Discursos

Evento Repensar el México de los Jóvenes

José Antonio Meade: Estoy muy emocionado de que estén aquí.

Es el primer evento de campaña que hacemos de manera abierta, que hacemos con ciudadanos y, que lo hagamos hoy con jóvenes y que hayan estado dispuestos a venir, nos emociona, nos alegra, nos entusiasma y se los agradecemos mucho.

Muchas gracias por estar aquí. Muchas gracias por estar en su casa de campaña. Bienvenidos y muy buenas tardes.

Este es el tercer Repensando que hacemos, es el tercer Repensando en el que me toca a mí participar.

El primer Repensando lo hicimos en el 2012, cuando México presidía el G20.

El G20 nace como una iniciativa en donde los 20 líderes, originalmente los 20 secretarios de Hacienda de las economías más grandes se juntaban a platicar de cómo podían coordinarse mejor para que la economía global funcionara bien.

En la crisis del 2008 ese foro de secretarios de Hacienda se subió para que fuera un foro de líderes. Se pensaba entonces que valía la pena que los líderes, frente a la crisis económica, se reunieran a platicar y a dialogar.

A México le toca presidirlo en el 2012, y nos toca hacer un ejercicio similar, ¿qué queríamos del G20? ¿Qué queríamos de ese espacio de reunión, de ese espacio de encuentro entre líderes? Que tenía el potencial de ser muy importante, de cambiar ruta y rumbo para el mundo en materia de inclusión, en materia de pobreza, en materia fiscal.

La verdad es que tener 20 líderes que platicaran era relevante, pero el formato, que había nacido por la crisis, necesitaba repensarse.

Hicimos un evento, un evento como el que estamos haciendo hoy aquí, y esa fue la primera vez que me tocó a mí hablar en público sin tener el beneficio de un guion, de un papel. Por lo que pueden ustedes imaginarse que de entonces para acá algo hemos evolucionado, algo hemos aprendido a hacer ya distinto que nos ha servido mucho en la trayectoria, nos ha servido mucho en la campaña y, yo estoy seguro, nos va a servir mucho cuando sea presidente.

Pero este ejercicio de repensar vale la pena, es un tema bien importante los servidores públicos, los funcionarios y en las campañas, hablamos mucho de los jóvenes. Sabemos que 1 de cada 3 votos en esta elección va a venir de un joven entre 1 y 35 años.

Y pensamos a veces que los entendemos, y pensamos que saben que esperan de nosotros.

El ejercicio de poderlos escuchar, es un ejercicio bien valioso, no todos necesitan lo mismo, no todos piensan igual. Nosotros no estamos viendo el México que ustedes están viendo, nosotros no tenemos ni la misma perspectiva ni la misma información.

Por lo que repensar qué quiere decir esta elección para los jóvenes, es una gran oportunidad para nosotros en campaña, y yo espero sea una oportunidad también para ustedes de un diálogo que refleje bien lo que están sintiendo, lo que les gustaría ver, lo que les gustaría escuchar cuáles son los retos que tienen por delante.

Y pongo, antes de darles la palabra, un solo ejemplo, porque uno aprende en el servicio público de los aciertos, pero también de los errores.

Nosotros enfrentamos un reto muy relevante en SEDESOL, que es el reto de la deserción escolar. Nos encontramos que había muchos adolescentes que abandonaban la escuela, y se nos ocurrió que la forma de motivarlos a regresar era echar a andar un programa que se llamaba Futbol por la Inclusión, que íbamos a ir a ver a los jóvenes, los invitaríamos a que participaran en un torneo de futbol, que estudiaran en la mañana, jugaran futbol en el día.

El torneo tenía incentivos padres, terminaba con una final que se jugó, no fue el mejor lugar para jugarlo, pero se jugó en el Estadio Azul.

Y luego pues los que le van al Cruz Azul, bien que hubiéramos acabado con los Pumas, pero no nos lo prestaron, qué le va uno a hacer.

Nosotros pensábamos, desde el escritorio, que el joven que había abandonado la escuela, la habían abandonado en favor del ocio y que si los íbamos a buscar, pensando como lo hacíamos, que eran “ninis” que ni estudiaban ni trabajaban, íbamos a poder reclutarlos por la vía del futbol, que se entusiasmaran, que participaran.

De hecho, después de haber jugado en el Cruz Azul, los mejores se fueron a un entrenamiento con el Atlético de Madrid España.

O sea, la idea del programa en el escritorio se oía muy bien, con una falla, y una falla muy importante, no había “ninis”. Los que habían abandonado la escuela estaban luchando por sobrevivir, los que habían abandonado la escuela lo habían hecho porque había una circunstancia difícil en la casa, lo habían hecho porque les faltaba seguridad, lo habían hecho porque la beca no era suficiente, lo habían hecho porque el transporte público no les resolvía el problema.

Y cuando el burócrata, desde su oficina, quería enfrentar el reto de ese joven sin saber lo que estaba atravesando, la política pública no funcionaba, el programa jaló, muchos jóvenes efectivamente regresaron, pero nos dimos cuenta de que no entendíamos lo fundamental, de que no entendíamos su reto y de que, si queríamos entenderlo, teníamos que hablar con ellos.

A partir de entonces, eso quisimos hacer con el INJUVE, un espacio de diálogo cercano con los jóvenes para poder, de verdad empoderarlos y resolver, junto con ellos, muchos de los retos y los anhelos que tenían.

Hoy vamos a aplicar, al final, cuál es nuestra visión de qué debiéramos de hacer, pero queremos enriquecerla con lo que ustedes nos digan.

Y para eso, escucharlos va a ser, sin duda, un privilegio. Yo estoy seguro, para mí, pero espero también para ustedes en el diálogo, y escuchando además a jóvenes talentosos de los que nos sentimos profundamente orgullos.

Muy buenas tardes. Y bienvenidos de nuevo a esta su casa de campaña. Muchas gracias.

Testimonio de Fernanda Ruiz: ¡Hola! Buenas tardes a todos, pues me presento, mi nombre es Fernanda Ruiz. Pero, como Pepe, a mí la verdad me gusta que me digan Ferni, todos mis cuates, toda mi familia, toda la gente que me quiere me conoce como Ferni Ruiz, así que siéntanse libres de llamarme Ferni.

Y pues, bueno, ¿quién soy? ¿Quién es esta chaparrita motorizada pero ven aquí enfrente? Pues soy una soñadora empedernida, soy alguien enamorada de la vida y, sobre todo, de encontrar el lado positivo de cada situación que se presenta en la misma, incluso en las situaciones difíciles yo creo, como dijo Pepe, que podemos encontrar las lecciones, ¿no?

Y vaya, vaya que he encontrado lecciones en mi vida.

Y bueno, aparte, pues en el lado profesional soy conferencista motivacional, soy escritora, youtuber, bloguera, sobre todo para tratar un poco de mandarles un mensaje positivo a ustedes los jóvenes.

Y cuando no me pueden ver hablando como merolico, como lo estoy haciendo ahorita, me pueden ver haciendo locuras con mi fundación Carita, ayudando junto a mis hermanos, que más que compañeros ya son hermanos de sueños, creando cultura de inclusión para personas como yo, que tienen una discapacidad en México.

Y, bueno, ese es un poquito de quién soy yo. ¡Ah, bueno! Y soy una persona con discapacidad ¿verdad? ¡Pequeño detalle!

Y pues, bueno, como persona con discapacidad, como mujer pues ¡vaya, vaya que he enfrentado retos! Tal vez el doble o el triple que algunas personas han enfrentado.

Como mujer, me he tenido que enfrentar con una sociedad que desafortunadamente no le da las mismas oportunidades a un hombre que a una mujer, ¿no?

Pero sobre todo, los principales obstáculos han venido de mi condición, de ser una persona que nació con discapacidad. Y muchas personas tienen cierta incredulidad, hacia lo que podemos lograr, porque muchas personas al verme ven un estereotipo, ven una silla de ruedas, ven una discapacidad, una lista tal vez interminable de cosas que pues nunca voy a poder hacer.

Sin embargo, yo traté, y lo hice, de enfocarme no en mis discapacidades, sino en mis capacidades.

