resultados como impacto tienen las elecciones.

Y el tercer elemento muy importante es que se piensa, a veces, que no importa quién gane, que la gente va a ser diferente cuando gobierne que como es como candidato, y la verdad es que es bien relevante.

Lo que hoy escuchen de nosotros, lo que escuchen de nosotros en las plataformas es lo que se va convertir en programa de gobierno y hay programas de gobierno que nos llevan hacia adelante y programas de gobierno que nos llevan hacia atrás.

Y por eso vale la pena que pongamos atención a lo que escuchamos en foros como el que hoy nos convoca, porque lo que aquí escuchemos es relevante que tomemos decisiones en términos de cuál es el país que queremos.

Ahí podemos ver el mundo en 1910, un mundo que tenía un bajo nivel de ingreso y una baja esperanza de vida, prácticamente todo el mundo concentrado en este cuadrante.

Y podemos ver que ha venido pasando desde entonces para tratar de entender qué es lo que explica el desarrollo de los países.

Ahí vamos a ver la Primera Guerra Mundial, la crisis del 29, el (inaudible) con la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo estabilizador en México, cómo empiezan a acercarse Chile y la India, la crisis de 82, la crisis en México en 1994, la crisis en el mundo en el 2008 y finalmente cómo está el mundo hoy.

Varias cosas llaman la atención en este recorrido. Lo primero que llama la atención es la gran dispersión. Cuando veíamos al mundo en 1910, el mundo estaba concentrado aquí viviendo con poco dinero y con poca esperanza de vida.

Hoy llama la atención que hay algunos que siguen viviendo como estábamos hace 100 años, pero llama, también, la atención que algunos alcanzaron un grado de desarrollo muy importante en calidad de vida y en ingresos.

Y cuando tratamos de entender qué es lo que explica esta diferencia, lo que encontramos como una explicación fundamental es el Estado de Derecho.

En términos generales, mientras mejor el Estado de Derecho y mientras mayor la calidad en la facilidad para hacer negocios, mejor le ha venido yendo a los países.

Eso quiere decir que hay algo en el discurso que tenemos que entender bien. Muchas veces se nos escucha hablar a los políticos y a los empresarios de la importancia del Estado de Derecho.

Ahí queda de manifiesto que es relevante, mientras mayor la calidad del Estado de Derecho, mientras mayor la facilidad para hacer negocios, mayor el nivel de desarrollo. Mientras menor la calidad del Estado de Derecho y mientras más difícil hacer negocios, menor el nivel de desarrollo.

Eso quiere decir que las reglas del juego cuentan, y que el cumplimiento de las reglas del juego es relevante.

Y eso es lo que está al centro de esta discusión, de esta reflexión y de esta elección. ¿Tenemos un país con Estado de Derecho o no y qué implica?

Estado de Derecho va mucho más allá de seguridad y va mucho más allá de corrupción, Estado de Derecho tiene que ver en muchas dimensiones con pobreza, Estado de Derecho implica el reconocer que un gobierno tiene muchos instrumentos pero que vivimos en un país profundamente desigual, y eso quiere decir que hoy hay millones de mexicanos que no tienen acceso a los derechos que nos asegura la Constitución.

Pongo solamente un ejemplo, el Artículo 3º de la Constitución nos da derecho a la educación, educación preescolar, educación primaria, educación secundaria y, a partir del 2022, preparatoria.

Y, sin embargo, si vemos la realidad del país, este es un país que, con cargo a esa inequidad, no ha logrado hacer vigente el Estado de Derecho. Hemos avanzado mucho, hemos avanzado mucho en dar acceso.

Si recordamos que en 1960 el 35 por ciento de la población no sabía leer, que en 1960 sólo 1 de cada 5 mexicanos habían terminado la primaria, que en 1960 sólo el 5 por ciento de la población había terminado la secundaria y sólo el 2 por ciento la preparatoria, pone de relieve lo mucho que hemos avanzado, pero pone de relieve también lo mucho que nos falta.

Sí se ha mejorado mucho, sobre todo, en términos de primaria, sobre todo, en términos de preescolar y, sobre todo, en términos de alfabetización. Pero seguimos lejos de hacer vigente el Estado de Derecho en materia de educación para darle a la gente lo que necesita, por lo pronto, a nivel de preparatoria.

¿Cuál es el impacto de esta falta del Estado de Derecho y cuál el reto que tenemos que enfrentar hasta adelante? En México hay 48 millones de mexicanos que no terminaron la preparatoria. Esos mexicanos van a vivir 5 años menos que los que sí la terminaron, van a ganar 41 por ciento menos de los que terminaron la preparatoria.

Quien está en pobreza extrema en México, en 9 de cada 10 casos no terminaron la preparatoria; quien no tiene seguridad social en México, en 7 de cada 10 casos no terminaron la preparatoria; quien ocupa una vivienda sin servicios, en 8 de cada 10 casos no terminaron la preparatoria.

Eso quiere decir que, desde el punto de vista del Derecho, la frontera entre estar incluido y no, desde el punto de vista de educación, tiene que ver con terminar y alcanzar ese grado.

Para esos mexicanos el debate de Estado de Derecho es accesos. Para quienes sí tuvieron acceso a la preparatoria, el debate es calidad, el debate es internet, el debate es inglés, el debate es desarrollo de competencias para que tengan el rendimiento adecuado en ciencias, lecturas y matemáticas.

