Discursos

Mensaje de José Antonio Meade Kuribreña durante la 13° Summit de Capital Privado de la Asociación Mexicana de Capital Privado (AMEXCAP)

Moderador: Buenos días a todos, gracias a todos por estar aquí. Pepe, gracias por estar aquí.

José Antonio Meade Kuribreña: Muchas gracias por invitarme, aquí estuvimos hace un año, y hace un año Alonso no tenía voz y, a un año de distancia se ha recuperado y nos da mucho gusto.

Ahora el que casi no tiene voz soy yo, la he tenido que usar mucho.

Moderador: Bueno, pues entremos en materia, Pepe.

Primero, me gustaría empezar con noticias recientes, que es la ley Fintech y que le interesa mucho a esta audiencia, y la ley que se promulgó la semana pasada, es prácticamente la misma que tú, en su momento palomeaste, promoviste y, evidentemente, estuviste muy involucrado en su redacción.

Pero más que hablar específicamente de la Ley Fintech, desde un punto de vista de política pública, desde el punto de vista de hombre de Estado, ¿por qué algo como una ley como la Ley Fintech tiene sentido? ¿Por qué es algo que tú apoyaste?

José Antonio Meade Kuribreña: Si uno revisa el conjunto de elementos que le ayudan a la gente a salir adelante, que le ayudan al mexicano a combatir la pobreza, un elemento central es el acceso al servicio financiero.

Muchos aquí lo damos por sentado porque es parte de nuestro día a día, el acceso al servicio financiero para muchos de nosotros prácticamente se agota en el teléfono. De hecho, muy probablemente ninguno de nosotros haya asistido a una sucursal bancaria ya en los últimos muchos años.

Sin embargo, el acceso al sistema financiero no es una realidad cotidiana para la mayor parte de los mexicanos.

Mover el dinero de una geografía a la otra es un riesgo de seguridad que implica enormes costos, mover el dinero del migrante en Estados Unidos para su familia en México implica grandes costos de tiempo y de transacción, y de riesgos de quien manda y de quien recibe.

Poder mover el riesgo que enfrenta un individuo para que lo asuma una (inaudible) que es mucho más fácil que lo haga, poder mover dinero en el tiempo del que hoy necesita un crédito, respecto del que necesita ahorrar para su retiro.

Son cosas que en lo cotidiano damos por sentadas y, sin embargo, hoy no es para los mexicanos una experiencia diaria.

Combinar acceso al sistema financiero con tecnología era una gran oportunidad. Y era una gran oportunidad que se ubicaba, sin embargo, en las fronteras y había, regulatoriamente, que definir esas fronteras para darle un soporte a una actividad que está destinada a transformar la realidad del país y la de esos mexicanos.

Hoy, con cargo a esa ley, son más las fuentes de financiamiento, son más los vehículos de ahorro, son mejores los accesos a la posibilidad de asegurarse, que los que teníamos antes. Y, sin ninguna duda, dar acceso al sistema financiero cambia la vida del mexicano, la cambia para bien y, por lo tanto, le ayuda al país.

Y, más allá, como dice Álvaro, de la estructura específica de la ley, de las innovaciones que tiene en materia regulatoria, de la existencia de un sandbox, de cada uno de los pilares, al final es una ley que, sin saberlo el mexicano, le va a cambiar la vida porque le va a dar acceso al sistema financiero.

Moderador: Ahora, justamente hablando de una ley y de certeza jurídica, todos los que estamos aquí estamos buscando promover la inversión, y para promover la inversión, muchas veces necesitamos de inversionistas extranjeros.

Platícanos, desde tú visión, qué hacer para dar mayor certeza jurídica para esos inversionistas y para que podamos promover mucho más el crecimiento del sector del capital privado.

José Antonio Meade Kuribreña: Yo creo que hay dos elementos fundamentales, uno macro y uno micro, uno macro y uno de arquitectura.

El macro implica certeza y estabilidad. Lo que los extranjeros quieren, cuando voltean a ver a un país, que es lo mismo que queremos los mexicanos, es tener una relativa certeza de que el entorno de la economía, de que el entorno de entrada y salida, va a ser un entorno que les permita tomar decisiones de cómo asignar de mejor manera sus recursos.

