Discursos

Mensaje de José Antonio Meade durante el evento Pacto por la Primera Infancia

Buenas tardes.

Perdón, nos pusieron un laberinto allá atrás y no hallábamos cómo.

Agradecemos el aplauso porque salimos con mucho más entusiasmo, pero no era en espera de él que nos tardamos.

Les agradezco mucho que nos hayan convocado, que nos haya invitado. Le agradezco mucho a Juana que me haya acompañado, lo hace en su calidad, además, de parte de la sociedad civil.

Juana encabeza el voluntariado del IMSS en el Hospital de Ginecología de San Jerónimo. Es el hospital, junto con el Hospital de Monterrey, en donde nacen más niños en México y, por lo tanto, la sensibilidad de la primera infancia y su compromiso está acreditado.

Y hoy quería yo, a través de ella, agradecerles a ustedes ese compromiso. No solamente el que hoy nos piden que suscriban a nosotros, sino una agenda que han desarrollado de años, que ha puesto acento y énfasis, y un trabajo, además, compartido en un tema que para el país es fundamental.

Sirva entonces hoy, mi gratitud con Juana que me acompaña y que ha sido entusiasmada y su trabajo para rendir testimonio también de gratitud a ustedes.

Para nadie queda duda que la atención prenatal, desde la concepción y los primeros años de vida, son absolutamente decisivos para el desarrollo de cualquier persona, para todos queda, además, claro, porque hemos leído los estudios, que la mejor inversión de recurso público es en la primera infancia. De hecho, desde la concepción y hacia adelante.

Si nosotros apostamos a ese desarrollo temprano, a ese desarrollo infantil, el retorno de la educación será mucho mayor, el momento más importante, el momento decisivo en México es terminar la preparatoria.

Pareciera que no está condicionado por lo que hagamos en la primera infancia, pero lo está. Al que le damos atención desde la primera infancia, incrementamos la probabilidad de que termine la preparatoria.

Y en México el que termina la preparatoria va a vivir cinco años más que el que no la termina; el que termina la preparatoria va a ganar 41 por ciento más que el que no la termina; y el que tiene atención en la primera infancia, tiene un incremento notable en la posibilidad de terminar la preparatoria.

Ahí, en la atención prenatal y en los primeros años se determina y desarrollamos nuestras habilidades básicas, por eso son absolutamente determinantes en la capacidad de una persona.

Si nosotros queremos un país igualitario, si nosotros queremos un país potencia, tenemos que empezar en la primera infancia. Lo que no se da en esa etapa, cuesta mucho trabajo que se recupere más adelante.

Una niña o un niño que no recibe una alimentación apropiada, una niña o un niño que no tiene atención a la salud cuando lo requiere, una niña o un niño que está lejos del sistema de educación formal, una niña o un niño que viven en condiciones de hacinamiento, en una casa que no tiene materiales, en una casa a la que no le llegan servicios, es una niña o un niño a los que estamos condenando a vivir en pobreza.

Y esa es una realidad hoy de millones de mexicanos, por eso en cualquier esfuerzo de gobierno la primera infancia tiene que ir primero, el compromiso con la primera infancia tiene que ser fundamental.

Es obligación de cualquier gobierno el asegurar el pleno acceso a los derechos, pero la llave para acceder a los derechos fundamentales pasa por la atención de la primera infancia.

Lo que ahí hagamos, va a determinar en muy buena medida el éxito que tengamos hacia adelante.

El pacto que hoy vamos a suscribir, es un compromiso por las niñas y los niños de hoy y es un compromiso por los ciudadanos de mañana.

Es sin duda, el acuerdo más importante para el futuro de nuestro país. Y es además un espacio de elemental justicia, para poner fin a una desigualdad estructural de un país que lo sigue siendo, un país en donde hemos dado derechos, en donde tenemos instrumentos, pero que entre los instrumentos y los derechos vivimos con profunda desigualdad. Y eso obliga a un gobierno cercano, a un gobierno eficiente, a un gobierno que esté cerca de las niñas y los niños para construir, junto con ellos, un mejor futuro.

Yo platicaba con Ávalos y con muchos de ustedes en el sentido de que estos diez compromisos debieran ser un mínimo, y que debiéramos de sumar un onceavo compromiso: podemos abatir la pobreza extrema en la primera infancia en la siguiente administración.

Y abatir la pobreza extrema en la primera infancia implica hacerse cargo de cuatro cosas que están a la mano y que podemos hacer. En primer lugar, alimentación, ya echamos a andar intervenciones nutricionales piloto en las zonas más marginadas del país, nos dimos a la tardea de medir peso, talla y darnos cuenta que esa intervención temprana hacia diferencia.

Esa debería de ser la realidad cotidiana de la primera infancia de los niños en México. Está en nuestras manos y lo podemos hacer y evitaría el que se experimentara una carencia profundamente dolorosa y destructiva.

Segundo, salud desde la primera infancia. Junto con el acta de nacimiento la incorporación al seguro popular, ahí tendríamos asegurada alimentación y salud, educación y estimulación temprana desde la primera infancia, servicios en la vivienda.

Si esos cuatro elementos están presentes podemos abatir la pobreza extrema en el país en los siguientes seis años.

En adición a los diez compromisos que firmamos, debiéramos de asumir este onceavo; esos diez más este onceavo, aseguran que México o en México ningún niño nazca en pobreza extrema, y está en nuestras manos.

Hemos trabajado juntos por mucho tiempo, y hoy yo aprovecho no solo para comprometerme, sino para agradecer. En estos últimos años tuvimos crisis alrededor de la primera infancia con muchas expresiones, tuvimos una crisis humanitaria inusitada en niñas y niños que viajaba y que migraban sin estar acompañados.

Y ahí la sociedad civil jugó un papel fundamental; tuvimos intervenciones valientes y complicadas que implicaron, en muchas ocasiones, poner en riesgo incluso la vida y la integridad de quienes se desplegaron para tener estos programas nutricionales. Yo lo agradezco y lo reconozco.

Echamos a andar el SIPINNA, que es un logro fundamental que transversaliza la atención de la primera infancia.

Entre el 2014 y el 2016 salieron 2.1 millones de mexicanos de la condición de pobreza extrema. 1.1 millones de ellos eran niños y adolescentes.

Eso acredita que se puede, que se puede con método y que se puede con sistema, pero que se puede, sobre todo, con compromiso y emoción que yo aquí vengo a comprometer el día de hoy y en mi gobierno.

Muchas gracias y muy buenos días.