Eso quiere decir que tenemos, en muchos casos, varios Méxicos, y que esos varios Méxicos exigen un gobierno que lo entienda, y que entienda que su responsabilidad es darle solución a los mexicanos que no tienen ese acceso previo.

Como el tema de la educación, podíamos haber hablado aquí de salud, de vivienda, de comunicación, de una serie de variables que definen Estado de Derecho, pero tenemos que hablar aquí de seguridad y de corrupción.

1997, ése es México visto desde la perspectiva de la seguridad, ése es México visto desde la perspectiva del número de homicidios por cada 100 mil habitantes en los diferentes estados. Vamos a ver dos cosas, cómo evoluciona la seguridad en México y cómo evoluciona el acceso de armas que se tiene en México en manos de la delincuencia organizada.

1997, problemas en el sur y problemas en el noroeste. Tenemos un buen arranque de siglo, la verdad es que la seguridad en México mejora de manera sustancial y se empieza a deteriorar a partir del 2008. Alcanza un primer máximo en el 2011, y en el 2011 lo que vemos es un país que tiene una inseguridad concentrada en el norte y en Guerrero, y un país, al mismo tiempo, que tiene un importante acceso de armas.

Si vemos del 2011 en adelante, vamos a darnos cuenta de dos cosas. Primero, una recuperación importante y segundo, un deterioro igualmente relevante en el 2016 y en el 2017.

Pero no es la misma geografía de violencia que teníamos en el 2011. La violencia se movió hacia el noroeste y hacia el sur, eso quiere decir que las causas que subyacen a la violencia de movieron también hacia el noroeste y hacia el sur.

Pongo un ejemplo que pone de relieve lo importante de esta transición, el 20 por ciento del incremento en la violencia se explica por Baja California, Baja California Sur y Colima, que eran estados que no estamos acostumbrados a ver como estados que implicaban un reto relevante en materia de seguridad.

Esto quiere decir que cambiaron, también, los patrones de comercio del narcotráfico, que tenemos que hacernos cargo de esos cambios y que tenemos que meterlos al análisis, pero lo que no cambió fue el acceso de armas.

Si vemos del 97 a la fecha, la cantidad de armas producidas en los Estados Unidos se incrementó de manera muy notable, y eso quiero decir que para hacer frente al reto de seguridad tenemos que hacernos cargo de cuatro elementos fundamentales.

El primero de ellos, algo tenemos que hacer con las armas. En México se estima que tenemos entre 500 mil y 1.5 millones de armas en manos de la delincuencia organizada. ¿Eso es mucho o es poco? 500 mil armas en el extremo más bajo es tres veces lo que tiene el ejército guatemalteco.

1.5 millones de armas es prácticamente lo que tiene el ejército canadiense, que tiene 1.7. Eso quiere decir que si queremos hacer algo en materia de violencia tenemos que resolver el problema de las armas, tenemos que hacer más sencillo quitarle los recursos a la delincuencia organizada.

Hoy, solamente puedo quitarle el recurso a un delincuente si acredito que el bien es de él, que fue producto del delito y que él fue el responsable de cometerlo. Eso quiere decir que en 10 años que tenemos legislada la extensión de dominio en México, no hemos podido usarla en perjuicio del patrimonio de nadie vinculado con delincuencia organizada. Algo hay que hacer con el dinero.

Algo hay que hacer en materia policiaca. Tenemos la mitad de los policías que necesitamos, ganando la mitad y no ofreciéndoles una trayectoria de vida que les dé confianza.

Y debemos tratar algo que es bien importante y que no está de lleno en el debate público, tenemos que homologar el lenguaje delincuencial.

Hoy cada estado regula los delitos como Dios le da a saber, a su leal saber y entender. Y eso quiere decir que aún si tenemos buenos policías y ministerios públicos homologados, si no definimos el delito de la misma manera y si no lo castigamos de la misma forma, todos esos esfuerzos de homologación y de capacitación van a caer en un terreno que no va a ser fértil.

Pongo dos ejemplos. El segundo estado en el país donde hay más extorsiones es Nuevo León, y en Nuevo León no está tipificada la extorsión como delito. No sorprende, entonces, que veamos más extorsión en Nuevo León que en sus vecinos.

Un ejemplo más cercano a casa, en el occidente, si vemos la incidencia de robo a casa habitación, la mayor incidencia está en Jalisco. Si comparamos los castigos en Nayarit y en Zacatecas con Jalisco, encontramos que los castigos son mucho menores en Jalisco que en sus estados vecinos. No sorprende, entonces, que haya mayor incidencia.

Si queremos dar mejores resultados, tenemos que construir un consenso político que nos permita que hablemos el mismo idioma en materia delincuencial.

Siguiente tema en materia de Estado de Derecho, corrupción, un tema que es, además, absolutamente central para este foro, un tema que prevalece en la contratación, sobre todo, en la obra pública, y un tema que ustedes y nosotros exigen que se modifique.

El prestigio de la industria de la construcción y el prestigio del sector público pasa porque logremos un proceso de contratación transparente, un proceso de contratación del que ustedes se sientan orgullos, del que ustedes se sientan tranquilos, del que ustedes y nosotros podamos dar cuentas claras, que no tengamos en México ninguna duda, nunca, de que la obra pública y la industria de la construcción es una industria honorable que lo único que pretende con su actuar, es que le vaya bien a México.

Podemos ver varios ejemplos de países que tenían retos de corrupción como el nuestro y que lo superaron, y que lo superaron haciendo cinco cosas, cinco cosas que podríamos hacer también nosotros.