Eso quiere decir que la condición necesaria para que la gente esté dispuesta a invertir y a arriesgar, de forma tal que ayude a generar crecimiento, una condición necesaria, aun cuando no suficiente, es que tengamos estabilidad.

Teniendo estabilidad, necesitamos vehículos y los vehículos los hemos venido ampliando de manera muy importante, por mucho tiempo el vehículo natural era la Bolsa, que es un vehículo que no hemos todavía desarrollado de forma tal que alcance a jugar el papel que debiera.

Pero hemos venido multiplicando los instrumentos a través de los cuales puede participar la inversión extranjera, y hemos venido cuidando en cada uno de ellos que tengan elementos que les dé certeza.

Tenemos que revisar en donde haya todavía una brecha de participación, qué más tenemos que hacer.

Y se ha venido cambiando esa arquitectura: el año pasado que aquí estuvimos teníamos una Bolsa, hoy tenemos dos; hace algunos años la protección de la inversión minoritaria en México estaba entre las peores del mundo, hoy ha avanzado para estar entre las mejores, pero seguimos teniendo algunas áreas de oportunidad; multiplicamos la arquitectura diseñada para recibir esa inversión y para recibir inversión doméstica, y hoy tenemos CECADES, FIBRAS, SIBRAS.

Tenemos una cantidad de instrumentos muy importantes, cada uno orientado a que se pueda mover capital de quien quiera invertir en México y dinero de los mexicanos, para financiar, al amparo de un sistema que dé certeza jurídica que esté diseñado específicamente para el sector que queremos desarrollar y que, con cargo a ello, le dé certeza al inversionista, de entrada, de salida y de protección de sus inversiones y en términos del acceso a sus derechos.

Y nos regresa un poquito también a la Ley Fintech. Uno de los capítulos que desarrollaba la Ley Fintech es el que permite levantar dinero para efectos de poder fondear proyectos de otra escala, de otro modelo, de manera masiva y de manera mucho más cercana al inversionista con distintos incentivos y mayor creatividad.

Eso implica que desde lo más pequeño, desde el fondeo de pequeños proyectos, hasta grandes proyectos de infraestructura, el tener una arquitectura cada vez más robusta, mientras preservemos la certeza, nos va a ayudar a que en México no haya un solo proyecto de infraestructura que se deje de realizar por falta de financiamiento.

Moderador: Muy bien, y siguiendo con esta industria, ¿tú qué papel ves que tiene esta industria, la industria de capital privado, para el desarrollo del país? ¿Y cómo piensas tú que se debe de potenciar más esta industria?

Porque ha crecido muchísimo pero, en términos internacionales, seguimos siendo relativamente pequeños, ¿qué tenemos que hacer o qué harías tú para potenciarlo?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, yo te diría, en dos niveles: desde el punto de vista de la oferta y desde el punto de vista de la demanda. México invierte, más o menos, 2 por ciento del PIB en infraestructura, tendríamos que estar invirtiendo el doble.

Y tenemos claramente necesidades de mejor infraestructura, de más infraestructura y de mejor infraestructura. Y tenemos una arquitectura que nos ha venido permitiendo el que podamos movilizar esos recursos.

Lo que nos hace falta, en términos de esos elementos, no necesariamente es mayor arquitectura, desde el punto de vista del fondeo, y no necesariamente es el que tengamos claro los proyectos de infraestructura que necesitamos. Muchas veces nos quedamos ahí unos por falta de proyectos.

México tiene, yo creo, un problema en materia de planeación para los proyectos, no tenemos armado un vehículo que nos permita que el sector privado, el sector académico y el sector público tengan un Banco de Proyectos.

Tenemos la Unidad de Inversión, se tiene tiene la Unidad de Inversión en la Secretaría de Hacienda, se tiene a BANOBRAS como una institución encargada de fondear proyectos de infraestructura, pero no tenemos un sistema de planeación que nos permita que tengamos un Banco de Proyectos que después puedan ser financiados.

