Discursos

Mensaje a medios del precandidato del PRI a la Presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña

Buenos días tengan todos y todas ustedes. Muchas gracias por estar aquí, por acompañarnos.

Como dijo Enrique, tendremos oportunidad de platicar a lo largo de un día que estará lleno de múltiples actividades, entre ellas la posibilidad de tener un diálogo cercano.

Muchos de los retos que tiene el país, tienen como raíz la corrupción. La semana pasada hicimos un llamado, un llamado respetuoso a los precandidatos, a las coaliciones, a los partidos, que adelantáramos en todos aquellos casos en donde ya teníamos consensos constitucionales y en donde el país y los ciudadanos, de nosotros, esperaban que diéramos una respuesta puntual, una respuesta efectiva, eficiente, que adelantáramos en la implementación de lo que estaba pendiente.

Y lo que está pendiente se puede enumerar y se puede destacar en cinco puntos:

Primero, que acordemos y que se pueda nombrar a los magistrados de la sección y salas especializadas en materia de responsabilidades administrativas por actos de corrupción. Tenemos un Sistema Nacional Anticorrupción que está trunco por la falta de esos magistrados.

Dos, tenemos que avanzar hacia la autonomía del Ministerio Público Federal, y eso quiere decir que tenemos que avanzar en aprobar la ley que le da autonomía a la Fiscalía. En consecuencia, tendríamos que avanzar también en nombrar al Fiscal General y al Fiscal Anticorrupción, ambas, figuras fundamentales para que tengamos certeza en nuestro espacio de procuración de justicia.

Y, habiendo ya eliminado el pase automático, no hay ninguna razón para que no seamos capaces de ponernos de acuerdo, y con visión de Estado, terminar ya de implementar esa reforma.

Nueve de cada diez delitos que se cometen en México son del fuero común y no tenemos un marco que homologue la gestión, que homologue el funcionamiento de los ministerios públicos a nivel local. Y ese paso es un paso relevante para que podamos, de la misma manera, de la misma forma, dar pasos contundentes en materia de la investigación de los delitos y los crímenes que más nos lastiman en nuestra vida cotidiana.

Y, cinco, aprobar una nueva legislación en materia de contrataciones públicas que reduzcan los espacios de la corrupción.

En esos temas hay consenso, hay arquitectura jurídica y lo que falta es solamente implementarlo, y eso exige de nosotros, los precandidatos, sus coaliciones y sus partidos, generar el ambiente político que lo haga posible.

Pero hay otras cosas que tenemos que hacer, y desde Quintana Roo es muy importante aportar un elemento adicional en el combate de lo que la ciudadanía nos ha dicho que le importa. En cada espacio que tocamos, con cada persona, con cada ciudadano con el que hablamos, el reclamo es el mismo: un reclamo de impunidad y un reclamo de justicia. Un reclamo en donde se nos hace ver que el combate a la corrupción no solamente es cárcel a los corruptos, sino que se regrese lo que fue robado.

A mí me ha tocado ver lo difícil que es para el ciudadano cumplir con la legislación tributaria, y me ha tocado ver también lo importante y la diferencia que hace, en la vida del ciudadano, cuando el gasto público se ejerce de manera correcta.

Y por lo tanto, no podemos dar un solo espacio a quien haya desviado en su beneficio un solo peso de los recursos públicos. Y eso implica que complementemos nuestro marco jurídico con la posibilidad efectiva de que quien haya tomado un peso, quien haya desviado un solo peso que lo haya obtenido al margen de la ley, lo regrese, y que se recupere en beneficio del Estado y en beneficio de sus obligaciones.

Yo quiero mandar la señal de lo que, a mi juicio, están esperando los ciudadanos de nosotros: que las precampañas sean de propuestas, que las precampañas sean de acciones y que las precampañas generen los espacios para que el país avance en la dirección que requiere.

Así habremos de hacerlo aquí, con una campaña, primero, y luego con un gobierno que sea de hechos y no de palabras. No un gobierno y una precampaña de promesas, sino una precampaña y un gobierno que proponga soluciones.