No hay ninguna razón para pensar que estamos condenados a ser un país que no pueda con éxito enfrentar la corrupción.

¿Cuáles son esas cinco cosas? La primera, hacer más fácil recuperar lo robado.

Aquí hay una raíz común entre la inseguridad y la corrupción. De nuevo, la Ley de Extinción de Dominio debiera de permitir que el funcionario público que no pueda explicar el origen de sus recursos, los pierda, y que se puedan usar esos recursos para lo que originalmente fueron destinados.

Segundo y muy importante, autonomía de los ministerios públicos. Aquí en este foro ustedes oyeron hablar a otros candidatos, y lo que se acostumbra en política es decir: “Yo voy a meter a la cárcel a fulano o a sultano”. Eso no es Estado de Derecho.

Estado de Derecho es decir: “Yo estoy dispuesto a que, si fallo, un ministerio público autónomo me pueda procesar y meterme a mí a la cárcel”.

Si queremos vivir en un país en donde nadie esté por encima de la ley, el primero que tiene que poner el ejemplo es el presidente. Y reconocer y respetar la autonomía del ministerio público, para que esta instancia pueda llamarlo a cuentas incluso a él.

Si tenemos un presidente que piensa que puede instruirle al ministerio público a quién debe de procesar, ese no es un país en el que debiéramos de estar dispuestos a vivir, y no es un país que va a ser exitoso en combatir a la corrupción.

Tercer elemento y muy importante: necesitamos certificar nuestra evolución patrimonial. Eso no quiere decir una 3 de 3, eso quiere decir que nuestra Declaración Patrimonial sea consistente con nuestra Declaración Fiscal, que las dos, sean consistentes con las manifestaciones externas de riqueza, y que las tres sean consistentes con el registro público de la propiedad.

Si encontramos consistencia en los cuatro elementos, si la declaración patrimonial, la manifestación externa de riqueza, la declaración fiscal y el registro público de la propiedad, los cuatro dicen la misma cosa, es muy probable que estemos frente a la presencia de un funcionario público honesto.

Si en los cuatro encontramos discrepancia, es muy probable que estemos frente a la presencia de un funcionario público que tenga que dar muchas explicaciones.

Naturalmente penas más severas y contrataciones abiertas. Un mes antes de irme de la Secretaría de Hacienda hicimos público el 100 por ciento de todos los contratos que firmo el gobierno federal.

Este espacio de transparencia permite, que podamos darle seguimiento a la planeación, ver reflejada la planeación en el presupuesto y ver reflejado en el presupuesto cada uno de los contratos que suscribimos. Y es central para que generemos confianza respecto a lo que estamos contratando.

Necesitamos invertir más y mejor en infraestructura, México hoy invierte el dos por ciento de su Producto Interno Bruto en infraestructura, y lo que vemos es que los países que crecen más invierten el cuatro. Eso quiere decir que México tendría en la siguiente administración que pasar del dos al cuatro, en términos de la inversión que haga como porcentaje del Producto Interno Bruto.

Pero tiene que hacer otra cosa distinta, tiene que hacer además una buena planeación.

Y aquí la verdad es que cuando Arballo platicó de las muchas de las consultas que hicieron para elaborar su programa, habló de diálogos que se tuvieron con el sector público, entre otros, con el anterior secretario de Hacienda, era una gente muy consecuente, muy razonable, muy abierta a escuchar los planteamientos que tenía siempre la industria de la construcción.

Y empezamos un proceso que tenemos que culminar, el problema en México no está en el financiamiento. México tiene la capacidad de financiar grandes proyectos de infraestructura, y un ejemplo en el que voy a abundar, es en el del aeropuerto.

El problema está en la falta de proyectos, y la falta de proyectos es resultado de la falta de planeación. Y la falta de planeación implica, para corregir, una arquitectura que permita que esté en la mesa la academia, que esté en la mesa el sector privado y que esté en la mesa el gobierno.

Para que no sea cuello de botella la falta de proyecto, para que no sea cuello de botella la falta de visión de largo plazo. Hoy tenemos los mecanismos financieros para que cualquier proyecto que sea abarcable, encuentre financiamiento.

Tenemos FIBRAS, SIBRAS, CECADES, Banca de Desarrollo, La Bolsa, dos bolsas. Eso quiere decir que el proyecto que tenga rentabilidad podría ser financiado, y el que no la tenga podría ser apalancado a través de APP’s o con recursos presupuestales.

Pero lo que nos falta en México es planeación, planeación que se traduce en mala obra pública, planeación que se traduce en carreteras que no llegan a ningún lado, hospitales que no se pueden usar por la temperatura, bibliotecas que no se pueden usar por la humedad.

Pero, hay una excepción a este ejercicio de planeación, que es el Aeropuerto de la Ciudad de México. En todos mis años de servicio público, el Aeropuerto de la Ciudad de México ha estado presente.

Cuando yo era funcionario público, a punto de irme a estudiar el doctorado, en el sexenio del presidente Zedillo, de hecho, regresando del doctorado, ya el presidente Zedillo decía: “Vamos de una vez a anunciar que no hay otro lugar para hacer el aeropuerto que Texcoco, para que no haya ninguna duda ni ningún desgaste y que pueda la siguiente administración empezar con la construcción del aeropuerto”.

Desde entonces para acá, han pasado más de 20 años, toda mi trayectoria de servicio público, y en toda esa trayectoria era evidente que el aeropuerto solamente se podía hacer donde está.