Y parte de lo que nos pasa cíclicamente es que habiendo el dinero, y habiendo la necesidad, nos quedamos cortos por el proyecto, y eso quiere decir que tenemos que armonizar los instrumentos que tenemos para movilizar recursos, sobre todo, de capital privado. Y hemos venido desarrollando muchos: un marco robusto para APP’s, todos estos elementos que hemos comunicado, el entorno de certeza.

Falta, para completar la pieza, el que tengamos un Banco de Proyectos que pueda salir a buscar financiamiento, en ocasiones público, en ocasiones mixto, en ocasiones privado.

Seguramente, con cargo a ello, tendremos permanentemente que actualizar el marco de promoción de capital privado, pero un elemento que hoy nos mueve, primero que cualquier otro, es que nos falta un Banco de Proyectos que pudieran ser susceptibles de ser financiados por ustedes.

Pregunta: Muy bien. Ahora, vayamos a un plano más general. Cuéntanos un poco tu visión hacia adelante pero, sobre todo, tu visión de México. ¿Qué retos tenemos y cómo abordarlos para lograr esa visión que tienes de México?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, tenemos, primero, un reto de pobreza, tenemos un reto de exclusión, que es un reto que tenemos que enfrentar y que tenemos que cambiar si queremos que México efectivamente transite para ser potencia, y podríamos verlo en la dimensión que fuera. Me concentro ahorita, solamente para el ejemplo, en el caso de educación.

El grado de educación que más diferencia hace, en términos de la evolución que pueda tener alguien en México, es si terminó o no la preparatoria. En México el que termina la preparatoria va a vivir cinco años más del que no la termina; en México el que termina la preparatoria va a ganar 41 por ciento más que el que no la termina.

Si nos fijamos en la pobreza extrema, 9 de cada 10 mexicanos en pobreza extrema, no terminaron la prepa; 7 de cada 10 mexicanos que no tienen seguridad social, no terminaron la prepa; 8 de cada 10 mexicanos que viven en un espacio que no tenga servicios en la vivienda, no terminaron la prepa.

¿De qué tamaño es el reto? Hay, más o menos, 82 millones de mexicanos de más de 18 años, de ellos, 34 millones terminaron la prepa y 48 no la terminaron. Podíamos haber dividido al país conforme al reto educativo o conforme al reto de salud o conforme al reto de vivienda, y hubiéramos encontrado espacios similares.

¿Cuál es nuestro principal reto? Nuestro principal reto es la inclusión, nuestro principal reto es la pobreza, nuestro principal reto es que le demos a los mexicanos, a todos, los instrumentos que necesitan para salir adelante. Y si no lo hicimos cuando estaban en edad de estar en la escuela, ahora tenemos que ir a buscarlos, y tenemos que ir a buscarlos para darle esos instrumentos, que son los que les van a permitir estar dentro del mercado formal, y con cargo a ello, que su esfuerzo reditúe y le permita salir adelante.

Y eso tenemos que lograrlo en un entorno económico que es susceptible a grandes riesgos. Tenemos, con cargo a la Reforma Fiscal en Estados Unidos, con cargo al estímulo que ha recibido esa economía, un riesgo real de encontrar un entorno en donde las tasas de interés de los países desarrollados vuelvan a subir, eso nos va a volver a generar presión, en términos de la administración macro.

Y eso obliga a que hagamos compatible los esfuerzos de inclusión con el manejo responsable de finanzas públicas.

Lo mejor que puede hacer México para prepararse frente a ese entorno adverso, es recuperar su espacio fiscal, recuperar su espacio fiscal por la vía de seguir con una trayectoria de deuda PIB decreciente que sólo se puede lograr si mantenemos y perseveramos en los superávits primarios.

Ese entorno de cuidado y recuperación del espacio fiscal, lo tenemos que hacer compatible con una nueva forma de entender los derechos sociales y la política social que ofrezca a los mexicanos un mejor espacio de inclusión.

Si en México tenemos acceso pleno a los derechos, los mexicanos somos, todos los días, como el mejor del mundo, pero si no damos esos elementos, México se encuentra limitado, en términos de su potencial de desarrollo.

Pregunta: Ahora, evidentemente el tema de inclusión es un tema que está muy cerca de tu corazón y un tema súper importante.