Y así como he tenido varios retos, como he tenido que aprender a volar, siendo un ave que nació con las alas rotas y que, aun con el viento en contra, tuvo que aprender a volar, así también he tenido muchos sueños.

¿Cuál es mi sueño? El sueño de Ferni Ruiz, esta norteñita es el lograr un México incluyente, un México que no esté separado por sectores, un México que vea las diferencias, no como algo malo, sino como algo que nos puede unir y hacer que aprendamos unos de otros.

Y por eso estoy aquí, por eso yo creo que todos estamos aquí, porque deseamos ese México incluyente.

Deseo para mi México que el mundo entero vea ese México noble que yo conozco. Y también, obviamente, ser la voz para un sector que muchas veces no es escuchado, el sector con discapacidad.

¿Por qué no? Incluso ser vocera o embajadora de la ONU para demostrar que los jóvenes con discapacidad de México tenemos mucho que aportar, no sólo a nuestro país, sino al mundo entero.

Básicamente mi sueño es ser la Emma Watson mexicana. Pero la verdad es que mi sueño también es que el mundo entero conozca el corazón noble del mexicano, ese corazón noble que yo he conocido toda mi vida, ese corazón noble como el de la directora de mi primera escuela, que a pesar de que todas las escuelas me rechazaron por el simple hecho de tener discapacidad y que no me brindaron ni siquiera la oportunidad de hacer un examen de admisión, ella creyó en mí y me permitió vivir una experiencia regular de educación, lo que me permitió ahora poner tener dos carreras.

Pero también ese México noble y fuerte que vimos todos a finales de año, que sacó adelante un país, a pesar de los desastres naturales

Ese es mi sueño para México, pero obviamente no podemos demostrar un México chingón si no tenemos un gran líder, y por eso estoy yo hoy aquí, Pepe, porque espero que, de ser tú nuestro presidente, nos ayudes a lograr eso, nos ayudes a demostrar un México incluyente. Y no sólo hablo por las personas con discapacidad, sino para todos los que tenemos una batalla que peleamos día a día.

Y también, tomando la confianza, ¿verdad?, enfocarse en pequeñas cosas, que como tú ahorita lo hablabas, acerca de la educación. Para mí la educación fue un parteaguas para ser hoy quien soy, para haber ganado el Premio Nacional de la Juventud, para ahorita tener un libro, para ahorita tener una fundación.

Y esa es mi motivación, poderle brindar esa misma oportunidad que yo tuve a otros jóvenes mexicanos, de tener una educación, una educación incluyente y que en las instituciones educativas ya no los rechacen sólo por tener discapacidad, que les brinden apoyos que puedan aprender a una forma regular, la oportunidad de tener la experiencia real de una educación.

¿Y por qué no?, también, aunque no es mi caso, el apoyar las escuelas especiales, esas escuelas que le ayudan a jóvenes con discapacidades, diferentes a las mías, a aprender cosas a su tiempo, a su ritmo, porque yo creo que un México educado es un mejor México.

Así que espero, de tu mano, que muy pronto podamos demostrarles a todos lo capaz que es México de ser un gran lugar, así que muchas gracias por la confianza y pues gracias por estar aquí

Testimonio de Julián Ríos: Sabemos que tenemos poco tiempo, entonces, a darle de una vez.

Mi nombre es Julián Ríos, yo tengo 19 años de edad, cuando tenía 15 mi mamá fue detectada por segunda ocasión con cáncer de mama.

El tumor pasó de tener las dimensiones del tamaño de un grano de sal, a las de una pelota de golf en menos de seis meses.

A pesar de llevar mamografías anuales, a pesar de llevar exploraciones semanales y una bitácora muy precisa de todo lo que encontraba, a pesar de llevar hormonoterapia para reducir la probabilidad de una segunda incidencia, terminamos luchando con un cáncer en fase tres, una de las fases más invasivas.

Pues en ese momento la pregunta que no me dejaba dormir era, si ese era el caso para una mujer con alto poder adquisitivo, si ese es el caso para una mujer con seguro privado, una mujer que tiene una cultura de prevención, ¿cuál es el caso para el resto de las mujeres mexicanas? ¿O cuál es el caso para el resto de las mujeres del mundo?

En ese momento uní fuerzas con los tres chavos más listos que conocía, que están perdidos por algún lado aquí y comenzamos a trabajar en lo que ahora promete ser una revolución en la detección del cáncer de mama.

Así nace EVA, EVA es el primer dispositivo portátil y no invasivo para la detección de esta enfermedad.

Iniciamos hace 2 años y medio, tres chavos prácticamente sin ningún recurso, utilizando más de dos litros de ácido en nuestra casa para hacer sensores y un micro hornito que habíamos desbaratado para soldar sensores desde nuestro cuarto.

El día de hoy EVA ha salvado una vida, una mujer llamada Lupita de 57 años. Cuando le detectamos cáncer fue en etapa muy temprana, tres milímetros medía el tumor. Un mes después al ser extraído el tumor, medía casi 15 centímetros.

Si EVA no hubiera estado ahí, muy probablemente la historia de Lupita sería muy distinta a la de ahora. Una mujer que va a poder ver a sus hijos graduarse este año, y sus hijos disfrutarla muchos más años.

Bueno, y EVA, EVA es el nombre del dispositivo, está por comenzar unas nuevas pruebas clínicas más grandes en la historia con la universidad de Stanford.

Y a lo largo de estos dos años hemos trabajado mucho con el sistema de salud público y privado médico en México. Y a pesar de que México en el 2015 logró casi todos los objetivos, o todos los objetivos del milenio en salud, como reducción de mortalidad infantil, vacunación, reducción de tuberculosis, tenemos todavía uno de los presupuestos más bajos, en promedio, en sector salud de los países latinoamericanos.

Y hemos visto una creciente demanda, pero una oferta que no solamente está estancada, sino que cada vez más baja en calidad, principalmente en el sector público.

Entonces, hablando desde el punto de vista de emprendedores en la salud, como lo somos nosotros, y hablando, yo creo, de la gran parte de quienes son beneficiados por el sistema de salud público, nuestra propuesta es que todas sus propuestas y todas sus estrategias estén muy orientadas a tratar de cerrar esa brecha lo antes posible.

Y que la respuesta a esa pregunta que me planteé hace 2.5 años, ¿cuál hubiera sido el caso de las mujeres mexicanas? La respuesta no sea una muerte segura.

¡Muchas gracias!

Testimonio de Bernarda Bravo: Soy muy soñadora. De pequeña soñaba con ser maestra o doctora; de adolescente, con una mejor vida para mi familia. Tengo 23 años, soy Bernarda.

Hoy para mí es un privilegio poder hablar por todas las personas calladas, por mi familia, por mis padres, por aquellas personas que no tienen la oportunidad de decir lo que sienten o lo que los atormenta.

Hoy te conozco Pepe, la verdad yo te veía muy lejano, simplemente en la tele, en las noticias, y hoy para mí es como si salieras de la pantalla y estuvieras aquí presente. De verdad, para mí es un privilegio muy enorme.

Al mismo tiempo me siento contenta, siento ese orgullo dentro de mí de poder compartir mi historia contigo, ya que es muy parecida a la de muchos otros mexicanos.

Vengo de un pueblito que está ubicado en el municipio de San Francisco Cahuacúa, en uno de los rinconcito del estado de Oaxaca. Mis padres son campesinos, ellos cultivan maíz y frijol y cuidan animales. A mí, por supuesto, me encanta el mole rojo.

Desde muy chiquilla yo era muy aplicada, mi vida comenzó desde los tres, cuatro años de edad, tenía que levantarme a las cuatro de la mañana.

¿Por qué? Porque en mi pueblo no había luz, así que había que aprovechar la luz del día para empezar con las labores. Empezaba por prender el fuego, acarrear el agua, ayudar a mi mamá a llevar las cosas para barranca y poder lavar la ropa

Cuando yo empecé a ir a la escuela, mi pueblo que está conformado por tres rancherías, hay una sola escuela para todo el pueblo. Así que yo desde tempranito tenía que caminar, mi mamá lo único que me ponía era un taquito en la bolsa y córrele a la escuela.