Es un tema de gestión del espacio aéreo, el aeropuerto de Santa Lucía y el aeropuerto actual de la Ciudad de México son incompatibles. Las dos pistas del Aeropuerto de la Ciudad de México son incompatibles entre sí. Para todo efecto práctico, el Aeropuerto de la Ciudad de México no tiene dos pistas, tiene una pista y media, y eso quiero decir que no se pueden usar simultáneamente.

Si el aeropuerto es incompatible en sus dos pistas, lo es también con Santa Lucía. No hay manera de resolver el problema del aeropuerto de forma distinta que como lo estamos resolviendo, no hay ningún otro predio, no hay ninguna otra alternativa técnica que la que se está escogiendo.

Y es una obra de la que deberíamos de sentirnos profundamente orgullosos, es una obra, además, profundamente mexicana en sus soluciones y en sus retos.

Era un proyecto muy retante. Tener un aeropuerto con tres pistas simultáneas era algo que era imposible hace 15 años, era un problema técnico bien difícil de resolver.

Si uno se pone a pensarlo, casi, es para no volverse a subir a un avión, el reto técnico es dirigir un avión que pesa 400 toneladas y que, con separación de un minuto atrás del otro, va a dirigirse exactamente al mismo punto, ya sea para aterrizar o para despegar.

Y lo que queremos hacer con el Nuevo Aeropuerto es que no sea un avión atrás del otro separado por cada minuto, lo que queremos es que sean tres aviones, dentro de ese minuto, los que tengan operaciones.

Técnicamente hablando, ésta es una solución que se alcanzó en el mundo, insisto, en la última década y media. Éste va a ser el primer aeropuerto con tres pistas simultáneas operando fuera de los Estados Unidos, con un enorme reto técnico para hacerlo, porque siendo el único predio en donde se podía construir, implicaba desde el punto de vista técnico que superáramos un reto de suelo.

Claramente el suelo donde se va a construir el aeropuerto de la Cuidad de México es un suelo bien complicado, y la forma de resolverlo nos la dio la propia ubicación y materiales que le Ciudad de México permitía, nos lo dio la tierra volcánica y el tezontle.

Implica cambiar literalmente todo el suelo, para darle al aeropuerto el soporte que requiere en términos de su operación. Implica reinventar nuestra realidad hídrica en el valle de metropolitano, porque el aeropuerto en el predio actual, o más bien en el predio donde se está construyendo, era un paso que de manera natural regulaba hídricamente a la zona del valle de México.

Eso se va a tener que resolver de otra forma, como se va a tener que resolver de otra forma la comunicación del aeropuerto.

Y en todos esos retos técnicos está el orgullo de la ingería mexicana, que encontró la forma de resolver el reto del suelo, que encontró la forma de resolver el reto hídrico, que encontró la forma de resolver el reto de comunicación y que le permite a la Cuidad de México, al valle metropolitano y al país, tener un aeropuerto que le ofrezca al mundo el doble de operaciones de las que tenemos hoy.

Eso es lo que de manera muy clara, está en juego en esta elección. Nos vamos hacia adelante con una visión de un país moderno, competitivo, que le confía a sus ingenieros, a su ingeniería y a las soluciones que podemos darle. O le damos para atrás, no 15 años, 30, que es momento que con toda claridad tendríamos que haber empezado a construir un nuevo aeropuerto para la zona metropolitana del valle de México.

Le damos para adelante a una visión de un país que tenga capacidad de duplicar el número de visitantes que llegan a la zona del valle metropolitano, o nos condenamos a una mala comunicación sin que podamos darles salida a lo que hoy el mundo y México nos están pidiendo.

Le regateamos méritos a la ingeniería mexicana de resolver los retos que el aeropuerto planteaba y nos echamos para tras pensando que eran irresolubles, o prestigiamos a la ingeniería mexicana y le decimos al mundo: “En estas condiciones complicadas, México resolvió sus reto técnico, su reto financiero y tendrá uno de los aeropuertos y una de las obras de infraestructura más importantes en todo el mundo”.

Ahora, ¿qué tenemos que decir también? Al mismo tiempo que resolvemos lo financiero y lo técnico, tenemos que resolver la parte de transparencia. Debemos de tener involucrados en el aeropuerto a muchos otros para que no haya absolutamente ninguna duda.

¿Cuáles ojos? Los de los tenedores de deuda. ¿Cuáles ojos? Los que inviertan a través de FIBRAS. ¿Cuáles ojos? Los que de manera independiente están supervisando la obra. ¿Y cuáles ojos? Los de toda la ciudadanía, frente a la cual el nuevo aeropuerto se está construyendo, para que no haya en él un solo elemento de duda que empañe lo que, sin duda, será una de las obras más importantes de la ingeniería mexicana para presumirle al mundo.

Aquí hay muchos de quienes están involucrados en ese proceso, y todos ellos debieran recibir de nosotros un homenaje por su creatividad, por su inteligencia y por su talento. Y yo ya acá se los brindo y se los agradezco.

Y termino ya muy rápido con dos reflexiones últimas, la primera, ya me habrán escuchado decirlo al principio, “Ya terminó la elección porque ya salieron las encuestas”.

Dos reflexiones: ésta va a ser una elección corta, va a ser una elección que dure sólo tres meses, constitucionalmente la elección más corta que hemos tenido en nuestra historia.