¿Está industria qué podría ser para la inclusión? O sea, aquí hay muchos manejadores de capital, ¿cómo se pueden unir a esa cargada para tener un México más inclusivo?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, yo te diría en dos niveles. Un primer elemento de inclusión es justamente el fondeo de esta infraestructura.

Cuando uno piensa en inclusión, y cuando uno piensa en Estado de Derecho, lo primero que pensamos es seguridad, luego pasamos a corrupción, pero tiene una dimensión adicional el Estado de Derecho.

El Estado de Derecho implica educación, implica salud, implica vivienda, implica comunicación, implica competitividad, implica un entorno desregulado, y esta industria, cuando moviliza capital por definición, está coadyuvando a esos espacios de competitividad y de inclusión.

Hoy tenemos dudas alrededor del Tratado de Libre Comercio, la mejor forma de enfrentarlas es que México se consolide como un centro logístico, y que México consolide sus instituciones para que no tengamos que basar nuestra competitividad en un tratado, sino que la podamos basar en nuestra propia infraestructura y la credibilidad de nuestras instituciones.

En ambos procesos, este sector juega un papel fundamental. Si tenemos una buena arquitectura para que la gente esté dispuesta a movilizar su capital e invertirlo en México, eso nos blinda frente a la incertidumbre que nos viene de fuera.

Y si ese capital se traduce en que México se consolide como una plataforma logística, eso nos blinda frente a cualquier riesgo de pérdida de competitividad con cargo a un cambio en el entorno de las reglas comerciales.

Este sector, en consecuencia, aporta a la inclusión por la vía de dotarnos de infraestructura, por la vía de dotarnos de proyectos productivos y por la vía de generar un porcentaje muy importante del empleo.

La movilización de capital a través de los fondos privados debe de implicar, más o menos, 1.8 millones de empleos.

Esa es inclusión, ese trabajo que se está haciendo aquí, implica que estas buenas reglas, estas modificaciones, este marco fintech, ese flexibilizar y facilitar el movimiento de las CECADES, por la vía de tener menos CECADES tomando la decisión para poder invertir.

Cada decisión que desregule o que acerque un peso de capital a un proyecto, es un peso que está haciendo una diferencia en términos de la inclusión que tenemos hoy en México.

Moderador: Entonces, yo lo que yo estoy escuchando es claramente que un eje en tu gobierno, sería la inclusión, otro eje sería el Estado de Derecho, ¿qué otro tercer eje tendrías en tu gobierno?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, en sentido estricto, es el mismo, hay un solo eje que es del Estado de Derecho.

Ahora, el Estado de Derecho se desdobla en varios ejes. Si nos falta seguridad estamos fallando en el Estado de Derecho; si no tenemos un marco que asegure que estamos blindados respecto a la corrupción, está fallando el Estado de Derecho, y si no tenemos un marco de inclusión en donde la gente pueda acceder a sus derechos, nos estamos quedando cortos en materia de Estado de Derecho.

Entonces, al final del día, el eje es uno, pero tiene varios apellidos, tres fundamentales: seguridad, corrupción e inclusión.

Pregunta: Ok. Yo creo que a todos aquí nos ha quedado muy claro que tu capacidad técnica sobre pasa cualquier expectativa, pero a mí lo que me gustaría es que esta audiencia conozca a Pepe, o sea, ¿quién es Pepe, el que busca liderar este país?

Y, en ese sentido, seguramente, aprendiste mucho al conducir la economía bajo coyunturas muy complejas.

Recientemente vimos la película que ganó un Oscar: La hora más oscura. Muchas veces, cuando hablamos de una presidencia, hablamos de programas, de las prioridades, pero no vemos quién es esa persona que va a estar sentada en la silla y va a afrontar esos momentos oscuros, porque, muchas veces son los momentos que definen una presidencia y muchas veces son los momentos que definen a un país.

Entonces, cuéntanos, ¿cuál ha sido, en tus casi 30 años de experiencia como servidor público, cuál ha sido ese momento, ese día más oscuro que has vivido? ¿Cómo lo enfrentaste como líder, como persona y qué podemos esperar de Pepe?