Así fue mi vida. O sea, yo desde pequeñita acompañaba a mi hermana, o sea lo único que yo hacía (inaudible), entonces yo me sentaba a lado de mi hermana y pues lo que ella hacía yo lo aprendía, o sea yo practicaba lo que ella hacía, aprendí a leer y a escribir muy rápido. Fue así como yo estudié mi primaria y mi secundaria.

Al estudiar la secundaria, yo me sentí muy orgullosa por poder formar parte de la escolta, pero al mismo tiempo mi mayor anhelo era, cuando saliera de la secundaria, que me hicieran una fiesta.

Recuerdo las palabras de mi papá cuando yo le pedí que me hiciera una fiesta, me dijo: “Por hoy no se va a poder Nalita – me dijo- síguele echándole ganas. Ahorita no hay dinero, ni para ti ni para tus hermanos. El día que termines tu bachillerato o que estudies una carrera, entonces festejaremos en grande. Pero no estés triste, pero no estés triste – me dijo – toma, he hecho mi mayor esfuerzo y tu mamá y yo te regalamos un perfume.”

O sea, yo me sentí muy emocionada con ese regalo, aún recuerdo el olor de aquel perfume que para mí era tan importante.

Mi papá siempre nos apoyaba y nos decía: “Yo quisiera que ustedes llegaran muy alto”, eran las palabras que él nos decía.

En el cuarto donde nosotros dormíamos, éramos siete en total de toda la familia. El cuarto era pequeñito, muy pequeñito, así que nosotros teníamos que dormir uno aquí, el otro allá, dos tres aquí, o sea todos juntos.

A mí no me importaba que yo durmiera apretada con mis hermanos, ni con los demás, o que no tuviera mi propio espacio para poder jugar o tener mis cosas. No me importaba, yo siempre decía: “Le voy a echar ganas, algún día podré tener un casa, podré tener mi propio cuarto, mis propias cosas”. Y fue así como terminé mi secundaria.

Cuando yo iba estudiar mi bachillerato, yo no estaba segura si quería seguir estudiando o no. A mí fuerzas me sobraban, o sea ganas de seguir estudiando yo tenía muchas, pero en mi pueblo no había bachillerato, el único más cerca quedaba a 3 horas y media de camino.

Aun así me arriesgué, empecé a estudiar mi bachillerato, muchas veces bajo la lluvia con los pies todos enlodados, tenía que cruzar arroyos porque el agua se desbordaba. Aun así yo no desistí, seguí con mi estudio. Dije: “Puedo, y voy a echarle ganas”.

Orgullosamente terminé mi bachillerato, cuando yo terminé mi mayor ilusión era seguir a la universidad, pero a pesar de que nosotros teníamos cosechas, a pesar de que vendíamos nuestro maíz, nuestro frijol, el dinero no nos alcanzaba, no era suficiente.

Tengo un abuelito, él me dijo: “Si quieres seguir estudiando hija, vamos a vender un terrenito, con ese tú vas a poder sacar adelante tus estudios”.

Se propuso el terreno. ¿Qué pasó? Nadie lo compró, allá en el pueblo no hay dinero, o sea todos estamos igual de pobres, me desilusioné mucho por no poder seguir estudiando mi carrera, pero dije: “Bueno, voy a seguir luchando”.

Me vine a la ciudad de Oaxaca, no me puse a estudiar porque no tenía dinero, me puse a trabajar de lo que fuera, trabajé de cajera, de vendedora, ayudante de dulces, en fin, de muchas cosas. ¿Lo malo? Me pagaban muy poquito, lo único que me pagaban apenas y me alcanzaba para transporte y para mi comida.

Yo ahorraba una mínima parte, y para mi mala suerte me enfermé de anemia, yo no tenía seguro, lo poco que yo había ahorrado lo gasté en médicos y en medicinas. O sea, fue una desilusión muy grande, yo me desilusioné de seguir estudiando porque simplemente no podía.

Pero no desistí, dije: “Bueno, si no puedo seguir estudiando pues voy a trabajar”. Aun así no perdí la esperanza. Dije: “En Oaxaca pues simplemente el sueldo es muy bajo, no se puede”, me vine a la capital.

Yo, al igual que mis hermanos, dije: “Pues hay que probar suerte a ver dónde, dónde uno puede progresar”.

Actualmente soy empleada doméstica, o sea tengo un trabajo, tengo un seguro, puedo cubrir mis gastos, tengo un novio, lo quiero mucho, tengo un celular con el que yo puedo comunicarme. Pero la verdad extraño todo, extraño el olor de la tierra mojada, extraño los frijolitos de mi mamá, extraño el olor de respirar ese aire puro, extraño a mi familia y siempre me he preguntado, ¿por qué tuve que dejar a mi familia y mis sueños?

La verdad, Pepe, yo nunca he votado, pero hoy sí me gustaría que si algún día llegaras a ser presidente tomaras muy en cuenta mi historia porque, así como la mía, hay muchos, hay muchos en los rinconcitos del estado de Oaxaca, habemos muchas personas como historias como la mía, o quizás, peor.

Yo, si haya hubiera empleo, si hubiera un mejor sueldo, si nosotros como campesinos se nos valorara nuestro trabajo que uno hace, si uno quiere vender un animal o simplemente maíz o frijol, que fuera bien pagado.

Yo no tendría por qué estar lejos de mi familia, yo creo que a nadie nos gusta. Yo preferiría estar allá, trabajar, tener a mi familia, tener a mis hermanos, estar todos juntos.

Y la verdad Pepe, yo sí quisiera un país donde mi voz tenga eco en algún lado.

Yo, cuando era escolta, yo me sentía orgullosa de portar esa bandera. Así mismo en este momento y en este lugar yo quiero que el orgullo, o sea el orgullo que yo sentía, así mismo se refleje en esta tierra, donde yo y los míos dejemos finalmente de ser invisibles.

Gracias.

Sesión de preguntas

Pregunta: Hola, qué tal, mucho gusto, mi nombre es Lucía Hudson, tengo 25 años y mi pregunta para ti, Pepe, es muy simple. Nosotros hemos crecido viendo el papel de la primera dama un poco como alejado y como cuadrado, en tu caso, obviamente llegando a ser presidente, porque lo vas a lograr, ¿cómo sería el papel de tu esposa Juana y qué características diferentes tendría de lo que hemos vivido nosotros?

Pregunta: Hola, Pepe, mucho gusto. Alberto Rodríguez, tengo 25 años y mi pregunta para ti es, ¿cuál es tu postura, cuál es tu opinión hacia Donald Trump?, esta persona tan polémica. Y, de ganar la Presidencia, ¿qué pasaría con el muro y con los cientos de mexicanos que promete deportar a nuestro país de regreso?

Pregunta: Muy buenas tardes, Pepe, mi nombre es Roberto (inaudible) de 24 años. Bueno, de los actuales candidatos, sabemos que hay uno que representa un riesgo para nuestro país, para lograr el México chingón y, bueno, mi pregunta va, ¿cuál es el miedo que siente Pepe (inaudible) esta persona a la Presidencia?

José Antonio Meade: Las contesto muy rápido para acomodar las más posibles.

Yo conocí a Juana, mi esposa, en la universidad, empecé a estudiar Economía en el ITAM igual que ella, teníamos cinco materias al principio, en tres coincidíamos; empezamos la escuela en agosto de 87, salimos por primera vez en octubre de 87, después de cuatro novios y dos años de persecución nos hicimos novios, en diciembre de 89. Para que vean que soy perseverante y acabo generando convicción

Nos fuimos juntos a estudiar fuera, ella estudió una maestría en Administración, yo estudié el doctorado; tenemos tres hijos. Y Juana siempre se ha caracterizado por ser, yo creo, una mujer de causas, y tiene dos o tres que están muy cercanas a su corazón.

Primero, naturalmente, la familia, y si la familia nuestra funciona bien, y si tenemos niños sanos contentos felices, en buena medida refleja a Juana como jefa de la familia; dos, Juana tiene una profunda vocación por la artesanía, le encanta desde que éramos novios, considera que es uno de los elementos más propios de nuestra mexicanidad, considera que una artesanía mexicana habla de nuestra historia, de nuestra iconografía, de nuestros valores, de nuestras aspiraciones, y le ha dedicado una vida a dignificarla, a promoverla, a encauzarla, a estudiarla y a conocerla de manera muy profunda.