Para estas alturas en los últimos años ya habían empezado las campañas. Aún, ya habiendo empezado las campañas, tuvimos en México tres elecciones competidas. Y en esas tres elecciones competidas se observa una regularidad que es interesante.

La primera: el que iba punteando en el 2000, a esta altura del partido, perdió.

El que iba punteando en el 2006, a esta altura del partido, por cierto ya saben quién, perdió. Y va a volver a perder.

Y el que iba punteando en el 2012, perdió 20 puntos.

Eso quiere decir que un buen primer trimestre de la elección no es garantía de un buen segundo trimestre. Y si uno tuviera que escoger entre un buen primer trimestre y un buen segundo trimestre, sin ninguna ambigüedad creo que conmigo es un buen segundo trimestre, ahí es donde se ganan las elecciones.

Tercera lección: “No importa lo que digan los políticos en campaña, al final los políticos no tienen credibilidad, no es relevante lo que prometan, va a ser diferente el ejercicio de lo gobierno de lo que realmente están prometiendo”.

Solamente el cuatro por ciento de los votantes cree que los políticos van a cumplir sus promesas de campaña.

Yo aquí les preguntaría, ¿quién cree que yo voy a cumplir mis promesas de campaña? Es un poquito más que el 4 por ciento, quiere decir que voy bien.

Pero es bien preocupante, y es bien preocupante en el sentido de que tenemos que lograr que en esta elección la gente escuche, la gente contraste y la gente escoja entre dos modelos de país que son completamente distintos.

Lo que escuchemos en campaña va a ser relevante, las visiones de país son profundamente contrastantes, y si nosotros revisamos en el mundo nos llevamos la sorpresa de que los políticos sí cumplen su palabra.

Si revisamos las plataformas en campaña y la contrastamos con los programas de gobierno, el nivel de cumplimiento de la plataforma de campaña en el programa de gobierno es muy elevado.

En foros como estos, por mucho tiempo, se discutía, si a Trump había que tomarlo en serio o literalmente, y lo que hemos visto es que a Trump había que haberlo tomado en serio y literalmente, y eso es cierto de cualquier político que se plante frente a ustedes, hay que escucharlo porque lo que diga en campaña se va parecer a lo que trate de hacer en gobierno.

Y eso quiere decir que si escuchamos a un candidato que diga que va a cerrar el aeropuerto, es muy probable que lo haga; si escuchamos a un candidato que diga que le va a dar para atrás a la Reforma Educativa, es muy probable que lo haga; si encontramos a un candidato que nos diga que la amnistía es la mejor forma de resolver el problema de seguridad, es muy probable que lo intente; si encontramos un candidato que diga que el cuidado de las finanzas públicas es irrelevante, es muy probable que nos ponga en una crisis de finanzas públicas.

Por contra, si encontramos a un candidato que ofrece certidumbre en finanzas públicas, que ofrece ir para adelante en términos de un modelo de planeación que nos dé certeza y que se haga con limpieza, que le apueste a la educación como motor de crecimiento y a que México sea un país en donde el talento sea lo que impere, y que le apuesta también a que la certeza permita que la inversión llegue a buen puerto, y genere empleo y combata pobreza, es muy probable que lo haga, también.

Entre estas dos visiones vamos a escoger, y yo estoy cierto que en México no nos vamos a equivocar y que le vamos a apostar a ir hacia adelante.

Y yo les agradezco mucho que me hayan escuchado.

SESIÓN DE PREGUNTAS

Pregunta: Bien, pues muchas gracias por la presentación para la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción y toda su cadena productiva.

Para nosotros es fundamental el conocimiento y la visión que, quienes aspiren a esta importante responsabilidad en México, sepan que el sector privado, como organismo de propuesta está haciendo lo propio en algo tan importante como lo es la infraestructura.

Y me voy a permitir hacer algunas preguntas que se derivaron precisamente de todas estas inquietudes.

¿Qué opinión tiene de una propuesta de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, y de toda la cadena, para contar con una instancia o un organismo autónomo, o semiautónomo-especializado, que coadyuve a fortalecer la planeación y la evaluación de la infraestructura a corto, mediano y largo plazo?

José Antonio Meade Kuribreña: Me parece absolutamente fundamental, y lo comentaba al principio, y acredito con hechos el que comparto esta idea y esta visión. Por mucho tiempo el año pasado estuvimos trabajando en dejar implantado en la Secretaría de Hacienda un sistema de planeación para la infraestructura nacional.

Eso implicaba, desde nuestra óptica, fusionar a dos instancias administrativas: la Unidad de Inversión de la Subsecretaría de Egresos, una unidad de inversión importante, una unidad de inversión que revisaba los proyectos para estar seguros de que tuvieran viabilidad.

Pero una unidad de inversión que no estaba preocupada por ser proactiva, que no estaba preocupada por ver hacia adelante, que de lo que está preocupada es que no llegaran al presupuesto proyectos que no tuvieran viabilidad. Eso es útil, pero no es suficiente para darle al país un horizonte de planeación relevante.

Una segunda instancia, Banobras. Banobras tiene el quinto balance más importante del sector financiero en México, es un banco con una gran capacidad de financiamiento, pero es un banco que atiende a la demanda de financiamiento para créditos de infraestructura, es un banco que no se ocupa de planear para la infraestructura. Que tiene talento, igual que Hacienda para la evaluación, pero ninguno de los dos una instancia de planeación.

