Discursos

Mensaje de José Antonio Meade Kuribreña durante la celebración del Centenario de la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM)

Muy buenas tardes, quisiera empezar felicitando al gremio, la verdad es que son pocas las instancias centenarias que tiene este país y en los agentes aduanales hay espacio para reconocimiento, para orgullo, para lo mucho que han transformado y que han ayudado a México.

Le agradezco mucho a Ignacio Zaragoza, su larga trayectoria, que me haya hoy convocado.

Yo sé que es bien difícil que lo convoquen uno a estos eventos, a mí las veces que me invitaron era secretario de Hacienda y les decía, el año pasado, que tuve que volver a ser secretario para que invitaran de nuevo y ahora me doy cuenta de que hay otra forma de que lo inviten a uno, que es ser candidato a la Presidencia.

Y les agradezco de nuevo, no iba yo a desperdiciar esta oportunidad.

La verdad, si recuerda uno un poco el año pasado que nos vimos, y es tema que sé, además, que se platicó en una de las ponencias previas, fue un año bien difícil, fue un año en donde México enfrentó una de las crisis de confianza más impotentes que hay tenido desde 1995.

Y, hace más o menos un año, los encabezados eran los de la parte superior de esa lámina. Había una gran preocupación por el crecimiento de la deuda, había muchas dudas de si íbamos o no a alcanzar nuestro superávit primario, las perspectivas de crecimiento habían caído mucho a principio de año, se estimaba que nos iban a bajar la calificación.

Y la verdad es que se generó, y aquí platicamos sobre la importancia de la confianza, la importancia de cumplir las metas y de cumplir los objetivos, y no importaba lo difícil que se veía el año señalábamos, en este foro y en otros, que lo que importaba eran los fundamentales, los fundamentales de la economía mexicana, si estos eran sanos o no y si nos permitirían salir delante de ese difícil entorno por el que estábamos atravesando.

Un año después, hace apenas un par de semanas, se dieron los datos de cierre del año pasado, y la verdad es que esos datos de cierre acreditan lo que ustedes fueron sintiendo, año con año, en su actividad: que la economía mexicana era robusta, que la economía mexicana tenía capacidad de crecer, que tenía capacidad de crecer con inclusión.

Por primera vez en una década se alcanzó un superávit primario; la deuda como porcentaje del PIB cae; de las tres calificadoras, dos corrigen su perspectiva para México de negativa a estable; por primera vez cae la deuda como porcentaje del PIB; crecimos 50 por ciento más de que se estimaban que íbamos a crecer a principios del año; y tuvimos un muy buen desempeño en materia de comercio exterior.

Todo eso ustedes lo fueron palpando y pone de relieve la importancia de la confianza, la importancia de los fundamentales y la importancia de que los vayamos cuidando.

Y en ese cuidado de los fundamentales CAAAREM juega un papel muy importante, el agente aduanal juega un papel muy importante. Todos y cada uno de esos datos los fueron pulsando ustedes mes con mes, semana con semana.

Dos terceras partes de la actividad económica pasa por CAAAREM, una parte muy importante de la recaudación pasa por CAAAREM. Y ahora que escuchábamos el recuento de la historia del agencia aduanal en su regulación, pues basta recordar que hace 100 años, en dólares de hoy, el comercio de México era de 4 billones.

Hoy el comercio de México supera los 750 mil millones de dólares, todo eso ha pasado y se ha venido dando con un país que se modernizó y con una agencia aduanal cercana, creativa, vigorosa y talentosa, y que yo reconozco y agradezco.

No hay mejor forma de celebrar 100 años que con esta comunidad que mucho le ha dado y le ha permitido transformar al país.

Tres elementos apunto en la agenda hacia adelante: este es un periodo de intercampañas, podemos hablar de temas que el INE nos ha dicho que no podemos debatir, cosa que es una pena; podemos hablar de agendas; no podemos pedir el voto, por lo cual yo espero que me vuelvan a invitar después del 30 de marzo para que los salude y lo pueda yo hacer.

Pero sí podemos anticipar cuáles serán algunos de esos temas en campaña, cuáles serán algunos de esos temas en la agenda que podamos revisar.

Uno muy importante, al que tenemos que encontrarle traducción; mucho se habla de la importancia del Estado de Derecho, y lo interesante es ver qué piensan en sus propuestas, cada una de las diferentes alternativas respecto de cómo hacer que México sea un país en donde el Estado de Derecho se privilegie. Y cómo hacer que ese Estado de Derecho resuelva los problemas de cada uno de los mexicanos.