Y yo no me imagino a Juana nunca, con independencia de lo que depara el futuro, estando lejos de las causas de los artesanos mexicanos.

Tiene además una profunda cercanía con el voluntariado, y allá ha conocido también a muchas gentes que dedican parte de su tiempo a eso, a hacer un trabajo voluntario. Empezó haciéndolo en Oncología en el Siglo XXI, ahora lo hace en el hospital de ginecología más importante del país, en la Gineco 4, que está aquí en San Jerónimo.

En donde llegan los embarazos de mayor riesgo del país, en donde quienes llegan a veces se avientan estancias de dos a tres meses. Y ha buscado de hacer del trabajo voluntariado, uno que transforme vidas, que transforme vidas en oficio, en aprendizaje en educación, en cercanía.

Y yo me imagino a Juana, con independencia del futuro, siguiendo participando muy activamente en trabajo voluntario y promoviendo lo más mexicano que tenemos, que es nuestra artesanía.

En el caso de la relación con Estados Unidos, yo fui secretario de Relaciones Exteriores y me tocaba administrar la relación de México con el mundo, me tocaba cuidar su buen nombre.

Hay muchas relaciones que tenemos con muchos países que genuinamente yo podría decir que gestionaban, y era cierto porque el contenido de la relación era un contenido bastante acotado. La relación comercial era pequeña, la relación de cooperación no tenía muchos elementos, el intercambio estudiantil la verdad es que no daba para una relación muy complicada.

Eso no es cierto en el caso con la relación con Estados Unidos, es probablemente la relación más completa y más compleja que tenemos en el mundo. Y eso quiere decir que es una relación que no se limita a lo que piensen los dos presidentes.

Es una relación que para nosotros implica un reto enorme, tenemos seis millones de mexicanos viviendo allá indocumentados. Para esos mexicanos el día a día no son las grandes discusiones, ni la gran retórica, es una licencia de manejar.

Es la posibilidad de que sus hijos paguen la misma colegiatura que los residentes en su estado, es la posibilidad de ejercer libremente su profesión, es la posibilidad de acceder a salud o educación.

La relación con estados Unidos se trata de eso, de cómo le hacemos para que nuestros intereses estén salvaguardados, sí plantando caras, sí plantándola con dignidad, sí planteando límites, pero reconociendo que en esa relación juegan los presidentes, juegan los gobernadores, juegan los alcaldes, juegan los migrantes, juega la comunidad empresarial y que no es la primera vez que tenemos dificultades en la relación.

Pongo un ejemplo, el presidente que más mexicanos ha deportado en la historia de la relación, fue el Presidente Obama. Eso generaba una gran tensión en la relación permanente, implicó que casi 3 millones de mexicanos fueran deportados.

Hoy viven en México 600 mil americanos en nuestro sistema de salud y de educación que tuvieron que reunificar aquí su familia, con cargo a esa política.

¿Qué hicimos entonces y qué tenemos que hacer hacia el futuro? Ampliar los canales de diálogo, ampliar los espacios de encuentro, identificar en dónde hay elementos comunes siempre con dos premisas: la defensa de nuestra soberanía y nuestros intereses y la protección irrestricta y comprometida de nuestros migrantes allá.

Se pueden salvaguardar ambos, hacerlos con dignidad, hacerlos con inteligencia y hacerlos de forma tal que no queden capturados en la retórica la vida del migrante y los intereses del país.

Es muy importante que defendamos la dignidad del país y es muy importante que defendamos la dignidad de los mexicanos dentro y fuera del país todos los días, de manera puntual, de manera inteligente y de manera tal que le demos concreción a cada migrante de qué es lo que estamos haciendo.

Así, yo creo, tiene que conducirse la política exterior y así buscamos ampliar el diálogo.

Y encontramos que cuando lo ampliábamos, se dignificaba la presencia de México. Cuando en Estados Unidos se daban cuenta de que el diálogo con México no era sólo migración, no era sólo comercio, sino que era energía, estudiantes, mercados regionales, agua, cambio climático, y que en todo ese diálogo México jugada un papel relevante, eso ayudó a que fuéramos sacando los temas difíciles. Y eso tendríamos que hacer hacia adelante.

Y la tercera, mira, esta contienda se veía desde el principio como una contienda bien complicada; es la tercera vez que Andrés Manuel es candidato, esta campaña la empezó 3 años antes de que formalmente tuvieran inicio.

¿Qué me motiva a mí a participar? Yo creo, como nunca, estamos viendo dos visiones bien diferentes en el país. Y la verdad es que las elecciones tienen consecuencias y el rumbo que tiene el país es bien diferente.

Y pongo tres o cuatro elementos de esas diferencias, en términos de lo que yo querría para el país en el que van a vivir mis hijos.

Tenemos un brutal problema de seguridad, es un tema que los aflige a ustedes, que nos aflige a nosotros, que llevamos viviendo con él muchos años y que no hemos podido resolver.

A mi juicio, tenemos que hacer varias cosas: primero, una cultura de prevención, espacios públicos, parques, familia, salud, educación. Cada vez que toquemos la vida de un ciudadano hay que prevenir.

Segundo, en México tenemos entre 500 mil y 1.5 millones de armas en manos de la delincuencia organizada. Eso quiere decir que en el estimado bajo tenemos más o menos tres veces lo que el ejército guatemalteco. Y en el estimado alto tenemos más o menos lo que tiene el ejército canadiense.

Nunca hemos podido quitarle la riqueza a la delincuencia organizada, algo tenemos que hacer con armas y algo tenemos que hacer con el dinero.

Algo tenemos que hacer con la policía, dignificarla, pagarle mejor, que esté más capacitada. Tenemos .8 policías por cada 100 mil habitantes. Tenemos que tener el doble, pagarles más, que tengan una trayectoria de vida y que puedan cumplir con su vocación.

En México seguimos definiendo los delitos como en la época del bandido del Río Frío, cada estado define el delito como quiere.

Eso implica que no entendemos el robo en casa habitación igual en la Ciudad de México, que en el Estado de México. Eso implica que cuando revisamos Nuevo León y vemos que es la segunda entidad con más extorsión, nos damos cuenta que en Nuevo León la extorsión no está tipificada.

Eso implica que cuando vamos a Jalisco y vemos que hay más robo en casa habitación, no nos sorprende encontrar que Jalisco se castiga con menos severidad que en Zacatecas o en Nayarit.

Tenemos que hablar el mismo lenguaje delincuencial si queremos resolver el problema de seguridad.

Todo esto que acabo de decir implica que tenemos que cambiar nuestras instituciones, que si no lo hemos resulto es porque nuestra arquitectura institucional no está funcionando.

La propuesta de Andrés es una admitía, no parece ser una buena propuesta para avanzar en la dirección de tener mejores espacios de seguridad.

En materia de la Reforma Educativa, yo creo que lo más importante que tenemos como país son las niñas y los niños.

Y ahí la reflexión, yo creo que es interesante, ¿qué implicó la Reforma Educativa?

Yo, por ejemplo, estudié dos carreras y un Doctorado. Si hubiera querido dar clases en una escuela pública en México, no hubiera podido porque sólo podían ser profesores quienes salían de una Normal.

Los profesores no eran evaluados, y la evaluación implicaba, en consecuencia, que no pudiéramos trabajar con ellos para darles mejores elementos de capacitación.

El destino del profesor y su trayectoria dependía de decisiones que se tomaban en instancias en donde él no podía incidir. La reforma es una apuesta en favor de los niños y de la mano de los maestros.

Echar para atrás la Reforma Educativa, es traicionar esa confianza en los niños y no es el México que a mí me gustaría.

La Reforma Enérgica, ¿qué implica? Poder traer más tecnología y más capital para nuestro sector energético. Que se convierta de vedad en una palanca de desarrollo.

México era el único país del mundo, junto con Norcorea, en donde la empresa petrolera no podía asociarse con nadie, en donde nadie más podía, desde vender gasolina hasta explotar y producir.

