Discursos

Mensaje de José Antonio Meade durante su encuentro con empresarios y sociedad civil de Tamaulipas

José Antonio Meade: Yo les preguntaría, ¿podemos o no ser potencia? Por supuesto que sí podemos.

Voces a coro: ¡Sí se puede!

¡Sí se puede!

¡Sí se puede!

José Antonio Meade: Somos un país y somos un estado con grandes retos, con grandes retos que se pueden resolver, que se pueden encausar, somos un país, un estado y una ciudad que tiene enormes posibilidades.

La situación estratégica de Matamoros es única, la posibilidad que tiene el Puerto de Matamoros de detonar, por su ubicación, un polo de desarrollo que le dé a Tamaulipas un nuevo rostro, en enorme.

Su importancia estratégica es tal, que permitiría darle la vuelta, incluso, al Canal de Panamá. Tiene mucho sentido ya que se llegue por el Pacífico, y del Pacífico a Matamoros, acortando por orden de magnitud de diez días a 10 u 11 horas la posibilidad de movernos del Pacífico al Golfo, y del Golfo a Estados Unidos.

Eso quiere decir que, si nuestra visión de Matamoros incluye lo energético, pero si nos damos cuenta que el Puerto de Matamoros tiene que ser Puerto de Matamoros, y no solamente de Pemex, le podemos dar un rostro muy diferente y una gran competitividad a la región.

Tenemos mucho que hacer, pero tenemos mucho con qué hacerlo. Y tenemos, en consecuencia, que dar pasos muy importantes en los siguientes años, que lleven a México y que lleven a Tamaulipas en la dirección que quisiéramos.

Un tema fundamental tiene que ver con seguridad, hemos sido testigos, en los últimos días, de episodios que lastiman profundamente al país. Vimos, y nos conmovió, lo que pasó con los estudiantes en Jalisco; vimos, y nos preocupó lo que por primera vez vimos en Tamaulipas, un comando que entra a una preparatoria y que ahí es testigo y escenario, de nuevo, de violencia y de riesgo; un video, que nos preocupó a todos, de una masacre de policías en Guerrero.

Eso es reflejo de que nuestra política de seguridad no está funcionando, eso es reflejo de que tenemos que hacer las cosas diferente, y tenemos que hacer las cosas diferente sobre la base de un buen diagnóstico y de propuestas que hagan sentido.

No debemos de acostumbrarnos a vivir con miedo. Hay víctimas de la delincuencia y víctimas del miedo, a los dos hay que atender. Y la única forma de atender a las víctimas del miedo es resolver el problema de la seguridad, y resolverlo de fondo. Y ese será mi principal y mi primer mandato como presidente.

Yo les ofrezco que del problema de seguridad me hago cargo yo.

Para enfrentar el reto de la inseguridad hay que hacerlo con tres pilares: el primer pilar, tenemos que ir un paso delante de la delincuencia, tenemos que prevenir para poder vivir sin miedo.

¿Eso qué quiere decir? Prevenir implica comunidades, valores, familia, planeación, ciudades que nos permitan estar cerca, ciudades que nos permitan voltear para acá, voltear para allá y que, para donde volteemos, encontremos vecinos de los que nos sintamos próximos y que, a través de ese diálogo y de ese sentido de comunidad, le demos un primer blindaje a nuestro esfuerzo de recuperar la seguridad.

Un segundo elemento, igual de importante, es la presencia, la presencia y la disuasión. La presencia que implica policías que tienen que estar bien pagados y bien capacitados; que tengan un horizonte de vida del que se puedan sentir seguros ellos y sus familias; que tengamos Fuerzas Armadas presentes pero acompañadas, Fuerzas Armadas que tengan seguridad jurídica que sepan modo, tiempo y circunstancia. Y que el ciudadano sepa, cuando las vea, qué esperar de las Fuerzas Armadas, y las Fuerzas Armadas que entiendan cuál es su misión y qué se espera de ellas.

Vale la pena, permanentemente, hacer un reconocimiento a las Fuerzas Armadas que ponen su vida en favor de nuestra seguridad.

¿Prevención, qué implica entonces? Espacios públicos, trabajo en comunidad, alumbrado, cámaras, que no sea por falta de una cultura cívica que pongamos en riesgo nuestra seguridad.

Presencia y disuasión implica policía, implica Fuerzas Armadas, implica evitar que lleguen el dinero y las armas a los delincuentes, implica tener la posibilidad de recuperar el dinero mal habido.

Pero el tercer pilar es el más importante y, probablemente, donde tengamos que hacer el mayor esfuerzo y es un tema absolutamente fundamental porque está al centro de recuperar nuestro tejido social y nuestro sentido de justicia.

Cada acto de violencia tiene que tener una consecuencia. No podemos vivir en un país en donde la violencia quede impune.

Todo lo que hagamos en prevención y todo lo que hagamos en disuasión, falla si no hay consecuencia para un acto violento que lastima a una comunidad.

Eso quiere decir que tenemos que trabajar en una agenda que acabe con la impunidad frente a la violencia, eso implica que hagamos, por lo menos, tres cosas.