El domingo pasado hablamos de la importancia de hacer un gobierno a la medida de cada quien, y esto es importante porque México sigue siendo una economía profundamente desigual. Y eso quiere decir que si queremos resolver los retos que tenemos por delante, tenemos que acercarnos con cada uno de los ciudadanos y vemos lo que debemos que hacer para construirles un mejor entorno reconociendo la desigualdad.

La distancia que hay entre los derechos que la Constitución nos asigna a cada uno y la realidad permanente que vive el mexicano, es distinta. Y eso nos obliga a que vayamos viendo a cada uno, a que pongamos al gobierno al servicio de cada ciudadano y que vayamos viendo qué ocupa, que vayamos viendo qué necesita.

Y las necesidades para acceder plenamente a los derechos que la Constitución nos consagra, son diferentes: en algunos casos el reto implica la falta de servicios básicos en la vivienda; en algunos casos implica el reto de terminar o de acceder a la educación básica; en algunos casos implica, frente a un reto de salud, tener acceso a un sistema donde uno reciba atención; en algunos casos implica, incluso, el reto de la alimentación y la nutrición.

Y lo que hemos venido haciendo y lo que tenemos que hacer más hacia adelante es parametrizar esos derechos, voltear a ver a cada ciudadano y emparejarlo. Asegurar que en México, no solamente tengamos igualdad de derecho, sino igualdad de acceso en oportunidades.

Y eso implica, para cada mexicano, una respuesta distinta, para algunos, en donde el ejercicio ya es pleno, hay la posibilidad de perseguir sueños y anhelos, pero para muchos otros tenemos que avanzar en emparejar el terrero. Y para eso tenemos que buscar a cada uno, hacer un diagnóstico, junto con él, de dónde está y cómo podemos cerciorarnos de que su acceso sea pleno para un México mucho más participativo y próspero.

Esa es la filosofía atrás de un gobierno cercano a la gente, de un gobierno a la medida de cada ciudadano.

Pongo un ejemplo, en el subconjunto de derechos que tienen que ver específicamente con pobreza. De ahí partimos, hay un conjunto de derechos que la Constitución consagra que tienen que ver con mínimos, hay muchos más que tenemos que asegurar estén vigentes, pero los mínimos que plantea la Constitución, para efectos de pobreza, es que tengamos acceso a educación, seguridad social, vivienda, servicios en la vivienda, salud y alimentación.

Ahí está lo que avanzamos entre el 2014 y el 2016: 2 millones de mexicanos abandonaron la condición de pobreza extrema y en todas y cada una de las carencias adelantamos. Pero ese es el punto de partida, y es un punto de partida que al país le implica enormes retos.

En este México en el siglo XXI, que tengamos todavía niñas y niños que no vayan a la escuela; que tengamos mujeres que salen a buscar leña para calentar su hogar; que tengamos todavía un número de viviendas que no tienen acceso a drenaje o un número importante de mexicanos que se levantan todos los días preocupados por qué van a comer, es incompatible con el México que somos y con el México que queremos ser.

En ese “irlos a buscar”, en ese “hacernos cargo de la inconformidad”, en ese “presentar una alternativa que le resuelva a él su problemas en lo individual”, es en lo que habremos de empeñarnos.

Habremos, además, de poner al centro de la agenda tanto a las familias como a las mujeres, cada una de las cuales necesita, si queremos ser potencia, que seguridad y bienestar estén instalados en su hogar.

Si tenemos un país en donde no tenemos seguridad, en donde no tenemos tranquilidad, no podemos ser potencia; si tenemos un país en donde tengamos dudas del empleo o de la educación, no podemos ser potencia.

Y eso quiere decir que la agenda de familias y mujeres recoge, de entrada, un tema de seguridad. Si nos regresáramos al principio de esa gráfica para ir poniendo algunos acentos, ahí se ve un poco cómo ha venido evolucionando el reto de seguridad en México y se aprecian algunos temas relevantes.

Partimos de 1997 y vemos cómo va avanzando el reto de seguridad en el país, aclarándose o iluminándose los estados en donde los retos de seguridad son mayores. Y del lado derecho, se puede ver, al mismo tiempo, cuántas armas se producen en Estados Unidos.

Hacemos una pausa en el 2011 para ver dónde estaba la geografía de la violencia en ese año y seguimos adelante hacia 2017. Dos cosas llaman la atención de esa gráfica, la primera, el reto de violencia es diferente del 11 en el 17; la segunda, hicimos avances importantes en el 13, en el 14 y en el 15.