Abrir esos espacios de participación implicaba para el país un horizonte de inversión mucho mayor. Cancelarlo implica cerrar alternativas de empleo que el país necesita.

El Nuevo Aeropuerto. Tenemos, literalmente más de 24 años sabiendo que el valle metropolitano necesita un nuevo aeropuerto. Y sólo se puede hacer donde se está haciendo, no hay manera de acomodar dos aeropuertos en el valle metropolitano.

Cancelarlo es una salvajada.

Entonces, si uno va viendo tema por tema, uno encuentra muchos elementos que no son compatibles con el México que yo quiera para mis hijos.

La Suprema Corte de Justicia, resuelve el tema que sea, y si a Andrés Manuel no le gusta, la Corte está maiceada y hay que cambiarla.

Escoge a sus diputados por tómbola, no porque piense que es un buen mecanismo de inclusión, sino porque no respeta el diálogo con el Congreso.

Ni en las libertades económicas, ni las libertades políticas, yo veo reflejado el espejo del país en el que me gustará que vivieran mis hijos. Por eso, sabiendo lo difícil de esa contienda, estoy aquí, por eso estoy entusiasmado.

Y por eso estoy seguro de que vamos a acabar ganando, porque le vamos a plantear al país una alternativa de desarrollo para nosotros y para nuestros hijos, que les va a dar un mejor horizonte.

Y yo estoy cierto de que México en esta elección no se va a equivocar.

Moderadora: Muchas gracias.

¡Uy! muchísimas manos levantadas, pero vamos con el tiempo justo, entonces voy a tomar un par de preguntas. Aquí en medio tengo a alguien que desde hace rato me está como brincando.

Pregunta: Buenas tardes Pepe, mi nombre es Octavio Ruíz y mi pregunta es, estamos hartos de los malos políticos y de las promesas incumplidas, ¿por qué debemos de creerte a ti?

Moderadora: Ok, vamos a tomar otra pregunta. Muy buena pregunta.

Pregunta: Soy Isela Reina. Bueno en el tema de los jóvenes, a mí en lo personal me causa inquietud que el mensaje de López Obrador es corruptos, siempre menciona la palabra corruptos, pero no ha presentado su 7 de 7.

A mí me gustaría que todos los jóvenes que estamos aquí, como ciudadanos, hagamos un movimiento del 7 de 7, porque usted es el primer presidente que lo presenta. A mí no me da confianza un candidato a presidente que, hablando de la corrupción y hablando mal de los demás candidatos, no presente su 7 de 7. Es la inquietud como juventud que me da y no siento tranquila teniendo un candidato como él.

Usted, ¿qué le dice o qué mensaje le da ahorita que estamos aquí los jóvenes para que nos dé esa tranquilidad? Porque en lo personal, a mí no me da tranquilidad.

Pregunta: Pepe, soy Fernando, yo te voy a hablar de tú, si no tienes bronca.

A mí me gustaría saber cómo atacar el tema del bullying, a ti te ha tocado lidiar con el tema del vitíligo y me encantaría saber cómo se puede lidiar, tú personalmente atacar y, suscribiendo la pregunta de lo demás, hablando más específicamente de nuestra generación qué perdemos si gana López.

José Antonio Meade: Mira, respecto de la primera, a mí me encanta el servicio público, es lo que vi en mi casa, es lo que he visto con mis amigos, es lo que he hecho toda mi vida.

El servicio público es honorable, el servicio público, implica resolver problemas. A mí me hartan, igual que a ti, los malos políticos, pero la verdad, es que la mayor parte de los servidores públicos en México son honestos, la mayor parte se levantan todos los días pensando cómo pueden ayudar. Y pueden ayudar desde diferentes trincheras.

Mi mamá era educadora, daba terapias auditivas y con eso transformaba la vida de una niña o de un niño. Mi papá tuvo una trayectoria pública destacada, y yo todos los días lo vi llegar a la casa preocupado por qué podía hacer para resolver los problemas que, desde su trinchera, tenía el país.

Yo empecé a trabajar en el sector público en 1991, acababa de terminar la carrera de Economía, estaba dando clases, todavía no terminaba Derecho, empecé como analista en un banco público y al poco tiempo me fui de jefe de departamento de Estudios Financieros del Sector Afianzador.

Y yo pensaba que era importantísimo, a ver era la esquina más lejana del poder en el sistema financiero público. Hagan de cuenta que aquí estaba el secretario de Hacienda y allá, más o menos donde estás tú, estaba el jefe de Departamento de Estudios Financieros del Sector Afianzador.

Y, sin embargo, yo me levantaba pensando que si podíamos regular mejor al sector afianzador y daba mejor servicio al mexicano, íbamos a transformar la vida del que lo usaba. Y tenía razón.

Luego me hicieron subdirector en Seguros y Fianzas, y me levantaba pensando que si lográbamos que más gente tuviera acceso al sistema de seguros, íbamos a lograr quitarle riesgo al que, en lo individual, le costaba trabajo asumirlo, para pasárselo a una mutualidad que lo podía administrar mejor. Y tenía razón.

Cada uno de los espacios de servicio público implica la posibilidad de transformar.

Cuando fui secretario de SEDESOL tenía yo a mi cargo DICONSA, en DICONSA, en la plantilla habían 30 mulas, ninguna de ellas era el director de DICONSA ni el secretario, las 30 mulas lo eran de a deveras porque había gente que se paraba en la madrugada para llevar alimento a comunidades a las que solamente se podía llegar por mula.

Ese es el servicio público, y vale la pena dignificarlo. Los servidores públicos, en su mayoría, son gente de la que ustedes se sentirían orgullosos de estar cerca.

Yo he hecho equipo con grandes servidores públicos, me ha tocado también combatir la corrupción. Pero vale la pena distinguir, no hay partidos políticos corruptos, hay políticos corruptos; sí hay servidores públicos corruptos, pero el servicio público no es corrupto.

Trabajar en el gobierno no implica corrupción, trabajar en el gobierno, por el contrario, implica vocación, entrega, gusto por hacer las cosas y sentir que estamos transformando la vida de los mexicanos para bien.

Yo llevo haciéndolo toda mi vida, los últimos 20 años de manera ininterrumpida; he sido auditado, revisado, supervisado, mis resultados han sido evaluados y estoy muy satisfecho de mi trayectoria pública. Creo que en cada espacio que he tenido he puesto mi mejor empeño y entregado mis mejores resultados, eso me anima a presentarme frente a la ciudadanía pero, sobre todo, me anima a presentarme frente a mis hijos y decirles, como tú, que estoy harto de los malos servidores públicos, pero que estoy orgulloso de los muchos miles con los que he hecho equipo que han hecho un gran trabajo por México y, estoy seguro, están comprometidos a seguirlo haciendo.

El tema de la 7 de 7, la verdad es que es un tema que es muy trivial, y yo les plantearía a ustedes, si cualquiera de ustedes podría o no presentarla. ¿La 3 de 3 qué es? La 3 de 3 básicamente dice cuánto gané el año pasado.

En mi caso, llevo haciendo público cuánto gano desde hace 20 años, porque desde hace 20 años, en todos los puestos que he tenido, hago público cuál fue mi ingreso porque estoy obligado por ley. Y no tengo más ingreso que eso, luego entonces, eso lo he cumplido por 20 años.

La 3 de 3 implica que yo entregue un certificado de que pague impuestos, y la 3 de 3 implica que yo entregue un certificado de que presenté mi Declaración Patrimonial. Eso quiere decir que la 3 de 3 básicamente lo que refleja es lo que yo digo que gano, que yo dije que pagué impuestos y que dije que entregué mi Declaración Patrimonial.

¿Qué es la 7 de 7? Y para cualquier de ustedes, debiera resultar sorprendente que alguien pudiera no cumplirla. La 7 de 7 implica que, además de la 3 de 3, revisemos en todos los registros públicos de la propiedad para ver que no haya ningún bien que esté a nuestro nombre, al de nuestra familia, que no hayamos reflejado en la Declaración Patrimonial.

Y, tiro por viaje, vemos políticos que no presentan más allá de la 3 de 3 porque les brincan las propiedades que no revelaron.