Me gustaría decir “cuando seas presidente”, pero ahí serían claras mis preferencias electorales, entonces, diría “si es que el electorado te favorece”. ¿Cómo vas a enfrentar esos momentos oscuros?

José Antonio Meade Kuribreña: Bien, déjenme dales un preámbulo a esa respuesta. Entre 1821 y 1891, en nuestros primeros 70 años de vida independiente, hubo 120 secretarios de Hacienda, eso quiere decir que los secretarios de Hacienda pasan días oscuros casi todos los días. De hecho, lo que un secretario de Hacienda casi nunca pasa es un día claro.

Carrillo Flores escribió en sus memorias, a Carrillo Flores, algunos de ustedes recordarán, le tocó hacer una devaluación preventiva, y escribía en sus memorias que ese había sido su día más oscuro, tan oscuro que no valía la pena haber sido secretario de Hacienda. Luego, yo creo que lo re pensó, porque se quedó 4 años más como secretario, entonces, le ha de haber agarrado algo de gusto.

El secretario de Hacienda tiene una función fundamental, que es defender el buen crédito de México en el mundo.

Desde 1995, México no enfrentaba un riesgo para su buen crédito en el mundo tan grande como el que tuvimos el año pasado. El año pasado, no me acuerdo exactamente el día, pero habrá sido a principios de enero, finales de enero, principios de febrero, el tipo de cambio real era el tipo de cambio más depreciado que habíamos visto desde 1995. El tipo de cambio alcanzaba, estaba en la vecindad de 22 pesos por dólar. Las tres calificadoras nos tenían puestos en perspectiva negativa.

En la historia financiera, nunca un país que empezaba un año con tres calificadoras en perspectiva negativa, terminaba el año sin haber sufrido una reducción en su calificación crediticia.

Había una preocupación real respecto al crecimiento, había una preocupación real respecto al superávit y de la trayectoria de deuda, nos tocó platicarlo en este entorno, y sentía uno que para poderlo enfrentar tenía que uno anclar la confianza en México, y eso pasaba por el plan de negocio de Pemex, eso pasaba por el cuidado de las finanzas públicas aún frente a decisiones muy difíciles.

Eso pasaba por el cuidado en términos de cómo usábamos nuestros instrumentos prudenciales para enfrentar un reto de incertidumbre como el que implicaba una administración que llegaba, que respecto de México, pues implicaba riesgos enormes, y todos los días revisaba uno sus declaraciones y el impacto que tenían esas declaraciones en el tipo de cambio.

Y la preocupación, no diría yo de un día puntual o específico, era que a pesar de estar tomando las decisiones correctas, no se sentía que la economía se estuviera anclando en términos de recuperar en ella confianza.

Y en esos momentos se pone en duda el temple, se pone en duda las decisiones, se pone en duda la capacidad de comunicarlo, se pone en duda la capacidad de generar confianza frente a los inversionistas.

En esos días fueron, literalmente, infinitos los encuentros que tuvimos con todos los inversionistas que le estaban apostando a México. En esos días la confianza del país y su confianza de crédito, literalmente, descansaba sobre las decisiones que tomaba la Secretaría y la forma de comunicarlas.

Y había momentos en donde lo que veíamos en los mercados nos hacía sentir que a pesar de nuestra convicción de que los fundamentos estaban ahí, no estábamos logrando generar esa confianza.

Ese día oscuro terminó bien, ese día oscuro terminó en un buen año para México habiendo sorteado la mayor dificultad económica desde 1995 preservando su buen nombre y su buen crédito, y eso implico temple, manejo, muchos días oscuros, pero al final la satisfacción de que habiendo puesto en mis manos ese buen crédito, se preservó y se conservó en beneficio del país y de este sector.

Moderador: Muy bien. Deja me cambio hacia la plataforma bajo la cual te estás lanzando a la presidencia.

Muchas de las personas que están aquí se preguntan por esa plataforma, qué compromisos estás adquiriendo, y esos compromisos de qué forma van a limitar tu capacidad de ejecutar esa visión que tú nos dices, esos compromisos van a perpetuar ciertas cosas que la gente está muy enfurecida.

Cuéntanos un poco, ¿cómo operan esos compromisos? ¿Los hay o no? Y, ¿cómo los evitas?