Hay lecciones de qué se hizo bien y hay lecciones de cuáles retos resurgieron, pero lo primero que llama la atención cuando comparamos el 11 con el 17, es que los retos en materia de violencia cambiaron de lugar, cambiaron de geografía. La violencia que estaba asentada en el norte y en Guerrero, se nos volvió hacia el sur y hacia el Pacífico.

Eso quiere decir que hay fenómenos que están atrás de la violencia que debemos entender mejor, y son fenómenos que ustedes entienden y que viven bien, porque tienen mucho que ver con el comercio exterior y con las vulnerabilidades de algunos de nuestros puertos de entrada, literalmente, algunos de nuestros puertos de entrada.

Pero, lo otro que llama la atención, es cómo se correlaciona este incremento en la violencia con las armas producidas en Estados Unidos. Eso quiere decir que atrás del tema de seguridad hay una reflexión alrededor de armas: si nosotros somos exitosos en quitar armas y quitar dinero de la delincuencia, habremos dado un paso muy importante.

Diferentes estudios acreditan en México que la presencia de las armas en manos de la delincuencia organizada, se ubica entre 500 mil y un millón 200 mil, sólo para ponerlo en perspectiva, el ejército canadiense tiene un millón 700 mil; el ejército argentino un millón 400 mil; el peruano 850 mil; y el guatemalteco 150 mil.

Aun el estimado más conservador de las armas en manos de la delincuencia organizada, ubicarían su capacidad de fuego en seis veces lo que tiene el ejército guatemalteco.

Algo hay que hacer en el tema de armas, y eso pasa por desarrollar mejores protocolos en las aduanas, mejores elementos de control en puntos críticos, mejores elementos de información y mejores elementos de modernización en la aduana, y ahí todos jugamos un papel importante.

Poco antes de dejar la Secretaria se empezaba ya un programa piloto, que ustedes conocen, buscando hacer las aduanas impenetrables, desde el punto de vista de armas.

La violencia no solamente tiene que ver con el narcotráfico, otro fenómeno de violencia que se ha venido asentando en el país, tiene que ver con la violencia de género, y ese es un tema que preocupa.

Se han venido multiplicando las alertas de género y la raíz de esa violencia es diferente de la violencia que tiene que ver con el crimen organizado, es una violencia que tiene que ver con valores, es una violencia que tiene que ver con educación, es una violencia que tiene que ver con el que no hemos instalado todavía en México una cultura de cero tolerancia a quien le falte el respeto a una mujer.

Y esa falta de cultura y esa falta, o esa tolerancia que todavía en México se percibe, esta atrás de lo hoy vamos viendo. Y si queremos erradicarla, si queremos regresarles la tranquilidad a las mujeres, en su familia, en las calles, en su trabajo y en las escuelas, tenemos que empezar por recuperar valores desde la familia y desde el hogar.

Y con las mujeres desarrollar una agenda que permita un mayor empoderamiento, una agenda que tiene elementos que nos regresa al término de un gobierno a la medida, es una agenda que hoy debiera ya estar presente en México.

Y, sin embargo, seguimos viendo que le falta crédito a la mujer para empoderamiento, que faltas becas para que permanentemente pueda superarse, seguimos en México sin tener cobertura de guarderías en preescolar y primaria de tiempo completo y con alimentación.

Sigue siendo cierto en México que el salario no es igual para las mujeres y para los hombres, y sigue siendo cierto que hay un pendiente muy relevante en términos de asegurar acceso a la seguridad social para las trabajadoras del hogar.

Y al final del día, la agenda de familia es una agenda de empleo, y el empleo pasa por la competitividad, y la competitividad pasa por lo que vayamos haciendo juntos. Ahí se va iluminando el mundo conforme a los elementos que nos dan competitividad, y los elementos que nos dan competitividad son puertos y transportes marítimos, un buen posicionamiento logístico global, buenas carreteras y servicios de autotransporte, un buen transporte ferroviario e intermodal, aeropuertos y carga aérea, buenas plataformas logísticas, nudos fronterizos y servicios aduanales.

Me centro un poquito en servicios aduanales; la importancia de la reforma con la que vamos a celebrar estos 100 años es que institucionaliza la figura del agente aduanal y le da una personalidad distinta, Permite que ese capital humano, ese capital tecnológico, permanentemente se quede resguardado en una figura mucho más robusta y mucho más moderna.