¿Qué más? Preguntarle al SAT si hay alguna manifestación de riqueza que no haya yo presentado en mi Declaración de Impuestos Sobre la Renta, y el SAT contesta que no tengo empresas, que no soy representante legal, que no recibo dividendos, que no facturo, que no tengo ingresos por ninguna vía distinta de lo que es fruto de mi salario.

¿Qué más hice? Un contador público que revisó que mi patrimonio haya evolucionado de manera consistente con mis ingresos, y que mi Declaración Fiscal y mi Declaración Patrimonial fueran congruentes.

¿Y qué más hice? Pues que un notario público revisara los seis previos y que validara que estaba diciendo la verdad.

Esa es una prueba que pasaría cualquiera, pero la verdad es que se necesita ser un político corrupto para tener inmuebles que no revelé, para tener ingresos sobre los que no pagué impuestos, para tener un patrimonio que no haya evolucionado conforme a los ingresos o para mentir en cualquiera de esos elementos.

Yo sí creo que vale la pena, para quien quiere liderar este país, que tenga ese ejercicio de transparencia y que pueda, frente al hartazgo de la corrupción, poder transparentar con claridad de qué ha vivido. Y hacerlo de manera que sea, además, verificable.

La 7 de 7 implica, no sólo declarar el patrimonio, sino comprobarlo. Y yo creo que ese debería de ser el estándar para todos, y cuando sea presidente es lo que le voy a pedir a todos mis colaboradores.

¿Y cuál era la última?

Bueno, a mí lo del vitíligo me empieza más grande, el vitíligo me empieza ya a los 27 años. Entonces ya a los 27 años la verdad es que la gente me hacía menos bullying, hasta que fui candidato a la Presidencia.

Y entonces todos los días me levanto y veo qué forma creativa se les ocurrió para hacer bullying sobre el tema.

Entonces, ya tuve que averiguar quién era Leono, el de los Thundercats, con la ventaja de que Leono es el que, me han dicho, el que tiene la Espada del Augurio y que se truena a Munra, ¿no?

Entonces, eso desde el vitíligo con la espada del augurio.

Pero, la verdad es que cargar con el vitíligo no es tema, el tema con el que cargan los mexicanos a diario es mucho más complicado.

Ahora, si sirve de todas maneras de inspiración para que cualquiera que tenga vitíligo sepa que los menos a lo que puede aspirar es a ser cinco veces secretario, candidato a la Presidencia y ganarla, es una buena historia de vida.

Pregunta: Quería preguntar, la diferencia que vemos muchos jóvenes entre los tres candidatos, y lo que más me interesaría saber ¿cómo (ianudible) a tu parecer (inaudible).

Pregunta: Hola, mi nombre es (inaudible) mucho gusto. Y a mí me gustaría saber, estamos hablando de educación, yo considero que es uno de los principales temas en nuestro país, estamos hablando también de la parte de salud, ¿pero qué pasa con los jóvenes cuando son (inaudible), y la cultura de la educación y los que tiene o la van a tener gracias al (inaudible).

(Inaudible)

¿Cuáles son tus propuestas o cuál es tu plan, para nosotros cuando nos enfrentamos al mundo real, para que por ejemplo, Bernarda hoy pueda comercializar su frijol, pueda vender su maíz, para que cada uno de los que estamos aquí se pueda dedicar a lo suyo?

Creo que México hoy como país nos ha puesto muchas trabas en el tema de ser independientes y tener un negocio.

Entonces, ¿cuál es el plan como incubadora a impulsar el futuro de, “Ok, ya te di la educación”, pero ¿después qué sigue? Esa sería mi pregunta.

Pregunta: Me llamo Juan José, tengo 26 años. Rápidamente, hay dos sectores de la población en los cuales me he dedicado a escribir en las páginas de internet que tengo la dicha oportunidad de publicar que son la población indígena y las personas con discapacidad, y aquí con el permiso de Ferni, que bien nos hizo una introducción.

En nuestro país actualmente más de ocho millones de personas se encuentran en estas condiciones, tanto la población indígena, como las personas con discapacidad. Realmente ha sido muy complicada la situación en temas generales, en las convocatorias de gobierno, por ejemplo, yo estudio con un joven que tiene discapacidad visual, tenemos que leerle las convocatorias y las lecturas, los sábados en la UNAM. Las convocatorias de gobierno no vienen en audios, sólo vienen en PDF, y tampoco vienen en lenguas indígenas.

Y, además rápidamente, por ejemplo el 23 por ciento de la población con discapacidad de 15 años o más, no cuentan con ningún nivel de escolaridad, Pepe.

Pues básicamente la pregunta va, ¿qué vamos a hacer con estos dos sectores de la población tan importantes para nuestro país? Uno, por el tema del origen cultural y, el otro, por condición.

Muchas gracias.

Pregunta: Yo soy Carla de la Cuesta, yo tengo una organización de Sociedad Civil y formo parte de un grupo de asociaciones de la Sociedad Civil que defendemos dos derechos principales, inalienables, la libertad y la dignidad y nos preocupa mucho, como candidato y como presidente, ¿cuál es tu postura, y me atrevo a llamarte de tú, con el tema de la explotación sexual?

Por supuesto, la trata de personas en todas su formas de explotación, pero la más polémica que es la explotación que daña tanto la dignidad de mujeres y hombres, y sobre todo menores de edad. Muchas gracias.

José Antonio Meade: Mira, ¿cómo me contrasto con Ricardo? Al que conozco además bien.

Yo creo que hay tres o cuatro elementos que nos hacen diferentes, el primero, y yo lo he pensado mucho en esta contienda, es el temple.

La verdad es que todas las decisiones que llegan al escritorio de un presidente son difíciles, por construcción.

El día que un secretario de Estado te marca por teléfono y te dice: “Oiga, señor presidente, fíjese que tengo una muy buena idea que va a ser muy popular y que nos va a ayudar a resolver un problema muy grave; y tengo una idea, en cambio, que es pésima y que no va a servir para nada”, ese secretario de Estado tiene sus días contados.

Cuando le habla uno al presidente, pues le habla uno porque tiene enfrente una decisión bien difícil. Los presidentes escogen siempre entre diferentes grados de negro, nunca escoge uno ni siquiera entre grises y negros, siempre toma uno posiciones difíciles.

Yo lo que he visto de Ricardo es que le cuesta trabajo, le cuesta trabajo el tema del temple. Y eso implica que cuesta trabajo saber qué piensa.

Así como tenemos mucha claridad de qué piensa Andrés Manuel, y nos preocupa, tenemos muy poca claridad de qué piensa Ricardo, porque depende el contexto en el que esté.

Sí va un día a Tamaulipas y se le planta un maestro, dice que está en contra de la Reforma Educativa; sí va a la Ciudad de México a platicar con Mexicanos Primero dice que está a favor; si va a platicar con industriales, dice que le parece que la Reforma Energética y la liberalización está a todo dar; pero si va a platicar en otro foro dice que le parece terrible y que hay que modificarla.

Entonces, la verdad es que el problema con Ricardo, desde el punto de vista del temple, es que no sabemos qué piensa.

Sabemos que tiene buena memoria, sabemos que es articulado, sabemos que es ágil, sabemos que debate bien pero, en estricto sentido nos cuesta mucho trabajo identificar qué piensa porque cambia. Y cambia de opinión como cambia de lealtades.

Yo creo que un presidente debiera transmitir, certeza y claridad. Y si no lo hace es un tema que debería de preocuparnos. Le falta experiencia.

México es país profundamente complejo, y acá lo hemos visto en las diferentes experiencias y en las diferentes preguntas.

Y México exige, en consecuencia, alguien que tenga una visión mucho más amplia y una experiencia mucho más profunda.

Y luego ha acreditado tener problemas de consistencia con su 7 de 7. Yo tengo 10 años más que Ricardo, cinco veces secretario, él subsecretario de Turismo. A mí no me alcanza para una planta industrial, a mí no me alcanza para tener una fundación y construir un edificio, a mí no me alcanza para venderle una planta industrial a una empresa fantasma.

Entonces, si ve uno los tres elementos: falta de consistencia en su personalidad, falta de experiencia en su trayectoria y falta de una conducta púbica congruente, los tres elementos a mí me generan preocupación.