Si sumamos la Unidad de Inversión de la Secretaría de Hacienda, el trabajo y la capacidad de Banobras, y lo combinamos institucionalmente con un espacio en el que tenga voz la academia y el sector privado, podemos, con esos tres pilares, no solamente acompañar de financiamiento, no solamente acompañar en el presupuesto, sino tener una visión del país que implique que ni el financiamiento ni el presupuesto sean obstáculo para que México tenga la infraestructura que necesita.

Pregunta: Muchas gracias.

¿Y qué políticas públicas propondría para elevar la inversión en la infraestructura y hacer más eficiente y eficaz su asignación y ejercicio, considerando el ciclo completo del desarrollo de la misma? Es decir, desde la planeación, la preparación, licitación, contratación, ejecución, operación y mantenimiento.

José Antonio Meade Kuribreña: Dos elementos yo creo que son fundamentales hacerse cargo: primero, invertimos menos de lo que necesitamos desde el punto de vista del PIB; segundo, la infraestructura que tiene hoy México no está a la altura de lo que necesitamos en materia de competitividad.

Desde alguna perspectiva, la discusión alrededor del Tratado pone esto de relieve, México tendría todas las ventajas para competir con éxito en el mundo, en independencia y su red de tratados, si se consolida como un centro logístico de calidad mundial. Eso quiere decir carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, cruces fronterizos que fueran de excelencia.

Claramente nos falta, visto así, mayor capacidad de competir con cargo a nuestra infraestructura y claramente nos falta invertir más en infraestructura.

Ahora, estos dos elementos son precisos y claros, ¿qué también es cierto que podemos hacer en México? Financiar, y lo pongo de relieve regresando al tema del aeropuerto. Financiar un proyecto de infraestructura de este tamaño, implicaba un gran reto en materia de creatividad financiera.

Prácticamente todas las necesidades financieras del aeropuerto, con excepción de la parte (inaudible) que la parte de comunicación, se van a dar de manera extra presupuestal. Prácticamente en todo se construyó una buena infraestructura financiera que permitía que el aeropuerto se llevara a cabo, sin que generara una presión sobre el balance público.

Y al tiempo de hacerlo, involucrando a muchos más ojos en la aseguranza de que el aeropuerto estuviese, además, bien gestionado.

Si el problema, o si tenemos más bien claro que necesitamos invertir más, desde el punto de vista macro, si tenemos claro que necesitamos que invertir mejor, desde el punto de vista competitividad, y si tenemos anclada la posibilidad de financiar los proyectos, lo que nos hace falta es una instancia que nos ayude a construir un buen Banco de Proyectos, a construir un Banco de Proyectos que arranque con una visión de largo plazo del país, con un esfuerzo de planeación, que lo vaya consolidando en proyectos específicos, que le quitemos la burocracia a lo que ya contemplamos en México.

En México tenemos la posibilidad de financiar proyectos no solicitados, pero el poderlo presentar es burocráticamente casi imposible. Tenemos que hacerlo mucho más sencillo para que este talento que está aquí representado pueda, con su visión, influir en la planeación, entregar los proyectos y que, de manera conjunta, encontremos la forma de que esos proyectos tengan financiamiento para alcanzar la infraestructura con la calidad que queremos y la inversión de nivel que necesitamos.

Pregunta: Muy bien. Y a propósito de eso, me parecería muy oportuno, entonces, que conociéramos algo que ha generado duda. ¿De dónde salen los recursos para el aeropuerto, para el nuevo aeropuerto? Es decir, pareciera ser que todo es recurso fiscal y quisiéramos saber, ¿cómo está conformada esa estructura financiera?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, la estructura del aeropuerto tiene diferentes fuentes de fondeo, de naturaleza fiscal, de naturaleza cuasi fiscal y de naturaleza estrictamente privada.

La principal fuente de generación de ingresos del aeropuerto es la Tarifa Única Aeroportuaria: el TUA. El TUA del nuevo aeropuerto y el TUA del viejo aeropuerto que, para esos efectos, se está utilizando para financiarlo.

Hay un componente importante de recursos públicos, la planeación al amparo de una estructura que se crea exprofeso para gestionar el aeropuerto, tiene recursos presupuestales que se han venido asignando año con año y que le han permitido a la empresa que alberga al Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, dé la suficiencia que necesita para operar.

Hay muchos elementos de la construcción que son presupuestales, toda la parte hídrica es presupuestal, toda la parte de dotar al Nuevo Aeropuerto de comunicación es presupuestal también.

El Nuevo Aeropuerto fundamentalmente está fondeando con TUA, con valor presente del TUA, del actual, y con valor presente del TUA, del nuevo, que será sustancialmente mayor porque mayor serán las operaciones del aeropuerto.

Eso quiere decir que en la supervisión del aeropuerto, aquí pandeaban las personas. Participan quien le apostó a este proyecto del aeropuerto y al TUA, que el aeropuerto generaría.

Eso implica que el aeropuerto no debe de desplazar, ni de comprometer recursos fiscales en los siguientes años. Alrededor del aeropuerto sí hay necesidad de recursos fiscales para la obra índica y para la parte de comunicación, pero el aeropuerto debiera ser, en lo fundamental, financiado por los TUA´s.

Eso sin tomar en cuenta, un elemento que es igualmente importante, que es, qué pasa con el viejo aeropuerto, el viejo aeropuerto son 700 hectáreas en lo que ya es el corazón de la Ciudad de México.