José Antonio Meade Kuribreña: Mira, yo fui secretario de Relaciones Exteriores tres años, al principio de la administración, y me tocó ver en el mundo una pérdida de confianza entre los gobiernos y la sociedad, es un fenómeno mexicano pero es también un fenómeno global, me tocó ver la pérdida de confianza del ciudadano en los partidos, y me tocó verlo en el caso de México de manera muy clara y muy puntual.

En ese contexto, en agosto, el PRI tomó una decisión, una decisión en términos de cómo podía enfrentar ese contexto de desconfianza y enojo de una forma diferente, y la forma que escogió hacerlo fue la posibilidad de que participara alguien que no fuera militante.

Y que pudiera, en consecuencia, construir un esquema de diálogo, de cercanía y de confianza.

Cuando se plantea esa posibilidad, yo tenía una gran claridad de lo difícil que sería la contienda. Tenía una gran claridad, además, de a quiénes tendríamos por delante. Una enorme claridad conforme a los números, de la ventaja en términos de conocimiento que cualquiera de los que estaban contendiendo tendría sobre una candidatura de quien nunca había tenido físicamente, jurídicamente, la posibilidad de participar.

Al mismo tiempo tenía la absoluta convicción de que era mucho lo que estaba en juego en esta elección. Les doy algunos elementos de por qué así lo creo:

Van a ver 18 mil candidaturas en juego; elecciones en treinta estados. Lo más que había visto este país, eran elecciones en 16. Se van a renovar nueve gubernaturas en donde vive el 40% de la población del país.

Y las alternativas que teníamos en términos de dirección y de rumbo eran alternativas que yo estoy convencido de que eran más las alternativas y, por lo tanto, me hubiese yo arrepentido si en ese contexto no hubiese estado dispuesto a darlo todo para construir una alternativa que fuese mejor para el país.

El único compromiso que uno asume en ese contexto es por México. El único compromiso que uno acepta en ese contexto, es por México. No hay un compromiso adicional distinto de participar con todo empeño, con toda convicción y poner lo mejor de mí para que al país le vaya bien.

Este vehículo, este espacio de participación, implicaba, sí, asumir un riesgo, asumir un riesgo personal, asumir un riesgo de vida, enfrentar un proceso en el que nunca había yo participado, ni imaginado que iba a participar, pero era tanto a mi juicio y es tanto lo que está en juego para el país, que yo me habría arrepentido de no poner todo lo que soy y todo lo que tengo en este empeño y en este esfuerzo sin asumir ningún otro compromiso por México.

Moderador: Antes de pasar a las preguntas de la audiencia, una última cosa es, tú has estado en posiciones de Secretario de Estado, de grande influencia, cuéntanos, y mucha gente se pregunta, bueno, ¿por qué no pudo influenciar, afectar, ayudar a ciertas cosas que no nos gustan? ¿Cómo?, cuéntanos por qué en esas situaciones, no pudiste o no podías y por qué siendo presidente sí puedes.

José Antonio Meade Kuribreña: Déjame hacer algunos matices, hoy hay 9 gobernadores que están siendo procesados, las investigaciones en todos los casos se hicieron en la Secretaría de Hacienda.

Ese espacio, y eso que nos tiene a todos correctamente indignados, hoy implica que se estén siguiendo procesos en lo que la Secretaría de Hacienda participó. La Secretaría de Hacienda no se quedó corta, no me quedé corto cuando fui secretario de SEDESOL.

El funcionario público, secretario que más denuncias penales ha presentado, que más funcionarios ha inhabilitado y que más funcionarios ha suspendido, soy yo. Y el funcionario público que fue factor central en el proceso de revisión de cuentas, fui también yo.

Puedo ver hoy, con absoluta tranquilidad a los ojos, no solamente a la ciudadanía, sino a mis hijos, diciéndoles, primero, que he tenido una vida honorable, he tenido una vida de servicio.

Que lo que a mí me ha tocado, no ha habido absolutamente ningún elemento, en términos ni de acción ni de omisión, donde yo me haya quedado corto.

Moderador: Muy bien, pasemos a las preguntas.