El tema, yo creo, es uno de nuestros grandes pendientes. En México, las empresas tienden a tener dificultades para sobrevivir, una vez que sobreviven tiene acceso a diferentes espacios de apoyo.

México tiene un mercado financiero profundo, y tiene diferentes alternativas de financiar proyectos productivos rentables con historia, con trayectoria y con garantías. Pero nos cuesta mucho trabajo dar un apoyo para el emprendimiento.

Es un tema en donde nos falta crear toda esa arquitectura, desde la mentoría, hasta el ecosistema, hasta el capital ángel, hasta el capital de riesgo. Hasta la posibilidad de emprender y fracasar, sin que ese fracaso implique la dificultada para volver a tratar una y otra y otra vez.

Yo creo que una de las principales asignaturas que tenemos pendientes es dignificar al emprendurismo y darle el apoyo que requiere.

En México hemos tendido, desde el gobierno, a ser muy adversos al riesgo, y solamente apoyar a lo que ya sabemos que fue exitoso. Y, con cargo a eso, estamos dejando de apoyar mucho talento joven y estamos perdiendo oportunidades.

Tenemos que lograr el mismo ecosistema que tenemos para las que sobrevivieron, para empezar a encubar y alentar a otras a que sobrevivan.

México, para sus jóvenes, tiene que tener tres condiciones: el joven tendría que estar estudiando, trabajando o emprendiendo. Y hoy vemos que una, la otra y la siguiente tienen dificultades.

Y por eso yo volví a insistir en que la importancia es ubicarse en la circunstancia puntual del joven, para ver qué es lo que le impide trabajar, qué es lo que le impide estudiar y trabajar, qué es lo que le impide estudiar y qué es lo que le impide emprender, para que juntos vayamos creando ese ecosistema que hoy México no tiene.

La primera vez que tradujimos nosotros las reglas de un programa social a las diferentes lenguas indígenas fue hace dos años. La primera vez que el IMSS publicó, de forma tal, que cualquiera en internet pudiera tener acceso a un con discapacidad a sus reglas de operación y a la seguridad social, fue apenas hace dos años.

Esto es, México, en términos de discapacidad, no ha desarrollado ni el lenguaje, ni los instrumentos. Cuando uno hablaba de todo este movimiento de Political Correctness, en Estados Unidos, tenía mucha importancia, porque atrás del lenguaje venía la política pública.

Y nosotros no hemos desarrollado ni el lenguaje, ni la política pública, lo que tenemos que tener en México es un acceso a los derechos sin apellidos. No podemos tener un acceso a la educación para unos sí y para otros no, no podemos tener acceso a la salud para unos sí y para otros no.

Y, ciertamente, para el gobierno implica mayores retos hacerlos en beneficio de quien tiene una discapacidad o en beneficio del que tiene la ventaja y la oportunidad de la pluriculturalidad y la multietnicidad, pero implica un esfuerzo adicional, pero es el mínimo que tendríamos que hacer.

Cuando hablamos de Estado de Derecho pensamos en seguridad y pensamos en corrupción. La verdad es que Estado de Derecho es mucho más amplio, Estado de Derecho es reconocer que hay un conjunto de derechos en un México profundamente desigual, por origen, por condición, por circunstancia económica y un gobierno que tiene instrumentos que tendría que utilizar para corregir esa desigualdad y poder acceder a los derechos.

La pobreza en México sigue teniendo un rostro de mujer indígena y sigue teniendo una brutal carga de quien enfrenta el reto de una discapacidad. Y de eso tendríamos que hacernos cargo en un gobierno que se precie de verdad de trabajar en favor del Estado de Derecho.

Por eso, una política como el ingreso básico universal, de fondo, lo que asume es que todos tenemos igual capacidad de acceso, la verdad es que no la tenemos. Y por eso la política pública tiene que ser diferenciada.

Y por eso la política pública tiene que reconocer que, en algunos casos, el apoyo que damos a lo mejor sobra, y que en muchos casos el apoyo que damos no sirve para poder lograr igualdad de acceso a quien tiene un problema mucho más grave y mucho más severo.

Ahorita un poco al término, en los siete ejes que tenemos, quisiera yo un poco abundar en ese tema, porque es central en lo que queremos hacer en la campaña y lo que queremos hacer en el gobierno. Pero justo en hacernos cargo de esas diferencias y de otras.

Regreso un poquito a educación y emprendedurismo con un elemento que es bien interesante. En México hay 82 millones de ciudadanos, 18 años para arriba, solamente 34 millones terminaron la preparatoria, 48 millones de mexicanos no terminaron la preparatoria. Esos 48 millones de mexicanos van a vivir cinco años menos que ustedes, van a ganar 41 por ciento menos que ustedes.

Cuando revisamos pobreza extrema, 9 de cada 10 mexicanos en pobreza extrema no terminaron la preparatoria; 7 de cada 10 mexicanos que no tienen seguridad social no terminaron la preparatoria; 8 de cada 10 mexicanos que vive en una casa sin servicios no terminaron la preparatoria.

Eso implica que, no solamente es indígena, no solamente es discapacidad, es lisa y llanamente el conjunto de oportunidades al que tenemos acceso o al que no.

Y si no cumplimos como gobierno, por lo menos para ser un país de preparatorias, nos habremos quedado cortos en abrirle la puerta a la inclusión a millones de mexicanos. Y para los que les fallamos, ahora tenemos que irlos a buscar para darles esas herramientas que les permitan una mejor condición de inclusión.

¿Y la última era?

Pregunta: Explotación sexual, trata de personas.

José Antonio Meade: Ese tema, me regresa un poquito a lo que hablábamos de seguridad, porque justamente explotación y trata se define a nivel local, y eso quiere decir que no tenemos capacidad de tener una política nacional alrededor del tema de la trata, que no tenemos capacidad de investigarlo contextualizadamente de forma nacional, que no tenemos ministerios públicos especializados en darle seguimiento de forma nacional.

Tenemos ya un marco normativo que nos empieza a dar orientación respecto al tema, pero lo que tenemos que hacer de fondo, pues es ya tener los elementos y la arquitectura para que la política de verdad sea nacional, para que no cada estado la define y la persiga como quiera.

Porque, otra vez, si empiezas en Tlaxcala, terminas en Puebla y de allá acabas en New Jersey, pues no queda claro quién lo investigó. Si para eso usaste una visa, pues no queda claro a quién le toca perseguirlo.

Si es un tema que pone muy claro que lo que necesitamos es una nueva arquitectura y que esa nueva arquitectura, en la medida en que esté pendiente, no le permite al estado combatir con eficiencia el reto.

Con un elemento adicional, nos falta seguimiento, nos falta sociedad civil involucrada, comprometida y dándole seguimiento a cada tema.

Hablamos mucho de corrupción, que es absolutamente fundamental. En México tenemos en los últimos 12 años, más o menos 200 mil homicidios, de los cuales tienen sentencia menos del 10 por ciento.

Eso quiere decir que el 90 por ciento de los casos no podemos hacer justicia de un homicidio, y en una buena parte de los casos no podemos hacer justicia en trata. Y en una buena parte de los casos no podemos hacer justicia en feminicidio, y en una buena parte de los caso no podemos resolver un robo.

El corazón del problema de corrupción y de inseguridad es impunidad, y para combatirla necesitamos una nueva arquitectura. Y eso, entre otras cosas, es lo que estamos proponiendo.

José Antonio Meade: Quería platicarles un poco lo que estamos pensando hacer en la propuesta, porque ya de joven no tengo nada y lo de talentoso, pues eso ya lo determinarán otros.

Un poquito platicarles cuáles son los elementos de los 7 ejes, por qué pensamos que son importantes y por qué pensamos que son los que hacen empatía con los planteamientos que ustedes están haciendo.

Ese México, y los jóvenes que yo veo, tienen varios retos que tenemos que resolver.

Uno, primero, que tiene que ver con indígenas y discapacidad, que es el México de las mujeres.

México es un país paritario, pero no somos un país igualitario, y eso quiere decir que la mitad de nuestro talento no lo estamos aprovechando de manera correcta, y si no lo estamos aprovechando de manera correcta, de nuevo nos regresa a que tenemos que construir mejores instituciones para poder asegurar ese piso parejo y la protección de los derechos de la mujer.