Y la reinvención de ese aeropuerto, permite para la Ciudad de México un nuevo espacio de competitividad, de vivienda, de estudio, de infraestructura, de conocimiento, por su ubicación geográfica importante.

Ese valor de ese aeropuerto, su uso de recuperación no está considerando el fondeo.

Si se considerara en el fondeo, es probable que el valor que implique la reinvención del viejo aeropuerto, sumado al TUA que genere el nuevo, permitiría que el aeropuerto no solamente se financiara de manera completa, que fuera auto sostenible y que generara remanentes, remanentes que permitieran a su vez fondear, tanto en la conectividad que el nuevo aeropuerto implica, como la obra hídrica que tendríamos que hacer.

El grueso del financiamiento del aeropuerto deriva del TUA del viejo y del TUA del nuevo, pero tiene que ser complementado por un esfuerzo importante de recursos públicos, en todo lo que alrededor de ello abona.

Ahora, el resultado de todo eso, es un aeropuerto que maneja el doble del volumen del actual, y que tiene potencial de generar 450 mil empleos alrededor de su operación.

Pregunta: Nos queda claro que el tema del aeropuerto está perfectamente especificado de dónde se obtenían los recursos, y entonces el resto es un crecimiento natural que tiene cualquier metrópoli como es la Ciudad de México y no necesariamente obra del aeropuerto en sí mismo.

Muy interesante, y con esto reitero el compromiso que se hizo de participar como sector privado desde el punto de vista técnico, con funcionarios de gobierno y con los equipos de trabajo de los candidatos.

La propuesta desde el sector privado que comentamos con Juan Pablo Castañón hace rato, para que trabajemos pero desde ya, desde ahorita y que no genere incertidumbre en este tiempo, en estos siguientes tres meses que efectivamente acaban las campañas.

Pero también hay otra pregunta interesante en el tema de los recursos. Hoy la Cámara, en este documento, propone re direccionar recursos de fondos y programas que hoy se ejercen discrecionalmente, que tienen bajo impacto económico y que pudiera ir a un fondo de infraestructura verde o para mantenimiento de carreteras o para proyectos estratégicos.

¿Cuál es la opinión, Pepe?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, yo creo que hay que encontrar manera de fondearlo y tenemos que hacer un ejercicio que se hace todos los años.

El presupuesto es un ejercicio de consenso, eminentemente político, pero al que se le tienen que dar cada vez mayores elementos técnicos.

Tenemos que hacer vigente un concepto que se introdujo en ley, hace apenas unos años, de que era un presupuesto con el avaluación con resultados.

México ha venido evolucionando de varias maneras en la construcción de su presupuesto. Si ustedes se acuerdan, por mucho tiempo el debate del presupuesto era el ejercicio: se ejerció o no se ejerció el recurso. Poco a poco fuimos evolucionando para que el debate fuera: se ejerció conforme a la ley o no se ejerció conforme a la ley. Y luego dimos un paso adicional: se ejerció y logró los resultados que de él esperábamos o no.

Eso quiero decir hoy que prácticamente todos los programas que se incluyen en el presupuesto que tiene reglas de operación, se evalúan. Y todos los años el resultado de esa evaluación se utilizan por la Secretaría de Hacienda para armar el presupuesto, y el resultado de esa evaluación, en teoría, se utiliza por el Congreso para su aprobación final.

Ésta es una práctica que tenemos que perfeccionar, en un país en donde recursos fiscales son escasos, tenemos que ser capaces de asegura que cada peso que está en el presupuesto, que cada peso que implicó sacrificio fiscal de un ciudadano, en ánimo de fondearlo, esté orientado a su mejor resultado. A su mejor resultado con una evaluación autónoma, con una evaluación periódica, con una evaluación transparente y que nos permita asegurar el mejor direccionamiento posible para que el presupuesto sea la mejor forma de desarrollo posible.

Pregunta: Todos los candidatos manejan en uno de sus renglones el tema de la corrupción.

Y esto lo he dicho también, ésta no es una pregunta, éste es un reclamo, pero evidentemente quiere decir, ¿cuál es la visión y la propuesta del candidato?

Porque hay acciones pendientes de implementar en el Sistema Nacional Anticorrupción. Pero, ¿de qué forma, para asegurarnos de un correcto ejercicio de presupuesto, se puede combatir frontalmente la corrupción, la impunidad sobre todo en los procesos de desarrollo de la infraestructura?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, un primer elemento, que yo creo que es absolutamente central, es la transparencia.

La transparencia es un ejercicio que se nos dio en el año 2000, a partir del año 2000 todos podíamos preguntar y el gobierno estaba obligado a contestar respecto de cualquier elemento en lo general, pero en lo particular respecto de cualquier programa que se hubiera suscrito.

Pero era un derecho que literalmente se ejercía a petición de parte. Y eso quería decir que si el ciudadano no preguntaba, el convenio o el contrato permanecía en opacidad.

¿Qué hicimos? Suscribimos un compromiso de gobierno abierto, que a mi juicio tiene que ser central en la siguiente administración, que le dé transparencia a los contratos.

Todos los contratos que se firman en el gobierno no tendrían que esperar a que el ciudadano nos lo pida, tendrían que estar disponibles en internet. Ese fue el ejercicio que se hizo para 2017, no hay un solo contrato que se haya firmado por la administración pública federal, por las secretarías de Estado, que hoy no esté transparente en internet.

Y transparente quiere decir que está el contrato, que están sus condiciones, que se sabe cómo se asignó, que se sabe al amparo de qué programa se asignó y en qué rubro de planeación está incorporado.