Hoy lo que proponemos desde aquí es una iniciativa que habremos de presentar pronto, que habremos de pedirles a quienes son nuestros aliados en la alianza, a los tres partidos que nos acompañan en este esfuerzo que estamos haciendo Todos por México, que presenten una iniciativa de reforma para que los corruptos y los delincuentes, no solamente paguen su pena, sino que estemos seguros de que con mecanismos ágiles y justos, regresen el dinero y los bienes que obtuvieron ilícitamente.

La iniciativa lo que propondría es un nuevo modelo ágil, basado en la experiencia internacional, las más eficientes, para recuperar los activos de todos los corruptos y los criminales.

Contemplaría tres puntos principales:

El primero, el central, el más importante, es confiscar el dinero y las propiedades y todos los bienes de los corruptos, no solamente los que estén a su nombre, sino aquellos en donde se ostenten como propietarios, aunque lo tengan registrado a nombre de alguien más.

Segundo, cárcel con pena máxima ampliada para los corruptos.

Tercero, una certificación patrimonial obligatoria a los funcionarios. No es suficiente con que presentemos declaración patrimonial y declaración de impuestos, tenemos que tener una instancia que certifique que entre ellos hay consistencia y que su evolución guarda lógica con la propia evolución de los ingresos de los funcionarios.

El primer punto, el de la confiscación de dinero y propiedades, implica que las personas acusadas de un acto de corrupción tendrán la obligación de demostrar que su patrimonio es lícito y, en caso contrario, se les confiscarán los bienes de inmediato.

El mecanismo es sencillo; quien no pueda explicar el origen de sus bienes, los perderá en beneficio de las obligaciones del Estado. Para ello se facultarán los fiscales especializados en el combate a la corrupción para ejercer la extinción de dominio de manera ágil, equilibrada y justa.

Esta herramienta también va a permitir recuperar los bienes obtenidos por cualquier otro delito, incluido narcotráfico o lavado de dinero.

El segundo punto, ampliaremos y aplicaremos la suspensión e inhabilitación máxima a funcionarios públicos corruptos. Quienes cometan actos de corrupción tendrán que reponer lo robado y quedarán inhabilitados para participar en procesos de contratación, no solamente quedarán inhabilitados de participar en el servicio público.

Y el tercer punto obligará a todos los altos funcionarios y legisladores a certificar que su evolución patrimonial sea consistente con sus ingresos. A quien haya abusado de la confianza y el esfuerzo de la gente de sus responsabilidades en el servicio público, a todos ellos se les aplicará todo el peso de la ley.

Habrá justicia y habrá reparación del daño. El tejido social que se fragmenta con un acto de corrupción solamente puede reconstruirse si, al amparo de la ley, se regresan también los bienes que fueron desviados.

Mi trabajo explica lo que soy y lo que tengo, puedo acreditar de qué vivo y cómo lo he obtenido, y en ello nunca ha habido ninguna simulación.

Por educación y por convicción, estoy contra toda forma de corrupción, en particular si ésta viene de quien debe de servir a la sociedad.

Servir a la ciudadanía es una responsabilidad muy alta, y así como debemos reconocer a quien la ejerce con dedicación y con limpieza, y son muchos, son muchos más quienes con limpieza, con honorabilidad, con trabajo y con compromiso se dedican al servicio público, también debemos castigar de inmediato a quien mancha al servicio público.

Por eso desde aquí pido a los tres partidos que me postulan que juntos presentemos a la brevedad esta iniciativa en el Congreso de la Unión.

El combate a la corrupción no puede esperar, por lo que hago un llamado también a los otros precandidatos, a las otras Coaliciones y a los otros partidos, a que también se sumen e impulsen esta iniciativa.

Con este proyecto estaremos dando un gran paso para que la lucha contra la corrupción sea eficaz, real y desde ya.

Muchas y muy buenos días.