Por eso, hemos planteado como principal eje de la campaña, la atención a la mujer, porque es, desde el punto de vista de crecimiento, de desarrollo, de inclusión, el capital humano que menos hemos cuidado.

En la historia de todas nuestras familias hay alguna altura en donde una mujer sola nos sacó adelante.

Hoy lo que tenemos que hacer es que ese proceso sea más fácil. Eso implica créditos para emprender, eso implica apoyos para hacer un negocio, eso implica guarderías, preescolar y primarias de tiempo completo, eso implica instituciones que permitan asegurar que el mismo trabajo tenga el mismo ingreso, y eso implica intervenciones que empiezan en la familia, en la calle, en la oficina y en la escuela, para asegurar que no hay ninguna tolerancia a quien le falte el respeto a una mujer.

Es un pendiente importante que tenemos y es un reto que, poniéndolo al centro de la agenda, pueda cambiar de manera fundamental la trayectoria de crecimiento de este país.

No es solamente un ejercicio de justica, es también un elemento central en nuestra política de desarrollo.

Un segundo elemento que a nuestro juicio tenemos que enfrentar en este México de los jóvenes, tiene que ver con lo que platicamos. Un país que teniendo derecho a la educación no terminamos la preparatoria.

En 1960, solamente el 2 por ciento de la población había terminado la preparatoria; este año que terminó, el 41, de los que estaban en la edad de cursarla.

¿A qué tenemos que tirarle? A que hacia el final de la administración sea el 100. México tiene que ser un país de preparatoria y tiene que garantizar el acceso a la educación superior.

Cualquier joven, que por la razón que sea, en México no termina la preparatoria, lo estamos dejando atrás, y ese es un lujo que no podemos darnos.

¿Qué implica, en consecuencia, este trabajo? Que el joven estudie, que estudie y trabaje, y que hagamos mucho más amplio el modelo de educación dual, o que emprenda y que para ese emprendimiento, lo acompañemos.

¿Qué tenemos que hacer para las tres cosas? Depende, depende la circunstancia de cada joven y por eso tenemos que ir a ubicar las diferentes circunstancias para ver qué es lo que nos permite resolverlo.

En México tenemos que tener, además, la posibilidad de emprender con este negocio propio, y eso implica desarrollar ese ecosistema del que se habla.

Los anhelos de nuestros jóvenes, de cuando yo lo fui, eran muy diferentes. Uno quería una trayectoria en una empresa en el sector público y no se imaginaba uno fuera, o en una empresa, y ese era un poco el anhelo de vida porque fue el modelo que vimos a nuestros padres desarrollarse.

Hoy, el joven quiere ser su propio jefe, quiere emprender, quiere usar la tecnología para poner un negocio, quiere vivir en el mundo de lo compartido, no necesariamente en el mundo de la propiedad. Tiene un conjunto de valores que lo hacen ser una generación especialmente predispuesta para emprender, en un país que no tiene una política pública lista para hacerlo.

Tenemos, además, que ser un México que tenga un buen acceso a sistemas de salud.

Simplificando el problema que plantea Julián, es un problema absolutamente fundamental.

El IMSS gasta, más o menos, 300 mil millones de pesos. 200 mil millones de pesos los gasta en cuatro enfermedades: diabetes, hipertensión, cáncer de mama y cáncer próstata. Los primeros dos, prevenibles; los últimos dos, detectables.

En México ponemos mucho énfasis en lo curativo, poco en lo preventivo y poco en los hábitos de vida que implican el acceso a la salud.

¿Qué es lo menos que debiéramos de esperar? Que el 100 por ciento de los hospitales estuvieran equipados, que el 100 por ciento de los hospitales tuvieran medicinas.

¿Qué debiéramos, además, de hacer? Que en este mundo tecnológico y en este mundo del big data nos moviéramos a que nuestro sistema de salud fuera un sistema preventivo y no un sistema curativo.

Y eso implica cosas que parecen muy sencillas. Implica una activación de 15 minutos diarios, si la empezamos desde los jóvenes, cuando lleguen ya a mi edad, pues ya el tema no va a ser permanentemente vivir a dieta porque van a ver desarrollado el hábito del ejercicio.

Eso implica transitar a un mundo de la prevención.

Si hoy viniera aquí el director del IMSS y los viera, haciéndoles tres o cuatro preguntas, podría predecir cuál va a ser su estado de salud en los siguientes 20 años.

Y eso lo podemos hacer con cada empresa y en cada universidad, y eso nos permitiría movernos, en salud, a un modelo hospitalario y de medicinas diferente, y a un modelo de prevención absolutamente revolucionario para que esta generación, la de ustedes, tenga un perfil en materia de salud completamente distinto al que tuvo la mía. La mía hoy es muy probable que siga teniendo enorme prevalencia de diabetes e hipertensión, la de ustedes tendrá la posibilidad de ser diferente si logramos transicionar hacia ese modelo.

El otro elemento que hemos planteado y que es absolutamente factible, es que eliminemos la pobreza extrema de la primera infancia; claramente la primera infancia, en condiciones de pobreza extrema, condiciona el resto del desarrollo hacia adelante.

En México nacen, más o menos, dos millones de niñas y niños todos los años; 175 mil nacen en condiciones de pobreza extrema. Si respecto de esos 175 mil hiciéramos cuatro esfuerzos, primero, asegurar una intervención de alimentación; segundo, asegurar que tengan acceso a educación; tercero, que desde que nazcan tengan certeza de que habrá presencia de salud y; cuarto y muy importante, con cargo a lo que decía Bernarda, que tengan condiciones de dignidad en la vivienda.

Dignidad en la vivienda implica que no tenga condiciones de hacinamiento, que llegue agua, luz y drenaje, que tengan materiales en la vivienda, y si se pone uno ambicioso, que estén bien comunicada para que a esa vivienda lleguen oportunidades.

Y el último elemento, el elemento que pensamos nosotros que es muy importante porque condiciona a todos los demás, tenemos que tener un México sin violencia y con seguridad. Y se puede lograr, en el mundo se hace, y se hace haciendo cosas tan sencillas como las que aquí planteamos, cambiando la forma de cooperar, poniendo acento en armas y en dinero, fortaleciendo a la policía, y teniendo, en lo general, una cultura de prevención.

Pero atrás de todos estos elementos, lo que tenemos que hacer como gobierno es reconocer que cada uno de ustedes es diferente y que, si queremos ser exitosos, tenemos que preguntarle a cada uno de ustedes cuál es el elemento que está inhibiendo su acceso a los derechos. Y la respuesta va a ser sorprendentemente diferente; para algunos es un instrumento de gobierno y para otros es uno muy distinto, para algunos es un reto de discapacidad o de salud, para otros es un reto de caminos o de empleo.

Si preguntamos, y podríamos hacerlo, y la respuesta de gobierno está diseñada para satisfacer el problema de cada uno en lo puntual, vamos a ser un gobierno que funcione.

Revolucionario como se oye esto, como política social, lo único que estamos planteando es que México tenga un Estado de Derecho y un gobierno que funcione.

Yo les agradezco mucho el ejercicio, la oportunidad de escucharme, la oportunidad de que yo los escuche a ustedes, le agradezco mucho a Ferni, que como siempre nos ha inspirado; yo a Ferni la conocí en Nueva York, recibiendo ella un premio en la UNESCO y yo hablando en el mismo panel que otra mexicana, y mi sorpresa fue, igual que el día de hoy, que esa otra mexicana tuvo una presencia mucho más destacada y talentosa que la que tuve yo.

Julián puso en perspectiva que los jóvenes mexicanos están a la altura de los mejores, que los jóvenes mexicanos emprenden, que están en cualquier circuito, que en un mal día son tan buenos como el mejor, y en un buen día son mucho mejores.

Y Bernarda puso de relieve que tenemos muchos temas en los que tenemos que trabajar, pero que si lo hacemos, México va a salir adelante y va a salir adelante bien.

Muchas gracias, de nuevo, a todos ustedes, y vamos a trabajar para ese México chingón.