Por primera vez se hizo público el desglose presupuestal a nivel de subcuentas, y eso quiere decir que el ciudadano, sin necesidad de preguntar, puede revisar exactamente cómo se ejerció, a nivel de contrato, todos y cada uno de precios que están el presupuesto ejercidos por gobierno federal.

Ahora, el ejercido por el gobierno federal no es la mayor parte del presupuesto, de hecho el ejercido por el gobierno federal es menos del 20 por ciento del presupuesto.

Lo que ejercen las entidades de control presupuestal, directo o indirecto, es mucho más que lo que gasta el gobierno federal. Lo que se gasta en los estados es mucho más de lo que gasta el gobierno federal, lo que gastan los poderes es mucho menos, pero no está sujeto a ese nivel de transparencia presupuestal.

¿Cuál debiera ser el planteamiento? Que ese nivel de trasparencia fuera extensivo a todos los poderes, a todos los niveles y para todos los sectores para que no hubiera un solo precio que se ejerciera que no estuviera soportando un contrato que pudiéramos ver.

Ese, a mi juicio, es un elemento central. Eso es lo que hicieron algunos de estos países para generar un mejor entorno de control.

Ahora, no es suficiente, ¿qué más tendríamos que hacer? Primero, cuando un funcionario público falle, tendríamos que poderle quitar el dinero.

Hoy no podemos, hoy tenemos que acreditar que el dinero se sustrajo del gobierno, que el funcionario fue responsable y que el funcionario es dueño del predio.

¿Qué hacen otros países de mundo? Si el funcionario se ostenta como dueño del predio o es dueño del predio y no puede explicar de dónde salió el dinero, tiene que entregarlo. Después vemos si le fincamos una responsabilidad penal.

Pero el proceso es de extinción de dominio en prácticamente todas las partes del mundo es un proceso civil, sólo en México es un proceso penal y por eso no lo hemos podido usar, eso es algo que tendríamos que hacer también.

No es difícil controlar la evolución y las manifestaciones externas de gastos del servidor público, se hace para los contribuyentes.

Muchos de ustedes cuando son visitados, siempre amablemente, por cualquier funcionario hacendario, les va a preguntar cuando identifica que gastaron por arriba de su ingreso. Y si gastaron por arriba de su ingreso, les va a cobrar impuestos por la diferencia.

Si nosotros podemos identificar cuando un ciudadano gasta por arriba de sus ingresos, deberíamos pedirle al funcionario público que se sujete al mismo rigor y que todas estas manifestaciones externas de riqueza, que no son conceptos abstractos, son boletos de avión, son propiedades, son intereses, son dividendos, son manifestaciones de riqueza que dejan rastro.

Que comparemos esas manifestaciones de riqueza que dejan rastro, con lo que el funcionario declaró y pagó de impuestos, y lo que declaró que tenía patrimonialmente. Y que, para terminar de redondear, pues veamos qué tiene el Registro Público de la Propiedad.

Ese elemento también es muy importante, además del castigo, además de acabar con la impunidad, si tenemos transparencia, tenemos control patrimonial, pero de nuevo y muy importante, ministerios públicos empoderados, ministerios públicos que puedan llamar a cuentas al servidor público.

Hoy estamos todos pendientes de qué dice Mueller. Hace algunos años estábamos pendientes de qué decía Kenneth Starr, en Italia estábamos pendientes de qué decía Falcone.

Aquí deberíamos estar pendientes, y un día la CMIC debería invitar a los ministerios públicos que están a cargo de combatir la corrupción para que nos platiquen sus experiencias, y para que nos sintamos orgullosos de que tenemos un ministerio público que tiene capacidad de llamar a cuentas a un presidente.

Yo estoy dispuesto a enfrentar mi administración sin fuero y sometiéndome al control riguroso de un ministerio público autónomo.

Pregunta: Muchas gracias.

Y por último, ¿cuál es tu visión? Porque en estas oportunidades que tiene México de invertir, de construir, no ahorita, no en este sexenio nada más, sino en todo lo que viene, las empresas mexicanas donde, por cierto, el 98 por ciento micro, pequeñas y medianas, también grandes y gigantes, claros estamos de que estamos en un mundo abierto, tenemos tratado firmados, hay la posibilidad de obras de tipo internacional, ¿pero qué oportunidades tendremos las empresas mexicanas de crecer y desarrollarnos en un ambiente de oportunidad de inversión en los siguientes años?

José Antonio Meade Kuribreña: Todas. Porque están entre las mejores del mundo.

La ingeniería mexicana y sus empresas destacan en el mundo por su capacidad y por su calidad, y los proyectos de infraestructura debieran verse igualmente reflejados en su capacidad de participar.

Lo que acabamos viendo en las licitaciones y tiene que ver con la transparencia, es que de repente ganan grandes empresas que acaban subcontratando a las pequeñas. Tenemos que construir un marco normativo en donde la contratación sea palanca de desarrollo y el acceso para la empresa mexicana que crezca, que florezca, que sea creativa, que sea innovadora y que ponga el ejemplo frente al mundo de que aquí en México podemos y podemos muy bien, que en un buen día somos tan buenos como los mejores, y en un día, todavía mejor, mucho mejores que en el mundo.

Pregunta: Queremos agradecer tu participación, muy interesante y seguramente tendremos oportunidad de seguir trabajando con el equipo correspondiente.