La primera, que tengamos un Código Penal único. Yo, hoy vine de Nuevo León a Tamaulipas, entre Nuevo León y Tamaulipas no hay un mismo lenguaje delincuencial. Nuevo León y Tamaulipas, cada uno tiene su propio Código Penal, eso quiere decir que Nuevo León castiga e investiga diferente que como castiga e investiga Tamaulipas.

Los delincuentes, entonces, tienen una ventaja sobre nosotros, se mueven en el país sin reconocer fronteras, y nosotros nos (inaudible) para combatirlo a las fronteras entre estados, cada estado definiendo el delito de una forma diferente.

Si queremos darle al ciudadano una mejor respuesta, lo primero que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo en cómo vamos a investigar y a castigar los delitos con un Código Penal Único. Y yo me comprometo a que en los primeros 100 días de mi gobierno, este Código Penal Único sea una realidad en el país.

(Inaudible) un Código Penal Único, nos permite que tengamos una Agencia de Investigación en esos delitos vinculados a la violencia. Hoy nos cuesta mucho trabajo la investigación porque no estamos investigando el mismo delito, porque cada estado lo define de manera diferente.

Una vez con un Código Penal Único, podremos tener una Agencia de Investigación especializada en los delitos que más violencia traen (inaudible). Y una vez teniendo esa Agencia de Investigación, tendremos que multiplicar, por lo menos, por cuatro la capacidad investigadora del Estado.

Pero, si hacemos las tres cosas bien, si prevenimos, si disuadimos y si castigamos, le vamos a permitir a Tamaulipas y al país vivir en paz y vivir en tranquilidad. Y ese, es mi compromiso con ustedes.

Vamos a acabar con la (inaudible) para vivir y restaurar el imperio de la ley; aquí le decimos “sí” a la ley y “no” a la amnistía.

El planteamiento de la frontera tiene que ser un planteamiento integral, no podremos discutir y ver a la frontera con cada uno de esos elementos, tenemos que asegurar un tratamiento justo para la frontera.

Y eso quiere decir que estemos dispuestos a poner todo sobre la mesa, que revisemos el marco tributario y que revisemos el marco de gasto, que tengamos una visión amplia, y que nos sentemos en la mesa para ver qué se ocupa en tributario y qué se ocupa en lo presupuestal, que le demos a la frontera el tratamiento que exige como una zona económica que tiene sus propias peculiaridades.

¿Qué implica desarrollar una zona económica como la frontera? Implica seguridad. En ausencia de seguridad no hay un desarrollo integral, implica prevención.

¿Qué tenemos que hacer para que cada una de las regiones de Tamaulipas, y en particular Matamoros, sea competitivo? Implica financiamiento de la banca de desarrollo y de la banca comercial, implica recursos presupuestales que estén cercanos y pendientes para que a la frontera no le falte nada.

Implica, en síntesis, que le hagamos justicia a Tamaulipas.

Y justicia a Tamaulipas empieza por hacerle justicia a su sector agropecuario, un sector agropecuario que necesita que los funcionarios dejen la oficina y se vayan al campo, implica hacer lo que han hecho en otras partes del mundo.

La reforma pendiente que tenemos en México, es la reforma del campo, un campo que se tiene que modernizar y que se tiene que tecnificar, un campo que debe tener certeza en sus presupuestos y en su apoyo.

Tenemos que darle al campo certeza por más de un ciclo en lo presupuestal, que no estén nuestros agricultores con el Jesús en la boca por saber si va a llover y si va a llegar el apoyo.

Hoy ya con mi visita llovió y en mi gobierno va a llegar el apoyo.

Vamos a tener ventanillas únicas para el crédito y para el apoyo, vamos a tener presupuestos multianuales para que tengan certeza y vamos a tener funcionarios que conozcan del campo y que se entreguen a él, pasando más tiempo con los productores que en las oficinas.

Vamos a tener un Tamaulipas vibrante en su campo y a un gobierno cercano y comprometido con sus productores. Vamos por ese campo tamaulipeco.

Y me queda, para terminar, estamos ya a poco más de 60 días de la elección más importante que vamos a ver en nuestra historia, una elección que implica que se renueven nueve gubernaturas, 30 elecciones locales, el Congreso federal y la Presidencia de la República.

Aquí lo que hay que pensar es a quién le queremos encargar el destino del país, cuando estemos frente a las urnas, cuando estemos frente a la boleta, la reflexión que tenemos que hacer es, a quién le tenemos confianza para que el país tenga un buen destino, para que nuestras familias estén seguras y para que nuestros hijos vivan mejor.

Y yo en ese esfuerzo de conciencia, quisiera decirles, voten por mí.

Voces a coro: ¡Pepe presidente!

¡Pepe presidente!

¡Pepe presidente!

José Antonio Meade: (inaudible) a estar bien acompañado, con senadores y senadoras talentosas que lleven la voz de Tamaulipas al Senado, con diputados federales que con emoción, con temple y con convicción gestionen los recursos que necesita Tamaulipas. Y como presidentes municipales que conozcan la región, que conozcan y que tengan compromiso con su comunidad.

Les agradezco que me hayan acompañado hoy, les pido su confianza, les pido su apoyo, ésta va a ser una elección difícil pero definitoria, les pido que me ayuden a ganar.

¡Vamos a ganar!