No alcancé a escuchar ya el final de la presentación, pero si me hubiera quedado a escuchar el final de la presentación, me hubiera dado orgullo e ilusión que esa presentación cerrara esta evolución legal de la figura del agente aduanal con esta última reforma, que estoy cierto habrá de aprobarse, que permite transformarla de fondo y modernizarla.

Y que permite todo lo que se invierte se convierta en patrimonio, que todo lo que se invierte se convierte en experiencia que esté resguardada, en una figura mucho más moderna y mucho más profunda.

Pero tenemos, además, que hacer de México el país que concentre y se convierta en la capital del talento. Tenemos todo para estar entre los mejores del mundo, tenemos todo para que, cuando México salga a competir, en un mal día sea tan bueno como el mejor, y en un buen día seamos mucho mejores.

Pero tenemos retos muy importantes, y apunto solamente uno que tiene que ver con el trabajo que tenemos que hacer con los jóvenes: lo más importante, si pudiéramos dar solamente un consejo y lograr una transformación con buena política pública, es cerrar el ciclo de estudios.

En México hay un número muy importante de adultos, que no terminaron la preparatoria. El elemento más importante para pronosticar la capacidad que tendrá el mexicano para ser exitoso es si terminó o no la preparatoria.

De los 82.2 millones de mexicanos mayores a 18 años, poco más de 40, casi 50, no terminaron la preparatoria.

¿De qué tamaño es el reto y de qué tamaño es la diferencia? Quien en México termina la preparatoria, no solamente gana 40 por ciento más que el que no la termina, vive 5 años de quien no la termina.

Quien no termina la preparatoria vive en un México que tenía la misma expectativa que hace 30 años. De ese tamaño es el reto y de ese tamaño es la oportunidad.

Nueve de cada 10 personas que están en pobreza extrema, no terminaron la preparatoria; 7 de cada 10 personas que no tienen seguro social, no terminaron la preparatoria; 8 de cada 10 de quienes no tienen resuelto su reto de vivienda, no terminaron la preparatoria; 62 por ciento de los trabajadores que no tienen un pago sistemático en nuestra economía, no terminaron la preparatoria.

Nuestro principal reto, en consecuencia, es éste: asegurar que terminemos este ciclo escolar y salir a buscar de nuevo, en la lógica de un gobierno a la medida, a quien por la razón que fuera no terminó, para darle esos conocimientos, permitirle que se certifique y abrirles mejores espacios de oportunidad.

Esta elección que tenemos por delante es una elección bien importante, y es una elección en donde vamos a escoger entre ir adelante o irnos para atrás. Y vamos a escogerlo en parámetros que son muy cercanos y muy concretos.

En esta precampaña mucho se nos iba en el “Yo mero”, en esperar el submarino en Veracruz para ver si llegaba de parte de los rusos, en las hazañas de Ricardo. Pero la verdad es que está elección no tiene nada de frívola, está elección es absolutamente fundacional.

30 poderes locales se van a renovar, los poderes federales y la presidencia. Y pongo en síntesis lo que está en juego, y lo pongo en un contraste entre qué implica ir para adelante e ir para atrás, solamente en un subconjunto de propuestas y de temas que aquí y en todos lados, cada vez que vemos y escuchamos, se han significado como importantes:

En materia de corrupción ir hacia adelante implica ser implacable contra la corrupción; ir hacia atrás implica considerar que el combate a la corrupción es solamente una moda, y así textualmente lo dijo Andrés Manuel.

Ir para adelante implica quitar armas y recursos a los criminales, que tenga el mismo castigo el mismo crimen en todo el país, que tengamos una policía bien pagada, bien protegida y bien capacitada y que tengamos mejores elementos de información para combatir la delincuencia organizada; ir para atrás implica darle amnistía a los delincuentes. Todavía más, implica incluirlos en la lista plurinominal al Senado.

En materia de infraestructura, ir para adelante es muy claro significa terminar el aeropuerto y que México sea una plataforma logística global; ir para atrás implica cancelarlo, dificultando el comercio de productos y de bienes.

Ir para adelante implica hacer de nuestra pertenencia un conjunto de oportunidades y hacer del comercio exterior, diversificado, profundo y moderno y con una buena plataforma, un espacio en dónde encontremos empleo, encontremos inversión y generemos confianza; ir para atrás implica cerrarse al mundo e implica no considerar el enorme potencial que México tiene para salir adelante.

Cierro con una reflexión: es tan importante todo lo que está en juego que yo no tengo duda que México no va a cometer un error y que va a ganar el mejor candidato.

Gracias.